Carlos F. Barberá
Revista Alandar
En la cátedra de Jesús se han sentado los talibanes. No hagáis ni lo que dicen ni lo que hacen. Esta paráfrasis de las palabras del propio Jesús puede parecer impertinente. Sin duda no lo es más que la sentencia que El pronunció constatando quiénes se habían sentado en la cátedra de Moisés.
Se me ha ocurrido a medida que me iban llegando noticias de las actuaciones de esos nuevos curas vestidos de viudos inconsolables que nos van llegando de los seminarios.
La revista Golias sostiene que hay que denunciar el pecado y al pecador y ella lo hace siempre así. Yo me limitaré a lo primero pero la ficha de los aludidos está a disposición de quien tenga curiosidad.
Un cura joven de un pueblo de Madrid prohibió en una boda que la hermana del novio leyera una carta dirigida a su padre. Hacía un año que éste había muerto tras dos años en coma en hospital. Es que había que hacerlo “todo según el ritual”.
