La Verdad
Hoy todo tiene una cultura; me he encontrado esa expresión en las instrucciones de uso de una aspiradora, se utiliza para calificar el comportamiento de nuestros representantes e instituciones y se habla incluso de la «cultura de la corrupción». El término es empleado tanto para referirse a una determinada identidad corporativa como a los contextos que explicarían ciertas acciones. Cuando una palabra sirve para tantas cosas, lo más probable es que no sirva para nada. La carrera meteórica que ha hecho la cultura como término tal vez sea el reverso de su creciente insignificancia como realidad. Leer más (Daniel Innerarity)