La última cena tiene espíritu olímpico… ¡Pero así no!

Representación de La última cena en la ceremonia inaugural de París 2024.noticiasdeNavarra.com

Siempre he escuchado que las Olimpiadas crean fraternidad, acortan distancias y fomentan las relaciones entre las personas. Las Olimpiadas hacen el universo más habitable y más tolerante. El deporte rompe fronteras, acerca países y tiende puentes entre las personas. Une y supera divisiones. Leía el otro día que los valores de excelencia, amistad y respeto, fueron los seleccionados para describir la base sobre la que el movimiento olímpico une deporte, cultura y educación, en beneficio de los seres humanos.

Pero con tristeza y pena asisto a la inauguración de los Juegos Olímpicos de París el pasado 26 de julio. Al mirar la ceremonia me encuentro una parodia sobre La última cena, con personajes y figuras irreverentes y con actitudes poco respetuosas. Unas formas ofensivas y un fondo ironizado. Todo el espíritu olímpico se había caído por tierra. No respetan la excelencia, es chabacanería.

Yo no busco la amistad, ni quiero buscarla, con alguien que se burla de mis creencias, y esa falta de respeto a mi ser de creyente me aleja del movimiento olímpico. Estas Olimpiadas de París me quedan muy lejos, y eso que me gusta el deporte. Muchos creyentes, y también no creyentes, por lo que he percibido, no vimos ese famoso espíritu olímpico, y la mayoría nos sentimos ofendidos… Leer más (Florencio Roselló Avellanas, obispo de Pamplona y obispo de Tudela)