*ORAR CON EL EVANGELIO:Jn.10,27-30)

•DOMINGO 4º PASCUA. –C- (ABRIL 21 DE 2013)

• EL BUEN PASTOR CUIDA SUS OVEJAS.
* EL AMOR DE DIOS, ES UN AMOR DE PADRE, COMPÓRTEMONOS COMO HIJOS

• Escuchar la Palabra de Jesús es signo de que pertenecemos a su Reino. Si somos de El, no hay fuerza humana capaz de separarnos. Que sepamos llenarnos de alegría. El Padre nos ama, nosotr@s debemos responder a este amor.
* Y Jesús dijo: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”
Jesús nos muestra como ha de ser el pastor, sí, humilde y bueno, pero ha de ser también inteligente y valiente, capaz de dirigir y defender a las ovejas. El pastor está dotado de toda la fuerza que le viene de Dios.
Jesús se nos presenta como modelo de pastor.
No quiere el pastor divisiones y guerras en su rebaño. Quiere que se multipliquen los encuentros, los entendimientos, los acercamientos. Quiere el diálogo, el perdón.
Es especialista en silbos y palabras. “Mis ovejas escuchan mi voz”. Su voz es suave y poderosa. Su palabra es consoladora. También su silencio llena. Habla con la mirada y los gestos. Sus palabras (si se escuchan) siempre llegan al corazón. Manos delicadas al curar heridas. Fuertes al romper ataduras o defender a l@s débiles.
El buen pastor está siempre dispuesto a ponerse en camino, sean fáciles o peligrosos. Sus pasos hacen camino. No tiene pereza a la hora de defender o buscar a una oveja por muy díscola que sea y sobre todo si está en peligro.
* Much@s han pasado por la vida dando ese mismo amor y siguen pasando, misioner@s, sacerdotes, cristianos y cristianas comprometidos que con su testimonio y su vida han sembrado el amor. Pastores de la Iglesia que la conducen hacia Dios… Hoy necesita la Iglesia, la sociedad de cristian@s que sepan continuar la labor iniciada de cuidar las ovejas y llevar el rebaño… Nosotr@s podemos aportar nuestro granito de arena. Una vez que nos sentimos querid@s y amad@s por Dios debemos transmitir ese Amor.

• ORACIÓN. JESÚS NOS DICE:
“YO SOY EL BUEN PASTOR”
* Sí Jesús de Nazaret. Eres buen pastor, porque conoces, y porque defiendes, porque curas,, y acaricias, porque perdonas, porque aguantas, porque sufres, porque arriesgas la vida, porque te haces comida, porque salvas.
* Eres Jesús de Nazaret, un gran Pastor, tu rebaño es innumerable, los que te siguen y te aman. Pero quieres ser el Pastor universal, todos en tu corazón; desde lo alto pastoreas y esperas.
Eres pastor humilde. Los rebaños poderosos no son tus preferidos. Prefieres las ovejas más débiles e indefensas, las heridas y maltratadas, muchedumbres anónimas.
Pero Tú conoces sus nombres, el de cada niño vendido o mutilado, el del inocente condenado, el de cada hambriento. Sabes los días que no comen los pobres, las noches que no duermen los enfermos, las horas sin libertad del prisionero.
*A ti, Jesús de Nazaret, buen pastor, te entusiasman las ovejas limpias, las que escuchan y guardan tu palabra, las que son alegres y amistosas, humildes y serviciales, las que comparten lo que tienen, las que son perseguidas por tu nombre.
* Jesús de Nazaret nuestro buen pastor queremos imitarte, ser pastores, pero nos falta tu estilo, tus gestos, tus modales.
Danos, Jesús de Nazaret una buena catequesis pastoral sobre el cuidado de las ovejas. Pero danos, sobre todo, tu caridad pastoral. Y con tu silbido, llama, sigue llamando, porque tú, BUEN PASTOR, sabes, que hace falta gente entregada, jóvenes y mayores, tod@s aportando nuestro “granito de arena”. AMÉN.

• SEGUIMOS ORANDO
•JESÚS DE NAZARET, SABEMOS QUE SIGUES
LLAMANDO.
• Una vez más el evangelio, tu Palabra, nos habla.
Aquí estamos, Señor. Queremos oír tus llamadas de Buen Pastor y saber responder. Nos ponemos en tus manos como el barro en las manos del alfarero.
Haz de nosotros testigos de la fe, para iluminar a los que andan perdidos. .Queremos seguir tus llamadas para llenar de esperanza e ilusión a los que la han perdido.
Queremos responder a tus llamadas para ser con nuestras vidas testigos de solidaridad..
En tu nombre, trabajaremos para conseguir más justicia en nuestro mundo, más paz entre los pueblos, más alegría en la vida, más ilusión en la Iglesia, gozo y esperanza en la misión que nos encomiendas a cada uno con tu llamada.
Y en tu nombre Jesús de Nazaret Buen Pastor, ayudaremos y llamaremos a otros, para seguir tu camino,
porque la mies es mucha y los trabajadores, pocos.
que sepamos seguirte a Ti, Buen Pastor. AMÉN
ZURIÑE

IV DOMINGO DE PASCUA, 21 de Abril de 2013, Jn. 10, 27-30

Escrito por José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Jn 10, 27-30

En estos domingos el evangelio está tomado de Juan. Terminados los textos correspondientes a la resurrección, en los domingos 4, 5 y 6 se hace una selección de textos que expresan el contenido de nuestra fe en Jesús. El pasaje de hoy muestra la imagen de Jesús-Pastor, que cuida de sus ovejas. Es la misión que ha recibido del Padre.

El texto culmina en una nueva profesión de fe en Jesús, tan característica de la cristología de Juan («Yo y el Padre somos Uno»).

Esta unidad de Jesús con el Padre puede llevarnos a disquisiciones de tipo metafísico, pero no está pensada desde esa óptica. Los versos siguientes lo aclaran bien. Los judíos quieren apedrearle acusándole de que «siendo hombre te haces Dios». Pero Jesús rechaza la acusación. Cita la Escritura (salmo 82,6) para mostrar que a los enviados por Dios se les llama dioses y argumenta que esto es más válido aún con él, que es «el que el Padre consagró y envió al mundo».

Juan usa varias veces la fórmula: «Yo estoy en mi Padre y el Padre está en mí». Para nosotros, la expresión más comprensible de esta teología sería otra frase del mismo cuarto evangelio en que Jesús, respondiendo a Felipe en la última cena, le dice:

«Tanto tiempo llevo con vosotros y ¿aún no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.»

Y, aparte de las consideraciones que se puedan hacer sobre cómo entendemos la naturaleza divina de Jesús, nos muestra un mensaje fundamental de nuestra fe: conocemos a Dios en Jesús. Y en esto consiste la esencia de nuestra fe: no solamente en que admiramos a Jesús y lo aceptamos y seguimos como maestro, sino que creemos que él es el Mediador, aquel hombre en quien podemos ver y oír a Dios.

Los textos de los Hechos y del Apocalipsis (y marginalmente también el evangelio) nos presentan una constante de la primera iglesia: la persecución. Fueron primero las autoridades judías de Jerusalén (lectura de Hechos del domingo pasado). En Jerusalén morirán por su fe en Jesús Esteban y Santiago. Ahora son las de las sinagogas de Antioquía y se repetirán varias otras veces. La predicación de Pablo estará llena de ellas. Y cuando la fe en Jesús se extienda por todo el Imperio Romano, se desatarán contra los cristianos otras persecuciones aún más terribles. Pedro y Pablo morirán en Roma en la persecución de Nerón. El Apocalipsis entero está escrito para confortar a los cristianos y mantener su fe en tiempos de persecución.

Y no es de extrañar, puesto que Jesús fue el primero. Jesús fue rechazado, y es éste un mensaje importante del cuarto evangelio: «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron». La gente prefería un Mesías político, los fariseos y escribas lo tuvieron por hereje y pecador, los sacerdotes vieron en él un peligro para su religión y su poder, y el poder político prefirió matar a un inocente antes que enemistarse con las autoridades judías.

Más tarde, los intelectuales, los políticos, los adoradores de otros dioses, seguirán la persecución.

Esta constante en la vida de Jesús y en la vida de la iglesia nos lleva a dos consideraciones. En primer lugar, por qué. En segundo lugar, cómo nos afecta a nosotros.

Jesús es perseguido y la iglesia es perseguida porque van contra los criterios del mundo, lo que Juan llama «el mundo», «las tinieblas», lo que Pablo llama «la carne», «el cuerpo». Ser hijo de Dios, construir el reino, son desafíos a los que centran sus intereses en el poder, la posesión y disfrute de bienes… Andar por el mundo austeramente, sin mentir, sin perjudicar, respetando a los débiles, cuidando la naturaleza, dando la cara por la justicia… molesta. Cuando lo hizo Jesús molestó tanto que lo quitaron de en medio. Ésta es una de las dimensiones existenciales del Reino: la oposición de «el pecado», por llamarlo con un nombre genéricamente aceptado. En frase de Pablo:

«Todos los que quieran vivir religiosamente, como cristianos, sufrirán persecuciones» (2 Timoteo,3,12)

La segunda cuestión es nuestra situación ante la persecución. Es impensable que vivir los criterios del evangelio en un mundo que se rige por los opuestos no cueste ningún precio. En una sociedad tan «civilizada» como la nuestra el precio no será la condena a muerte, desde luego. Pero quizá sea no medrar en la empresa, no ser bien visto por el entorno social, no ser comprendido por tu familia, por tus padres o por tus hermanos o por tus hijos… Si hacemos una apuesta valerosa por una vida austera, por un compromiso por los más pobres, por una fidelidad absoluta a que sólo se sirve a Dios si se sirve al prójimo… no podemos esperar que nos traten como a personas «normales», porque molestaremos.

Pero nos encontramos con el sorprendente fenómeno de que esto no sucede. Y la consecuencia es estremecedora: no sucede porque nuestro compromiso con el evangelio es deficiente. Una de nuestras deficiencias más llamativas es la separación que hacemos entre la fe y el compromiso. Nos han atiborrado de dogma y de cumplimientos cultuales, pero seguir a Jesús es vivir como Él.

La historia de la Iglesia sabe mucho de personas, obispos, papas, órdenes religiosas… impecablemente ortodoxas y ajenas a toda austeridad de vida, a todo compromiso con la justicia, a todo sentimiento de servicio. Ésa ha sido, no pocas veces, una Iglesia ortodoxísima, pero escasamente seguidora de Jesús; y desde luego, no perseguida. Y no hablo de la Iglesia como institución oficial, ni de las Jerarquías de la Iglesia, sino de todos nosotros la iglesia, tengamos en ella el puesto que tengamos.

Cada uno sabrá, analizando a fondo su espíritu, qué persecuciones le costaría seguir a Jesús. Habrá, desde luego, una persecución desde dentro, la rebelión de «la carne» contra «el espíritu». En un mundo como el que vivimos, tan solicitados por innumerables «valores» que no son los de Jesús, cobran mayor fuerza que nunca conceptos como «vencerse a sí mismo», «elegir la senda empinada». Y creo que nos es especialmente aplicable eso de «no podéis servir a dos señores». Cada uno deberá hacerse la pregunta: «¿qué me cuesta mi fe?». Si no me cuesta nada es que no vale nada.

Me temo también que los dos señores a los que servimos son por un lado la fe teórica, la que profesamos en el Credo de la Misa, tan teológico y tan ignorante de toda práctica, y, por otro, nuestra condescendencia con los valores normales de nuestra sociedad. Servimos al primer señor porque tranquiliza nuestra conciencia religiosa. Y servimos al segundo porque nos apetece. El maridaje de estos dos señores se completa con el descubrimiento tranquilizador de Dios Padre.

Nuestra mediocridad no importa, puesto que Dios me seguirá perdonando. Y una vez más hemos dejado a Dios Padre en pura teoría, porque Dios Padre significa que somos hijos, responsables de su obra, de su reino, y si no lo somos todo pierde su significado.

El mundo entero vive una coyuntura histórica en la que la fuerza del pecado multiplicada por la ciencia y la tecnología está poniendo ya en peligro la subsistencia de la humanidad y hasta del planeta. Cada vez más pobres y cada vez más explotados. Cada vez más corrupción en los ámbitos del poder. Cada vez más peligro de que el planeta sea inhabitable… Los que quieran seguir a Jesús tendrán que tomarse en serio la salvación de la humanidad.

También ellos disponen de la ciencia y de la tecnología y de todo lo que el ser humano posee para multiplicar la eficacia del Espíritu. Si creemos que Jesús es el Salvador, o nos convertimos en salvadores, en creadores y defensores de humanidad, o no somos de Jesús. Aunque cueste persecución. Más bien, mejor si la cuesta.

Estas consideraciones, sin embargo, no deben hacernos olvidar el marco completo del mensaje de Jesús. Nuestra incorporación al Reino, nuestro seguimiento de Jesús, no se agota ni siquiera se define preferentemente por la cruz, la persecución. La cruz, la persecución son el precio, pero sólo el precio de «El Tesoro». Lo de Jesús sigue siendo «la Gran Noticia», y el estado de ánimo del que sigue a Jesús es siempre la alegría, la paz, la gratitud. Vendemos un campo, pero porque hemos encontrado un tesoro.

Haciendo una aplicación, con todo respeto y temor, a la vida misma de Jesús, podemos pensar que de ninguna manera se puede pensar en mejor vida, más satisfactoria, más plena, más humana y divina. Su destino es el mejor, y su satisfacción interior tuvo que ser radiante. A pesar de los trabajos, a pesar de las persecuciones, a pesar de la cruz. Porque estaba en el Reino, estaba en las cosas de su Padre. Pero es siempre una satisfacción, una alegría y una paz que nacen de dentro, no se reciben de fuera. Es esto también un modelo perfecto para nosotros. Por encima de todas las satisfacciones que vienen de fuera, lo nuestro es sentirnos bien desde dentro. Mejor que buscar tesoros pequeños y perecederos, buscamos servir a los hijos de nuestro Padre. Y nos encontramos con que, a cualquier precio, en medio de cualquier persecución, no se cambia ni se enturbia la fuente profunda de nuestro bien-estar, que nace de la seguridad de poseer el tesoro, de estar donde debemos estar, en las cosas de nuestro Padre.

José Enrique Galarreta

PASKOALDIKO IV. IGANDEA, JESUSI ENTZUN ETA JARRAITU-ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS

Juan 10, 27-30

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Negua zen. Jesus paseatzen zebilen Salomonen arkupean, Tenpluko zabalgune handia inguratzen zuten aire zabaleko galerietako batean. Arkupe hau, zehazki, sarritan erabiltzen zuen jendeak; izan ere, itxuraz, murru batek babesten zuen haizearen kontra.

Laster batean, judu-talde bat bildu da Jesusen inguruan. Tirabiratsua da elkarrizketa. Galde eta galde jazarri diote juduek Jesusi. Honek bere mezua eta jarduera ez onartu izana aurpegiratzen die. Zehazki, diotse: «Zuek ez duzue sinesten, ez baitzarete nire ardietarik». Zer esan nahi du, ordea, metafora honek?

Oso argi mintzo da Jesus: «Nire ardiek entzuten dute nire ahotsa, eta ezagutzen ditut nik; haiek jarraitzen didate, eta betiko bizia ematen diet nik». Jesusek ez du inor behartzen. Soilik, dei egiten du. Hari jarraitu ala ez, gutako bakoitzaren esku dago. Soilik, entzuten eta jarraitzen badiogu izango dugu modua Jesusekin betiko bizira eramaten duten harremanak izateko.

Kristau batentzat ez da ezer funtsezkoagorik, Jesusen jarraitzaile bezala bizitzea baino. Kristauen arrisku handia da beti Jesusen jarraitzaile direla esatea, zinez izan gabe. Izatez, gure elkarteetatik urrunduz joan den jende asko, Jesusen urratsei jarraituz bizitzeko erabakia hartzen inork lagundu izan ez diona da.

Alabaina, horixe da kristau baten lehen erabakia. Dena aldarazten duen erabakia da; izan ere, Kristori atxikitzea eta Elizako kide izatea modu berri batean bizitzen hastea dakar erabaki horrek: noizbait ere, kristau-erlijioaren bidea, egia, zentzua eta zergatia aurkitzea.

Eta erabaki hori hartzeko lehen gauza Jesusen deia entzutea da. Ezin ekin dio inork ere Jesusen urratsei jarraitzeari bere intuizio propioaz edo haren ideala bizitzeko bere gogo hutsaz. Hari jarraitzen, orduan hasten gara: Kristok erakartzen eta dei egiten digula sentitzen dugunean. Horregatik, fedea ez da lehenik eta behin Jesusez zerbait sinestea, baizik hari berari sinestea, harengan beragan sinestea.

Jesusi benetan jarraitzea falta denean, norberaren bihotzean eta fededunen elkartean zaintzen eta behin eta berriz baiesten ez denean, fedeak arrisku hau izaten du: mugaturik gelditzekoa sinesgai batzuk onartzera, betebehar erlijioso batzuk praktikatze hutsera eta Elizaren diziplinari obedientzia eskaintze hutsera.

Halakoetan, gauza erraza izaten da erlijioa betetzearekin konformatzea, igande bakoitzean entzuten dugun ebanjeliotik Jesusek egiten digun deiak koloka jar gaitzan utzi gabe. Erlijio horren baitan dago Jesus, bai, baina ez gaitu arrastatzen bere urratsen ondoren. Konturatu gabe, ohikeriaz eta era errepikagarrian bizitzen ohitzen gara. Sormena, berrikuntza eta poza falta ohi zaizkigu, Jesusi nola jarraituko ahalegintzen direnek izan ohi dituztenak.

Juan 10, 27-30

ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 17/04/13.- Era invierno. Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar muy frecuentado por la gente pues, al parecer, estaba protegido contra el viento por una muralla.

Pronto, un grupo de judíos hacen corro alrededor de Jesús. El diálogo es tenso. Los judíos lo acosan con sus preguntas. Jesús les critica porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto, les dice: «Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas». ¿Qué significa esta metáfora?

Jesús es muy claro: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna». Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana.

Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.

Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

III DOMINGO DE PASCUA, 14 ABRIL 2013, Jn. 21, 1-19

LA VIDA DIOS ESTABA EN JESÚS Y ESTÁ EN NOSOTROS

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 21, 1-19

No es posible explicar en qué consiste la experiencia pascual. Se trata de una experiencia interior que, o se tiene y entones no hay que explicar nada, o no se tiene y entonces no hay manera humana de explicarla. Esta simple constatación es la clave para afrontar los textos evangélicos que quieren transmitir dicha experiencia. No hay ni palabras ni conceptos para poder meter la realidad vivida, por eso los primeros cristianos acudieron a los relatos simbólicos.

El objeto de esos textos no es explicar ni convencer, sino invitar a la misma experiencia que hizo posible la absoluta seguridad de que Jesús estaba vivo. Descubriremos la fuerza arrolladora de esa Vida y podremos intuir la profundidad del cambio operado en ellos.

Las autoridades religiosas y romanas no solo pretendieron matar a Jesús, sino borrarle de la memoria de los vivos. La crucifixión llevaba implícita la absoluta degradación del condenado y la práctica imposibilidad de que esa persona pudiera ser rehabilitada de ninguna manera.

La probabilidad de que Pilato condenara a la cruz a Jesús por la mañana y por la tarde permitiera que fuera enterrado con aromas y ungüentos, en un sepulcro nuevo, es nula. Pero es lógico, que los primeros cristianos tratasen de eliminar las connotaciones aniquilantes de la muerte de Jesús. También es natural que, al contar lo sucedido a los que no conocieron los hechos, tratasen de omitir todo aquello que había sido inaceptable para ellos mismos y los sustituyeran por relatos más de acuerdo con su deseo.

En el relato que hoy leemos, nada es lo que parece. Todo es mucho más de lo que parece. Responde a un esquema teológico definido, que se repite en todas las apariciones. No pretenden decirnos lo qué pasó en un lugar y momento determinado, sino transmitirnos una experiencia de una comunidad que está deseando que otros cristianos vivan la misma realidad que ellos estaban viviendo. En aquella cultura, la manera de transmitir ideas, era a través de relatos, que podían estar tomados de la vida real o bien ser construidos para el caso.

«Se manifestó» (ephanerôsen) tiene el significado de «surgir de la oscuridad». Implica una manifestación de lo celeste en un marco terreno.

«Al amanecer», cuando se está pasando de la noche al día, los discípulos pasan de una visión terrena de Jesús a través de los sentidos, a una experiencia interna que les permite descubrir en él lo que no se puede ver ni oír ni tocar.

Seguimos el esquema, de que hablábamos el domingo pasado.

1º Situación dada.- Los discípulos están pescando, es decir, habían vuelto a su tarea habitual. Nada más contrario a una búsqueda específica de algo espiritual. Ajenos a lo que les va a pasar, y por lo tanto, ni lo esperan ni lo buscan.

Los discípulos están juntos, es decir, forman comunidad. No se hace alusión a los doce. Aparece el siete que es un número de plenitud, referido a todas las naciones paganas. Misión universal de la nueva comunidad.

La pesca es la imagen del resultado de la misión. «Aquella ‘noche’ no cogieron nada». Este dato es de vital importancia para comprender el mensaje. La noche significa la ausencia de Jesús. Sin él, la labor misionera es infructuosa y estéril. Veis cómo el relato distorsiona la realidad a favor del simbolismo. La pesca se hace siempre de noche, no de día. Sin embargo aquella a la que se refiere el relato, se consigue cuando se siguen las directrices de Jesús.

2º Jesús se hace presente.- Toma la iniciativa y, sin que ellos lo esperen, aparece. La primera luz de la mañana es señal de la presencia de Jesús. Continúa el lenguaje simbólico. Jesús es la luz que permite trabajar y dar fruto. Jesús no les acompaña; su acción en el mundo se ejerce por medio de los discípulos. Las palabras de Jesús son la clave para dar fruto. Cuando siguen sus instrucciones, encuen¬tran pesca y le descubren a él mismo.

3º Saludo.- Una conversación que pretende acentuar la cercanía. «Muchachos» (paidion) diminutivo de «país»=niño. Es el «chiquillo de la tienda». Al darles ese nombre, está exigiéndoles una disponibilidad total.

Por parte de Jesús, la obra está terminada. Él tiene ya pan y pescado. Ellos tienen que seguir buscando y compartiendo ese alimento. Jesús sigue en la comunidad, pero sin actuar directamente en la acción que ellos tienen que realizar.

4º Lo reconocen.- La dificultad de reconocimiento se manifiesta en que sólo uno de los discípulos lo descubre. No el que mejor vista tiene, sino el que está más identificado con Jesús. Reconoce al Señor en la abundancia de peces, es decir, en el fruto de la misión. Sólo el que tiene experiencia del amor de Jesús, sabe leer las señales.

El éxito, es señal de la presencia del Señor. El fracaso delataba la ausencia del mismo. Juan Comunica su intuición a Pedro. Así se centra la atención en éste para introducir lo siguiente.

Pedro no había percibido la presencia, pero al oír al otro discípulo comprendió enseguida. El cambio de actitud de Pedro, reflejado de un modo simbólico en la palabra «se ató». La misma que utilizó el evangelista Juan para designar la actitud de servicio cuando Jesús se ató el delantal en el relato de la última cena.

Se tira al agua después de haberse ceñido el símbolo del servicio, dispuesto a la entrega. Sólo Pedro se tira al agua, porque sólo él necesita cambiar de actitud. Jesús no responde al gesto de Pedro; responderá un poco más tarde.

No ven primero a Jesús, sino fuego y la comida, expresión de su amor a ellos. Son los mismos alimentos que dio Jesús antes de hablar del pan de vida. Allí el pan lo identificó con su carne, dada para que el mundo viva. Es lo que ahora les ofrece. El alimento que les da él se distingue del que ellos logran por su indicación. Hay dos alimentos: uno es don gratuito, otro se consigue con el esfuerzo personal. El primero lo aporta Jesús. El segundo lo deben poner ellos. No tiene sentido comer con Jesús si no se aporta nada.

El don de sí mismo queda patente por la invitación a comer. Su presencia en el don, es tan perceptible que no deja lugar a duda. Es claro el paralelismo con la escena de la multiplicación de los panes. Es el mismo alimento, pan y pescado y las mismas acciones de Jesús. Jesús es ahora el centro de la comunidad, donde irradia la fuerza de vida y amor. Esa presencia hace capaces a los suyos de entregarse como él. Al decirnos que es la tercera vez que se aparece, significa que es la definitiva. No tiene sentido esperar nuevas apariciones..

5º La misión.- Hoy se personaliza la misión en otro personaje, Pedro. Sólo él lo había negado. Había reconocido a Jesús como Señor, pero no lo aceptaba como servidor a imitar. Con su pregunta, Jesús trata de enfrentar a Pedro con su actitud. Sólo una entrega a los demás como la de Jesús, podrá manifestar su amor.

La respuesta es afirmativa, pero evita toda comparación. Jesús usa el verbo «agapaô» = amor-amor. Pedro contesta con «phileô» =querer, amistad. Pedro empieza a comprender. Jesús no es el Señor, sino el amigo.

Apacentar, ‘procurar pasto’ es comunicar Vida. Jesús le pide la muestra de ese amor. Solo puede hacerse en unión con Jesús. Pedro le había negado porque no estaba dispuesto a arriesgar su vida. Debe renunciar a toda idea de Mesías que no coincida con lo que Jesús es.

«Corderos» y «ovejas» indican a los pequeños y a los grandes. Para la misión Jesús es modelo de pastor, que se entrega por su rebaño. Para la comunidad, es el único pastor.

Al preguntarle por tercera vez, pone en relación este episodio con las tres negaciones de Pedro. Espera de Pedro una rectificación definitiva y total. Ahora es Jesús el que usa el verbo «phileô» me quieres, que había utilizado Pedro. Le hace fijarse en ello y le pregunta si está seguro de lo que ha afirmado.

Ser amigo significa renunciar al ideal de Mesías que él se había forjado. Jesús no pretende ser servido, sino que, como él, sirva a los demás. Pedro comprende que la pregunta resume su historia de oposición al designio de Jesús.

Meditación-contemplación

Jesús se manifestó de esta manera.

No hay nada espectacular en esa presencia.

Solo el discípulo más cercano a Jesús, lo reconoce.

Esta es la clave de todo el relato.

…………………

Si vivo la presencia de Jesús dentro de mí,

lo descubriré en los acontecimientos más sencillos de la vida.

Si no lo he descubierto en mí,

lo buscaré en personas o hechos espectaculares.

……………………..

Si pongo amor en las cosas que hago,

estaré haciendo presente al Dios manifestado en Jesús.

La clave no está en la realidad, sino en mi actitud ante esa realidad.

Descubrir esa presencia, es la tarea de todo cristiano.

…………………….

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.21,1-19)

• DOMINGO 3º – C – ABRIL 14 de 2013
* El tiempo Pascual es tiempo propicio para el agradecimiento, la alabanza y la adoración.
Otro tema fuerte es la proclamación de la fe. En el Evangelio de hoy lo proclama el discípulo amado: “ES EL SEÑOR”. La fe se traduce en diversas expresiones y modos de vivirla. Movidos por la fe y con la fuerza del Espíritu, los apóstoles dan un testimonio valiente. Por la fe, Pedro se echa al agua para ir al encuentro de Jesús, mientras que los demás, también movidos por la fe, llevan la barca a la orilla…
La muerte y resurrección de Jesús es la gran señal del Amor y esto les ha hecho fuertes. Y la fe les ha hecho seguidores fieles y testigos gozosos de Jesús. Y ¿a nosotr@s?
* El evangelio de hoy nos habla de Jesús junto al lago de Tiberiades, al amanecer. Se dio a conocer por la Palabra y la pesca. Jesús es buen pescador, y entiende el secreto del mar y de las olas.
* Estos signos de Jesús, tienen varios niveles de lectura, para nuestra reflexión y oración.
* La pesca está apuntando al trabajo evangelizador. Un trabajo que ha de contar con la presencia de Jesús. Porque sin mi, “nada”.
* La abundancia de peces está significando a la Iglesia, llamada a crecer en todos los pueblos, llamada a salvar a tod@s, llamada a unir a tod@s las razas y culturas.
* A través de estos encuentros con Jesús se empieza a constituir la Iglesia. Del misterio Pascual nace la Iglesia. La quiere. Sencilla, cercana, dialogante, celebrativa, orante. Comprometida con los pobres.
* Jesús prepara el almuerzo: unas brasas y pescado, naturalmente no podía faltar el pan.
* Jesús invita: Vamos a almorzar. Jesús quiere saciar nuestras hambres.
* Jesús se acerca:
* Jesús toma el pan y se lo da… Todos estos gestos nos anuncian la Eucaristía
* En estos encuentros Pascuales hay Eucaristía y hay Iglesia. Está Cristo Resucitado y personas resucitadas, hay Palabra y hay Pan partido, hay fe y hay amor, hay comunión y hay entrega. Esto es la iglesia, la comunidad reunida, eso es la Eucaristía. Que la reflexión nos lleve a la Oración y ésta a la vida para dar vida.
Hoy también el Señor nos hace la misma pregunta que a Pedro: ¿Me amas?…

*ORACIÓN
* Jesús Resucitado, te damos gracias porque sales a nuestro encuentro como hiciste con los discípulos en la orilla del lago…
Te damos gracias, porque, como a los primeros discípulos nos invitas a compartir contigo el pan de la amistad y la misión que has recibido del Padre.
* Jesús Resucitado: Los apóstoles salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada”.
Muchas veces nosotr@s nos esforzamos en conseguir algo, pero nos sentimos “frustrad@s” cuando no lo logramos… Así les pasa a los apóstoles, al perder el tiempo.
Esta valoración humana de la realidad seguramente no coincide con el estilo cristiano de hacer las cosas. Pero nos suele pasar con frecuencia.
* También experimentamos que contigo, Jesús de Nazaret Resucitado, cambia el panorama.
“Echaron la red, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces”.
Este milagro es muy significativo, si lo aplicamos a nuestro vivir, a nuestra actividad apostólica.
Tú nos dices; “Echad la red… y encontraréis”.
Quieres que seamos nosotros los que ponemos medios, ser constantes, dar ejemplo, servir a l@s demás, dar a conocer el Evangelio, compartirlo en comunidad, en grupo… lo demás, te atañe a Ti, Jesús, sabiendo que el resultado no es el número ni lo espectacular, sino la actitud en la acción y la calidad del esfuerzo.
¿Cómo formar comunidad, para “echar la red?
Es en la Eucaristía donde Tú, Jesús,”tomas el Pan y nos lo das”, para que, “sabiendo bien que eres el Señor” permanezcamos en la tarea “de echar la red” y reconstruir la Iglesia. Danos Jesús de Nazaret Resucitado, Amor, entrega, valentía y quita nuestros miedos.
Únicamente nos pides que sepamos reconocer que Tú nos amas, y que deseemos seguirte, sin miedos, respondiendo a tu Amor y a tu llamada.
Jesús, haznos ser como Tú, PAN QUE SE PARTE Y REPARTE. AMÉN
ZURIÑE

PASKOALDIKO III. IGANDEA, EGUNSENTIAN-AL AMANECER, Jn. 21, 1-19

EGUNSENTIAN

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioaren epilogoak, Jesus berpiztuak eta ikasleek, Galileako aintziraren ertzean, egin duten topo egite bat dakar. Kontakizun hori idatzi denean, kristauak momentu gogorrak ari dira bizitzen: probaldia eta pertsekuzioa; batzuek uko egin diote fedeari. Kontalariak irakurleen fedea biziberritu nahi du.

Hurbil da iluna eta ikasleak arrantzura irten dira. Ez daude Hamabiak. Taldea hautsi egin da haien Maisua gurutzean josi dutenean. Jesusi jarraitzeko alde batera utziak zituzten beren ontzi eta sareetara itzuli dira. Bukatu da dena. Bakarrik daude berriro.

Arrantzua erabateko porrota izan da. Kontalariak indartsu azpimarratu du: «Irten ziren, ontziratu ziren eta gau hartan ez zuten ezertxo ere harrapatu». Sareak hutsik itzuli dira. Ez ote da hau bera kristau-elkarte ez gutxiren esperientzia, beren indar eta ahalmen ebanjelizatzaileak ahuldurik ikustean?

Sarritan, gizarte axolagabearen barnean doi-doi izaten du emaitzarik gure ahaleginak. Geuk ere sareak hutsik direla egiaztatzen dugu. Aise sor daiteke adore-faltaren eta etsipenaren tentazioa. Nola eutsi geure fedeari eta biziberritu hura?

Porrotaren testuinguru honetan, kontakizunak dio «eguna argitzen ari zela, Jesus aintzira-ertzean agertu zenean». Alabaina, ikasleek ez diote antzeman ontzitik. Agian distantziagatik, agian egunsentiko lainoagatik eta, seguruena, bihotzeko tristurak ikustea galarazten dielako. Jesus hizketan ari zaie, baina «ez zekiten Jesus zela».

Ez ote hau bera jasaten ari garen krisi erlijiosoaren ondorio kaltegarrienetako bat? Nola biziraungo kezkaturik, geure ahuldadea gero eta argiago egiaztaturik, ez zaigu gauza batere erraza gertatzen Jesus berpiztuaren presentzia geure baitan hautematea, Ebanjeliotik mintzo zaigunean eta eukaristi afariaz elikatzen gaituenean.

Jesusek maite duen ikasle hura izan da lehenik antzeman diona: «Jauna da!» Ez daude bakarrik. Dena has daiteke berriro. Dena izan daiteke desberdin. Apaltasunez baina fedez, Pedrok aitortuko du bere bekatua eta agertuko dio Jesusi bere zinezko maitasuna: «Jauna, zuk badakizu maite zaitudala». Gainerako ikasleek ezin sentitu dute horixe besterik.

Geure kristau-talde eta elkarteetan Jesusen lekukoren beharra dugu. Geure porrotaren eta ahuldadearen esperientziaren erdian, beren bizieraz eta hitzez Jesusen presentzia bizia aurkitzen lagunduko diguten fededunen beharra dugu. Jesusekiko geure konfiantza hazirik irtengo gara kristauok krisialdi honetatik. Gaur ez gara gai barruntatzeko konfiantza horrek zer-nolako indarra duen, adore-falta eta etsipen horretatik irteten laguntzeko.

3 Pascua (C) Juan 21, 1-19

AL AMANECER

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 10/04/13.- En el epílogo del evangelio de Juan se recoge un relato del encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos a orillas del lago Galilea. Cuando se redacta, los cristianos están viviendo momentos difíciles de prueba y persecución: algunos reniegan de su fe. El narrador quiere reavivar la fe de sus lectores.

Se acerca la noche y los discípulos salen a pescar. No están los Doce. El grupo se ha roto al ser crucificado su Maestro. Están de nuevo con las barcas y las redes que habían dejado para seguir a Jesús. Todo ha terminado. De nuevo están solos.

La pesca resulta un fracaso completo. El narrador lo subraya con fuerza: «Salieron, se embarcaron y aquella noche no cogieron nada». Vuelven con las redes vacías. ¿No es ésta la experiencia de no pocas comunidades cristianas que ven cómo se debilitan sus fuerzas y su capacidad evangelizadora?

Con frecuencia, nuestros esfuerzos en medio de una sociedad indiferente apenas obtienen resultados. También nosotros constatamos que nuestras redes están vacías. Es fácil la tentación del desaliento y la desesperanza. ¿Cómo sostener y reavivar nuestra fe?

En este contexto de fracaso, el relato dice que «estaba amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla». Sin embargo, los discípulos no lo reconocen desde la barca. Tal vez es la distancia, tal vez la bruma del amanecer, y, sobre todo, su corazón entristecido lo que les impide verlo. Jesús está hablando con ellos, pero «no sabían que era Jesús».

¿No es éste uno de los efectos más perniciosos de la crisis religiosa que estamos sufriendo? Preocupados por sobrevivir, constatando cada vez más nuestra debilidad, no nos resulta fácil reconocer entre nosotros la presencia de Jesús resucitado, que nos habla desde el Evangelio y nos alimenta en la celebración de la cena eucarística.

Es el discípulo más querido por Jesús el primero que lo reconoce:«¡Es el Señor!». No están solos. Todo puede empezar de nuevo. Todo puede ser diferente. Con humildad pero con fe, Pedro reconocerá su pecado y confesará su amor sincero a Jesús:«Señor, tú sabes que te quiero». Los demás discípulos no pueden sentir otra cosa.

En nuestros grupos y comunidades cristianas necesitamos testigos de Jesús. Creyentes que, con su vida y su palabra nos ayuden a descubrir en estos momentos la presencia viva de Jesús en medio de nuestra experiencia de fracaso y fragilidad. Los cristianos saldremos de esta crisis acrecentando nuestra confianza en Jesús. Hoy no somos capaces de sospechar su fuerza para sacarnos del desaliento y la desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

II DOMINGO DE PASCUA, 7 de Abril de 2013, Jn. 20, 19-31

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 20, 19-31

COMO JESÚS, PUEDO RESUCITAR ANTES DE MORIR

Lo que los textos del NT quieren expresar con la palabra resurrección, es la clave de todo el mensaje cristiano. Pero es mucho más profundo que la creencia en la reanimación de un cadáver. Fue la manera más convincente de trasmitir la vivencia de lo que Cristo fue para los primeros seguidores, después de la desoladora experiencia de su pasión y muerte. Lo que quieren trasmitir es la experiencia pascual de que seguía vivo, y además, les estaba comunicando a ellos su misma vida. Éste es el mensaje de Pascua.

Sin esa Vida que va más allá de la vida, nada de lo que dice el evangelio tendría sentido.

Como todos los años leemos este mismo evangelio y lo explicamos el año pasado, vamos a referirnos hoy al aspecto general de la experiencia pascual. Los exegetas han rastreado los primeros escritos del NT y han llegado a la conclusión de que la cristología pascual no fue ni la primera ni la única forma de expresar la experiencia que de Jesús tuvieron los discípulos después de su muerte. Hay por lo menos tres cristologías que se dieron entre los primeros cristianos, antes o al mismo tiempo de hablar de resurrección.

En las primeras comunidades, se habló de Jesús como el juez escatológico que vendría al fin de los tiempos a juzgar, a salvar definitivamente. Fijándose en la predicación por parte de Jesús de la inminente venida del Reino de Dios y apoyados en el AT, pasaron por alto otros aspectos de la figura de Jesús y se fijaron en él como el Mesías que viene a salvar definitivamente a su pueblo. Predicaron a Jesús el Cristo (Ungido), como dador de salvación última sin hacer referencia explicita al hecho de la resurrección.

Otra cristología que se percibe en los textos que han llegado a nosotros de algunas comunidades primitivas, es la de Jesús como taumaturgo. Manifestaba con su poder de curar, que la fuerza de Dios estaba con él. Para ellos los milagros eran la clave que permitía la comprensión de Jesús. Esta cristología es muy matizada ya en los mismos evangelios; seguramente, porque, en algún momento, tuvo excesiva influencia y se quería contrarrestar el carácter de magia que podría tener. En los evangelios se utiliza y se critica a la vez.

Una tercera cristología, que tampoco se expresa con el término resurrección, es la que considera a Jesús como la Sabiduría de Dios. Sería el Maestro que conectando con la Sabiduría preexistente, nos enseña lo necesario para llegar a Dios. También tiene un trasfondo bíblico muy claro. En el AT se habla innumerables veces de la Sabiduría, incluso personalizada, que Dios hace llegar a los seres humanos para que encuentren su salvación.

Con el tiempo, todas estas maneras de entender a Cristo, fueros concentrándose hasta cristalizar en la cristología pascual, que encontró en la idea de resurrección el marco más adecuado para explicar de una manera convincente la vivencia de los seguidores de Jesús después de su muerte.

Sin embargo incluso la cristología pascual más primitiva, tampoco hace referencia explícita a la resurrección. La experiencia pascual fue interpretada en una primera instancia, como exaltación y glorificación del humillado injustamente, tomando como modelo una vez más el AT y aplicando a Jesús la idea del justo doliente.

La mayoría de los exegetas están de acuerdo en que ni las apariciones ni el sepulcro vacío fueron el origen de la primitiva fe. Más bien fueron una forma de comunicar una vivencia que va mucho más allá de lo que pueden expresar fenómenos perceptibles por los sentidos.

Los relatos de apariciones y del sepulcro vacío, se habrían elaborado poco a poco como leyendas sagradas, muy útiles en el intento de comunicar con imágenes vivas la experiencia pascual. Esa vivencia no se logró de la noche a la mañana, sino que fue fruto de un proceso interior en el que tuvieron mucho que ver las reuniones de los discípulos. Todos los relatos hacen referencia, implícita o explícita a la comunidad reunida.

En ninguna parte del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no puede ser un fenómeno constatable empíricamente; cae fuera de nuestra historia, no puede ser objeto de nuestra percepción sensorial. Todos los intentos por demostrar la resurrección como un fenómeno verificable por los sentidos, están de antemano abocados al fracaso. Toda discusión científica sobre la resurrección es una estupidez.

Cuando decimos que no es un hecho «histórico», no queremos decir que no fuera «real». El concepto de real, es más amplio que lo sensible o histórico. Aquí el racionalismo nos juega una mala pasada.

En Jesús no pasó nada, pero en los discípulos se dio una enorme transformación que les hizo cambiar toda su manera de entender la figura de Jesús. Sería muy interesante el descubrir cómo llegaron los discípulos a ese descubrimiento, sobre todo teniendo en cuanta que en los momentos de dificultad todos le abandonaron a su suerte. Ese proceso de «iluminación» de los primeros discípulos se ha perdido. No solo sería importante para conocer lo que pasó en ellos, sino porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros si queremos entrar en la dinámica de la experiencia Pascual.

Con el concepto de resurrección se quiere expresar la idea de que la muerte no fue el final. Su última meta fue la Vida no la muerte. La misma Vida de Dios, como dice Juan: «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre«. Vaciándose del «ego», queda en él lo que había de Dios. No cabe mayor glorificación.

«Aquilatar» el oro, quiere decir que se le van quitando las impurezas. 12, 18, 22; hasta llegar a 24 quilates que es oro puro, no le queda nada de la mezcla, ya no se puede ir más allá. Este vaciamiento no supone la anulación de la «persona», sino su potenciación. Desde la antropología judía se puede entender muy bien. El hombre tiene que ascender desde la carne al espíritu.

Las apariciones a los doce (comunidad) son el fundamento de la credibilidad de los apóstoles y la justificación de la misión al mundo. Todas las apariciones responden al mismo patrón. Cinco elementos que conforman un esquema teológico y nos dan la clave de interpretación:

a) Una situación dada. Jesús se hace presente en la vida real. La nueva manera de estar presente Jesús no tiene nada que ver con el templo o con los ritos religiosos. Ni siquiera están orando cuando se hace presente. El movimiento cristiano no empezó su andadura como una nueva religión, sino como una forma de vida. De hecho los romanos los persiguieron por ateos. En todos los relatos de apariciones se quiere decir a los primeros cristianos que en los quehaceres de cada día se tiene que hacer presente Cristo. Si no lo encontramos en las situaciones de la vida real, no lo encontraremos en ninguna parte

b) Jesús sale al encuentro inesperadamente. Este aspecto es muy importante. Él es el que toma siempre la iniciativa. La presencia que experimentan, no es una invención ni surge de un deseo o expectativa de los discípulos. A ninguno de ellos les había pasado por la cabeza que pudiera aparecer Jesús una vez que habían sido testigos de su fracaso y de su muerte. Quiere decir que el encuentro con él no es el fruto de sus añoranzas o aspiraciones. La experiencia se les impone desde fuera desde una instancia superior.

c) Jesús les saluda. Es el rasgo que conecta lo que está sucediendo con el Jesús que vivió y comió con ellos. La presencia de Jesús se impone como figura cercana y amistosa, que manifiesta su interés por ellos y que trata de llevarles a su plenitud de vida.

d) Hay un reconocimiento, que se manifiesta en los relatos como problemático. No dan ese paso alegremente, sino con muchas vacilaciones y dudas. En el relato de hoy se pone de manifiesto esa incredulidad personalizada en una figura concreta, Tomás. No quiere decir que Tomás fuera más incrédulo que los demás, sino que se insiste en la reticencia de uno para que quede claro lo difícil que fue a todos aceptar la nueva realidad.

e) Reciben una misión. Esto es muy importante porque quiere dejar bien claro que el afán de proclamar el mensaje de Jesús, que era una práctica constante en la primera comunicad, no es ocurren¬cia de los discípulos, sino encargo expreso del mismo Jesús, que ellos aceptan como la tarea más urgente que tienen que llevar a cabo.

Meditación-contemplación

«Dichosos los que crean sin haber visto».

La respuesta de Jesús a Tomás parece pertinente,

pero no tiene ninguna lógica interna,

porque Tomás ve al hombre Jesús y confiesa al Hombre-Dios.

………………………

Yo quiero ser ese «incrédulo«, que hace la confesión sobre Jesús

más profunda, más absoluta, más rotunda y más sublime.

Lo que afirma no se deduce de lo que ve ni de lo que toca,

sino que es la expresión plástica de toda una experiencia pascual.

……………………

Sin experiencia, puede haber creencia, nunca fe.

Más allá de todo lo que he oído y aprendido sobre Jesús,

tengo que tratar de descubrirle vivo y dándome esa misma Vida.

Se trata de la misma Vida de Dios, que él tenía en vida.

……………………..

Fray Marcos

PASKOALDIKO II. IGANDEA, DUDA-MUDATIK FEDERA-DE LA DUDA A LA FE

DUDA-MUDATIK FEDERA

Joan 20, 19-31

2013ko apirilaren 7a

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gizaki modernoak ikasi du duda-mudarik izaten. Gure garai honetako espirituak bere berea du dena zalantzan jartzea, ezagutza zientifikoan aurrera egiteko. Ingurugiro honetan fedearen izena lausoturik gelditzen da sarritan. Gizakia ziurtasun-gabezia eta duda-muda artean bizi da.

Horregatik, guztiok sintonizatzen dugu, nekerik gabe, Tomasek izan duen erreakzioarekin, beste ikasleek aditzera eman diotenean, bera kanpoan zelarik, esperientzia txundigarria izan dutela: «Jauna ikusi diagu». Eta hark gordin erantzun die: «Ikusten ez baduk, ez diat sinetsiko».

Ulergarria da haren jarrera. Tomasek ez dio lagunak gezurretan ari direnik edo engainatu nahi dutenik. Soilik dio, ez duela aski haien testigantza, haien fedeari atxikitzeko. Bere esperientzia bizi beharra du. Eta Jesusek ez dio aurpegiratuko inoiz ere.

Tomasek aukera izan du bere duda-muda adierazteko ikasleen taldean. Itxuraz, haiek ere ez dira eskandalizatu. Ez dute taldetik kanporatu. Berek ere ez diete sinetsi emakumeei, Jesus berpizturik ikusi dutela adierazi dietenean. Tomasen pasadizo honek barruntarazten digu, ikasleen talde txiki hark ibilbide luzea egin behar izan zuela Kristo berpiztuagan sinestera iristeko.

Kristau-elkarteek, gure egunotan, elkarrizketarako gune izan beharko lukete, fededunen duda-mudak, galdekizunak eta bilaketak era jatorrean partekatu ahal izateko. Ez dugu bizi guztiok, geure barnean, esperientzia bera. Fedean hazten joateko, beharrezkoak ditugu estimulua eta elkarrizketa gure kezka bera bizi dutenekin.

Alabaina, ezin ordeztu du ezerk ere Kristorekin, bihotz-hondoan, norberak bizi izandako harreman pertsonala. Ebanjelioko kontakizunaren arabera, handik zortzi egunera berriro aurkeztu zaie Jesus. Tomasi ez dio aurpegiratu bere duda-muda. Sinesteko agertu duen gogortasunaz bere ondradutasuna azaldu du. Jesusek bere zauriak erakutsi dizkio.

Ez dira piztueraren «froga», baizik eta seinale dira, Jesusen maitasunaren eta heriotzaraino bere burua eskaini izanaren seinale. Horregatik, bere duda-mudak konfiantzaz sakontzera gonbidatu du: «Ez izan sinesgabe, baizik sinestedun». Eta Tomasek uko egin dio ezer egiaztatu behar izateari. Ez du jada froga-beharrik. Soilik badaki Jesusek maite duela eta konfiantza izatera gonbidatzen duela: «Ene Jauna eta ene Jainkoa».

Halako batean kristauek jakingo dugu ezen geure duda-mudetarik askok, era sanoan eta Jesusekiko eta elkartearekiko harremanak hautsi gabe bizi baditugu, azaleko fede batetik, hau da, formula hutsak errepikatzearekin aski izaten duen fede batetik, ateratzen lagunduko digutela, eta haztera eragingo digutela Jesusekiko maitasunean eta konfiantzan; alegia, gure fedearen muina den gizon egindako Jainkoaren misterio horretan haztera eragingo digutela.

2 Pascua (C) Juan 20, 19-31

DE LA DUDA A LA FE

7 de abril de 2013

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 03/04/13.- El hombre moderno ha aprendido a dudar. Es propio del espíritu de nuestros tiempos cuestionarlo todo para progresar en conocimiento científico. En este clima la fe queda con frecuencia desacreditada. El ser humano va caminando por la vida lleno de incertidumbres y dudas.

Por eso, todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que, estando él ausente, han tenido una experiencia sorprendente: «Hemos visto al Señor». Tomás podría ser un hombre de nuestros días. Su respuesta es clara: «Si no lo veo…no lo creo».

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento.

Tomás ha podido expresar sus dudas dentro de grupo de discípulos. Al parecer, no se han escandalizado. No lo han echado fuera del grupo. Tampoco ellos han creído a las mujeres cuando les han anunciado que han visto a Jesús resucitado. El episodio de Tomás deja entrever el largo camino que tuvieron que recorrer en el pequeño grupo de discípulos hasta llegar a la fe en Cristo resucitado.

Las comunidades cristianas deberían ser en nuestros días un espacio de diálogo donde pudiéramos co Leer más

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.20,19-31)

• DOMINGO 2º DE PASCUA –C-
Abril 7 de 2013
• “A LOS OCHO DIÁS DE RESUCITADO, LLEGÓ JESÚS”…
Es Pascua. ¡ALELUYA!. Sucedió el “PASO” a la VIDA.
En este tiempo, descubrimos una vez más la dimensión misionera de la Iglesia, de los seguidores de Jesús: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío Yo”.
Fijándonos en los relatos de l@s primer@s que siguieron a Jesús, se empieza por el testimonio personal y comunitario, alegre, de Jesús Resucitado. Este testimonio hizo recapacitar a Tomás, regresa a la comunidad y reconoce a Jesús. Jn.20,19-31.
Este testimonio hace también que la comunidad de Jerusalén crezca y le miren con simpatía. Hch.5,12-16. Y hace perder el “miedo” de seguir a Jesús con todas las consecuencias.
* El primer día de la semana, estaban los discípulos en una casa con “las puertas cerradas por miedo” Y en esto, entró Jesús, se puso en medio y les dijo “Paz a vosotr@s, recibid el Espíritu Santo” Perdonad.
Los discípulos se llenaron de alegría al ver a Jesús.
* El mensaje del Evangelio de hoy tiene una dinámica transformadora con sentido Pascual: alegría, Paz y reconciliación. “Señor mío y Dios mío”, dice Tomás
Dichos@s l@s que creen sin haber visto. Es@s somos nosotr@s, porque el camino de la fe no es “ver para creer”, sino “creer para ver”.
* Hoy, tenemos que valorar y agradecer nuestra fe como creyentes. No vemos a Dios, pero sí sus signos y sus huellas. El creyente ve con el corazón que es entrar en la experiencia del amor y la gracia.
La fe, es gracia y es Luz. Y este encuentro con Jesús Resucitado lo tenemos de manera especial el Domingo en la fracción del Pan, la Eucaristía. En la comunidad reunida Jesús se pone en medio.

* POR ESO ORAMOS DICIENDO.
* Sabemos Jesús de Nazaret, Resucitado que Tú te haces presente de muchas maneras, pero siempre que haya un deseo, una búsqueda, un dolor.
* Siempre que hay un amor generoso: Allí estás Cristo Resucitado
Siempre que hay un perdón generoso. Allí estás Cristo Resucitado.
Siempre que hay un servicio entregado. Allí estás Cristo Resucitado
Siempre que hay una comunidad o grupo reunido en tu nombre. Allí estás Cristo Resucitado
Siempre que hay una oración en el Espíritu. Allí estás Cristo Resucitado.
Siempre que hay un sufrimiento aceptado. Allí estás Cristo Resucitado.
* En cada experiencia que vivimos de Cristo Resucitado, creemos, sin haber visto. AMEN

*QUEREMOS ORAR DANDOTE GRACIAS
Hoy, queremos, Jesús Resucitado, agradecerte el Domingo, todos los domingos del año.
Desde tu Resurrección el Domingo sigue siendo el día especial en que “TE PONES EN MEDIO” de nosotr@s, nos das tu Pan, tu paz, nos llenas de alegría, nos envías como el Padre te envió, nos das tu Espíritu, nos enseñas la reconciliación, el perdón, nos das la oportunidad de sentirte:
“Señor y Dios mío”, nos haces vivir toda la semana en tu nombre.
Tu Palabra nos orienta.
Gracias, Jesús Resucitado por esta experiencia del Domingo donde te haces presencia viva y das sentido a nuestras vidas.
Cada Domingo, reunid@s en tu casa, te celebramos y recibimos porque Tú te pones:
EN MEDIO DE NOSOTR@S , que seamos fieles a este ENCUENTRO.AMÉN
ZURIÑE

* ES PASCUA:ORAR CON EL EVANGELIO:(Jn.20,1-9; Lc. 24,13-35)

• GRAN FIESTA DE PASCUA.
(Marzo 31 de 2013)

* ¡FELICES PASCUAS!
¡EL SEÑOR HA RESUCITADO!.
¡JESÚS VIVE!
* Este es el día que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. ¡ALELUYA!
La Resurrección de Cristo es un hecho singular en la Historia y, al mismo tiempo, un misterio de fe. Con la solemnidad de hoy, el año Litúrgico llega a su culmen.
La resurrección de Cristo es el centro de la vida cristiana, es el fundamento y clave de nuestra fe. Dios resucita a la vida plena, no al que hiere y mata sino a quien da su vida entera.
Contemplando al Resucitado intuimos el don de la vida aquí y más allá. La fe en la Resurrección exige vivir esta vida completamente comprometidos/as a fondo con la causa de la humanidad. Es aquí donde sembramos el futuro.
* La fe cristiana en la Resurrección de Jesús es liberadora. Liberadora de la injusticia inhumana, de los abusos del poder, de la prepotencia, del mundo de la mentira. Revela y manifiesta siempre “lo nuevo de la humanidad” que sólo Dios puede hacer realidad plena.
* Jesús resucita de entre los muertos y de toda muerte.
“COMO EL GRANO DE TRIGO QUE AL MORIR DA MIL FRUTOS RESUCITÓ EL SEÑOR”

* PREGÓN PASCUAL.
¡FELICES PASCUAS!
AMIGAS Y AMIGOS. ZORIONAK

* En la Resurrección de Cristo, hemos resucitado TODOS/AS, los pequeños y los grandes, los blancos y los negros, los últimos y los primeros. Porque el Señor es Señor, Amigo y Maestro de todas las personas que por el mundo caminan.
* Y todos/as hemos de estar gozosos, alegres, porque ha resucitado la VIDA, el AMOR, y la ESPERANZA:
* Esperanza para todos los pueblos y todas las razas.
Esperanza para un mundo nuevo, una Iglesia nueva,…una parroquia “renovada”,
Esperanza, para unas comunidades, unos cristianos/as en “marcha”…
Todos los que este día celebramos, y muchos/as más, que nuestra
“ANTORCHA ENCENDIDA”, reclama.
* Todos/as estamos alegres y cantamos: ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
Porque Cristo ha resucitado y vive entre nosotros/as. ¡ALELUYA!

¡FELICES PASCUAS!
JESÚS BERPIZTU DA

* Que la vivamos llenos de Esperanza, alegría y entrega, porque Cristo ha resucitado y vive y camina en nosotros/as y con nosotros/as.
* Que el fuego vivido estos días, no se apague, sino que “arda”… Porque Cristo nos llama,
En la comunidad, en la parroquia, en la familia, en el trabajo… allí donde estemos a ser LUZ, ALEGRÍA, ESPERANZA y entrega.
• ¡ÁNIMO! Y que así sea.
Z U R I Ñ E
CREDO PASCUAL
* Creo que Cristo vive. Creo que Jesús vivió y se desvivió para dar vida en abundancia.
* Creo que jesús recorrió los caminos de Israel sanando a los/as enfermos, abriendo los ojos a los ciegos, bendiciendo a los niños. Liberando a los cautivos de la desesperanza, repartiendo pan, confianza e ilusión.
* Creo que de sus palabras brotaron torrentes de agua viva que revivieron corazones, invitando a seguirle, a escucharle, a comprometerse…
* Creo que su entrega por los más débiles y marginados/as, para darles vida, le llevó a un enfrentamiento inevitable y por lo tanto a la muerte, y muerte en Cruz.
* Creo que su Padre, con un amor infinito, le resucitó, y la tierra se llenó de Luz, Amor y Esperanza.
* Creo que Jesús resucitado acompañó y animó a los/as abatidos/as, en el camino hacia Emaus, que se apareció a sus temerosos amigos/as, que infundió alegría y fe a los incrédulos/as, que se dejó abrazar por María Magdalena, primer testigo de la Resurrección, que envió a sus discípulos/as a anunciar la Buena Noticia de la Liberación por toda la tierra.
* Creo que la muerte ya no tiene poder, porque Dios la ha vencido en la vida de Jesús rescatada, y nos la ofrece, para vivir ya como resucitados/as. ASÍ SEA.
* Z U R I Ñ E

PREGÓN PASCUAL.
¡ALELUYA!. Hoy es la fiesta mayor de los cristianos.
El triunfo y el regalo de la Pascua.
El mejor obsequio que Dios hace a sus hij@s.
¡RESUCITASTE, JESÚS DE NAZARET!
Por las personas que estaban perdidas.
Por los que no tienen ganas de vivir.
Por el que se alejó de los buenos caminos
¡RESUCITASTE, JESÚS DE NAZARET!
Y nos trajiste felicidad. ¡ALELUYA!
Y nos llenas de Paz. ¡ALELUYA!.
Y nos hiciste más herman@s. ¡ALELUYA!
¡RESUCITASTE, JESÚS DE NAZARET!
Para que nos amemos más.
Para que sepamos ayudar al necesitad@.
Para que no nos olvidemos de Dios.
Para que llevemos tu nombre por toda la tierra.
Has resucitado ¡ALELUYA!
Y contigo, tod@s estamos llamad@s a la vida.
Por eso cantamos.
ALELUYA ALELUYA, ES LA FIESTA DEL SEÑOR.
ALELUYA ALELUYA EL SEÑOR RESUCITO.

* SEGUIMOS ORANDO CON LA ALEGRÍA DE QUE JESÚS ESTÁ CON NOSOTR@S
Señor De la vida. Ayúdanos a aprender que, más que buscarte, debemos dejar que Tú nos encuentres. Debemos abrirnos a tu presencia que nos llena de Luz, nos sacia de vida y nos ayuda a recorrer el camino de la fe.
Ayúdanos a saber Amar a aquell@s que fueron tus preferidos: los pobres y marginad@s.
Ayúdanos a saber vivir con tus mismas actitudes de desprendimiento y generosidad, de entrega sin medida al servicio de tods.
Así, recorriendo tu mismo camino podremos descubrirte vivo en cada un@ de los seres humanos a quien Tú tanto amas, y te reconoceremos compañero de nuestras vidas. AMÉN