Pedro Miguel Ansó Esarte
Mucho antes de que se hablara de la actual crisis, gran parte de la humanidad había entrado ya en crisis. En los dos últimos siglos han ido dándose, por primera vez en la Historia, una serie de cambios que irían transformando y condicionando la manera de ver el mundo y también la de vernos a nosotros mismos. Citemos alguno de ellos: la revolución que en el campo del pensamiento han significado las aportaciones de científicos y filósofos como Darwin, Marx, Nietzsche o Freud, entre otros; el imparable avance del conocimiento empírico y sus implicaciones tecnológicas que están provocando un cambio profundo de paradigma científico; el avance lento pero inexorable en la universalización de los Derechos Humanos; el triunfo romántico de la libertad y de la subjetividad (con sus consecuencias individuales y estatales); el progreso en el campo de la crítica textual y hermenéutica; la alfabetización en las nuevas redes de la información, etc. Todos estos factores, y otros que nos dejamos en el tintero para no aburrir, revisten a la crisis actual –que no es sólo económica- de un nuevo cariz ante el que no valen ya falsas consolaciones del tipo “si hubo crisis en otras épocas y se superaron, también ésta se superará”. Somos cada día más consciente de que el mundo está en nuestras manos, pero también de que sólo saldremos del túnel si hoy nos ponemos manos a la obra con todas nuestras capacidades intelectivas y emocionales. Leer más
