En diciembre de 2009 el nuevo obispo de Donostia, Munilla, impuso el silencio al franciscano José Arregui. Seis meses después, y antes de lo previsto, las circunstancias le llevan a romper ese silencio, mediante un nuevo mensaje que expone las novedades del momento actual y su decisión al respecto. También anuncia que no volverá con sus mensajes hasta después del verano, "según la costumbre". A continuación, el mensaje "pido la palabra" difundido por nuestro querido Arregi.
Pido la palabra
Hace siete meses, en la víspera de Nochebuena, me quedé sin palabra como Zacarías. Y me vuelve a la memoria la historia de aquel sacerdote de Jerusalén temporalmente mudo, padre del profeta precursor de Jesús. Nació su hijo tan deseado y nadie sabía cómo llamarlo, salvo su madre Isabel, pues las madres saben siempre el nombre sagrado y único de cada hijo. “Se llamará Juan”, decía ella, es decir: “Dios consuela” (¿cómo podía llamarse si no?). Pero nadie le hacía caso. ¿Y qué decía el padre de la criatura? Poco podía decir estando como estaba transitoriamente mudo, pero quería ratificar la decisión de su sabia y resuelta mujer. Entonces, pidió por señas una tablilla, y en ella escribió: “Juan es su nombre. Dios es consuelo”. Y luego siguió hablando.