No pretendo descubrir nada oculto. Ni permitamos que nos lo pretendan ocultar. Lo sabemos de sobra. ¿Es que se puede poner en duda la desigualdad aterradora que existe entre África y Europa? Y si nos atenemos a lo que pasa entre nosotros, ¿hay alguien en España que, a estas alturas, no se ha enterado de que la desigualdad entre los más ricos y los más pobres se hace cada día más profunda y más devastadora? Leer más
EL MOVIMIENTO DE JESÚS DE NAZARET Y LA RELIGIÓN CATOLICA
Jesús Gil García, miembro de
Comunidades Cristianas Populares de Zaragoza
La celebración del Concilio Vaticano II supuso para muchos cristianos un hálito, un soplo de esperanza e ilusión en su caminar tras las huellas de Jesús de Nazaret. Propugnó una renovación profunda acudiendo a las fuentes, a los orígenes del movimiento iniciado por Jesús. Apoyados en esta intuición algunos cristianos iniciamos el camino de conocer más a fondo al Jesús histórico, su mensaje y su movimiento. Leer más
DE LA RELIGIÓN ALIENANTE A LA ESPIRITUALIDAD LIBERADORA, Enrique Martínez Lozano
Fe Adulta
Escrito por Enrique Martínez Lozano
Mt 20, 1-16
A veces, las religiones se han movido entre la utilidad y el temor. Es fácil comprenderlo, si tenemos en cuenta que el ser humano se percibe como necesidad y debilidad. Desde la necesidad, Dios es visto como quien puede llenar los propios vacíos: nace así la religión de lo útil. Desde la debilidad, Dios es visto como poder y, fácilmente, nace la religión del temor.
No es difícil constatar que ambas características –necesidad y debilidad- resaltan en la vivencia del niño frente a sus padres. Ambas hacen que el niño sienta un doble impulso: a “tener-que-agradar” para no ser abandonado, y a “utilizarlos” para obtener lo que necesita. El “salto” de esta experiencia infantil a una formulación religiosa que repita aquellos mismos esquemas, fuertemente grabados en el inconsciente del niño, es prácticamente espontáneo.
Si unimos ambas características, el resultado será una religión basada en la idea del mérito, que generará una religiosidad mercantilista: “Te doy para que me des”. Gracias al mérito, el sujeto busca –como el niño ante sus padres- agradar a Dios; pero, al mismo tiempo, se cree con ciertos “derechos” ante él (como los jornaleros de la primera hora).
¿Dónde se esconde la trampa de este planteamiento? En concebir a Dios como un “patrón” separado, que premia o castiga según nuestros méritos o nuestros pecados.
De hecho, esa idea de Dios salta por los aires en el mensaje de Jesús. Lo que este revela de Dios supone un giro de ciento ochenta grados con respecto a lo que enseña la formación “religiosa” habitual. Para Jesús, Dios es Gracia, Amor gratuito que es solo bondad (“¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”).
Cuando vemos a Dios como un Ente separado, no podemos sino pensarlo como un “señor” que “controla” nuestros actos y que nos recompensará de acuerdo con ellos. Por eso, es normal que la persona religiosa trate de obtener de él un beneficio, aunque sea a costa de un comportamiento alienante. Ello podría explicar que, con frecuencia, cuando la persona crece en autonomía y en seguridad, aquella imagen de Dios se venga abajo. Es decir, cuando la persona se encuentra en profundidad, la religión se pierde.
En realidad, aquel dios nunca había existido sino en la mente de quien así lo proyectaba. Todo ello parece que nos invita a pasar de la “religión” –entendida como una construcción humana- a la “espiritualidad” –en cuanto dimensión básica del ser humano-. Aun asumidas conscientemente la necesidad y la debilidad (fragilidad, vulnerabilidad) del yo, la espiritualidad –la inteligencia espiritual- nos hace caer en la cuenta de que nuestra identidad no es ese yo carenciado, sino la Consciencia plena, el sustrato común y compartido con todo lo que es. La religión había sido un “mapa” que quería traernos hasta aquí; la espiritualidad es el “territorio” en el que siempre –aun sin saberlo- habíamos estado.
En ese Territorio ya no buscamos que nos paguen un “denario” –o algo más, si nos creemos ser de la “primera hora”-, porque hemos descubierto que toda la “viña” es nuestra y que ahí radica precisamente nuestro Gozo. Por ello, lo que estamos deseando es que todos los seres puedan descubrirlo.
Enrique Martínez Lozano
25. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “EZ DESITXURATU JAINKOAREN ONTASUNA- NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS”, José A. Pagola
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Mat. 20,1-16
ECLESALIA, .- Bere ibilbide profetikoan barna, behin eta berriz azpimarratu du Jesusek nola komunikatu behar dugun berak Jainkoaz duen esperientzia: «atzeman ezineko ontasun-misterio» bezala, alegia; gure kalkulu guztiak hausten dituena bezala. Haren mezua hain iraultzailea da, non, hogei menderen ondoren ere, kristau batzuk ez baitira gai hura seriotzat hartzeko.
Jainko On horretaz izan duen esperientzia hori gizon-emakume guztiei kutsatzeko, mahasti-jabe baten jokabide harrigarri batekin konparatu du Jesusek bere jarduera. Bost alditaraino irten da mahasti-jabea bera mahastirako langileak hartzera. Ematen du ezer gutxi zaiola axola lanaren etekina. Nahi duen gauza bakarra, langile bakar bat ere ez gelditzea lanik gabe beste egun bat gehiago.
Horregatik, eguna bukatzean, ez die ordaindu talde bakoitzak egin duen lanaren arabera. Haien lan-orduak oso desberdinak izan diren arren, «denario bana» eman die guztiei: soil-soil, Galileako familia batek, bizitzeko, egun batean behar zuena.
Lehen taldeko bozemaileak protesta egin du, berei, inork baino ordu gehiago lan egin dutenei, bezalako tratua eman dielako azken ordukoei, eta mahasti-jabeak hitz miresgarri hauekin erantzun dio: «Inbidia al duzu ni ona naizelako?» Zeure kalkulu kaxkar horietan oinarrituz, ez al didazu utzi behar ona izaten afaltzeko beren ogia behar dutenekin?
Zer iradoki edo adierazi nahi digu Jesusek? Jainkoarentzat ez ote dute balio guk geure mundu honetan erabiltzen ditugun zuzentasun- eta parekotasun-irizpideek? Ez ote da egia, guk egingo genukeen ez bezala jokatu nahi duela Jainkoak: jendearen merezimenduak neurtzen jardun ordez, bere atzeman ezineko Onberatasunean gure errotiko salbazio-beharrari erantzun nahi diola?
Aitortu behar dut, egundoko pena sentitzen dudala pertsona onekin topo egin eta ikusten dudanean nola imajinatzen duten askotan Jainkoa: alegia, gure bekatuak eta merezimenduak zehazki idazten ariko balitz bezala, egun batean bakoitzari berea juxtu-juxtu emateko. Imajina al daiteke, betikotasun osoan lan hori egiten ariko litzatekeen halako pertsona baino gizatasun gabekorik?
Jainkoagan, baldintzarik gabeko Adiskide horrengan, sinestea, imajina daitekeen esperientziarik askatzaileena izan daiteke, bizitzeko eta hiltzeko indarrik adoretsuena. Ostera, Jainko zorrotz eta mehatxugile baten aurrean bizitzea, neurosi arriskutsuena eta suntsitzaileena bihur daiteke pertsona batentzat.
Ikasi beharra dugu ez nahasten Jainkoa geure eskema hertsi eta zikoitzekin. Ez genuke desitxuratu behar haren Ontasun atzeman ezina, Jesusek Jainkoaz agertu dizkigun zinezko ezaugarriak Itun Zaharreko Jainko zorrotz baten ezaugarriekin nahastuz. Jesusengan agertu zaigun Jainko Onaren aurrean, konfiantza da erantzun bakarra.
25 Tiempo ordinario (A) Mateo 20, 1-16
NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, .- A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.
Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios Bueno, Jesús compara su actuación a la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.
Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario”: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder vivir.
Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”. ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?
¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas como lo haríamos nosotros, busca siempre responder desde su Bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?
Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?
Creer en un Dios, Amigo incondicional, puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.
Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su Bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados del Antiguo Testamento. Ante el Dios Bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
DEMOCRACIA Y DD HH EN LA IGLESIA
Nota introductoria
Para plantear, desde el primer momento, el tema que intento explicar, empiezo haciendo una pregunta: ¿Qué autoridad moral o qué credibilidad puede tener, ante los ciudadanos de nuestro tiempo, una institución (la Iglesia) que, tal como está pensada y organizada, no puede ser gobernada como una democracia, ni puede suscribir y poner en práctica los derechos humanos? Esta pregunta se nos hace más apasionante, y también más incómoda, si pensamos (al menos, por un instante) que la Iglesia pretende “evangelizar”, es decir, “transmitir el Evangelio”. Pero, ¿cómo va a intentar transmitir “lo más sublime” (el Evangelio de Jesús), si no puede ni cumplir “lo más elemental” (la democracia y los derechos fundamentales)? Leer más
DECONSTRUIR EL LENGUAJE RELIGIOSO… PARA AFIRMAR LA FE
FE ADULTA
La Iglesia católica viene utilizando un lenguaje religioso que cada vez resulta más incomprensible al hombre y la mujer del siglo XXI. Y no es sólo cuestión de lenguaje, sino de las ideas y representaciones que hay detrás del lenguaje, y que éste expresa… La Iglesia Católica arrastra representaciones a veces medievales, hoy día totalmente superadas por la modernidad, y sin cuya renovación, la Iglesia no tiene ningún futuro en el mundo moderno. Leer más
* ORAR CON EL EVANGELIO:(Jn. 3, 13-17)
DOMINGO XXIV. T.O.-A– SEPTIEMBRE 14
*LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
* El nombre de esta fiesta puede confundir a más de uno, por eso comienzo diciendo, que los cristianos no tenemos ningún interés en exaltar una cruz; exaltamos al que murió en la cruz, a CRISTO, nuestro redentor. Es algo que tenemos que tener muy en cuenta. Porque los cristianos no exaltamos a Cristo por lo mucho que sufrió, sino por el mucho Amor con el que aceptó, libre y voluntariamente, los inmensos dolores de la crucifixión. Lo que nos salvó no fue el gran dolor de Cristo, sino su gran AMOR.
Si el sufrimiento de Cristo no hubiera sido el amor, hubiera sido estéril, podia ser heroico social y políticamente. Pero los sufrimientos inútiles no nos interesan a los cristianos; no sólo no los queremos ni para nosotros ni para los demás, sino que luchamos, o tenemos que luchar, para evitarlos. Por amor al bien, y a la verdad, a la justicia, a la paz, tenemos que estar dispuestos a sufrir y aceptar sufrimientos que sean necesarios para que desaparezcan de nuestra vida y de nuestro mundo el pecado, la mentira, la injusticia, la guerra, y todo lo que se opone al verdadero Reino de Dios que nos quiere felices. Los cristianos tenemos que ser amantes de la alegría, de la paz, de la felicidad. Sabemos que para conseguir esto, hace falta esfuerzo y sacrificio, pero por amor.
* Jesús nos lo recuerda: “el que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. Ese fue su camino en la tierra; Jesús la llevó día a día: la incomprensión, la persecución, la oposición y eso es para nosotros la cruz, a veces un “camino, cada dìa”. Jesús no eligió la cruz, pero tampoco se apartó de su camino, aunque este, le llevó a la cruz. Fue un camino de fidelidad a decir la verdad, a su luchar por la justicia, a su darse a los marginados, a combatir todo mal, toda trampa, y… esto fue mal visto y para El fue cruz para cada día y muerte.
* Entonces nos podemos preguntar ¿Tenemos que buscar el sufrimiento como si fuera algo bueno? Yo creo que no se trata de eso, sino de seguir a Jesús de intentar vivir como El viviría (en nuestra realidad concreta). Escoger un camino que ahora sea consecuente con lo que El nos enseñó: un camino, por ejemplo, que sirva a la verdad no a la mentira, al amor generoso y no al egoísmo insolidario, a la justicia de cada día y no al aprovecharse de los débiles…
* Si hacemos esto, ninguno de nosotros necesitará buscar la cruz: la encontraremos sin buscarla, a lo mejor cada día… Pero la encontraremos como Jesús: como un camino de vida, camino que dará fruto.
* Pero tenemos que escoger bien el camino y saber por adelantado que si es el de Jesús, será difícil, pero nos lleva a la vida plena.
* Jesús no vino para suprimir el sufrimiento ni para explicarlo; seguirá siendo un misterio. El ha venido para acompañarlo con su presencia, su ayuda. Jesús no nos salva desde fuera por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la cruz para adoctrinarnos, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.
* Quisiera haber hecho la reflexión corta, pero, ¡Qué difícil! Hablar del misterio de la Cruz.
Que El, el crucificado por AMOR, nos enseñe más que a comprenderla, a vivirla cuando llega.
*ORACIÓN
“Jesús baja en la encarnación hasta el corazón de la tierra”.
“Sólo se sube, si primero, se ha bajado”…
Dios y Padre nuestro, de todos, Te damos gracias porque nos diste a Jesús que ha querido acompañarnos en el camino, en este mundo, haciéndose solidario de nuestras alegrías y penas., de mostrándonos su amor misericordioso, atendiendo y sirviendo a todos.
Que no tengamos miedo de hacer el bien, aunque ello nos suponga a veces compartir el sufrimiento y la Cruz como lo vivió nuestro compañero de camino Jesús de Nazaret.
Te pedimos por los que tienen una cruz más pesada en la vida debido a la enfermedad, soledad, a la falta de paz y solidaridad en nuestro mundo: Ayúdanos a saber estar a su lado y a sabernos ayudar mutuamente, siendo así unos para otros como Cristo crucificado, signos de esperanza y Resurrección.
*Podemos cantar interiorizando la letra. VICTORIA, TU REINARÁS, OH CRUZ, TU NOS SALVARÁS.
AMÉN. ZURIÑE
LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ: «LA CRUZ DE JESÚS: NI MAGIA NI MITO», Enrique Martínez Lozano
LA CRUZ DE JESÚS: NI MAGIA NI MITO
Escrito por Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA
Jn 3, 13-17
Para comprender mejor el texto, quizás sea útil alguna puntualización previa acerca de este capítulo tercero del evangelio de Juan.
Lo primero que hay que señalar es que, desde un punto de vista literario, este capítulo es un auténtico rompecabezas. El lector aprecia saltos de la primera persona del plural (“nosotros”) a la tercera del singular, así como repeticiones y añadidos forzados que, en conjunto, constituyen una especie de galimatías, en una monotonía de temas reiterados, que se yuxtaponen sin llegar a alcanzar un conjunto bien trabado.
Todo ello indica algo evidente: este texto no es producto de una redacción momentánea, ni es obra de un único autor. Durante un tiempo prolongado, se han ido añadiendo reflexiones que surgían en medio de la comunidad, y que algún nuevo glosador yuxtaponía al texto original.
Estas anotaciones tienen que servir al lector para que no intente acercarse a este capítulo como si se tratara de algo bien elaborado, en torno a un tema o hilo conductor claramente definido. Tendrá que verlo, más bien, como una serie de reflexiones simplemente yuxtapuestas, provenientes de momentos diferentes de la vida de la comunidad.
En segundo lugar, todo este capítulo expresa el diálogo de las comunidades joánicas con el judaísmo, representado en la figura de Nicodemo. Este aparece como un hombre honesto y buscador, que va al encuentro de Jesús. Por eso, es precisamente a Nicodemo (al judaísmo) a quien se le va a insistir en la necesidad de “nacer de nuevo”, tema que constituye el eje vertebrador de todo ese capítulo.
En el texto que leemos hoy, aparece la imagen de Moisés levantando la serpiente en el desierto. Para el pueblo judío, la imagen de la serpiente recordaba, a la vez, las quejas del pueblo y la misericordia de Yhwh. Tal como se narra en el Libro de los Números (21,4-9), ante la dureza de la marcha a través del desierto, el pueblo empezó a murmurar contra Moisés y contra Yhwh, que envió serpientes venenosas cuya mordedura les provocaba la muerte. Tras el arrepentimiento y la intercesión de Moisés, este recibió el encargo de colocar una serpiente de bronce sobre un asta: bastaba mirarla, para quedar curado del veneno mortal.
Cuando este texto se lee de una manera literalista –propia de una consciencia mítica-, se concluye fácilmente en una idea mágica de la salvación. De hecho, esto fue lo que ocurrió en la historia del cristianismo: la idea de la expiación marcaría dolorosamente la consciencia colectiva cristiana durante más de un milenio.
Pero esa es solo una lectura, hecha desde un determinado nivel de consciencia. Así como el pueblo judío pudo creer que bastaba mirar a una serpiente de bronce para quedar curado de la mordedura venenosa, de un modo similar, durante siglos, muchos cristianos pensaron que la salvación venía producida por la muerte de Jesús en la cruz.
Quiero insistir en el hecho de que, mientras alguien se halla en ese nivel de consciencia, tal lectura es asumida sin dificultad. Lo cual no quiere decir que no contenga consecuencias sumamente peligrosas, entre las que habría que apuntar las siguientes:
· imagen de un dios ofendido y vengativo hasta el extremo;
· idea de un intervencionismo divino, arbitrario y desde «fuera»;
· idea de una pecaminosidad universal, previa incluso a cualquier decisión personal (creencia en el «pecado original»);
· instauración de un sentimiento de culpabilidad, hasta alcanzar límites patológicos;
· creencia en una salvación «mágica», producida desde el exterior.
Sin embargo, es posible otra lectura que, reconociendo el carácter “situado” y, por tanto, inevitablemente relativo de los textos sagrados, accede a un nivel de mayor comprensión y libera al creyente de tener que seguir aferrado a un pensamiento mágico o mítico que, por la propia evolución de la consciencia le resulta ya, no solo insostenible, sino perjudicial.
Desde esta nueva lectura, el cristiano sigue fijando su mirada en Jesús, y en Jesús crucificado. Pero ya no es una mirada infantil ni infantilizante. Ahora ve en Jesús y en su destino –provocado por la injusticia de la autoridad de turno- lo que es el paradigma de una vida completamente realizada: fiel y entregada hasta el final. Por ese motivo, el hecho de “mirar la cruz” empieza a ser ya salvador: nos hace descubrir en qué consiste ser persona.
Pero no se trata solo de una mirada “externa”, que podría desembocar, en el mejor de los casos, en una conducta imitativa, que no dejaría de ser alienante. Desde una consciencia transpersonal y desde el modelo no-dual de conocer, la lectura se ve enriquecida hasta el extremo.
Al ver a Jesús, nos estamos viendo a nosotros mismos. Desde esta nueva perspectiva, Jesús no es un “mago” que nos salvara desde fuera; tampoco es un “ser celestial separado” diferente de nosotros. Es lo que somos todos…, aunque sigamos sin atrevernos a reconocerlo.
Enrique Martínez Lozano
Iraila. 14, «GURUTZILTZATUARI FEDEZ BEGIRA-MIRAR CON FE AL CRUCIFICADO», José A. Pagola
«GURUTZILTZATUARI FEDEZ BEGIRA-MIRAR CON FE AL CRUCIFICADO»
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Gurutxe Santuaren Gorespena
Jn. 3, 13-17
ECLESALIA,.- Kristauok gaur ospatzen dugun jai hau ulertezina da; are gehiago, zentzurik gabea, Gurutziltzatuagan kristau-fedeak duen esanahia ezagutzen ez duenarentzat. Zer esanahi izan lezake «Gurutzearen Gorapena» deitzen dugun jai batek, modu bero-beroan «konforta», erosotasuna eta ongizaterik gorenena bilatzen duen gizarte batean.
Batek baino gehiagok egingo du galdera: nolatan bizi daiteke gaur oraino gurutzea goratzen jarraitzea? Ez al da gainditua jada, oinazea era gaixoti horretan goratuz bizitzea eta sufrimenduaren bila ibiltzea? Ardaztzat Kalbarioko hilzoria eta Gurutziltzatuaren zauriak dituen kristautasuna elikatzen jarraitu behar al dugu?
Egia esan, arrazoizko galderak dira, argibide bat merezi dutenak. Kristauok Gurutziltzatuari begira jartzen garenean, ez dugu goratzen, ez oinazea, ez tortura, ez heriotza; baizik eta gure bizitza eta gure heriotza azkeneraino partekatu nahi izan dituen Jainkoaren maitasuna, hurbiltasuna eta solidaritatea goraipatu nahi ditugu.
Ez da sufrimendua salbatu gaituena, baizik Jainkoaren maitasuna, Jainkoa gizakiaren historia dolorezkoarekin solidarizatu izana. Ez da odola, egia esateko, gure bekatua garbitu duena, baizik seme-alabatzat onartu gaituen Jainkoaren maitasun imajinaezina. Bere maitasuna erarik hobenean agertu digun gertaera da gurutzeko heriotza.
Gurutzearen handitasunari begira jartzea, ez da berari auskalo zer ahalmen edo indar misteriotsuren bat egoztea, baizik Jainkoaren beraren indar salbatzailea aitortzea da, Jesus gizon egitean, mundua berekin adiskidetzera irten denean.
Jada haurrak ezin besarkatu dituzten beso horiek zabalik eta jada lepradunak ezin ferekatu dituzten eta gaixoak ezin bedeinkatu dituzten esku horiek ikustean, kristauok Jainkoa «kontenplatzen» dugu, besoak zabalik, hainbat sufrimenduz hautsia den gure bizitza pobre hau onartzeko, besarkatzeko eta sostengatzeko prest.
Heriotzak itzali duen aurpegi horretan, jada prostituituei samurtasunez ezin begiratu dien begi horietan, hainbat abusuren eta injustiziaren biktimengatik bere haserrea ezin oihukatu duen aho horretan, bekatarientzat bere barkazioa ezin ahoskatu duten ezpain horietan, gizadiari dion bere maitasun imajinaezina ari zaigu agertzen Jainkoa, beste inolako keinuz baino argiago.
Horregatik, Gurutziltzatuari leial izatea, ez da gurutze eta sufrimendu bila ibiltzea, baizik berak bezala bizitzen saiatzea eskaintza- eta solidaritate-jarrera, onartuz, beharrezkoa izanez gero, ondorioz izan ditzakegun gurutzeko heriotza edo bestelako gaitzak. Gurutziltzatuari leial izate hau ez da oinaze-irrika, baizik esperantza-agiria. Bizitza «gurutziltzatu» baten azkena, Jesusek bizi izan zuen bezala bizi izandakoaren zoria, piztuera da bakar-bakarrik.
MIRAR CON FE AL CRUCIFICADO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA,
lagogalilea@hotmail.com
Exaltación de la Cruz (A) Juan 3, 13-17
ECLESALIA, .- La fiesta que hoy celebramos los cristianos es incomprensible y hasta disparatada para quien desconoce el significado de la fe cristiana en el Crucificado. ¿Qué sentido puede tener celebrar una fiesta que se llama “Exaltación de la Cruz” en una sociedad que busca apasionadamente el “confort” la comodidad y el máximo bienestar?
Más de uno se preguntará cómo es posible seguir todavía hoy exaltando la cruz. ¿No ha quedado ya superada para siempre esa manera morbosa de vivir exaltando el dolor y buscando el sufrimiento? ¿Hemos de seguir alimentando un cristianismo centrado en la agonía del Calvario y las llagas del Crucificado?
Son sin duda preguntas muy razonables que necesitan una respuesta clarificadora. Cuando los cristianos miramos al Crucificado no ensalzamos el dolor, la tortura y la muerte, sino el amor, la cercanía y la solidaridad de Dios que ha querido compartir nuestra vida y nuestra muerte hasta el extremo.
No es el sufrimiento el que salva sino el amor de Dios que se solidariza con la historia dolorosa del ser humano. No es la sangre la que, en realidad, limpia nuestro pecado sino el amor insondable de Dios que nos acoge como hijos. La crucifixión es el acontecimiento en el que mejor se nos revela su amor.
Descubrir la grandeza de la Cruz no es atribuir no sé qué misterioso poder o virtud al dolor, sino confesar la fuerza salvadora del amor de Dios cuando, encarnado en Jesús, sale a reconciliar el mundo consigo.
En esos brazos extendidos que ya no pueden abrazar a los niños y en esas manos que ya no pueden acariciar a los leprosos ni bendecir a los enfermos, los cristianos “contemplamos” a Dios con sus brazos abiertos para acoger, abrazar y sostener nuestras pobres vidas, rotas por tantos sufrimientos.
En ese rostro apagado por la muerte, en esos ojos que ya no pueden mirar con ternura a las prostitutas, en esa boca que ya no puede gritar su indignación por las víctimas de tantos abusos e injusticias, en esos labios que no pueden pronunciar su perdón a los pecadores, Dios nos está revelando como en ningún otro gesto su amor insondable a la Humanidad.
Por eso, ser fiel al Crucificado no es buscar cruces y sufrimientos, sino vivir como él en una actitud de entrega y solidaridad aceptando si es necesario la crucifixión y los males que nos pueden llegar como consecuencia. Esta fidelidad al Crucificado no es dolorista sino esperanzada. A una vida “crucificada”, vivida con el mismo espíritu de amor con que vivió Jesús, solo le espera resurrección. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
La «Juan XXIII» reclama «respeto a la laicidad y denuncia del neoliberalismo»
«Si la Reforma de la Iglesia no se lleva a cabo, ella misma se estará haciendo el harakiri, y no podrá responsabilizar a otros de su crisis y gradual pérdida de credibilidad. Si se hace de espaldas a los marginados, estará siendo infiel a sus orígenes y a los pobres. Si no es paritaria, inclusiva, intercultural e interreligiosa se alejará del movimiento de Jesús». Estas son las claves del cambio en la Iglesia, según la Asociación de Teólogos y Teólogas «Juan XXIII», que este fin de semana celebró en Madrid su XXXIV congreso, centrado en la reforma de la Iglesia sobre la opción por los pobres. Condena el terrorismo del EI, la masacre de Israel en Gaza, y la violencia contra los cristiano.


