Jesús y su familia – Fray Marcos

(Gen 3,9-15) La serpiente me engañó y comí.

(2 Gal 4,13-5,1) Todo es para vuestro bien.

(Mc 3,20-35) El que cumple la voluntad de Dios ése es mi hermano y mi madre

 

Jesús no se amolda a la voluntad de su familia. La primera obligación de todo ser humano es ser fiel a sí mismo.

El tema del pecado y de la salvación es un tema muy serio. El pecado es aparentemente un contrasentido, no tiene fácil explicación; por eso el hombre ha buscado respuesta en los mitos. Hoy tendemos a creer que los mitos eran cuentos inventados para engañar a la gente; sin embargo en ellos se encuentran enseñanzas muy profundas. Lo que sucede es que no se pueden entender literalmente. Hay que decodificar el lenguaje.

El mito de la inocencia primigenia perdida por un pecado del primer hombre nos quiere trasmitir una verdad profunda, pero no podemos entenderlo al pie de la letra. La situación anterior a la caída hay que entenderla como una armonía total con la naturaleza por parte del ser humano que aún no había tomado conciencia de su singularidad, de su diferenciación de la realidad que le rodea. Era una situación que se adivina como idílica, parecida a la del niño en el vientre de su madre, protegido y seguro. Seguridad que hay que abandonar si se quiere llegar a ser un hombre completo.

Lo que llamamos pecado es el resultado inevita­ble de esa individua­li­zación. En cuanto el ser humano tomó conciencia de que era algo separado se erigió en persona con capacidad de conocer y por lo tanto con capacidad de elegir, de tomar decisiones basadas en ese conocimiento. Como el conocimiento no es perfecto, la decisión puede ser equivocada y llega el fallo. En vez de elegir lo que le edifica, elige lo que le deterio­ra; a eso le llamamos pecado. En las  culturas orientales la serpiente no es el símbolo del mal como nos han hecho creer, sino de la inteligencia y de la astucia.

Hay que hacer una sería revisión de lo que entende­mos por pecado. En nuestra cultura ha estado siempre ligado a la voluntad. Se ha creído que la persona podía elegir entre lo bueno y lo malo. Si elegía el bien se consideraba a la persona buena, si elegía el mal se consideraba depravada. Esto no es así. La voluntad no tiene capacidad para elegir el mal. Es una potencia ciega que sólo puede ser movida por el bien. Por lo tanto el pecado es siempre una ignorancia o falta de conocimien­to. Si tuviéramos claro que algo nos hace daño, nunca la voluntad se pegaría a ello. El único antídoto es mayor conocimiento.

Con frecuencia me dicen que la persona obra el mal sabiendo que hace mal. Siempre buscamos nuestro bien, aunque ello reporte algún mal para otro. No basta haber aprendido por programación que una cosa es mala. Hay que estar verdaderamente convencido de ello. Si acepto una cosa como mala solo por programación, podré acomodarme artificialmente a esa enseñanza pero la actitud fundamental y vital no está de acuerdo con la programación y, antes o después, la actitud vital prevalecerá. Esta es la razón de nuestros pecados, confesados una y otra vez pero nunca rectificados. Nuestra moral es artificial. Nuestro arrepentimien­to ficticio y nuestras confesiones fingidas.

La existencia del ser humano es imposible si le negamos la posibilidad de equivocarse. Muchas veces no podemos saber que está el anzuelo escondido hasta que no lo mordemos. El ser humano que progresa no es el que no se equivoca nunca, sino el que reconoce sus fallos. El único pecado irreparable es negarse a rectificar, es decir, instalarse en una postura estática y no querer avanzar. Esta postura es mucho más frecuente de lo que nos podemos imaginar. Se debe a dos razones fundamentalmente.

Una, el miedo a equivocarse. El miedo al pecado y al castigo ha paralizado a muchísimas personas que, sin ese obstáculo, hubieran podido aportar logros increí­bles a la evolución. Cuando queremos actuar desde la seguridad vivimos volcados en el pasado y el progreso es imposible. Otra, creer que ya hemos llegado. Creer que ya lo sabemos todo, que tenemos respuestas para todo, que no hay que esperar nada nuevo. Es la postura que más daño ha hecho al ser humano. Jesús dijo: «Tengo muchas cosas que deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; el Espíritu Santo os irá llevando hacia la verdad plena”.

Este sería el pecado contra el Espíritu Santo. Estar cerrados a toda posible novedad, por miedo a la equivocación o por creernos en la posesión de la verdad absoluta. Podríamos recordar el dicho castellano: el que no se arriesga no pasa la mar. O aquel otro oriental que me habéis oído tantas veces: el que se empeña en cerrar la puerta a todos los errores, dejará inevitablemente fuera la verdad.

La verdadera salvación sólo puede venir por el camino del conocimiento. En la medida que tengamos conocimiento de lo que es bueno para nosotros, seremos capaces de actuar en consecuencia. No olvidemos la frase capital del evangelio: la verdad os hará libres. Solo la verdad tiene capacidad de liberar y de salvar del error y por lo tanto del pecado. Estar abiertos a la verdad es estar abiertos al Espíri­tu.

Casi nunca se trata el tema de la relación de Jesús con su familia porque plantea serios problemas. No encaja con el concepto que nos hemos hecho de la sagrada familia. Si somos capaces de superar los prejuicios veremos como normal que incluso su madre se preocupara de las andanzas de Jesús, que no podían acarrearle nada bueno. En los evangelios se ve con toda claridad el conflicto que Jesús tuvo con sus parientes; y eso a pesar de las matizaciones que hacen y la delicadeza con que tratan el tema.

A los doce años nos cuentan el primer problema; se queda en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. En su pueblo, les echa en cara su falta de confianza: «solo desprecian a un profeta en su pueblo y entre sus parientes”. Su familia quiere apartarlo de la vida pública porque considera que esa manera de actuar es una locura. El tiempo les dio la razón. Ellos no tenían capacidad para comprender desde qué perspectiva actuaba Jesús. Desde un punto de vista humano era lógico que su familia se preocupara por las andanzas de Jesús que ponían en peligro su vida.

A pesar de todo Jesús sigue adelante con una postura poco obedien­te… Esta postura de Jesús puede ilustrar el tema de hoy. Jesús no se conforma con lo que le enseñan de Dios, quiere ir más allá en el descubrimiento de lo que Dios es para el hombre y el hombre para Dios. Se abre al Espíritu. No tiene inconveniente en cuestionarse hasta las verdades más sagradas. ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

 

Meditación

Tu limitado conocimiento te hace falible.

Se debe a tu condición de criatura, acéptalo.

Pertenece a tu esencia, no es una tara.

Estás aquí para aprender de tus errores

y caminar así hacia tu plenitud.

 

 

 

 

Urteko 10. igandea / Domingo 10 Tiempo ordinario – José A. Pagola

B (Markos 3,20-35

Evangelio del 10/junio/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

ZER DA SANOAGO?

Kultura modernoak osasun fisiko eta mentalaren balioa goratzen du, eta mila ahalegin-mota egiten ditu gaixotasunei aurrea hartu eta kontra egiteko. Baina, aldi berean, guztien artean ari gara eraikitzen gizarte bat, zeinetan ez baita gauza erraza sano bizitzea.

Inoiz ez da egon bizitza hain mehatxatua: desoreka ekologikoa dela medio, kutsadura, estresa edo depresioa direla medio. Bestetik, pertsonari  era sanoan haztea eragozten dion biziera bat sustatzen ari gara: zentzuaren falta, balioen gabezia, kontsumismo-mota bat, sexuaren hutsalkeria, inkomunikazioa eta beste hainbat frustrazio direla medio.

S. Freud-ek sumatu zuen, jada, bere El malestar en la cultura obran, gerta daitekeela, gizarte bat bere osotasunean gaixo egotea eta neurosi kolektiboak jasatea, zeinez oso jende gutxi ohartuko bailitzateke. Are gehiago, gerta daiteke, gizarte gaixo baten baitan, gaixotzat ematea, hain juxtu sanoen daudenak.

Horrelako zerbait gertatzen da Jesusekin berarekin, familiarte batzuek uste izan baitute «burutik dagoela» eta Jerusalemdik etorritako adituek esan baitute «Beeltzebul duela bere baitan».

Nolanahi den, esan beharra dugu, gizarte bat sano, jendearen garapen sanoa faboratzen duen neurrian biziko dela sano. Aitzitik, norberari barneaz hustera, zatitzera, gauza huts bihurtzera edo gizatasuna galtzera eragiten dionean, esan beharra dugu, gizarte hori patogenoa  [gaixotasunak joa] dela, hein batean bederen.

Horregatik, aski jende argi eta azti izan beharko genuke, geure buruari galdetzeko, ez ote garen erortzen ari neurosi kolektibo eta jokabide ez-sanoetan, hartaz kasik ohartu gabe.

Zer da sanoago, espiritua lozorrotzen eta jendearen sormena kamusten duen konfortaren, erosotasunaren eta gehiegikeriaren bizieran erortzea, ala soil eta moduz bizitzea, «ugaritasunaren patologian» erori gabe?

Zer da sanoago, «objektu» bezala funtzionatzen jarraitzea, zentzurik gabeko bizitzan jira-biraka, bizitza «desio eta asetze-sistema» hutsera murriztuz, ala bizitza eraikitzea, egunez egun, fedetik azken zentzua emanez? Ez dezagun ahantz, Carl G. Jung ausartu zela esatera, neurosia «bere zentzua aurkitu ez duen arimaren sufrimendua» dela.

Zer da sanoago, alderdi erlijiosoa erreprimitzea, gure bizitza transzendentziarik gabe utziz, ala konfiantzazko jarrera bizitzea «biziaren adiskide» den Jainko horrengan, gizakiaren betearen betea bakarrik nahi duen eta bilatzen duen horrengan?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Markos 3,20-35

Evangelio del 10/junio/2018

¿QUÉ ES MÁS SANO?

La cultura moderna exalta el valor de la salud física y mental, y dedica toda clase de esfuerzos para prevenir y combatir las enfermedades. Pero, al mismo tiempo, estamos construyendo entre todos una sociedad donde no es fácil vivir de modo sano.

Nunca ha estado la vida tan amenazada por el desequilibrio ecológico, la contaminación, el estrés o la depresión. Por otra parte, venimos fomentando un estilo de vida donde la falta de sentido, la carencia de valores, un cierto tipo de consumismo, la trivialización del sexo, la incomunicación y tantas otras frustraciones impiden a las personas crecer de manera sana.

Ya S. Freud, en su obra El malestar en la cultura,consideró la posibilidad de que una sociedad esté enferma en su conjunto y pueda padecer neurosis colectivas de las que tal vez pocos individuos sean conscientes. Puede incluso suceder que dentro de una sociedad enferma se considere precisamente enfermos a aquellos que están más sanos.

Algo de esto sucede con Jesús, de quien sus familiares piensan que «no está en sus cabales», mientras los letrados venidos de Jerusalén consideran que «tiene dentro a Belzebú».

En cualquier caso, hemos de afirmar que una sociedad es sana en la medida en que favorece el desarrollo sano de las personas. Cuando, por el contrario, las conduce a su vaciamiento interior, la fragmentación, la cosificación o disolución como seres humanos, hemos de decir que esa sociedad es, al menos en parte, patógena.

Por eso hemos de ser lo suficientemente lúcidos como para preguntarnos si no estamos cayendo en neurosis colectivas y conductas poco sanas sin apenas ser conscientes de ello.

¿Qué es más sano, dejarnos arrastrar por una vida de confort, comodidad y exceso que aletarga el espíritu y disminuye la creatividad de las personas o vivir de modo sobrio y moderado, sin caer en «la patología de la abundancia»?

¿Qué es más sano, seguir funcionando como «objetos» que giran por la vida sin sentido, reduciéndola a un «sistema de deseos y satisfacciones», o construir la existencia día a día dándole un sentido último desde la fe? No olvidemos que Carl G. Jung se atrevió a considerar la neurosis como «el sufrimiento del alma que no ha encontrado su sentido».

¿Qué es más sano, llenar la vida de cosas, productos de moda, vestidos, bebidas, revistas y televisión o cuidar las necesidades más hondas y entrañables del ser humano en la relación de la pareja, en el hogar y en la convivencia social?

¿Qué es más sano, reprimir la dimensión religiosa vaciando de trascendencia nuestra vida o vivir desde una actitud de confianza en ese Dios «amigo de la vida» que solo quiere y busca la plenitud del ser humano?

José Antonio Pagola

 

Domingo 10º ordinario 3 de junio – Koinonia

Gén 3,9-15: Establezco hostilidades entre ti y la mujer
Salmo 129: Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
2Cor 4,13–5,1: Creemos y por eso hablamos
Mc 3,20-35: Satanás no puede subsistir

Satanás está perdido

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»

Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

COMENTARIO LITÚRGICO

Para sus familiares Jesús está loco, fuera de sí. Ha perdido la cabeza y deben contenerlo volviéndolo a su casa y haciéndole reflexionar, para eso llevan a su madre con ellos. Y para los letrados de Jerusalén, Jesús está poseído de un demonio. Loco y endemoniado. Desquiciado y dominado por un mal espíritu. ¡Pobre Jesús! Se necesitaba mucha valentía y convicción para superar opiniones tan negativas de su propia familia y de los maestros de su pueblo. ¡Cómo quedarían de confundidos los discípulos después de escuchar comentarios de tal calibre sobre el Maestro que recién comenzaban a seguir!

Jesús no pierde la serenidad. Enfrenta con firmeza profética a sus adversarios. A los escribas los desenmascara colocándolos delante de sus propias contradicciones. Si está poseído por un demonio ¿Cómo puede echar otro demonio? Si Satanás está contra Satanás significa que su reino está siendo destruido. Si una persona está siendo liberada por el poder de Jesús de la alienación a la que estaba sometida, ¿cómo pueden declarar a Jesús endemoniado, si el que aliena y domina es el demonio? Están luchando contra la evidencia de que Dios ha comenzado a actuar en la historia a través de Jesús. Están luchando para no ver, para cerrar los ojos a la verdad. Están luchando contra el Espíritu de Dios que libera y da vida. Ese pecado no puede ser perdonado porque es cerrazón a la gracia, es contumacia, es obstinación. No niegan a Dios, niegan que la práctica liberadora de Jesús sea de Dios. Y a su familia que lo tiene por desquiciado, Jesús agrega una nueva locura: declara que ese pequeño grupo de hombres y mujeres de Galilea, sentados a su alrededor, son más familia suya que la que lo busca. Esa nueva familia está comulgando con sus ideas y sus enseñanzas más que la otra.

Delante de este Jesús valiente y libre, debemos preguntarnos cuántas veces nosotros mismos que nos decimos cristianos, que nos decimos su comunidad, enmascaramos nuestras cobardías ante lo nuevo de Dios y nos refugiamos en poner etiquetas y descalificar lo que no queremos admitir: que donde hay liberación, más salud, más vida y dignidad está actuando el Espíritu de Dios.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 110 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión, el audio y su comentario se encuentran aquí:
https://radialistas.net/article/32-dicen-que-esta-loco/

 

Para mantener sus privilegios la Iglesia paga el precio del silencio

Las mujeres han salido a la calle tras el escándalo de ‘La Manada’ ¿Y los obispos y los curas?

Uno de los factores más determinantes del malestar, que se palpa (en España y fuera de España) en tantos ambientes, es el silencio de miles de cosas, que habría que saber y no se saben. Porque nadie se atreve a tirar de la manta. Y que, de una vez, nos enteremos de lo que realmente está pasando en este país.

Hay un hecho que es incuestionable: la corrupción está cimentada en el silencio; y el silencio es lo que la ha hecho posible. Cada año que pasa, España es más rica. Y cada año que pasa, el 90 % de la población se ve más apurado para salir adelante o simplemente para llegar a fin de mes. ¿Dónde se meten la cantidad de millones de euros que entran continuamente en este país? Esta pregunta no tiene respuesta porque hay demasiada gente, que sabe cosas que habría que decir, pero se las calla.

Yo no soy político, ni economista, ni jurista, ni sociólogo. Yo he dedicado toda mi vida a la teología. O sea, a las cosas de la religión. Por eso me pregunto muchas veces: ¿no es responsable también en esto la religión? Claro que lo es. Y mucho. La Iglesia tiene que mantener y proteger los privilegios que el Estado le concede. Pero eso tiene un precio. Que se paga con dinero o con silencio.

¿Por qué las mujeres se han tirado a la calle cuando se ha sabido el escándalo de «La Manada»? ¿Han hecho algo parecido los obispos y los curas? Unas monjas carmelitas de clausura han dicho lo que tenían que decir. Y los que nos hemos quedado tan tranquilos en nuestras casas, ¿por qué nos quedamos calladitos? ¿para no complicarnos la vida? ¿Por qué nos tranquilizamos la conciencia pensando que «esto a mí, ni me va ni me viene»?

Los cristianos tendríamos que saber -y tenerlo siempre muy presente- que en el Evangelio hay una palabra fuerte y clara, que fue dicha por Jesús cuando lo llevaban al tribunal para condenarlo a muerte. «Yo lo he dicho todo con libertad» («ego parresía leláleka tó kósmo») (Jn 18, 20). Aquí el término clave es «parresía», que designa propiamente la libertad para decirlo todo (H. Balz).

En misas y sermones, los hombres de la religión predican contra los peligros del sexo, la falta de fe y de piedad, las amenazas del pecado, la muerte y el infierno. Y no cabe duda que todo eso, si se hace como Dios manda, es importante. ¿Pero han escuchado Vds muchas predicaciones que nos expliquen con claridad los peligros que entraña el silencio de tantas cosas que habría que decir y no las decimos?

El Papa Francisco ha sacado a la luz tantos y tantos escándalos de la Iglesia y sus clérigos por abusos que nos dan vergüenza. ¿No es esto el mejor servicio que se nos puede hacer a todos para sanearnos desde lo más hondo de nosotros mismos?

José M. Castillo en Religión Digital, 6 de mayo de 2018

 

¿A quién oramos? I – (Errores en la oración)

No es verdadero el «dios pasivo y juez» al que hay que mover constantemente con nuestras oraciones, sacrificios y súplicas de perdón.

La práctica religiosa esencial es la oración. Para eso son las capillas, iglesias y catedrales. Para eso hay curas al frente de ellas. Curas devenidos en meros «tiralevitas» y «repartidores de ritos y rogativas» como principal actividad, con poco sueldo y enorme sacrificio. ¿Será por eso que escasean?

Inexplicablemente, en vez de enseñarnos a orar y caminar a la luz del verdadero rostro de Dios, nos confunden y pretenden alimentar nuestra natural religiosidad con ritos y rutinas equívocos.

Convierten la oración en soga de campana y a nosotros en meros papagayos que todo lo fían a un «dios pasivo y falso» al que hay que sacar de su sordera y conseguir que se movilice. ¡Menos mal que queda a salvo nuestra buena intención y nuestra maltratada espiritualidad latente!

No es verdadero el «dios pasivo y juez» al que hay que mover constantemente con nuestras oraciones, sacrificios y súplicas de perdón.

El Abba de Jesús es una «Madre activa» que todo lo ha creado, todo lo mantiene, todo lo cuida y todo lo inunda. De ninguna manera necesita que le recordemos «sus deberes» y la empujemos a «actuar».

El Abba nos ama gratuitamente y actúa continuamente, aunque nos ha entregado la administración de este mundo por respeto a nuestra libertad. Sin ella seríamos como hormigas o lagartos que nacen, se aparean, se reproducen y mueren, sin consciencia ni decisión alguna.

¡Somos nosotros los que tenemos que movernos y administrar nuestras vidas de forma autónoma y libre! Dios no vendrá a removernos el cocido aunque nos haya regalado todos los condimentos. Y ahí entra la oración para ayudarnos a encontrar LUZ y ENERGÍA para acertar en ese «camino de maduración autónomo» que es la vida humana.

¿Y qué estamos haciendo?   Leer más…

Jairo del Agua en Religión Digital, 30 de mayo de 2018

 


Stiglitz cree “fracasado” el neoliberalismo e insta a “reescribir las reglas de juego”

El premio Nobel de Economía aboga por una mayor redistribución de la riqueza y un equilibrio entre el mercado y la sociedad.

“La economía del goteo ha fracasado, el neoliberalismo no funciona” afirmó contundente ayer Joseph Stiglitz durante su intervención en Donostia, donde abogó por “reescribir las reglas del juego” para lograr una mayor redistribución de la riqueza y recuperar el equilibrio entre el mercado, las autoridades y la sociedad, además de una mejor relación entre la población y la naturaleza.

Firme defensor de la igualdad, el premio Nobel de Economía de 2001 se reafirmó en sus convicciones durante una intervención en la que viajó a diferentes etapas históricas en las que se produjeron transiciones económicas de entidad para concluir que las más exitosas han correspondido a las impulsadas por ideas que ponen el acento en que los beneficios afecten al conjunto de la sociedad.

Stiglitz recordó que 30 años después de la aplicación de lo que denominó “economía del goteo”, se ha demostrado que sus consecuencias han sido negativas. Explicó que este modelo económico parte del hecho de que, si los más pudientes tienen riqueza, sus acciones repercutirán en la clase media y baja para reportarles mayores cotas de bienestar social.

Sin embargo, consideró que las consecuencias han sido las contrarias y para basar en datos esta afirmación mostró una serie de tablas estadísticas en las que se observa que la realidad está en que hoy día los ricos son más ricos y los pobres más pobres.

“Antes hacía falta llenar varios autobuses para transportar a las 388 personas más ricas del mundo, que tenían lo mismo que 8.000 millones de personas. Hoy bastaría con un microbús para llevar a las 42 personas que concentran la riqueza de esos 8.000 millones”, explicó gráficamente.

Stiglitz advirtió de que esta progresiva concentración de la riqueza en unas pocas personas, “el 1% tenía en 2016 el 82% de la creación de riqueza global”, no responde a razones que habitualmente se aportan como “la globalización o la digitalización”.

Muy al contrario, el experto economista atribuyó a los modelos políticos este hecho, momento que reservó un largo espacio para analizar, y criticar duramente, los movimientos de Donald Trump al que calificó de “tramposo”. En este sentido, dijo que el mandatario de Estados Unidos se define como un hombre de empresa que sabe de economía, cuando “toda su riqueza la ha conseguido robando a los demás”, lamentó el premio Nobel. Incluso señaló que, “como Hitler”, llegó al poder con una escasa mayoría pero soportado por las clases empresariales y la derecha.

Opuso esta política a la practicada en la Ilustración, ejemplo en su opinión de cómo se debe orientar el crecimiento de los estados. En esa época, la base de la creación de la riqueza se encontraba en la transmisión de conocimiento, en la razón y en una organización social empoderada e independiente de la autoridad, “y no basada en la explotación de la sociedad”.

Joseph Stiglitz consideró que ha llegado el momento de reescribir las reglas del juego. “Es una guerra de ideas con consecuencias muy graves, pero podemos ganarla si entendemos la magnitud del peligro que representa para nuestra sociedad otras políticas”, dijo.

El economista también se refirió a Euskadi, de donde dijo que “se han hecho las cosas muy bien”, y puso como ejemplo el fuerte movimiento cooperativo vasco.

Maialen Mariscal / Gorka Estrada en Diario de Noticias, 18 de Mayo de 2018


Francisco: «Predicar la pobreza no es comunismo, sino puro Evangelio»

Ay de ustedes que explotáis a la gente, que explotáis el trabajo, que pagáis en negro. ¿Vas a la Iglesia pero luego no pagas? Esta injusticia es pecado mortal.

Predicar la pobreza «no es comunismo», sino «puro Evangelio». Francisco quiso actualizar esta mañana elrelato de las Bienaventuranzas y la valentía de Jesús. «Si uno hoy hiciera un sermón como ese, en los periódicos, al día siguiente: ‘¡Ese sacerdote es comunista!’. Pero la pobreza está en el centro del Evangelio».

En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa animó a «tomar distancia de las riquezas, porque Dios las ha ofrecido para dárselas a los otros».

«¡Ay de ustedes, ricos!», en la primera invectiva después de las Bienaventuranzas en la versión de Lucas. «¡Ay de ustedes, ricos!». Si uno hoy hiciera un sermón como ese, en los periódicos, al día siguiente: «¡Ese sacerdote es comunista!». Pero la pobreza está en el centro del Evangelio. La predicación sobre la pobreza está en el centro de la predicación de Jesús:»Bienaventurados los pobres» es la primera de las Bienaventuranzas: Es el documento de identidad, el documento identificativo con el que Jesús se presenta cuando regresa a su pueblo, en Nazaret, en la sinagoga , es: «El Espíritu está sobre mí, he sido enviado para proclamar el Evangelio, la Buena Nueva, a los pobres, la buena noticia a los pobres». Pero siempre en la historia hemos tenido la debilidad de tratar de eliminar esta predicación sobre la pobreza creyendo que es una cuestión social y política. ¡No! Es puro Evangelio, es puro Evangelio.

«Siempre en la historia hemos tenido la debilidad de tratar de eliminar esta predicación sobre la pobreza creyendo que es una cuestión social y política. ¡No! Es puro Evangelio, es puro Evangelio», clamó Bergoglio.

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Jesús Bastante en Religión Digital, 24 de mayo de 2018


 

Laicos chilenos piden la cabeza del nuncio Scapolo: «Es un elemento central en toda esta crisis eclesial»

«No tiene ninguna relación con la idea del Papa de ser ‘pastores con olor a oveja'».  Nos peocupa sobremanera que no recibiera a las víctimas de Talca.

(Red de Comunidades de Laicas/Laicos de Chile*).- Con posterioridad a la llegada de la Conferencia Episcopal chilena hemos visto y escuchado todo tipo de declaraciones y justificaciones, autodenuncias como la del canciller de la arquidiócesis de Santiago y presiones a laicas/laicos, periodistas e incluso a parlamentarios.

Claramente el encuentro con el Papa Francisco remeció los cimientos de la jerarquía de la Iglesia chilena generando mucha ansiedad y buscando responsables de semejante descalabro. A partir de esto, hemos presenciado algunas reacciones desproporcionadas que distan en demasía del discurso episcopal del arrepentimiento y la vergüenza, particularmente con nuestros/as hermanos/as Laicos/as de Osorno y el sacerdote Sergio Díaz de Villa Prat, Región del Maule.

Ante los últimos acontecimientos ocurridos en las Diócesis de Osorno y Talca manifestamos lo siguiente:

1. Valoramos y nos da mucha esperanza ver a seguidores de Jesús que van perdiendo el miedo y asumen su rol profético en medio del mundo. Sin la valentía de las víctimas de Karadima, el coraje testimonial de los laicos y laicas de Osorno, entre tantos más, este proceso de conversión eclesial y pastoral no hubiese ocurrido.

Por lo mismo, valoramos la declaración hecha por el sacerdote Sergio Dáaz de Villa Prat quien, con sentido profundo sentido eclesial, le pide al obispo de Talca -Horacio Valenzuela- que deje su cargo pues el daño producido en aquella Diócesis es enorme perdiendo, además, la credibilidad con las comunidades que el debiera acompañar.

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Red de Comunidades de Laicas/Laicos de Chile, 26 de mayo de 2018