EL SALTO
La caída de Íñigo Errejón abre un debate que trasciende la denuncia anónima que parece haberlo expulsado de la política. En un entorno mediático donde el morbo vacío convierte la denuncia en espectáculo, resulta fundamental fortalecer nuestras estrategias colectivas y evitar que el feminismo se reduzca a tablones de anuncios y linchamientos.
Hace aproximadamente un año, circuló en Twitter un testimonio sobre comportamientos machistas y abusivos de Íñigo Errejón. Llegó a todos nuestros grupos de WhatsApp y resonó con todas las historias que escuchamos a diario, sin importar quién las protagonice. Ese testimonio generó un eco, sin sorpresas, que señalaba patrones de comportamiento bien conocidos en espacios de poder y liderazgo. Sin embargo, tras unos días, la historia se desvaneció. Como tantas otras… Leer más (María Batalla e Irene Redondo)