Cuatro talantes episcopales en el Sínodo

Juan Masiá, sj,
Religión Digital

  • Cuatro talantes episcopales en el Sínodo.
  • «Tomemos en serio la evolución de la doctrina; este fue el gran paso adelante del Concilio Vaticano II».
  • El problema crucial está en si admitimos la evolución del dogma, el desarrollo de la doctrina y el cambio provocado por la escucha de la voz del Espíritu y la voz de los tiempos, a la luz del Evangelio y de la experiencia humana. Leer más

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.22.1-14)

  • DOMINGO 28º. T.O. –A- (Octubre 12 DE 2014)

*     Esta parábola, como todo el evangelio, conviene leerla desde nuestra cultura.

Aquí se habla del Reino de los cielos, es decir, de la Promesa de la nueva  tierra que Dios nos ofrece. Tierra que tiene que ir surgiendo con nuestro esfuerzo. Esta tierra nueva a la que todos estamos
llamados, está contada como una fiesta de bodas que un rey celebra en los desposorios de su hijo.
La Promesa de Dios para todos es la abundancia… “Un festín de manjares suculentos”.
Pero claropara los que viven en abundancia, la Promesa no tiene ningún aliciente.

Los importantes se niegan a aceptar la invitación, lo que tienen les basta, no quieren el mundo nuevo, el

Futuro, a ellos les va bien… Esto ha pasado siempre y tristemente, seguirá pasando.

Pero el banquete, no se suspende; el ofrecimiento del Reino sigue haciéndose a pesar de la falta de

Acogida, esto nos llena de esperanza.

  • “Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis invitadles a la boda.”

Estos transeúntes anónimos, gente marginal sin poderes, pobres de posesiones y negocios, si escuchan la invitación y abarrotan la sala de fiesta. No sólo son los privilegiados de la buena noticia sino los llamados a formar parte del Reino; son el número de la nueva humanidad.

*    Luego en la parábola hay otro punto que nos puede desconcertar cuando nos dice: “¿Cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?… arrojadlo fuera”. La llamada ha sido una gracia pero exige un comportamiento, porque no se va al banquete sólo para comer y aprovecharse sino para juntarse a otros y compartir con otros. Es la esperanza de una humanidad unida compartiendo por igual los bienes, rompiendo soledades y aislamientos. Hay que ir acompañados con las obras de la fe; hay que mostrar  con obras las entrañas de misericordia del Padre que convoca, en vez de las entrañas endurecidas que mostraron los que rechazan la invitación. Hay que colaborar con los demás para que el banquete se logre. De lo contrario no tendrás sitio en la mesa.

*          La “parábola del banquete nupcial” nos habla de esa invitación que nos llega insistentemente a cada persona, pero es rechazada cuando sólo estamos ocupados en nuestras cosas.

El mensaje es claro: hay que decidirse. Hay que escuchar la llamada que nos llega de Dios. No hay que temerla pues, aun siendo a veces exigente, siempre es llamada que conduce a la fiesta y plenitud. Escuchemos hoy la esperanza que se nos anuncia. La Promesa del Reino es nuestra, si queremos recibirla. Hay que saber responder.

*                                                                      ORACIÓN


Jesús de Nazaret, Cristo del Reino, dinos de nuevo la invitación casi olvidada:
“Ha llegado el Reino de los cielos convertíos”.
Danos tu Espíritu  de vida, de energía, de amor y libertad, de justicia y de verdad de bondad y de paz, de confianza en Dios como Padre.

Ayúdanos a crecer en unión, fraternidad y justicia. Que demos pasos de conversión caminando y construyendo tu Reino, aquí y ahora.

Que como María (Fiesta del Pilar que hoy celebramos) en la fiesta de bodas en  Cana,  seamos una comunidad de ojos y corazón abiertos a las necesidades de los demás. AMÉN. ZURIÑE

«La Iglesia debe aprender de nuevo a explicar que la familia es un gran don, bueno y hermoso»

«Comunicar la familia, ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor». Roma publica el mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales. El Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales ha afirmado que la Iglesia «debe aprender de nuevo a explicar que la familia es un gran don, bueno y hermoso«, en un comunicado de prensa al presentar el nuevo mensaje que ha elegido el Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el 24 de enero, coincidiendo con la fiesta de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

 

 

 

La iglesia católica apuesta por “renovar el lenguaje” para resultar más atractiva

Algunos participantes en el Sínodo de los obispos que se celebra en el Vaticano han considerado que “si la Iglesia no escucha al mundo, el mundo no escuchará a la Iglesia”
Algunos participantes en el Sínodo de los obispos extraordinario sobre la familia, que se celebra en el Vaticano, abordaron la posibilidad de renovar el lenguaje y hacer más atractivos los valores que defiende la Iglesia católica. Durante las intervenciones, algunos participantes hablaron de “la necesidad de adecuar el lenguaje de la Iglesia para que la doctrina sobre la familia sea comprendida de una manera justa”. “Si la Iglesia no escucha el mundo, el mundo no escuchará a la Iglesia”, reflexionó uno de los participantes.

28º DOMINGO T.O., «NO OLVIDAR LO QUE SOMOS»

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mt 22, 1-14

Parece que Mateo ha enlazado aquí dos parábolas, la primera de las cuales parece remitir al Jesús histórico, aunque no así la segunda.

La imagen de las bodas es una de las preferidas para hablar del Reino. La celebración nupcial se prolongaba durante varios días y era considerada como la gran fiesta de la alegría y de la abundancia. Si tenemos en cuenta que se trataba de una sociedad donde la comida era escasa, apreciaremos mejor hasta qué punto se valoraba una celebración de ese estilo.

La primera parábola presenta a un rey que prepara la boda de su hijo. Pero, al llamar a los comensales –a los que, según la costumbre, se había invitado previamente-, estos empiezan a excusarse, llegando incluso a maltratar y asesinar a los criados.

Rechazar la invitación a una boda –invitación que seguía un protocolo sumamente cuidado- suponía una ofensa grave hacia el anfitrión.

Ante el rechazo, el rey decide abrir las puertas a todos los que deseen, “buenos y malos”, hasta que la sala queda completamente llena.

Hasta aquí la primera parábola. Como decía, la imagen de la boda parece remitirse al propio Jesús, aunque Mateo haya alegorizado la parábola, para leerla en clave cristológica y eclesiológica: nosotros –vendría a decir Mateo a su comunidad- somos aquellos invitados que se hallaban “en los cruces de los caminos”, que han sido llamados a las bodas del hijo de Dios (Jesús), en lugar del que había sido el “pueblo elegido”, que se negó a asistir (a reconocer a Jesús) y actuó de mala manera.

Pero, a continuación, Mateo añade otra parábola, referida ahora a su comunidad que ocupa ya la “sala del banquete”. En ella se encuentra alguien que ciertamente ha sido invitado, pero que no lleva el “traje de fiesta”.

Ese “traje” es un símbolo del bautismo. El reproche que se hace al invitado es que está participando del banquete sin ser coherente con el bautismo que ha recibido. La parábola se torna amenaza, con vistas a exigir un comportamiento adecuado a quienes se han integrado en la comunidad.

Con toda seguridad, este añadido no es de Jesús –que no podría haber hablado del bautismo comunitario-, sino que habría surgido dentro ya de la comunidad mínimamente establecida.

Aparte la primera interpretación –en claves cristológica y eclesiológica-, la imagen de las bodas alude a la unidad de todo lo real: todo es uno. Cuando lo vemos, en nuestra existencia aparece una sensación de vinculación, pertenencia, paz, plenitud, unidad…

Nuestro drama, por el contrario, consiste en ignorar esa realidad compartida. No es raro que vivamos distraídos –ocupados en “las tierras y los negocios”-, absolutizando lo que solo es relativo y confundidos con aquello que hacemos.

Cuando eso sucede, nos olvidamos de “las bodas” –de la realidad que es, de nuestra verdadera identidad- y nos entretenemos en aquellas cosas a las que el yo se aferra. La consecuencia es una vida egocentrada y carente de significado profundo.

La palabra de Jesús, en forma de invitación, constituye una buena noticia: nos anima a mirar en profundidad, más allá de la inmediatez que entretiene al ego, hasta reconocer lo que realmente somos, Aquello que es uno y pleno, lo único estable y permanente, lo que siempre se halla a salvo.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

28. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “GONBITA-INVITACIÓN”, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mat. 22, 1-14

ECLESALIA, 04/06/08. Jesusek oso ondo zekien, Galileako landa-jendeak asko gozatzen zuela herrixketan ospatzen ziren ezteietan. Dudarik gabe, bera ere partaide izan zen haietako batean baino gehiagotan. Zer esperientzia hobeagorik jende harentzat ezteietara gonbidatua izatea baino?, eta auzokoekin mahai berean esertzea baino ezteietan elkarrekin parte hartzeko?

Txikitan bizi izandakoaren oroitzapen honek ondo asko lagundu zion kasuren batean, Jainkoarekin izandako bere esperientzia era berri eta harrigarri batean komunikatzeko. Jesusen arabera, Jainkoa azken otordu bat prestatzen ari da bere seme-alaba guztientzat; izan ere, guztiak ikusi nahi ditu mahai berean eserita beraren ondoan, betikotasun osoan guztiek bete-beteko bizi zoriontsuaz gozatzeko.

Esan genezake, bere bizitza osoa honela hartu zuela Jesusek: Jainkoaren izenean ospatutako azken jai hartarako gonbit handi bezala. Horregatik, Jesusek ez du ezer ezarri indarrez, ez du inor ere behartu. Jainkoaren Berri Ona hots egin du, Aitaganako konfiantza iratzarri edo esnatu du, esperantza eragin du guztien bihotzean. Guztiei helarazi behar zaie gonbita.

Baina zertan da Jainkoaren gonbit hau? Nork hots egiten du? Nork entzuten? Non eta noiz hitz egiten da, gure Elizan, azken jai honetaz? Geure ongizateaz aserik, momentu-momentuko probetxuko ez diren gauza guztiekiko sorgor, ematen du ez dugula jadanik Jainkoaren beharrik. Ez ote gara ohituko pixkana-pixkana, azken esperantza hori janaritu beharrik gabe bizitzen?

Gizon errealista zen Jesus. Bazekien, Jainkoaren gonbitari jendeak uko egin diezaiokeela. «Ezteietara gonbidatutakoen» parabolan, gonbidatuen erreakzio desberdinak aipatzen dira. Batzuek jakinaren gainean eta zorrotz egiten diote uko gonbitari: «ez zuten joan nahi izan». Beste batzuek guztiz axolagabe erantzun dute: «ez zioten kasurik egin». Ardura handiagoa dute beren lur eta negozioez.

Halere, parabolaren arabera, Jainkoak ez du etsi. Gauza guztien gainetik, ospatuko da azken jai bat. Jai-otorduaren jangela gonbidatuz betetzea da Jainkoaren gogoa. Horregatik, «bidegurutzeetara» joan behar da; haietan jende asko ibili ohi da erdi galdurik, esperantzarik gabe, etorkizun-zentzurik gabe. Elizak, fedez eta pozik jarraitu behar du Jainkoaren gonbita hots egiten, Jesusen Ebanjelioan aldarrikatua.

Frantzisko aita santua kezkaturik dabil prediku-mota honetaz: «errepikatzearen errepikatzeaz eta indarrez ezarri nahi den eta loturarik gabeko irakaspen-sail bat transmititu nahi duenaz ». Arriskurik handiena, Frantziskorentzat, honetan datza: «hots egiten dena ez dela izango Ebanjelioa bera, baizik irakaspen edo moral baten punta markatu batzuk, aukera ideologiko jakin batzuetatik hartuak. Horrela, mezuak bere freskotasuna galtzeko arriskua izango du eta Ebanjelio-usaina galduko».

28 Tiempo ordinario Mateo 22, 1-14
INVITACIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 04/06/08.- Jesús conocía muy bien cómo disfrutaban los campesinos de Galilea en las bodas que se celebraban en las aldeas. Sin duda, él mismo tomó parte en más de una. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a una boda y poder sentarse con los vecinos a compartir juntos un banquete de bodas?

Este recuerdo vivido desde niño le ayudó en algún momento a comunicar su experiencia de Dios de una manera nueva y sorprendente. Según Jesús, Dios está preparando un banquete final para todos sus hijos pues a todos los quiere ver sentados, junto a él, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.

Podemos decir que Jesús entendió su vida entera como una gran invitación a una fiesta final en nombre de Dios. Por eso, Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación.

¿Qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se habla en la Iglesia de esta fiesta final? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a lo que no sea nuestros intereses inmediatos, nos parece que ya no necesitamos de Dios ¿Nos acostumbraremos poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar una esperanza última?

Jesús era realista. Sabía que la invitación de Dios puede ser rechazada. En la parábola de “los invitados a la boda” se habla de diversas reacciones de los invitados. Unos rechazan la invitación de manera consciente y rotunda: “no quisieron ir. Otros responden con absoluta indiferencia: “no hicieron caso”. Les importan más sus tierras y negocios.

Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo, habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso, hay que ir a “los cruces de los caminos”, por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.

El papa Francisco está preocupado por una predicación que se obsesiona “por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”. El mayor peligro está según él en que ya “no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener olor a Evangelio”.

 

 

La tentación del poder ronda el Sínodo de la Familia

Marco Antonio Velásquez

Reflexión y Liberación

Con la misa del domingo en Roma, presidida por el papa Francisco, ha comenzado el esperado Sínodo de la Familia. Comienza un Sínodo cuya preparación ha estado precedida de fuertes y crecientes vientos de oposición al papa.

Para algunos, el Sínodo puede ser un buen momento para expresar sus desacuerdos con el estilo de gobierno y con la “revolución de la misericordia” que ha caracterizado el pontificado de Francisco. En tal sentido, el tema del Sínodo: «Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización», parecen ser propicios para hacer sentir una oposición de carácter más orgánico al programa de reformas del papa. Leer más

Sínodo sobre la familia en Roma. ¡Seamos honestos con la realidad!

Editorial del mes

Redes Cristianas

El 5 de octubre va a  comenzar en Roma la primera fase del Sínodo de la familia. Un encuentro mundial que, en línea con los nuevos aires que están llegando desde la ciudad eterna, ha venido precedido de algunas novedades  interesantes.

En primer lugar, se ha hecho preceder de un amplio cuestionario, enviado a todas las diócesis del mundo, con el fin de recoger la situación y posicionamiento que los cristianos y cristianas  de hoy tienen sobre la que se considera célula básica de la sociedad y de la misma Iglesia. A pesar de su larguísima introducción —fiel reflejo de un estilo y doctrina hoy ampliamente superados—,  el cuestionario quiere ser fiel  a las distintas situaciones de la familia que hoy son conflictivas en la Iglesia, resultando particularmente  interesante el espacio dedicado a pulsar el conocimiento que el pueblo católico tiene en este tema  sobre la  doctrina de su propia Iglesia. Leer más

FAMILIA Y MATRIMONIO. REFLEXIONES PARA EL SÍNODO

FE ADULTA

En vísperas de la celebración del Sínodo sobre la Familia, si es que, efectivamente, las cuestiones más apremiantes, que según parece se van a plantear en el mencionado Sínodo, serán principalmente de orden moral, es posible – más aún, probable – que sean de alguna utilidad las siguientes reflexiones. Leer más

Llamamiento a la Iglesia de Sevilla

David Lázaro – Voces cristianas de Sevilla, en Fe Adulta

Como cristianos que sentimos nuestra Iglesia, y por tanto corresponsables de ir al mundo testimoniando el Evangelio, ¿podemos callar?

Cuando la Iglesia oficial local:

– Traiciona la vitalidad y el gozo de la Buena Noticia de Jesucristo, al empeñarse en mensajes pastorales obsoletos, abstractos y rutinarios, que ya nada aportan a la vida personal o social.

– Está instalada en un cómodo status, desde el que ignora los problemas sociales y es incapaz de denunciar proféticamente los ataques a los derechos inherentes a la dignidad humana, la corrupción y la injusticia estructural.

Sin duda es necesario y ejemplar el esfuerzo –ya desbordado- de la caridad individual que realiza, pero no debe eximirla sino más bien demandarle el ejercicio de la denuncia profética que echamos en falta.

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