Tras los nombramientos en Culto Divino, el purpurado tiene sus días contados al frente de la Congregación. Francisco nombró a 27 nuevos miembros de la Congregación y reemplazó, a su vez, a los cardenales más comprensivos con la causa de Misa latina, como son Raymond Burke, George Pell o Angelo Scola. El sueño de una «reforma de la reforma» de la liturgia se ha acabado. Eso es lo que desprende de la inesperada retirada del cardenal Robert Sarah de una conferencia internacional en Alemania sobre el motu proprio Summorum Pontificium, el culpable de que el espectro de la Misa tridentina haya vuelto al imaginario de la Iglesia.