LA TRASTIENDA DEL CONSUMO

FE ADULTA

Imagínate que Telecinco o Antena 3 creara un “reality” donde 3 jóvenes fueran a Camboya para ver cómo se produce la ropa que se ponen a diario. Pues esta idea la tuvo el periódico noruego Aftenposten, que en su apartado de TV lanzó varios capítulos bajo el nombre Sweat Shop(fábrica de explotación). Tres jóvenes noruegos estuvieron en este país asiático, viviendo durante un mes en las mismas condiciones de vida y trabajo que las trabajadoras textiles. Leer más

Qué es Dios para mí

Fe Adulta

A menudo, suelo preguntarme qué quieren decir las personas cuando utilizan la palabra «Dios». Hablan de Él como si fuera una realidad evidente, algo que constatamos como si de un objeto se tratara, proyectando muchas veces sobre la divinidad una imagen pueril, y aprisionándola en todo tipo doctrinas que pretenden indicarnos en qué consiste el Ser de Dios. Leer más

Carlos Osoro: «El mundo y la Iglesia se encuentran ante un cambio de ciclo histórico, en una época nueva»

El sucesor de Rouco no cree que los cristianos deban «hacer proselitismo, sino atraer». El arzobispo electo de Madrid, Carlos Osoro, ha asegurado que trabajará por una Iglesia «cercana» como pide el Papa Francisco. En una entrevista a Onda Cero, el sucesor de Rouco sostiene que el mundo, y la Iglesia, se encuentran «ante un cambio de ciclo histórico, en una época nueva», donde «el ser humano tiene más hambre de Dios que nunca».

 

Obispo Luis Infanti: “Neoliberalismo y catolicismo no van de la mano”

Declarar ilegal la pobreza es una iniciativa que ha iniciado un grupo de ciudadanos y que busca que la Organización de Naciones Unidas emita una declaración el 2018, en la conmemoración de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La campaña opera a nivel internacional y uno de los impulsores en nuestro país Obispo Vicario Apostólico de Aysén Luis Infanti, quien en conversación con nuestra emisora afirmó que el sistema neoliberal define la pobreza en función a la cantidad de dinero, modelo que han replicado las políticas públicas y las estadísticas de los gobiernos que sostienen una reducción a lo largo del tiempo. Sin embargo propuso un cambio de mirada del concepto de pobreza y empobrecimiento.

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.18.15-20)

  • DOMINGO XXIII. T.O. –A– SEPTIEMBRE  7 de 2014

*    Es difícil entender el evangelio y vivir la vida cristiana sin hacer referencia a la comunidad.

Las tres lecturas de la liturgia del día de hoy hablan de ella, sea con el amor al prójimo, con la necesidad de sabernos cuidar unos a otros llegando a la preocupación del hermano que se desvía en la vida, que peca. Y diciéndonos el mismo Jesús de Nazaret:
SI DOS O TRES SE REUNEN EN MI NOMBRE, YO ESTOY EN MEDIO DE ELLOS”.

  • Jesús, lo primero que hizo fue, formar grupo, hacer comunidad.
  • La fe no es sólo una experiencia que se vive individualmente, ni un proceso interior  sólo personal.  El verdadero creyente alimenta su fe en la comunidad, compartiendo con hombres y mujeres la misma esperanza en el Dios de Jesucristo.

Hoy, Jesús y s. Pablo, nos insisten en la corrección fraterna. Somos humanos, por eso en las familias, en los grupos, en las comunidades de reflexión, existen fricciones… La comunidad cristiana no es un grupo de perfectos, de santos, aunque los haya. Admite a pecadores y nadie debería  escandalizarse por ello. (Mc. 14,27-31; Mt.26,31-35;Lc.22,31´34; Jn.13,36-38). Y otros nos lo iluminan)

“Somos un pueblo que camina” casi siempre a paso lento, a veces tropezando y hasta cayendo, en ocasiones dando marcha atrás. Pero como comunidad queriendo mantener el Espíritu del Evangelio, el seguimiento de Jesús de Nazaret.  Todos cometemos fallos. Todos tenemos momentos malos y necesitamos poder empezar de nuevo, tener una nueva oportunidad. Jesús nos invita, sobre todo, a actuar con paciencia, acercándonos de manera personal y amistosa a quién está actuando de manera equivocada.  ¡Cuánto bien nos puede hacer a todos esa observación oportuna, ese apoyo sincero en el momento que nos hemos desorientado! Toda persona es capaz de salir de su cerrazón, de su pecado y volver a la razón y a la bondad. Pero necesitamos alguien que nos ame de verdad que nos invite a interrogarnos y nos contagie un deseo de verdad y generosidad.

  • Jesús ha venido a traer un nuevo tipo de relaciones, y nos llama a cada uno, a cada comunidad para ponerlas en práctica y extenderlas por todas partes: Relaciones de libertad, amabilidad, comprensión, desbloqueos, pero con amor. Relaciones de esperanza, de escucha, de perdón y a la vez si es necesario exigencia mutua. Cada uno podemos continuar esta lista contemplando  el vivir y actuar de Jesús de Nazaret.
  • La insistencia de Jesús en la ayuda al hermano que peca (y…¡todos pecamos!) y el amor al prójimo, nos dice que no debemos poner límite a la capacidad de amar, de perdonar, de ayudarnos.
    En la Eucaristía, centro de la vida cristiana, celebración de la comunidad, unidos confesamos  al comenzar nuestro pecado: “de pensamiento, palabra, obra y omisión” Todos, necesitamos CONVERSIÓN.
  • ORACIÓN

Jesús de Nazaret, haznos descubrir el valor de la comunidad, como lo vivieron tus discípulos, sabiendo que Tú nos acompañas…
Ayúdanos a descubrir y vivir que “donde hay dos o más reunidos en tu nombre”
Tú está en medio de ellos.
Aviva en nosotros, en la sociedad y en la Iglesia, los derechos humanos, ante el sufrimiento de los más débiles. A no desentendernos de los otros.

Reconocemos que, sin tu ayuda, no podemos superar  nuestra pequeñez.
Tú, a todos perdonas, porque eres amigo de la vida.

Te damos gracias, porque tú lo viviste así y en ti encontramos la motivación para aprender a amar y perdonar, para sentir como propias las alegrías y las dificultades de los demás.

Que el saber que estás en medio de nosotros, nos haga vivir mirando, pensando y haciendo el bien a todos, en especial, al que más lo necesite o se haya alejado de Ti.

Que vivamos el sentido de comunidad Eclesial, con fuerza y entrega, lo mismo  en las pequeñas comunidades que luego nos unimos en la Eucaristía para darte gracias, y renovar nuestra entrega.
Para todo esto, necesitamos la fuerza del Espíritu mediante la reflexión de la Palabra, la oración, el compromiso  y todo como decimos celebrándolo con alegría, unidos en la Eucaristía. AMÉN.  ZURIÑE

 

 

 

DE ROUCO A OSORO

José M. Castillo
FE ADULTA

Mucho está dando que hablar el cambio de arzobispo en la archidiócesis de Madrid. Como suele ocurrir en estos casos, el cambio está dando pie a toda clase de comentarios. No pretendo, por supuesto, decir aquí si este cambio será para bien o para mal. Sólo quiero indicar algo que me parece  importante y que, por lo que voy sabiendo, no se suele tener en cuenta.  Leer más

«SOLO EN UNA RELACIÓN HUMANA SE HACE PRESENTE DIOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mt 18, 15-20

Del capítulo 16 hemos pasado al 18. Mateo comienza una serie de discursos sobre la comunidad. Es la primera vez que se emplea el término “hermano” para designar a los miembros de la comunidad. Hay que notar que este texto está a continuación de la parábola de la oveja perdida, que termina con la frase: “Así vuestro Padre no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”. El tema de hoy no es el perdón. Los textos lo dan por supuesto y van mucho más allá al tratar de ganar al hermano que ha fallado.

Lo que nos relata el evangelio de hoy, es seguramente reflejo de una costumbre de la comunidad de Mateo. Se trata de prácticas que ya se llevaban a cabo en la sinagoga. En este evangelio es muy relevante la preocupación por la vida interna de la comunidad (Iglesia). El evangelio nos advierte que no se parte de una comunidad de perfectos, sino de una comunidad de hermanos,que reconocen sus limitaciones y necesitan el apoyo de los demás para superar sus fallos. Los conflictos pueden surgir en cualquier momento, pero lo importante es estar preparados para superarlos.

Encontramos dificultades en el mismo texto. En muchos códices dice: “Si tu hermano peca contra ti” o “te ofende”.  La última parte falta en algunos importantes, como el Sinaiticus y el Baticanus. En cuanto a las traducciones, la opinión esta dividida casi al cincuenta por ciento. Incorporan el “contra mí”: La Vulgata,  la de P. Bover, Nacar-Colunga y la de J. Mateos-J. L. Schökel. Lo eliminan del texto, la Biblia de Jerusalén, la de La casa de la Biblia, La litúrgica. La Nueva Biblia Americana lo pone entre paréntesis, que es la mejor solución, porque no hay razones definitivas ni para ponerlo ni para quitarlo.

En caso de aceptar “contra ti”, se trataría de ofrecer perdón por parte del ofendido; en contra de toda lógica que nos dice que el que debe pedir perdón es el que ofende. Pero tiene el peligro de entenderlo como un conflicto puramente personal en el que, solo en última instancia, intervendría la comunidad como sancionadora. La continuación al texto que hemos leído hoy, parece apostar por la opción de “contra mí”, porque Pedro pregunta: “¿cuántas veces tengo que perdonar?” Incluso J. Mateo traduce: “Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? Muy coherente.

La otra versión: “Si tu hermano peca”, Tiene el peligro de que lo  entendamos como una falta abstracta, sin referencia ni a un individuo ni a la comunidad. Esto nos haría perder la perspectiva histórica. La práctica penitencial de los primeros siglos se fue desarrollando en torno a los pecados contra la comunidad, no se tenía en cuenta, ni se juzgaba la actitud personal con relación a Dios, sino el daño que se hacía a la comunidad. La respuesta de la comunidad no juzgaría la situación personal del que ha fallado sino su relación con la comunidad, que tiene que velar por el bien de todos sus miembros.

“Atar y desatar”. Es una imagen del AT muy utilizada ya por los rabinos de la época; aquí se refiere a la capacidad de aceptar a uno en la comunidad o de excluirlo de ella. Así lo entendieron también las primeras comunidades, cuyos miembros eran judíos. El concepto de pecado, como ofensa a Dios que necesita también el perdón de Dios, tal como lo entendemos hoy, aún tardaría siglos en surgir. No podemos entender el texto como un poder conferido por Dios para perdonar las ofensas contra Él.

“Todo lo que atéis en la tierra…” Hace dos domingos, el mismo Mateo decía exactamente lo mismo, referido a Pedro. ¿Cuál de los dos textos estará en la verdad? Solo hay una solución: Pedro actúa como cabeza de la comunidad. En el evangelio de Mateo no se encuentra un solo dato que haga pensar en una autoridad que toma decisiones. Teniendo en cuenta el contexto, podemos concluir, que son las personas individuales las que tienen que acatar el parecer de la comunidad y no al revés, como se nos quiere hacer ver.

“Donde dos estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Dios está identificado con cada una de sus criaturas, pero solo se manifiesta (está en medio) cuando hay por lo menos dos. La relación humana es el único marco para que Dios se haga patente. Hoy sabemos que también las relaciones con los animales e incluso con la naturaleza tienen que ser verdaderamente humanas. Se trata de estar identificados con la actitud de Jesús, es decir, buscando únicamente el bien del hombre, de todos los seres humanos, también de los que no pertenecen al grupo.

Es imposible cumplir hoy ese encargo de la corrección fraterna porque está pensado para una comunidad, y lo que hoy falta es precisamente esa comunidad. No obstante, lo importante no es la norma concreta, que responde a una práctica de la comunidad de Mateo, sino el espíritu que la ha inspirado y debe inspirarnos a nosotros la manera de superar los enfrentamientos a la hora de hacer comunidad.

La comunidad es la última instancia de nuestras relaciones con Dios y con los demás. Insiste en que hay que agotar todos los cauces para hacer salir al otro de su error, pero una vez agotados todos los cauces, la solución no es la eliminación del otro, sino la de apartarlo, con el fin de que no siga haciendo daño a la comunidad. La solución final manifiesta la incapacidad de la comunidad para convencer al otro de su error. Si la comunidad tiene que apartarlo es que no tiene capacidad de integrarlo.

El sentido de la comunidad es la ayuda mutua. La Iglesia debe ser sacramento (signo) de salvación para todos. Hoy día no tenemos conciencia de esa responsabilidad. Pasamos olímpicamente de los demás. Seguimos enfrascados en nuestro egoísmo incluso dentro del ámbito de lo religioso. El fallo más letal de nuestro tiempo es la indiferencia. Martín Descalzo la llamó “la perfección del egoísmo”. Otra definición que me ha gustado es esta: “es un homicidio virtual”. Seguramente es hoy el pecado más extendido en nuestras comunidades.

Cualquier persona que vaya, sin saberlo, por un camino equivocado, agradecería que alguien le indicara su error y le mostrara el verdade­ro camino. Si una persona que camina por la carretera hacia Andalucía, te dice que se dirige a Santander, le harías ver que está equivocado.  Si al hacer hoy la corrección fraterna, damos por supuesto que el otro tiene mala voluntad, (concepto moderno de pecado) será imposible que te acepte la rectifi­ca­ción. Desde esa perspectiva estás dando por supuesto que tú eres bueno y el otro malo.

La corrección fraterna no es tarea fácil, porque el ser humano tiende a manifestar su superioridad. En este caso puede suceder por partida doble. El que corrige puede humillar al corregido queriendo hacer ver su superioridad moral. Aquí tenemos que recordar las palabras de Jesús: ¿Cómo pretendes sacar la mota del ojo del tu hermano teniendo una viga en el tuyo? El corregido puede rechazar la corrección por falta de humildad. Por ambas partes se necesita un grado de madurez humana no fácil de alcanzar.

Partiendo de que todo pecado es un error, lo que falla en realidad es la capacidad de los cristianos para convencer al otro de su equivocación, y que siguiendo por ese camino se está apartando de la meta que él mismo pretende conseguir. Una buena corrección tiene que dejar claro que buscamos el bien del corregido. No solo se aleja él de la plenitud humana sino que impide o dificulta a los demás caminar hacia esa meta. Apartado de los demás, ningún hombre conseguiría el más mínimo grado de humanidad.

Meditación-contemplación

“El que ama tiene cumplido el resto de la Ley”.

La preocupación por los demás es una quimera,

si no partimos de un verdadero amor.

No se responsabiliza uno de los demás por programación.

……………………

La máxima manifestación de desamor, es la indiferencia.

Camuflarla bajo el manto del respeto o la tolerancia, es cobardía.

Si no me comprometo con el bien espiritual del otro,

es que su presente y su futuro me importan un comino.

……………………

Debo ir al encuentro del otro para ayudarle a ser él mismo,

sin juzgarle, sin tener en cuanta su bondad o maldad.

Si no busco con interés el bien del hermano,

mi propia plenitud humana quedará en entredicho.

………………

Fray Marcos

 

23. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «GURE ARTEAN DAGO – ENTRE NOSOTROS» José A. Pagola

GURE ARTEAN DAGO-ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Mat. 18, 15-20

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA,: Jesusen hitzak, Mateok dakartzanak, joan-etorri handikoak dira kristau-elkarteen bizitzarako; halaz guztiz, arreta txikia eskaintzen diete askotan iruzkingileek eta predikariek. Hona Jesusen promesa: «Nire izenean bi edo hiru lagun elkartuko diren lekuan, han nagoke ni haien artean».

Jesusek ez ditu buruan ospakizun jende-jendetsuak, Erromako San Pedro plazakoak bezalakoak. Bi edo hiru bakarrik badira ere, han dagoke bera haien artean. Ez da beharrezkoa han hierarkia egotea; ez da beharrezkoa jende asko egotea elkarturik.

«Elkarturik egotea» da garrantzizkoa, eta ez barreiaturik, eta ez mokoka bata bestearen aurka: ez daitezela bizi batak besteari izena nola kenduko. «Jesusen izenean» bilduak izatea da funtsezko gauza: haren deia entzutea, Jainkoaren Erreinuaz duen hark duen egitasmoarekin bat egitea. Talde txikiaren erdigunea Jesus bera izatea.

Jesusen presentzia bizi eta egiazko honek animatu, gidatu eta sostengatu behar du haren jarraitzaileen elkarte txikia. Jesusek arnastu behar ditu taldetxoaren otoitza, ospakizuna, egitasmoak eta jarduerak. Presentzia hau da kristau-elkarte bizi baten giltzarria.

Kristauok ezin bildu gara nolanahi, gaur egun, geure talde eta elkarteetan: ohituraz, hala egiten delako, eginbehar erlijioso bat betetzeko. Asko edo, agian, gutxi izango gara. Garrantzizkoa Jesusen izenean elkartzea da, hark tira egiten digulako eta mundua gizakoiago egiteko haren egitasmoari aurrera eragiteko.

Biziberritu beharra dugu Jesusen elkartea garelako ustea. Haren Ebanjelioa entzuteko elkartzen gara, haren oroitzapenari bizi-bizi eusteko, haren Espirituak guztiok kutsatu gaitzan, haren pozari eta bakeari geure artean harrera ona eskaintzeko, haren Berri Ona hots egiteko.

Kristau-fedearen etorkizuna, hein handi batean, kristauon baitan dago, geure elkarte jakinetan, ondorengo hamarraldietan, egingo dugunaren baitan. Ez da aski Frantzisko aita santuak Vatikano inguruan egin lezakeena. Ezin jarri dugu geure esperantza ondorengo urteotan ordenatuko den apaiz-taldetxoan ere. Jesu Kristo da gure esperantza bakarra.

Geure kristau-elkarteen erdigunetzat behar dugu hartu Jesus; hark bakarrik ematen ahal dio indarra gure fede ahitu eta errutinazkoari; ark bakarrik erakar ditzake gaur egungo gizon-emakumeak; hark bakarrik sor dezake fede berri bat federik eza nabari zaion gaurko mundu honetan. Elizaren erdi-erdiko guneak eraberritze premia gorrikoa da. Erreformarako dekretuak beharrezkoak dira. Baina ezer ez, Jesu Kristoren errotikotasunera itzultzea baino beharrezkoagorik.

ESTÁ ENTRE NOSOTROS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA,  Aunque las palabras de Jesús, recogidas por Mateo, son de gran importancia para la vida de las comunidades cristianas, pocas veces atraen la atención de comentaristas y predicadores. Esta es la promesa de Jesús: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Jesús no está pensando en celebraciones masivas como las de la Plaza de San Pedro en Roma. Aunque solo sean dos o tres, allí está él en medio de ellos. No es necesario que esté presente la jerarquía; no hace falta que sean muchos los reunidos.

Lo importante es que “estén reunidos”, no dispersos, ni enfrentados: que no vivan descalificándose unos a otros. Lo decisivo es que se reúnan “en su nombre”: que escuchen su llamada, que vivan identificados con su proyecto del reino de Dios. Que Jesús sea el centro de su pequeño grupo.

Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva.

Los cristianos no podemos reunirnos hoy en nuestros grupos y comunidades de cualquier manera: por costumbre, por inercia o para cumplir unas obligaciones religiosas. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano.

Hemos de reavivar la conciencia de que somos comunidades de Jesús. Nos reunimos para escuchar su Evangelio, para mantener vivo su recuerdo, para contagiarnos de su Espíritu, para acoger en nosotros su alegría y su paz, para anunciar su Buena Noticia.

El futuro de la fe cristiana dependerá en buena parte de lo que hagamos los cristianos en nuestras comunidades concretas las próximas décadas. No basta lo que pueda hacer el Papa Francisco en el Vaticano. No podemos tampoco poner nuestra esperanza en el puñado de sacerdotes que puedan ordenarse los próximos años. Nuestra única esperanza es Jesucristo.

Somos nosotros los que hemos de centrar nuestras comunidades cristianas en la persona de Jesús como la única fuerza capaz de regenerar nuestra fe gastada y rutinaria. El único capaz de atraer a los hombres y mujeres de hoy. El único capaz de engendrar una fe nueva en estos tiempos de incredulidad. La renovación de las instancias centrales de la Iglesia es urgente. Los decretos de reformas, necesarios. Pero nada tan decisivo como el volver con radicalidad a Jesucristo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

El papel de la Iglesia en el mundo I

Carlos F. Barberá,
Atrio

La pregunta por la función de la religión y, más en concreto, por el papel de la Iglesia en el mundo no es ya únicamente una cuestión teológica. Es un interrogante que rueda por la calle. Los tertulianos, los lectores de los periódicos, las gentes normales echan su cuarto a espadas, con juicios a menudo muy negativos. Por ejemplo, el 24 de agosto la carta de un lector en El País decía lo siguiente: “Más personas han muerto debido a las religiones organizadas que a cualquier otra causa”. Una afirmación evidentemente falsa pero que muestra un estado opinión que sin duda muchos comparten. Leer más