“El terrorismo fundamentalista es fruto de una grave miseria espiritual”. “Los emigrantes no son números, son personas, con nombres, historias y familias”. Como es habitual, el Papa Francisco aprovechó el discurso al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede para hacer un balance del año concluido y analizar la situación actual del mundo. En su larga disertación sobre “seguridad y paz”, el Papa clamó, de nuevo, por la paz en Siria, en Oriente Medio y en los demás países del mundo, víctimas de la guerra. Y condenó el “terrorismo fundamentalista” y pidió “acogida generosa para refugiados y emigrantes”.