MISIÓN Y CONFIANZA, Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Fe Adulta

Mt 28, 16-20

Con este texto, acaba el evangelio de Mateo. Se recogen en él tres temas muy importantes en las primeras comunidades: la fe en el Resucitado, la misión y la confianza en su presencia permanente. Querría comentar algo sobre cada uno de ellos.

1. A veces, tal como se presentaban los relatos de las apariciones en la catequesis o la predicación, daba la impresión de que los primeros discípulos no tuvieron ningún problema de fe. Según esas presentaciones, ellos habrían visto al resucitado de un modo similar a como lo vieron antes de su muerte.

Sin embargo, no pudo ser así, e incluso hay textos –como este- que no lo ocultan. Al mismo tiempo que presenta la actitud del creyente con el signo de la postración –reconociendo a Jesús como el Señor-, no esconde que «algunos vacilaban».

No; los primeros discípulos no tuvieron más «ventajas» que los que habrían de venir más tarde. Para unos y para otros, la presencia del resucitado no es accesible –por usar un lenguaje clásico- al «ojo de la carne» ni al «ojo de la mente». Se requiere aprender a mirar con el «ojo del espíritu» (o «tercer ojo»), lo cual es posible en la medida en que acallamos la mente y nos abrimos a experimentar el Misterio, en cuanto núcleo íntimo y omnipresente de nuestro propio ser.

2. La misión, tal como se presenta en este relato, adopta una forma que no se remonta al Jesús histórico. De hecho, el envío que hace Jesús –y que relata el propio Mateo- presenta unas características bien distintas: «Id anunciando que está llegando el reino de Dios. Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios» (Mt 10,7-8).

¿Qué ha ocurrido para se expliquen las diferencias entre ambos? Algo muy simple: el primero recoge más bien el sentido de Jesús –favorecer la vida- y contiene directamente su propio sabor; el segundo –que habla ya incluso del bautismo en el nombre de la Trinidad- nace en el contexto de una comunidad de discípulos bastante desarrollada, que entiende la misión en clave proselitista, como cualquier grupo religioso que se inicia.

3. Y la última frase de todo el evangelio es una promesa, fuente de confianza. Las primeras comunidades debieron vivir la certeza de la presencia de Jesús con notable intensidad. El Apéndice del evangelio de Marcos termina con una frase similar: «Ellos salieron a predicar por todas partes y el Señor cooperaba con ellos» (Mc 16,20).

La confianza brota de la certeza de la unidad: «Yo-con-vosotros». Siempre sucede así, incluso en los niños más pequeños. La confianza psicológica del niño, que podrá constituir una plataforma segura en la que apoyarse a lo largo de toda su existencia, se fraguará, básicamente, en el la experiencia de «apego seguro» con la figura materna, en la «urdimbre afectiva» (J. Rof Carballo) entretejida con la madre y otras figuras significativas para él.

De un modo similar, la confianza existencial se apoya en la vivencia de la unidad con todo. El yo, al percibirse aislado y separado del conjunto, está condenado a la soledad, al miedo y a la ansiedad. Superado ese engaño, al acceder a nuestra verdadera identidad, descubrimos que podemos descansar confiadamente en lo que es (lo que somos).

Pero, además, el autor del evangelio parece hacernos un guiño intencionado y cargado de sentido. El «Yo estoy con vosotros» podemos tomarlo como un nombre propio de Jesús, en cuanto remite al primer capítulo del evangelio mateano, en el que, citando al profeta Isaías, se dice: «Le pondrán por nombre Emmanuel (que significa: Dios con nosotros)» (Mt 1,23).

Es decir, Mateo hace lo que se conoce como una inclusión: Jesús es el Dios-con-nosotros (Emmanuel). Así se nos presenta y así se despide.

Y con este hermoso y acertado nombre, somos conducidos de nuevo a percibir la Unidad del Misterio, en sus dos caras –lo divino y lo humano, lo invisible y lo manifiesto-, abrazadas en la no-dualidad.

Como Jesús, todo lo que es, contiene ese «doble rostro»: somos la forma concreta en que se manifiesta la Consciencia una. Esa es la fuente de toda confianza.

Enrique Martínez Lozano

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* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn. 14.15-21)

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  • DOMINGO 6º PASCUA –A- MAYO 25 

La presencia de Dios en la comunidad cristiana y en cada persona, tal como nos lo dice Jesús en este Evangelio, cambia el concepto antiguo de Dios y la relación humana con El.

El Padre, no es ya un Dios lejano, sino el que se acerca a las personas y vive con ellas, formando comunidad humana por su Amor.

He aquí una preciosa aventura para cada uno, para cada comunidad, para toda la Iglesia. Ser cristiano, ser discípul@, estar en comunidad de Jesús, no es agarrarse a normas, o costumbres ya hechas. Ser cristian@ es dejarse guiar por el Espíritu de Jesús, que nos ayuda a descubrir cada día la novedad de Dios, la novedad de la Buena Noticia, de la vida nueva, la novedad de amar a tope.

Hoy como siempre, el peligro está en no creer en el Espíritu, en no aceptar su presencia. En pensar que ya tenemos toda la verdad, en creer que ya conocemos a Dios del todo. De ahí la tendencia a poner normas, cargas, muros, prohibiciones.

Hoy, estamos llamados a dejarnos conducir por el Espíritu hacia nuevas maneras de ENCARNACIÓN en un mundo cambiante; hacia nuevos caminos de vivir la fe, sin renunciar a ser persona.
Cuando no se cree en el Espíritu prometido por Jesús se vive con miedo a la libertad. Cuando se vive con miedo a la libertad cerramos las puertas a Dios y a nuestra propia realización. Y cuando cerramos las puertas a Dios, la vida carece de aventura, sorpresa y novedad y se convierte en un gris ir tirando, y a veces como una carga en un sin sentido.
Sin fe en el Espíritu los cristianos vivimos empobrecidos y toda persona vive empobrecida. Para vivir de una manera más humana necesitamos esa energía interior capaz de animar y dinamizar toda nuestra existencia. No estaría mal empezar por escuchar, hoy, con gozo las palabras de Jesús:

El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”.
¿Qué más queremos?…

ORACION

  • “El Espíri  tu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”,
  • Jesús de Nazaret. El evangelio nos hace reflexionar hoy sobre tu nueva presencia:
  • Tu presencia Resucitada
  • Tú presencia a través del Espíritu.
  • Tú presencia a través del Padre.

Esta presencia divina mueve el mundo, la vida, es la fuerza para vivir y trabajar por la justicia, la verdad, el bien para todos…

Creer en ti, Cristo Camino, Verdad y Vida, es zambullirse en la corriente de la historia; luchar porque los bienes lleguen a todos. No tolerar el hambre.
La oración no soluciona todos los problemas aunque nos es necesaria para saber escuchar en el silencio al Espíritu. Esta nos impulsa a ir respondiendo a las necesidades de la vida de cada uno personalmente, desde sus circunstancias y desde la comunidad.

Tu Espíritu, Jesús de Nazaret, nos hace ver y juzgar toda realidad:

La Iglesia y la sociedad, el mundo del trabajo y la amistad, la familia y los vecinos, la delincuencia y los deportes. Nos hace responsables de nuestra vida.

Todo esto lo decimos fácil, Jesús de Nazaret, pero nos cuesta llevarlo a la vida. Danos la fuerza de tu Espíritu para que nos haga testigos de tu Amor servicial. AMÉN.

ZURIÑE

6º DOMINGO DE PASCUA, «JESÚS SE IDENTIFICA CON DIOS-VIDA», Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 14, 1-12

En la primera lectura, descubrimos cómo los ministerios (diaconado) no fueron instituidos directamente por Jesús, sino que surgieron como exigencias de una comunidad que crece y tiene que organizarse.

En la segunda nos encontramos con la idea del sacerdocio de los fieles, recuperada por el Vaticano II, pero escamoteada por los encargados de desarrollar su doctrina. La diferencia con el sacerdocio ministerial es accidental, no substancial. Los ministros ordenados no son más ni menos cristianos. La única diferencia es que se les ha preparado para cumplir un ministerio, una función.

El contexto del evangelio de Juan que leemos este domingo, es el discurso de despedida después de la cena. En el capítulo 13 el centro es Jesús. En éste (14) el centro es el Padre (25 veces aparece). El ambiente es de inquietud. La traición de Judas, el anuncio de la negación de Pedro, el anuncio de la partida. Todo es inquietante. Está justificada la invitación a la calma y a la confianza. La clave del mensaje en este capítulo es la relación de Jesús y la de sus discípulos con el Padre.

Aunque Juan pone en boca de Jesús todo el discurso, en realidad se trata de reflexiones pascuales. Lo que en el discurso es futuro, es ya presente para el que escribe y el que lee. Pero este presente deja entrever un nuevo futuro que el Espíritu irá realizando. Se percibe la dificultad que tiene la comunidad de expresar su experiencia. Esta vivencia pascual está anclada en la presencia viva de Jesús, del Espíritu y del Padre.

«Creed en Dios y creed también en mí». «Pisteuete eis», no significa creer, en el sentido que damos nosotros a esa palabra. Sería «creer» en sentido bíblico, es decir, «poned vuestra confianza en…»

Juan utiliza esta construcción 30 veces, aplicada a Jesús. Solo en 12,44 y aquí pone como término a Dios, indicando claramente la identidad de ambas adhesiones. Está en juego la relación de los discípulos con Dios. La confianza en Jesús y la confianza en Dios son la misma cosa. Si de verdad buscan a Dios, están en el buen camino, porque están con él. Por esta razón, no tienen nada que temer.

En el hogar de mi Padre, hay muchas estancias. Jesús va al Padre, para procurarles un tipo de relación con Dios, similar a la suya. No hay diferencia entre unas moradas y otras. No se trata de un lugar, sino del ámbito del amor de Dios. En el corazón de Dios, todos tienen cabida. También podía traducirse: en la familia de Dios hay sitio para todos. Todos los seres humanos están llamados a formar parte de la familia (ámbito) del mismo Dios. Jesús está en el seno del Padre y todos pueden sentirse allí.

Todo el lenguaje es mítico-simbólico. Me voy, me quedo, vuelvo, etc. no se pueden entender literalmente. Es teología clave para entender la marcha de Jesús y a la vez, su permanencia con ellos. Pero aunque la verdad está formulada desde una visión mítica, el mensaje sigue siendo válido para nosotros. Hoy tendríamos que decir que la meta de todo está en Dios. Esa identificación con Dios, es la que tenemos que descubrir todos y vivirla ya aquí. En Jesús, Dios ha manifestado el proyecto de Dios para el hombre. Ahora tienen que dejar que ese proyecto se realice en ellos.

Yo soy el camino, la verdad y la vida. Estamos ante uno de los textos más densos, referidos a la realidad de Jesús. La meta es el Padre. Jesús es el camino, pero también la verdad y la vida. El concepto de «camino» presupone un término, el Padre. El concepto de «verdad» presupone un contenido, que es él. De los tres términos, el único absoluto es «Vida«. Porque Jesús posee la Vida, es verdad y es camino.

Yo soy camino. Jesús es un proyecto realizado, porque recorrió el camino que le llevó a la plenitud humana. El camino es el amor hasta la muerte. El don total de sí mismo les realizará plenamente y hará brillar en ellos la presencia de Dios. Además de recorrer ese trayecto, Jesús se hace camino para que tú puedas recorrerlo también. En el AT el camino era la Ley. Jesús sustituye la Ley, no con otra ley, sino con su persona.

Yo soy verdad, es decir soy lo que tengo que ser. No se trata de la verdad lógica (la adecuación de un predicado a un sujeto), sino verdad ontológica que hace referencia al ser. Jesús es hombre autentico. Es lo que tiene que ser un ser humano. Su trayectoria es la que tiene que recorrer todo hombre. Lo contrario sería ser falso, engañoso, pura apariencia. «Yo soy» es el nombre que se da a sí mismo Dios desde la zarza. En Juan se repite hasta la saciedad el yo soy. El complemento puede ser cualquiera: puerta, pastor, camino, vida, verdad. Si me identifico con Dios, soy todo.

Yo soy vida, es decir, lo esencial de mi ser está en la energía que hace que sea lo que soy. Recordad: «El Padre que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me coma, vivirá por mí.» Está hablando de la misma Vida que es Dios, que se le ha comunicado a él y que se nos comunica a nosotros.

De la misma manera que no podemos encontrar la vida biológica independientemente de un ser que la posea, así no podemos encontrarnos con un Dios ahí fuera separado de un ser que lo manifieste.

Nadie va al Padre sino por mí. En el cap. 6 había dicho: «nadie viene a mí si el Padre no lo atrae». Las dos ideas se complementan. Para el que nace del Espíritu, el Padre no es alguien lejano, su presencia es inmediata. Hacerse hijo es hacer presente al Padre. La identificación con Jesús, hace al discípulo participar de la misma Vida de Dios.

«Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre». Una vez más se refleja el «ya, pero todavía no» de la primera comunidad. El seguimiento de Jesús es un dinamismo constante. No se trata de progresar en el conocimiento, sino en la comunión por amor. El conocimiento vivencial de Jesús, hará que el Padre se manifieste en el discípulo. Lo que pide Felipe es una teofanía como las narradas en el AT. Piensa que Jesús es un representante de Dios, no la presencia misma de Dios.

«Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Cómo dices tú, muéstranos al Padre?» Esta queja, puesta en boca de Jesús, es una clara reflexión pascual de los discípulos. En su vida pública no entendieron ni jota de lo que era realmente Jesús. Felipe sigue separando a Dios del hombre. No ha descubierto el alcance del amor-Dios ni su proyecto sobre el hombre. No se han enterado de que Dios sólo es visible en el hombre. Desde esta perspectiva, Jesús podía decir: quien me ve a mí, ve a mi Padre. Y: si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre porque el Padre es más que yo.

«Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia». Fíjate que a continuación habla de obras: «el Padre que permanece en mí, él mismo hace las obras». Y luego: «si no me creéis a mí, creed a las obras». Las obras son la manifestación de que Dios está en Jesús. El Padre ejerce su actividad creadora a través de Jesús. Él, a partir de su propia experiencia, propone las «exigencias» que Dios le pide a él. Jesús a través de sus obras realiza el designio creador.

Lo único válido son las obras. Si lo tenemos claro, descubriremos a Dios en las obras de Jesús a favor del hombre. Pero la manifestación de Dios en las obras de Jesús no es una exclusiva suya. Dios actúa en él y seguirá actuando en todo aquél que siga sus pasos. Liberar al hombre será siempre la obra de Dios, a través de Jesús o de otro.

Meditación-contemplación

Yo soy camino, verdad, y Vida.

Ésta es la experiencia de los cristianos de finales del siglo I.

En Jesús descubrieron la presencia de Dios.

Mi tarea es descubrir también ese Dios de Jesús.

……………….

Para encontrar ese Dios en Jesús, tengo que abandonar mis ídolos.

Dioses que tengo muy arraigados en lo más hondo de mí.

De los que no me quiero desprender porque son fabricación mía.

Con los que me encuentro muy a gusto porque responden a mis deseos.

………………

El Dios de Jesús, por ser amor, me exige amar.

Y eso es lo más contrario a mis deseos egoístas.

Para vivir la presencia del verdadero Dios solo hay un camino;

el que recorrió Jesús amando hasta el extremo.

……………..

Fray Marcos

 

PASKOALDIKO 6. IGANDEA, “EGIAREN ESPIRITUA-EL ESPÍRITU DE LA VERDAD”, José A. Pagola

Joan 14, 15-21

EGIAREN ESPIRITUA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 21/05/14.- Ikasleei agur esaten ari da Jesus. Triste eta lur jota ikusten ditu. Laster ez dute izango berekin. Nork bete haren hutsunea? Orain arte Jesus da arduratu beraiez, Jesusek ditu defenditu lege-maisu eta fariseuengandik, Jesus izan dute sostengu beren fede makal eta duda-mudazkoarentzat, Jesus aritu zaie Jainkoaren egia agerian jartzen, eta Jesusek dizkie agertu bere egitasmo gizatarraren hastapenak.

Gogotsu mintzo zaie Jesus Espirituaz. Ez ditu umezurtz utzi nahi. Berak eskatuko dio Aitari eskutik utzi ez ditzan, «beste defendatzaile bat» eman diezaien «beti haiek egon dadin». «Egiaren Espiritua” deitu dio Jesusek. Zer dago Jesusen hitz hauen pean?

«Egiaren Espiritu hau» ez da nahastu behar doktrina batekin. Egia hau ez da bilatu behar teologoen liburuetan, ezta hierarkiaren dokumentuetan ere. Zerbait askoz sakonagoa da. Jesusek dio «gurekin bizi dela eta gugan dagoela». Arnasa da, indarra, argia, maitasuna… Jainkoaren azken misteriotik datorkiguna. Bihotz xume eta ustetsuaz behar diogu harrera egin.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu bihurtzen egiaren «jabe». Ez datorkigu guk geure fedea beste batzuei ezartzeko, ezta ere guk inoren ortodoxia kontrolatzeko. Gu Jesusez umezurtz ez uzteko dator, eta gu egiari irekitzera gonbidatzera, Jesusen ebanjelioa entzunez, onartuz eta biziz.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu egiten egiaren «gordetzaile», baizik testigu. Gure egitekoa ez da arerioekin eztabaidan jardutea, ezta borrokan aritzea edo inor menpean hartzea, baizik eta Ebanjelioaren egia bizitzea eta «Jesus maitatzea, haren aginduak betez».

«Egiaren Espiritu hau» gutako bakoitzarengan dago, Jesusengandik aparta gaitzakeen edozer gauzatatik babestuz. Geure bihotza xume-xume irekitzera gonbidatzen gaitu Jainkoaren misteriori, biziaren Adiskide horri. Jainko honen bila ondradu eta egiaz dabilena, ez dabil Jainkoagandik urrun. Jesusek berak esan zuen behin batean: « Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa». Halaxe da.

«Egiaren Espiritu honek Jesusen egian bizitzera gonbidatzen gaitu geure gizartean, non askotan estrategia esaten baitzaio gezurrari; negozio esplotazioari; tolerantzia erantzukizunik ezari; eraikitako ordenu zuzengabekeriari; askatasun arbitrariotasunari; egiazaletasun errespeturik ezari…

Zer zentzu izan lezake Jesusen Elizak baldin eta geure elkarteetan «egiaren Espiritua» galtzen utzi bagenu? Zeinek salbatu ahal izango du autoengainutik, desbideratzetik eta eskastasun orokortutik? Zeinek hots egin ahalko du Jesusen Berri Ona, hartarainoko arnasa-beharra eta esperantza-egarria duen gizartean?

6 Pascua (A) Juan 14, 15-21

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 21/05/14.- Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.

Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé “otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?

Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.

Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.

Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.

Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.

Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…

¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 14,1-12)

  • DOMINGO 5º de PASCUA –A- MAYO 18 de 2014

El pasado domingo contemplábamos a Jesús como la puerta y el Pastor del nuevo Pueblo de Dios.
Hoy aparece en diálogo con quienes le aceptan pero no acaban de comprenderle. El domingo pasado era su relación con la comunidad de creyentes, hoy su relación es con Dios mismo.

Jesús les habla en términos de despedida. El tema central es su marcha al Padre.

En la despedida Jesús invita a no perder la serenidad y mantener la confianza en Dios y en Él.

Se comprende la preocupación de los discípulos por su futuro una vez que El se haya ido.

Tomás ya se lanza, está desorientado ante este nuevo anuncio ya dicho en la última Cena. “No sabemos a dónde vas. ¿A dónde irá?… ¿Por dónde?…

La respuesta de Jesús es rotunda:

“YO SOY…EL CAMINO, Y LA VERDAD Y LA VIDA”.

Y a la pregunta de Felipe, Jesús, muéstranos al Padre y nos basta. Responde:

QUIEN ME VE A MÍ ESTÁ VIENDO AL PADRE”
O sea: Jesús es la revelación del Padre. El único que nos descubre al Padre, el que nos permite llegar al Padre, es Jesús.
El problema de muchas personas no consiste en vivir extraviados o descaminados, sino en algo más profundo y preocupante. Sencillamente, muchas veces se vive SIN CAMINO. Pueden Moverse mucho, hablar, trabajar, ir siempre corriendo… pero en realidad sin ir a ninguna parte. No hay una META que ilusione el caminar. Viviendo sólo en torno a sus intereses. Sin conocer la alegría del que se renueva y crece, no saben infundir vida a sus años. Tal vez hemos abandonado o arrinconado algo que ni siquiera hemos llegado a conocer de verdad. Nos falta por descubrir que Cristo es un CAMINO QUE HAY QUE RECORRER; el único CAMINO acertado para vivir intensamente, para disfrutar de la vida hasta su plenitud.

Pero todavía estamos a tiempo… si queremos llegar con El al Padre. Jesús nos invita a no perder la calma, a superar la inquietud, a tener confianza y permanecer en El. (Jn. 15, 1-10)

Ser cristiano es antes que nada, CREER EN JESÚS. Tener la suerte de habernos encontrado con Él. Ir descubriendo por experiencia personal, toda la fuerza, la luz, la alegría, la vida que podemos recibir de Él. Poder decir desde la propia experiencia que JESÚS ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA. A lo mejor tenemos que oír del mismo Jesús lo mismo que le dijo a Felipe:

“TANTO TIEMPO COMO LLEVO CON VOSOTROS ¿Y TODAVÍA NO ME CONOCÉIS?…

* ORACIÓN

Dios y Padre nuestro: Tu Hijo Jesucristo nos mostró lo que significa ser para nosotros
el CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, dándose a sí mismo por nosotros en la Cruz y en la Eucaristía como alimento de vida para el camino.
Concédenos la gracia de aprender de Él a darnos unos a otros, nuestro tiempo, nuestra compasión, nuestro servicio y, sobre todo, a darnos a nosotros mismos como hizo Jesús, Hijo tuyo y compañero nuestro que vive contigo y también con nosotros ahora, siendo nuestro CAMINO, VERDAD Y VIDA. Y, así lo esperamos por los siglos de los siglos. AMÉN.

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SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret, tú pasaste un día por este mundo y quisiste recorrer nuestros caminos.
Tú comprendes todo lo que nos pasa, no nos dejes solos en este caminar.
Contigo todo será mejor porque tu eres para nosotros:
“CAMINO, VERDAD Y VIDA”.
Queremos Caminar contigo, acompañarte en cada una de las personas que van a nuestro lado trabajando y luchando por la construcción y la realización de tu REINO. AMÉN
ZURIÑE

CUESTIÓN DE VER, Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Jn 14, 1-12

Cuando la fe se entiende como «asentimiento mental» a unas verdades o creencias, se considera que lo opuesto es el ateísmo. Sin embargo, cuando se entiende –más en la línea bíblica- como «confianza», lo opuesto es el miedo o la agitación.

Jesús relaciona directamente la fe con la calma (paz), en una llamada reiterada a la confianza. Como si dijera: mantened la confianza, confiad en que el Fondo bondadoso de la existencia os sostiene en todo momento, porque constituye nada menos que vuestra identidad más profunda.

No somos llamados a confiar en «algo» que nuestra mente nos presenta, sino en Aquello que se llama, entre otros mil nombres, Confianza y que se encuentra siempre a salvo.

Desde la perspectiva no-dual, el mensaje es palmario y sencillo: confía en lo que realmente eres, porque nada ni nadie te podrá dañar en ello.

Eso que somos es también Amplitud. En una imagen tradicional, Jesús habla de «estancias», en una frase que es susceptible de una doble traducción. La expresión griega puede traducirse como «muchas estancias» o «una estancia muy grande». Más allá de la imagen tradicional, el sentido es claro: la «casa del Padre» –el Fondo que constituye el núcleo de todo lo que es- es Amplitud ilimitada, el No-lugar en el que cabemos todos.

Dado que ya lo somos, lo único que necesitamos –aunque suene paradójico- es «llegar» a ello, es decir, reconocerlo. Y aquí es donde adquiere todo su sentido la siguiente afirmación: «Yo soy el camino».

Sabemos que, en realidad, se trata de un camino sin camino. Porque al «lugar» donde debemos «llegar» no hay ninguna distancia. Y que cualquier paso que diéramos en su búsqueda, no haría sino alejarnos de él.

El «camino» de que habla Jesús –en el lenguaje del autor del cuarto evangelio- no es otra cosa que el descubrimiento o reconocimiento de lo que ya somos. Es un camino que consiste en «abrir los ojos»; en cuanto los abres, ya has llegado.

Has llegado, ¿a dónde? A la Verdad y a la Vida: otros dos nombres más de Eso que somos.

Por eso, cuando abrimos los ojos, somos capaces de ver y lo que vemos no es diferente de lo que somos. La Vida que somos se ve a sí misma en todas las formas que aparecen ante nuestros ojos. La Consciencia se sonríe a sí misma descubriéndose «escondida» en ropajes infinitos.

Es así: «Quien me ve a mí, está viendo al Padre». Porque el «Padre» –la Consciencia, la Vida, la Verdad…, Eso- es todo lo que hay. El «Padre» se está viendo a sí mismo en todo.

Eso que somos se halla tan cerca de nosotros, sin ninguna distancia ni separación, que nos resulta difícil verlo debido precisamente a su misma y radical proximidad.

Tampoco es que podamos «hacer» nada para verlo, porque no se halla al alcance de nuestra mente, herramienta tan limitada.

Podemos, si acaso, quitar obstáculos que impiden o dificultan la visión: identificación con la mente y con sus funcionamientos, reducción al yo (ego), inconsciencia y desconexión del momento presente… En la medida en que esos engaños van siendo removidos, puede emerger la luminosidad de lo que es. En definitiva, como bien ha expresado Rafael Redondo, «en cuanto te quitas de en medio, Eso aparece».

Enrique Martínez Lozano

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PASKOALDIKO 5. IGANDEA, BIDEA-EL CAMINO, José A. Pagola

BIDEA:
5. Pascua (A) Joan 14, 1-12

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 14/05/14.- Azken Afaria bukatzean, ikasleak sumatzen hasi dira, Jesus ez dutela jada berekin luzerako izango. Judas presaka irtetea, Pedrok laster ukatuko duela iragartzea, Jesusen hitzak laster joango dela esanez: horrek guztiek utzi ditu koloka eta larri. Zer izango da beraiez?

Jabetu da Jesus haien tristuraz eta nahasmenduaz. Bihotza hunkitu dio horrek. Bere buruaz eta datorkionaz ahazturik, ikasleei bihotz ematen ahalegindu da: «Ez dadila larritu zuen bihotza; sinetsi Jainkoagan eta sinetsi nigan ere». Geroago, hizketan ari direla, aitorpen hau egin die Jesusek: «Ni naiz bidea, egia eta bizia. Ezin joan da inor Aitagana, nire bidez ez bada». Ez dute ahaztu behar hori sekula.

«Ni naiz bidea». Oso gutxi ez direnen arazoa, ez da bidea galdurik edo bide okerretik ibiltzea. Besterik gabe, biderik gabe bizi izatea dute arazoa, labirinto antzeko batean galdurik: aurrera eta atzera ibiliz mila bidetan, unean uneko esloganek eta modek kanpotik esaten dietenei jarraiki.

Eta, zer egin lezake gizon edo emakume batek biderik gabe dagoenean? Norengana jo lezake? Nora joan liteke? Jesusengana hurbiltzen bada, aurkituko duena, ez da izango erlijio bat, baizik bide bat. Batzuetan, fedez egingo du aurrera; beste batzuetan zailtasunekin egingo du topo; are gehiago, atzera ere egin lezake, baina bide zuzenean dabil, Aitagana daraman bidean. Horixe da Jesusen promesa.

«Ni naiz egia”. Hitz hauek gonbit eskandalagarri dira belarri modernoentzat. Den guztia ez da mugatzen arrazoiaren mailara. Teoria zientifikoak ez du berekin egia osoa. Errealitatearen azken misterioa ezin atzeman daiteke analisi sofistikatuenen bidez. Errealitatearen azken misterioa begi aurrean duela bizi behar du gizakiak.

Azken Misterio horretara gidatzen eta hurbiltzen gaituen bide bezala aurkeztu zaigu Jesus. Jainkoak ez du inor derrigortzen. Inor ez du behartzen proben eta ebidentzien bidez. Azken Misterio hori isiltasun da eta errespetuzko erakarpen. Jesus da bere Ontasunera ireki gaitzakeen bidea.

«Ni naiz bizia». Gure bizitza eraldatuz joan daiteke Jesus. Ez urruneko maisu bat bezala, gizadiari jakinduria miresgarriko altxor bat utzia dion maisu bat bezala, baizik eta bizi den norbait bezala, geure izatearen hondo-hondoan, bizi berri baten hazia ereiten digun norbait bezala.

Jesusen egintza hori, gure baitan, era lau eta isilean gauzatzen da ia beti. Fededunak berak ere sumatu bakarrik egiten du atzeman ezineko presentzia bat. Batzuetan, alabaina, ziurtasunak betetzen gaitu, gorde ezineko pozak, erabateko konfiantzak: bada Jainkoa, maite gaitu, dena da posible, baita betiko bizia ere. Ezin ulertuko dugu kristau-fedea, Jesus onartzen ez badugu bide, egia eta bizi bezala.

5 Pascua (A) Juan 14, 1-12

EL CAMINO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

 

ECLESALIA, 14/05/14.- Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro lo negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertado y abatidos. ¿Qué va ser de ellos?

Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos:”Que no se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”. Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”. No lo han de olvidar nunca.

“Yo soy el camino”. El problema de no pocos no es que viven extraviados o descaminados. Sencillamente, viven sin camino, perdidos en una especie de laberinto: andando y desandando los mil caminos que, desde fuera, les van indicando las consignas y modas del momento.

Y, ¿qué puede hacer un hombre o una mujer cuando se encuentra sin camino? ¿A quién se puede dirigir? ¿Adónde puede acudir? Si se acerca a Jesús, lo que encontrará no es una religión, sino un camino. A veces, avanzará con fe; otras veces, encontrará dificultades; incluso podrá retroceder, pero está en el camino acertado que conduce al Padre. Esta es la promesa de Jesús.

“Yo soy la verdad”. Estas palabras encierran una invitación escandalosa a los oídos modernos. No todo se reduce a la razón. La teoría científica no contiene toda la verdad. El misterio último de la realidad no se deja atrapar por los análisis más sofisticados. El ser humano ha de vivir ante el misterio último de la realidad

Jesús se presenta como camino que conduce y acerca a ese Misterio último. Dios no se impone. No fuerza a nadie con pruebas ni evidencias. El Misterio último es silencio y atracción respetuosa. Jesús es el camino que nos puede abrir a su Bondad.

“Yo soy la vida”. Jesús puede ir transformando nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el mismo fondo de nuestro ser, nos infunde un germen de vida nueva.

Esta acción de Jesús en nosotros se produce casi siempre de forma discreta y callada. El mismo creyente solo intuye una presencia imperceptible. A veces, sin embargo, nos invade la certeza, la alegría incontenible, la confianza total: Dios existe, nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna. Nunca entenderemos la fe cristiana si no acogemos a Jesús como el camino, la verdad y la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.10.1-10)

  • DOMIN GO 4º PASCUA –A- MAYO 11 DE 2014
  • Yo soy el buen Pastor –dice el Señor- conozco mis ovejas y las mías me conocen”
  • “Yo soy la puerta de las ovejas”

Jesús es la puerta, la única puerta del pastor, que se acerca al redil a la luz del día, porque viene a cuidar y guiar y no a robar.

Este próximo domingo celebramos el día del Buen Pastor, un símbolo para todos nosotros. Hoy todos queremos ser buenas ovejas y buenos pastores.

Y aunque la figura del pastor va desapareciendo de nuestro en torno, algo nos está pidiendo a gritos la necesidad de recuperar, los valores humanos y religiosos que simbolizan la “alegoría del Buen Pastor.
La figura del pastor, con su cayado y su zurrón, llevando al hombro el cordero la oveja herida, acompañado de su fiel amigo el perro, ha sido siempre en la lectura de la Biblia y de nuestros pueblo
De ahí que Jesús dijese un día a sus discípulos:            “Yo soy el buen Pastor, el que da la vida por sus ovejas”.

Esos valores de Jesús, el Buen Pastor, los tenemos que encarnar, hoy en día y trabajar por ellos toda la Comunidad Cristiana para que esta, siga creciendo.
Entre las muchas cualidades del Buen Pastor, en los textos de la Biblia podemos destacar: El conocimiento del rebaño, su defensa, su cuidado.
No es un conocimiento frío; calculador. Las conoce por su intimidad, su nombre, tal como son.
Es un conocimiento amoroso, cariñoso, comprensivo, porque son fruto de su Amor.

Cuando el Pastor dice “Mis ovejas”, siente cariño. Son mis ovejas las que me escuchan y siguen. Y un amor así exige una respuesta adecuada. La primera forma “La escucha”, La “escucha” de la Palabra de Dios. Dios quiere entrar en diálogo con nosotros.
Tenemos que tener en cuenta, un detalle que nos dice Jesús en el evangelio sobre las ovejas.

Todavía tengo otras ovejas que he de cuidar”

Jesús nunca se contentaba con las ovejas que tenía, sabía que había muchas otras necesitadas de su Palabra y de su presencia como Pastor.

Para todos nosotros es una llamada a la EVANGELIZACIÓN, con nuestra palabra, vida, testimonio, colaboración. El cristiano, como EL BUEN PASTOR debe aspirar a llegar a otras ovejas. Nosotros también tenemos que buscarlas para incorporarlas al rebaño. No olvidemos cual es nuestro ejemplo a seguir:
JESUS EL BUEN PASTOR.

* ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Hoy a Zuriñe, se le ocurre hacer la oración, por los Sacerdotes, especialmente por los de esta Parroquia, pagando así un poco lo que hacen por nosotros. O mejor te pedimos a ti Jesús Buen Pastor que les pagues su servicio a la parroquia, y a nuestra familia de cristianos. Dales fuerza para que sigan anunciando el Evangelio como buenos Pastores. Ayúdales, Señor, a acompañarnos en la búsqueda de Dios

en medio de la vida, a llenarnos de esperanza en los momentos duros, a acompañarnos en la enfermedad y a la hora de la muerte y también en las alegrías. A que nos ayuden a llenar nuestra vida de sentido, a descubrir un mundo nuevo a los jóvenes, a darnos ilusión por la vida a los niños y a los mayores.

Sin olvidarnos, que ellos lo deben hacer y también nosotros, siguiendo el ejemplo de

“JESÚS, NUESTRO BUEN PASTOR”

También pedimos para que surjan nuevas vocaciones, Sacerdotales, y religiosas

¡Ojala!, Buen Pastor, te descubramos como “LUZ” y “SALVACIÓN”. AMÉN

ZURIÑE

SEGUIMOS ORANDO
Jesús Buen Pastor, queremos seguir tus pasos. Danos tu Espíritu, para aprender a vivir en la misericordia., para perseverar en nuestra búsqueda, para seguir en camino, para animarnos a la esperanza activa de hacer un Reino de paz, para imitar tu entrega haciendo el bien en nuestros días, para con valentía denunciar las injusticias y construir un mundo justo, donde exista igualdad y fraternidad real, donde haya pan para todos y la libertad sea una luz que ilumine a todas las personas para seguirte como CAMINO, VERDAD Y VIDA. AMÉN. ZURIÑE


PASKOALDIKO 4. IGANDEA: BESTE HARREMAN BAT JESUSEKIN-NUEVA RELACIÓN CON JESÚS

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan 1, 1-10

FE ADULTA

ECLESALIA, 07/05/14 Kristau-elkarteetan beste harreman bat behar dugu bizi Jesusekin, harekiko harremana biziberrituz. Deliberatuki jarri behar dugu bera geure bizitzaren bihotzean. Ohikeriazko moduan aitortutako Jesus batetik, bizigiroan onartutako Jesusengana igaroz. Joanen ebanjelioak garrantzizko hainbat iradokizun egiten ditu ardiek beren Artzainarekin bizi behar duten harremanaz hitz egitean.

Lehenengoa da, «haren ahotsa entzutea», beraren freskotasun eta jatortasun betean hartuz. Nahastu gabe tradizioekiko errespetuarekin edota modaren berritasunarekin. Nahastu edo zoratu gaitzaten utzi gabe beste ahots arrotz batzuek, Elizaren barnean entzuten badira ere, Berri Ona komunikatzen ez dutenek.

Garrantzizkoa da, Jesusek «geure izenaz» dei egiten digula sentitzea. Hark berak erakar gaitzan utziz. Konturatzea pixkana, eta aldioro poz handiagoz, inork ez diela erantzuten Hark bezala gure galdera erabakitzaileenei, gure gurari sakonenei eta gure azken premiei.

Erabakitzailea da, Jesusi «jarraitzea». Kristau-fedea ez datza Jesusez gauzak sinestean, baizik hari berari sinestean: harengan konfiantza izanez bizitzean. Haren bizierak inspira gaitzan uztean, geure bizitza norabidetzeko argiro eta erantzukizunez.

Bizi-arazoa da ibiltzea, Jesus «geure aurrean» dugula. Ez egitea geure bizitzaren ibilbidea geuk bakarrik. Esperimentatzea halakoren batean, era traketsean bada ere, posible dela bizitza bizitzea bere hondo-hondoan arnastuz; Jesusengan eskaini zaigun Jainko horrengan arnastuz, geure teoria guztiak baino gizatarrago, adiskideago, hurbilago eta salbatzaileago eskaintzen zaigun horrengan, alegia.

Jesusekiko harreman bizi hau ez da jaiotzen gugan era automatikoan. Iratzarriz joan ohi da gure barnean era hauskor eta apalean. Hasiera batean, desio huts bezala kasik. Oro har, duda-mudaz, galdekizunez eta uzkurtasunez inguraturik hazi ohi da. Alabaina, ez dakit nola, iristen da une bat, zeinetan Jesusekiko ukipena deliberatuki hasten baita gure bizitza markatzen.

Konbentzimendua dut, kristau sentitzen garenon bihotzean momentu hauetan erabakiko dela, hein handian, gure fedearen etorkizuna. Gaur egun berean, biziberritzen edota itzaltzen ari da fedea gure parrokietan eta elkarteetan, haietako kide garen apaizen eta fededunen bihotzean.

Federik eza gure baitan sartzen hasten da, Jesusekiko gure harremana indarra galtzen hasten den momentutik, edota ohikeria, axolarik eta ardurarik eza direla-eta erdi lo gelditzen da. Horregatik, Frantzisko aita santuak aitortu du «gune motibagarri eta saneagarriak sortu beharrean garela… Jesusekiko fedea eraberritzeko lekuak, alegia». Jesusen deia entzun beharra dugu.

4 Pascua (A) Juan 1, 1-10
NUEVA RELACIÓN CON JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 07/05/14.- En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.

Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No con fundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.

Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

Es decisivo “seguir“ a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo, la fe se está reavivando o se va extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.

La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza, o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el Papa Francisco ha reconocido que “necesitamos crear espacios motivadores y sanadores… lugares donde regenerar la fe en Jesús”. Hemos de escuchar su llamada. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

4º DOMINGO DE PASCUA: «JESÚS NOS COMUNICA SU MISMA VIDA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 10, 1-10

Aunque el evangelio de hoy ya no hable de apariciones, no nos apartamos del tema pascual, pues afirma expresamente: «Yo he venido para que tengan Vida y la tengan abundante». Éste es el verdadero tema de Pascua.

Hay que tener en cuenta que el evangelio de Juan no reproduce las palabras de Jesús, sino una teología muy elaborada sobre su persona. Lo que Juan pone en boca de Jesús nos está diciendo lo que de él pensaban los cristianos de finales del siglo I en la comunidad donde se escribe el cuarto evangelio, no lo que pudo decir él cuando andaba por Galilea. Esto que vivió una comunidad cristiana, es para nosotros muy interesante porque nos habla de una vivencia provocada por Jesús Vivo.

En el v. 6 se nos dice que se trata de una comparación o semejanza. Una comparación no se puede entender si no se conocen los dos términos de la misma. El relato nos habla de la puerta y del pastor. En el fondo es la misma metáfora, porque la única puerta de aquellos apriscos donde se guardaban las ovejas, era el pastor.

Si queremos entender algo, no debemos pensar en los grandes rebaños de hoy, que son explotaciones ganaderas, sino en familias que tenían 5 ó 10 ovejas o cabras, que eran imprescindibles para la economía de la familia.

Por la noche, después de haber llevado a pastar cada uno las suyas, se reunían todas en un aprisco, que consistía en una cerca de piedra con una entrada muy estrecha para que tuvieran que pasar las ovejas de una en una y así poder contarlas, tanto a la entrada como a la salida. Esa entrada no solía tener puerta, sino que un guarda, allí colocado, hacía de puerta y las cuidaba durante la noche. El mismo guarda tenía que estar atento para que salieran solo las de cada propietario.

Por la mañana cada pastor iba a sacar las suyas para llevarlas a pastar. Esto se hacía por medio de un silbido o de una voz que las ovejas conocían muy bien. Incluso tenían su propio nombre como nuestros perros hoy. Cuando oían la voz, las ovejas que se identificaban con esa voz, salían.

Con estos datos se entiende perfectamente el relato. Jesús se identifica con ese pastor/dueño que cuida las ovejas como algo personal, pero no porque de ellas depende su familia, sino porque le interesan las ovejas por sí mismas.

Hoy no cabe duda de que nos habla de símbolos. Las ovejas son, en el evangelio de Juan, el pueblo oprimido por los dirigentes judíos. Estos son los ladrones y bandidos. Ladrones, porque se apoderan de lo que no es suyo. Bandidos, porque utilizan la violencia para someter a los más débiles. El relato empieza precisamente por una referencia a esos dirigentes, que deberían ser pastores, pero que en realidad son ladrones y bandidos.

En el AT hay referencias muy concretas, sobre todo (Ez 34,2-5), a esos pastores que en vez de cuidar de las ovejas, se pastorean a sí mismos y utilizan las ovejas en beneficio propio.

Las ovejas atienden a su voz porque la conocen. Una frase con profundas resonancias bíblicas. Oír la voz del Señor es conocer y obedecer. Su voz es liberadora. Las llama por su nombre, porque para él no existe la masa; cada una tiene nombre propio. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada uno es necesario para Dios y para el mundo.

Las que escuchan su voz, salen de la institución opresora y quedan en libertad. Jesús no viene a sustituir una institución por otra. No las saca de un corral para meterlas en otro. No son los miembros de la comunidad los que deben estar al servicio de la institución ni de la autoridad. Es la institución y la autoridad la que debe estar al servicio de cada uno.

En un mismo aprisco había ovejas de muchos dueños, por eso dice que saca todas las suyas. Porque son suyas, conocen su voz y le siguen. El texto quiere dejar bien claro que las ovejas no podían salir por sí mismas del estado de opresión, porque para ellas no había alternativa. Es Jesús el que les ofrece libertad y capacidad para decidir por sí mismas.

Los dirigentes judíos son «extraños», que no buscan la vida de las ovejas. Ellos las llevan a la muerte. Jesús les da vida. La diferencia no puede ser más radical.

Él camina delante y las ovejas le siguen. Esto tiene más miga de lo que parece. Jesús recorrió de punta a cabo una trayectoria humana. Esa experiencia nos sirve a nosotros de guía para recorrer el mismo camino. Para nosotros, esto es difícil de aceptar, porque tenemos una idea de Jesús-Dios que pasó por la vida humana de manera ficticia y con el comodín de la divinidad en la chistera. Ese Jesús no tendría ni idea de lo que significa ser hombre, y por lo tanto no podría servirnos de modelo a seguir.

Yo soy la puerta. No se refiere al elemento que gira para cerrar o abrir, sino al hueco por donde se accede a un recinto. El pastor que las cuidaba era la única puerta. Por eso dice que es la puerta de las ovejas, no del redil. Todos los que han venido antes, son ladrones y bandidos, no han dado libertad/vida a las ovejas.

Son tres los productos interesantes de las ovejas: leche, lana y carne. Los pastores buscan ese interés. A ninguno le interesan las ovejas». A las ovejas tampoco pueden interesarles esos pastores.

Entrar por la puerta que es Jesús, es lo mismo que «acercarse a él», «darle nuestra adhesión»; esto lleva consigo asemejarse a él, es decir, ir como él a la búsqueda del bien del hombre. Él da la vida definitiva, y el que posee esa Vida, quedará a salvo de la explotación. Él es la alternativa al orden injusto.

En Jesús, el hombre puede alcanzar la verdadera salvación. «Podrá entrar y salir», es decir, tendrá libertad de movimiento. «Encontrará pastos», dice lo mismo que «no pasará hambre, no pasará sed». Así se identifica el pasto con el pan de vida que es él mismo. Juan hace un juego de palabras: pasto (nomê) y Ley (nomos). La Ley sustituida por el amor.

Yo he venido para que tengan Vida y les rebose. El ladrón (dirigentes) no sólo roba, despoja a la gente del pueblo de lo que es suyo, sino que sacrifica a las ovejas, es decir, les quita la vida. La misión de Jesús es exactamente la contraria: les da Vida y las restituye en su verdadero ser. Los jerarcas les arruinan la vida biológica. Jesús les da la verdadera Vida y con ella la biológica cobra pleno sentido.

Jesús no busca su provecho ni el de Dios. Su único interés está en que cada oveja alcance su propia plenitud.

Aunque la lectura de este domingo se termina aquí, es muy importante el versículo siguiente para entender el verdadero significado del párrafo. «El pastor modelo se entrega él mismo por las ovejas».

Hay que atender con mucho cuidado a la traducción. El griego dice: «el modelo de pastor» (ho poimên ho kalos). La expresión denota excelencia (el vino en 2,10). Sería el pastor por excelencia. «kalos» significa: bello, ideal, modelo de perfección.

No se trata solo de resaltar el carácter de bondad y de dulzura. La traducción «buen pastor», queda un poco endeble y se aleja del verdadero mensaje. En griego hay una palabra (agathos), que significa «bueno»; pero no es la que aquí se emplea. Esta simple rectificación evitaría muchos malentendidos.

Jesús es para aquella comunidad y para nosotros hoy, el único pastor.

Se entrega él mismo («tên psykhên autou tithesin») = entrega su vida. En griego hay tres palabras para designar vida: zoê, bios y psukhê; pero no significan lo mismo. Si no se tienen en cuenta las diferencias, puede causar confusión. El evangelio dice psykhên = vida sicológica, no biológica. Se trata de poner a disposición de los demás todo lo que uno es como ser humano, mientras vive, no muriendo por ellos.

La característica del pastor modelo es que pone toda su vida al servicio de las ovejas para que vivan, sin limitación alguna. Al hacer esto, pone en evidencia la clase de Vida que posee y manifiesta la posibilidad de que todos los que le siguen tengan acceso a esa misma Vida.

Meditación-contemplación

«Yo he venido para que tengan Vida y la tengan abundante».

Si ese es el objetivo de Jesús, debe ser también el mío.

Ningún otro objetivo puede ser suficiente para mí.

Ni doctrina ni culto ni moral pueden sustituir a la vivencia.

………………

La VIDA ya está en mí, pero tengo que alimentarla y vivirla.

Se trata de la misma Vida de Dios. «Yo vivo por el Padre».

Está en nosotros antes de empezar a existir,

pero tengo que tomar conciencia de ella y dejar que se desarrolle.

…………….

Si no despliego esa Vida, mi humanidad quedará frustrada;

mis posibilidades de SER humano quedarán disminuidas;

mi conocimiento, reducido a simple ciencia;

mi felicidad será siempre incompleta, porque será solo hedonismo.

……………

Fray Marcos