El obispo Munilla niega la verdad

Eutsi Berrituz contesta a Munilla. Un comportamiento de no escucha, sistemático y continuo en los ocho años de episcopado.

Es una de las cosas más difíciles de afirmar y creer: el Obispo que tenemos es un Obispo que niega la verdad. Esta vez lo ha hecho públicamente. En una entrevista en Teledonosti el pasado día 5 José Ignacio Munilla se refiere al documento firmado por casi un millar de cristianas y cristianos de Gipuzkoa, donde se denuncia la situación a la que está conduciendo este Obispo a la Diócesis de San Sebastián, situación de abandono y descomposición, por medio de la imposición, sin tomar en consideración las voces de los órganos diocesanos y de la comunidad cristiana. La ocasión de esta denuncia fue la reestructuración de la Diócesis en seis Arciprestazgos, recogida en el decreto episcopal del 31 de julio de 2017.

El Obispo José Ignacio Munilla afirma públicamente que «no es cierto haya tomado esta decisión al margen de lo que opinasen los demás». Menciona que «fue finalmente votado en el Consejo Presbiteral» y que fue apoyado «muy mayoritariamente», «con 14 votos a favor, 1 solo voto en contra y 1 voto en blanco».

En primer lugar, lo que oculta el Obispo José Ignacio Munilla es que la convocatoria a dicho consejo fue realizada apresuradamente y fuera de su calendario habitual, mermando así la asistencia. En segundo lugar, no votaron todos los que asistieron inicialmente a la reunión. Durante la reunión numerosos sacerdotes del Consejo Presbiteral mostraron su desacuerdo con esta reestructuración.

Hacia el final de la reunión el obispo propuso hacer una votación sobre la reestructuración y, a tenor de los datos hechos públicos por él mismo, sin quorum para continuar con el encuentro; para cuando se procedió a votar, varios sacerdotes consejeros ya habían abandonado la reunión.

En cuanto al Consejo Pastoral Diocesano -compuesto por laicas y laicos, religiosas y religiosos y sacerdotes- la reestructuración de la diócesis ni siquiera ha sido objeto de consulta formal: únicamente se le informó al respecto de manera superficial. En aquella asamblea las voces disconformes también se hicieron escuchar, a las que el Obispo José Ignacio Munilla volvió a hacer oídos sordos.

Prueba de este comportamiento de no escucha, sistemático y continuo en los ocho años de episcopado de José Ignacio Munilla en esta Diócesis, es el acta de la reunión del Consejo de Arciprestes del 27 de junio, en la que cada arcipreste fue dando su opinión sobre la consulta de la nueva estructura de los Arciprestazgos.

Recordamos los datos que demuestran la poca adhesión a la reestructuración de los arciprestazgos: los resultados de las votaciones del sondeo para elegir a los nuevos arciprestes. La abstención fue del 50,8%; el 9,1% votó en blanco; el 1,5% de los votos fue nulo; solamente el 38,6% propuso un nombre en la papeleta. Recordamos también las 964 firmas que han respaldado el documento crítico con la reestructuración -914 laicos, 27 religiosos y 23 sacerdotes-.

Junto a las valoraciones interesadas, la manipulación y las medias verdades, el Obispo José Ignacio Munilla omite que en las consultas que ha realizado sobre la reestructuración de los arciprestazgos la mayor parte de la gente se ha posicionado negativamente, muestra de la gran desafección en la comunidad cristiana de Gipuzkoa.

Como es habitual en él, no escucha ni toma en consideración aquellas opiniones diferentes a la suya. Conclusión: a este Obispo le sobran los consejos y, ciertamente, apenas los escucha.

Eutsi Berrituz en Religión Digital, 18 de enero de 2018

 

 

Homo Deus

Joxe Arregi en Diario de Noticias de Navarra

¿Qué es, pues, ser humano y ser divino? ¿Encontrará nuestra especie la felicidad que busca mientras la busque en la conquista del poder? Y aun suponiendo que lo conquiste, ¿a quién beneficiará? Leer más

El Papa siente “dolor y vergüenza” por los abusos sexuales de la iglesia chilena

Carlos E. Cué en El País

Los escándalos y la inacción de la cúpula eclesiástica ante las agresiones han devorado la imagen de la Iglesia. El Papa Francisco quiso entrar de lleno en el asunto más delicado de su visita a Chile desde el primer discurso. «No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza ante el daño irreparable causado a niños por parte de los ministros de Iglesia» Leer más

La gran reforma hermenéutica de la iglesia en nuestro tiempo

 

Javier Montserrat en Fronteras CTR

Está pendiente la reforma inevitable del cambio hermenéutico en la modernidad, la reforma de la iglesia actual. ¿Cuál es el criterio, la pauta, que permite construir una respuesta argumentada? La misión que la iglesia, la comunidad de los creyentes, debe cumplir en la historia, ha de ser de acuerdo con el encargo explícito de Jesús para ella. Ahora bien, ¿cuál es esta misión? Leer más

Domingo 3º Tiempo ordinario – Fray Marcos

Convertíos, cambiad de mentalidad

(Jon 3,1-10) Los ninivitas creyeron en Dios… tuvo piedad de su pueblo el Señor.

(Cor 7,29-31) El momento es apremiante; la apariencia del mundo se termina.

(Mc 1,14-20) Rectificad y creed en el evangelio. Dejando las redes lo siguieron.

 

Cambia tu manera de pensar. Descubre que tu plenitud está en otra parte.

Seguimos con el evangelio de Marcos que vamos a leer durante todo este año. Es el primero que se escribió y tiene aún la frescura de los comienzos. Es el más conciso. No tiene grandes discursos de Jesús ni cuenta muchas parábolas. Le interesa sobre todo la vida cotidiana de Jesús. Su actitud vital para con los pobres y oprimidos es la verdadera salvación. Las curaciones y la expulsión de demonios, entendidos como liberación, son la clave para comprender el verdadero mensaje de salvación de este evangelio.

Cuando arrestaron a Juan. Quiere resaltar el evangelista que Jesús va a continuar la tarea del Bautista, pero a la vez deja clara la diferencia. ¡Recordad! Los datos cronológicos no tienen importancia en la elaboración de un “evangelio”. En el evangelio de Jn, después de haber narrado el seguimiento de los primeros discípulos, después de contarnos la boda en Caná, la purificación del templo y el encuentro con Nicodemo, nos dice que Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea y bautizaba allí, a la vez que Juan estaba bautizando en otro lugar y dice: esto ocurrió antes de arrestar Juan.

Llegó Jesús a Galilea. Está claro que el evangelista quiere desligar la predicación de Jesús de toda connotación oficial. Lejos de las autoridades religiosas, lejos del templo y de todo lo que significaba ambas cosas. Galilea era tierra fronteriza y en gran parte habitada por gentiles. Esto para un judío era, de entrada, una descalificación.

Se puso a proclamar la “buena noticia” de parte de Dios. Había empezado él su evangelio diciendo que se trataba de exponer los orígenes de la “buena noticia de Jesús”. Estos textos son los que dieron origen a la palabra “evangelio”, cuyo género literario se inaugura con el escrito de Mc. Jesús no espera, como Juan, a que la gente venga a él.

Se ha cumplido (colmado) el kairos. En la fiesta de Año Nuevo hablamos del significado de “cronos” y “kairos”. Aquí el texto dice kairos, es decir, se trata del tiempo oportuno para hacer algo definitivo. No es que algún cronos sea especial. Cualquier cronos lo podemos convertir en kairos si nuestra actitud vital es adecuada. El texto nos está recordando que todos los kairos se han concentrado en el que ahora está presente.

Está despuntando el Reino de Dios. Esta expresión es la clave. No se trata de que Dios reine. Se trata de que Dios se haga presente entre nosotros gracias a las actitudes de los seres humanos. Jesús hace presente ese Reino, que es Dios, porque sus relaciones con los demás, basadas en el amor y la entrega, hacen surgir en cada instante a Dios. Dios es amor, de modo que está allí donde exista una verdadera empatía y compasión. Ese Reino está ya presente en Jesús que fue  capaz de hacer presente a Dios amando.

¡Cambiad de mentalidad! “Convertíos” no expresa bien el sentido del texto, porque  hemos inventado un concepto de conversión que no está en el original. Para nosotros convertirse es salir de una situación de pecado. Lo que pide Jesús es una manera nueva de ver la realidad que no tiene por qué partir de una situación depravada. Es más, el cambio se exige como actitud que no debe abandonarse nunca. “Metanoeite” significa cambia de rumbo, cambia de mentalidad, no significa hacer penitencia.

La llamada de los discípulos a continuación les obliga a hacer su personal cambio de rumbo (metanoya): “Dejaron la barca y a su padre y le siguieron”. Aquí debemos hacer todos un serio examen de conciencia. Cuántas veces hemos descubierto nuestros fallos y nos hemos conformado con ir a confesarlos, pero no hemos cambiado el rumbo. ¿De qué puede servir toda esa parafernalia si continuamos con la misma actitud?

Tened confianza en la buena noticia. La traducción oficial del griego “pisteuete” nos puede llevar a engaño. No se trata de creer la noticia, sino de confiar en que es buena noticia para nosotros. Tanto en el AT como en el nuevo, la fe no es el asentimiento a unas verdades, sino la confianza en una persona. Si la buena noticia que Jesús predica viene de parte de Dios, podemos tener confianza plena en que es buena.

También debemos recordar que, por extraño que parezca, “euangelio” no significa “evangelio”. Nosotros hemos colocado detrás de la palabra evangelio un concepto muy concreto y preciso. Evangelio = uno de los escritos de las primeras comunidades donde intentan expresar lo que Jesús vivió y predicó. Hemos caído en un monumental fraude. Hemos confundido el estuche con la joya que debía contener. Aquí “euangelio” significa esa estupenda noticia que Jesús descubrió y nos comunicó de parte de Dios.

A la llamada de Jesús, que acabamos de comentar, corresponden las primeras respuestas personales de parte de unos simples pescadores sin preparación alguna, que se fiaron detrás de Jesús. Es muy significativo que, en el primer instante de su andadura pública, Jesús cuenta con personas que le siguen de cerca y están dispuestas a compartir con él su manera de entender la vida. La comunidad, por muy reducida que sea, es clave para poder emprender una vida cristiana.

Darse cuenta de que hemos emprendi­do un camino equivocado es la única manera de evitarlo. Cada vez que rechazamos un camino falso, nos estamos acercando al verdadero. Todos tenemos que convertirnos, porque todos estamos haciéndonos. Convertirse es rectificar la dirección para que apunte mejor a la meta. Pecado en el AT era errar el blanco. Da por supuesto que intentas dar en el blanco, pero te has desviado. Somos flechas disparadas que tienden a desviarse del blanco y que constantemente tienen que estar contrarrestando esas fuerzas que nos distorsionan.

Convertirse no es abandonar el mal por el bien, porque el mal y el bien en el ser humano no se pueden separar nunca del todo. Para el maniqueísmo está todo demasiado claro: son realidades distintas que deben estar separadas. Nunca hemos superado esa tentación. La realidad es muy distinta: ni el bien ni el mal se pueden dar químicamente puros. Siempre que trazamos una línea divisoria entre el bien y el mal, nos estamos equivocando. Lo que llamamos mal no tiene entidad propia, es solo ausencia de bien.

El mal (ausencia de perfección) no es un accidente, sino que pertenece a la misma estructura del hombre. Sin esa limitación, que hace posible el error pero que también hace posible el crecimiento, no habría persona humana. La hondura del misterio del mal está precisamente ahí. Del mismo mal surge el bien, y el mal acompaña siempre al bien.

Con frecuencia necesitamos la advertencia de alguien que nos saque del error en que estamos. Aún con la mejor voluntad, podemos estar equivocados. Las mayores barbaridades de la historia se hicieron en nombre de Dios. Aún caminando hacia la meta, siempre estaremos necesitados de rectificar la dirección. Tenemos que aprender de los errores. Como seres humanos, no tenemos otra manera de progresar.

 

Meditación

Lo que Jesús nos ha dicho es increíble, pero cierto.

Dios es amor, don total, absoluto y eterno.

Jesús me invita a experimentar esta realidad.

Seguirle es entrar en la misma relación con Dios que él mantuvo.

Esa relación hará cambiar mi existencia

y empezaré al ver el mundo de otra manera.

 

Urteko 3º igandea / Domingo 3º Tiempo ordinario – José A. Pagola

-B (Markos 1,14-20)

Evangelio del 21 /Ene / 2018

por Coordinador – Mario González Jurado

POSIBLE DA BESTE MUNDU BAT

Ez dakigu ziur zein erreakzio izan zuten Bataiatzailearen ikasleek Herodes Antipasek beren maisua Makeronteko gotorlekuan preso sartu zienean. Badakigu zein erreakzio izan zuen Jesusek. Ez zen ezkutatu basamortuan. Ezta Nazareteko bere familiartekoen artean ere. Galileako herrixketan barna hasi zen mezu berezia eta harrigarria hots egiten.

Markos ebanjelariak honela laburtu du:«Galileara joan zen Jainkoaren Berri Ona aldarrikatuz». Jesusek ez du errepikatu Bataiatzailearen predikua, ez da mintzo Jordaneko haren bataioaz ere. Norbait berri eta on bezala aldarrikatu du Jainkoa. Hau du bere mezua.

«Bete da epea»

Israelen bizi duten itxarote-aldia bukatu da. Bukatu da Bataiatzailearen aldia ere. Aro berri bat hasi da Jesusekin. Jainkoak ez gaitu bakarrik utzi nahi geure problema, sufrimendu eta erronken aurrean. Gurekin batean gizatasun handiagoko mundu bat eraiki nahi du.

«Hurbil da Jainkoaren erreinua»

Besterik ez bezalako ausardiaz, jende guztia harriarazi du Jesusek, inongo profetarik ausartu ez zen zerbait iragarriz: «Hemen da Jainkoa, bere indar zuzentasun-sortzailearekin, gure artean errege nola izango». Presentzia on eta adiskidetsutzat sentitzen du Jesusek Jainkoa, gure artera nola sartuko dabilena, gure bizitza gizatasunez betetzeko.

Horregatik, Jesusen bizitza osoa esperantzarako deia da. Bada beste aukerarik. Ez da egia historiak lurreko boteretsuek trazatzen dioten injustiziaren bidean ibili behar duela ezinbestean. Posible da beste mundu zuzenago eta haurridetsuago, anai-arreba artekoago bat. Alda dezakegu historiaren ibilbidea.

«Bihotz-berri zaitezte»

Jada ezinezkoa da bizitzea ezer gertatzen ari ez balitz bezala. Lankide izateko eskatzen die Jainkoak bere seme-alabei. Horregatik egin du Jesusek oihu: «Aldatu zeuen pentsaera eta jarduera». Pertsonek behar dugu aldatu lehenik. Jainkoak ez du ezer ezartzen indarrez, baina beti ari da zirika gizatasun handiagoko bizitza egin dezagun.

«Sinets ezazue Berri On honetan»

Har ezazue aintzat. Esna zaitezte axolagabe izatetik. Eragin zeuen energiari. Sinetsi mundua gizatar egin daitekeela. Sinetsi Ebanjelioaren indar askatzailean. Sinetsi daitekeena dela eraldatzea. Itsatsi munduan konfiantza.

Zer egin diogu Jesusen mezu liluragarri horri? Nolatan ahaztu ahal izan dugu? Zerekin trukatu dugu? Zertan ari gara trabaturik, lehenengo gauza «Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea» bada? Nolatan bizi gintezke lasai, ikusiz, gizadia ezabatzen ari dela bakeaz eta zuzentasunaz betea den Jainkoaren egitasmo kreatzailea?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain


OTRO MUNDO ES POSIBLE

-B (Markos 1,14-20)

Evangelio del 21 /Ene / 2018

No sabemos con certeza cómo reaccionaron los discípulos del Bautista cuando Herodes Antipas lo encarceló en la fortaleza de Maqueronte. Conocemos la reacción de Jesús. No se quedó en el desierto. Tampoco se refugió entre sus familiares de Nazaret. Comenzó a recorrer las aldeas de Galilea predicando un mensaje original y sorprendente.

El evangelista Marcos lo resume diciendo que«marchó a Galilea proclamando la buena noticia de Dios». Jesús no repite la predicación del Bautista ni habla de su bautismo en el Jordán. Anuncia a Dios como algo nuevo y bueno. Este es su mensaje.

«Se ha cumplido el plazo»

El tiempo de espera que se vive en Israel ha acabado. Ha terminado también el tiempo del Bautista. Con Jesús comienza una era nueva. Dios no quiere dejarnos solos ante nuestros problemas, sufrimientos y desafíos. Quiere construir junto con nosotros un mundo más humano.

«Está llegando el reino de Dios»

Con una audacia desconocida, Jesús sorprende a todos anunciando algo que ningún profeta se había atrevido a declarar: «Ya está aquí Dios, con la fuerza creadora de su justicia, tratando de reinar entre nosotros». Jesús experimenta a Dios como una Presencia buena y amistosa que está buscando abrirse camino entre nosotros para humanizar nuestra vida.

Por eso toda la vida de Jesús es una llamada a la esperanza. Hay alternativa. No es verdad que la historia tenga que discurrir por los caminos de injusticia que le trazan los poderosos de la tierra. Es posible un mundo más justo y fraterno. Podemos modificar la trayectoria de la historia.

«Convertíos»

Ya no es posible vivir como si nada estuviera sucediendo. Dios pide a sus hijos colaboración. Por eso grita Jesús: «Cambiad de manera de pensar y de actuar». Somos las personas las que primero hemos de cambiar. Dios no impone nada por la fuerza, pero está siempre atrayendo nuestras conciencias hacia una vida más humana.

«Creed en esta buena noticia»

Tomadla en serio. Despertad de la indiferencia. Movilizad vuestras energías. Creed que es posible humanizar el mundo. Creed en la fuerza liberadora del Evangelio. Creed que es posible la transformación. Introducid en el mundo la confianza.

¿Qué hemos hecho de este mensaje apasionante de Jesús? ¿Cómo lo hemos podido olvidar? ¿Con qué lo hemos sustituido? ¿En qué nos estamos entreteniendo si lo primero es «buscar el reino de Dios y su justicia»? ¿Cómo podemos vivir tranquilos observando que el proyecto creador de Dios de una tierra llena de paz y de justicia está siendo aniquilado por los hombres?

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 3º Tiempo ordinario 21 de enero de 2018 – Koinonia

Jon 3,1-5.10: Se convirtieron los Ninivitas de su mala vida
Salmo 24: Señor, enséñame tus caminos
1Cor 7,29-31: La presentación de este mundo se termina
Mc 1,14-20: Conviértanse y crean la Buena Nueva

Convertíos y creed en el Evangelio

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

COMENTARIO A LOS TEXTOS BÍBLICOS:

Como es sabido, en las lecturas de la liturgia de los domingos, la primera y la tercera están siempre unidas temáticamente, mientras que la segunda suele ir por caminos independientes. Hoy la pareja de lecturas principales son la de la predicación de Jonás sobre la ciudad Nínive, y la predicación de Jesús al comenzar su ministerio, precisamente «cuando arrestaron a Juan», o sea, al faltar el profeta.

La lectura sobre Jonás hoy presenta un contenido positivo: el profeta atiende el mandato de Dios que le envía a predicar, va, predica, y además tiene éxito su predicación, pues la ciudad se arrepiente.

El comentario más simple a este texto puede ir por la línea de la importancia de la predicación profética para la conversión de los que están alejados de Dios. Es un tema conocido. Y, como decíamos, hace un paralelismo con el texto del evangelio: Jesús es un nuevo profeta, que empalma con la línea de los profetas clásicos, que también se lanza por los caminos para predicar un mensaje de conversión.

Para unos oyentes más críticos, esta segunda lectura es preocupante. Porque el conjunto entero de lo que en ella se expresa pertenece a un marco de comprensión hoy insostenible: un Dios arriba, directamente imaginado como un gran rey, que envía su mensajero para predicar un mensaje de conversión, mensaje que antes no pudo surtir efecto porque el profeta no quiso ir a predicar, pero que ahora es atendido y obedecido por los ninivitas. «Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció, y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó». Esta imagen de un Dios arriba, que toma decisiones, envía mensajeros, les insiste, se comunica con los seres humanos por medio de esos mensajeros profetas, y que «al ver» las obras de penitencia «se compadece y se arrepiente de la catástrofe con que había amenazado a la ciudad»… es, obviamente, humana, muy humana, demasiado humana, sin duda. Es, claramente, un «antropomorfismo». Dios no es un Señor que esté ahí «arriba, ahí afuera», ni que esté enviando mensajeros, ni es alguien que pueda amenazar, ni que se pueda arrepentir… Hoy sabemos que Dios no es así, que lo que llamamos «Dios» es en realidad un misterio que no puede ser reducido a una imagen o una imaginación antropomórfica semejante.

Sería bueno, incluso necesario, referirse a esta calidad de antropomorfismo que tiene esta lectura –como tantísimas otras–, y hacer caer en la cuenta a los oyentes que no los estamos tomando por niños, sino que, simplemente, estamos utilizando un texto compuesto hace más de veinticinco siglos, y que la imagen de Dios que aparece en él nos resulta hoy inviable. Es importante decirlo, y no es bueno darlo por sobreentendido, porque puede haber –con razón- personas que se sientan mal al escuchar estas imágenes, como si se sintieran retrotraídas al tiempo de la catequesis infantil. Y, desde luego, es recomendable abordar –en esta u otra ocasión– el tema de las imágenes de Dios, y aclarar que si somos personas de hoy, lo más probable es que no nos encaje bien el lenguaje clásico (o ancestral) sobre Dios, y que tenemos todo el derecho a ser críticos y a utilizar otro.

Éste podría ser, sin más, el buen tema de reflexión central para la homilía de hoy. Es más que suficientemente importante. Recomendamos el libro del obispo anglicano John Shelby SPONG, Un cristianismo nuevo para un mundo nuevo, colección «Tiempo axial», Abya Yala, Quito 2011, tiempoaxial.org).

La lectura de la 1ª carta de Pablo a los corintios también puede iluminarse hoy con la del evangelio de Marcos: ante el reinado de Dios que ha sido instaurado por la actuación de Jesús -su predicación, sus milagros, sus controversias, especialmente su muerte y resurrección-, todas las realidades humanas adquieren un nuevo sentido: comprar, vender, llorar, reírse, casarse o permanecer célibe, todo es diferente y su valor distinto. Lo absolutamente definitivo es el ejercicio de la voluntad salvífica de Dios que Jesús vino a poner en marcha. Por eso Pablo puede afirmar que «la presentación de este mundo se termina», es decir, que Dios hace nuevas todas las cosas realizando la utopía de su Reino en donde pobres y tristes, enfermos y condenados, excluidos y ofendidos de la tierra son rescatados y acogidos, y en donde los ricos y los poderosos son llamados urgentemente a la conversión.

Después de narrarnos los comienzos del evangelio con Juan Bautista, con la unción mesiánica de Jesús en el río Jordán y con sus tentaciones en el desierto, Marcos nos relata, en unas frases muy condensadas, los comienzos de la actividad pública de Jesús: es el humilde carpintero de Nazaret que ahora recorre su región, la próspera pero mal–afamada Galilea, predicando en las aldeas y ciudades, en los cruces de los caminos, en las sinagogas y en las plazas. Su voz llega a quien quiera oírlo, sin excluir a nadie, sin exigir nada a cambio. Una voz desnuda y vibrante como la de los antiguos profetas. Marcos resume el entero contenido de la predicación de Jesús en estos dos momentos: el reinado de Dios ha comenzado –es que se ha cumplido el plazo de su espera– y ante el reinado de Dios sólo cabe convertirse, acogerlo, aceptarlo con fe.

Muchos reinados recordaban los judíos que escuchaban a Jesús: el muy reciente reinado de Herodes el Grande, sanguinario y ambicioso; el reinado de los asmoneos, descendientes de los libertadores Macabeos, reyes que habían ejercido simultáneamente el sumo sacerdocio y habían oprimido al pueblo, tanto o más que los ocupadores griegos, los seléucidas. Recordaban también a los viejos reyes del remoto pasado, convertidos en figuras de leyendas doradas, David y su hijo Salomón, y la lista tan larga de sus descendientes que por casi 500 años habían ejercido sobre el pueblo un poder totalitario, casi siempre tiránico y explotador. ¿De qué rey hablaba ahora Jesús? Del anunciado por los profetas y anhelado por los justos. Un rey divino que garantizaría a los pobres y a los humildes la justicia y el derecho y excluiría de su vista a los violentos y a los opresores. Un rey universal que anularía las fronteras entre los pueblos y haría confluir a su monte santo a todas las naciones, incluso a las más bárbaras y sanguinarias, para instaurar en el mundo una era de paz y fraternidad, sólo comparable a la era paradisíaca de antes del pecado.

Este «reinado de Dios» que Jesús anunciaba hace 2000 años por Galilea, sigue siendo la esperanza de todos los pobres de la tierra. Ese reino que ya está en marcha desde que Jesús lo proclamara, porque lo siguen anunciando sus discípulos, los que Él llamó en su seguimiento para confiarles la tarea de pescar en las redes del Reino a los seres humanos de buena voluntad. Es el Reino que proclama la Iglesia y que todos los cristianos del mundo se afanan por construir de mil maneras, todas ellas reflejo de la voluntad amorosa de Dios: curando a los enfermos, dando pan a los hambrientos, calmando la sed de los sedientos, enseñando al que no sabe, perdonando a los pecadores y acogiéndolos en la mesa fraterna; denunciando, con palabras y actitudes, a los violentos, opresores e injustos.

A nosotros corresponde, como a Jonás, a Pablo y al mismo Jesús, retomar las banderas del reinado de Dios y anunciarlo en nuestros tiempos y en nuestras sociedades: a todos los que sufren y a todos los que oprimen y deben convertirse, para que la voluntad amorosa de Dios se cumpla para todos los seres del universo.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 14 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100014 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap14b.mp3

 

Los curas obreros reclaman «una Europa de fronteras abiertas» y de «justa política económica»

Representantes europeos de este colectivo publican un manifiesto tras su reunión en Alemania. Piden promover nuevas políticas donde la justicia prevalezca sobre el lucro. Tras numerosas llamadas del Papa Francisco para «escuchar el grito de la tierra y el de los desesperados», en nombre de nuestra fe en Jesucristo, liberador, muerto y resucitado para la salvación de toda la humanidad, queremos asociar nuestras acciones y nuestras palabras a las de las mujeres y hombres de buena voluntad, militantes y activistas, que hoy eligen los caminos de la verdad, de la solidaridad, de compartir y de la justicia…

¡Caminos de Paz, caminos universales de Amor!

1.- Muchos de nosotros vivimos esta situación precaria de muchas maneras:

– Salarios demasiado bajos para vivir decentemente.

– Contratos de minisempleos parcial y de duración parcial.

– Imposibilidad de obtener permiso de residencia para los refugiados. Miedo a perder trabajo, al desempleo…

– Personas mayores con la imposibilidad de permanecer en el empleo hasta el final de su carrera.

– Los que cuidan a los demás: padres, parientes envejecidos, discapacitados, y que por lo tanto llevan el peso de una gran responsabilidad

– El riesgo de la enfermedad.

2.- Estas inseguridades generan miedos múltiples, especialmente por la violencia mortal alrededor del mundo, mientras una resolución real está pendiente de un acuerdo político ambicioso aceptando luchar por soluciones políticas realistas.  Leer mas…

 

Uno de los nuestros, obispo. La Iglesia de Madrid está de enhorabuena

Alguien que tiene la capacidad de decir las cosas con firmeza, de unir diferentes sensibilidades y, sobre todo, alguien que ha descubierto que la Iglesia debe ser instrumento de salvación y casa materna para todos.

Hay noticias que nos alegran y nos llenan de esperanza, que nos hacen entender que nada es para siempre, que todo pasa y todo llega y que la historia se va escribiendo cada día y ésta puede cambiar de un momento para otro. Mi estancia en Brasil me ha ayudado a tener una visión diferente del episcopado, como gente de carne y hueso, algunos también hay en España, con quien te puedes sentar a hablar de tú a tú, reírte o ver como algunos viven sin mucha parafernalia. Recuerdo que la primera vez que Don André de Witte, el obispo de Ruy Barbosa, la diócesis donde trabajé durante más de diez años, durmió en mi casa, me pidió una «mesita de noche» y, como no tenía otra cosa, le puse una caja de cartón. Él me lo agradeció de verdad, a mí se me caía la cara de vergüenza, pero es que no tenía otra cosa para ofrecer…

En España, aunque sea algo que forma parte del subconsciente profundo, que casi nunca estamos dispuestos a reconocer, nuestra visión de los obispos, inclusive entre el clero, es diferente. Por eso, el nombramiento de José Cobo como obispo auxiliar de Madrid, junto con Santos Montoya y Jesús Vidal, no sé si por verles como gente de mi generación, que por otro lado era un rumor que ya había llegado con insistencia hasta estas periferias del mundo en que uno vive, es algo que desde ayer me ha llevado a pensar, a rezar y a agradecer a Dios, a la Iglesia y a ellos por haber aceptado este nuevo servicio, por el que hay quien se alegra mucho y por el que también van a recibir muchos palos, como de hecho uno ya está leyendo por ahí, gente que en el caso de unos les ningunea y en el del otro se atreve a decir que es malo. Leer mas…

 

La Iglesia brasileña acusa a Temer de «dejar a millones de pobres abandonados a su suerte»

Declarar a Dom Helder Cámara patrono de los Derechos Humanos, mediada incoherente. El arzobispo de Recife critica «la ambigüedad de este decreto», que «no explica motivaciones ni consecuencias».

El pasado 27 de diciembre, el presidente Michel Temer nombró a Dom Helder Cámara patrono brasileño de los Derechos Humanos. Una decisión polémica, que ha sido duramente criticada por el sucesor del obispo de los pobres, Antonio Fernando Saborido, que la considera «incoherente» y una cortina de humo para acabar con los derechos de los más pobres.

La respuesta de la Iglesia no se ha hecho esperar. En una durísima ‘nota de aclaración’, el arzobispo de Olinda y Recife se muestra, «en conciencia, obligado a declarar públicamente que ese decreto presidencial, para ser sincero y coherente, necesita ser acompañado por otro modo de gobernar el país y de cuidar al pueblo, especialmente a los más frágiles».

«¿Qué significa esa medida por parte un Gobierno que vació la Secretaría de Derechos Humanos y puso en riesgo todo el trabajo que se estaba haciendo en la lucha contra todo tipo de discriminaciones?», se pregunta Saborido, quien se cuestiona si otorgar este reconocimiento a Dom Helder supondrá que el Ejecutivo de Temer «dará marcha atrás en su política de reducir sustancialmente los gastos públicos en salud y educación, dejando a millones de pobres abandonados a su suerte».

«¿Cómo hablar de Derechos Humanos y relajar las reglas del control al trabajo esclavo, sujetar a los trabajadores a reglas que les son contrarias y que retiran derechos adquiridos en la Constitución de 1988?», culmina el obispo, quien no oculta su «sorpresa» por la medida del Congreso.

«Todos los brasileños que aman la justicia y el derecho están de acuerdo en que Dom Helder es nuestro patrono en la lucha pacífica por la justicia, la paz y los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, de las minorías fragilizadas por la sociedad dominante», admite el prelado, quien critica «la ambigüedad de este decreto», que «no explica motivaciones ni consecuencias».

«Es nuestra responsabilidad de ciudadanos y de cristianos exigir de los poderes públicos coherencia en sus posicionamientos», añade Saburido, quien denuncia que la política brasileña «está tan desacreditada, porque los políticos no priman por la coherencia entre su hablar y su actuar».

Jesús Bastante en Religión Digital, 4 de enero de 2018