EDITORIAL REDES CRISTIANAS
Como miembros de la Iglesia católica hemos recibido con sorpresa y alegría –y a la vez con moderada expectativa– el nombramiento del cardenal Bergoglio como obispo de Roma y sucesor de Pedro. Nos ha alegrado la imagen de simplicidad, modestia y afabilidad de su presentación y algunos gestos de complicidad hechos hacia el pueblo que llenaba expectante la Plaza de San Pedro. Nos ha parecido entrever la imagen de un papa pastor, su decidida opción por los pobres –emblemáticamente expresado en el nombre elegido–, la lucha que ha llevado contra la corrupción, la marginación y la pobreza y su testimonio personal de sobria austeridad y sencillez. Deseamos que, a partir de su ejemplo, estos valores tan evangélicos puedan transmitirse al conjunto de la Iglesia. Leer más

Es urgente que Francisco de Asís irrumpa en la Capilla Sixtina con su tosco sayal y su hermana pobreza, para que sacuda la conciencia de todos los reunidos bajo llave y los que estamos fuera expectantes del humo de una chimenea. Que regrese Francisco y pida al nuevo Papa que salga de un palacio que debe quedar como museo que muestre a la humanidad la enorme riqueza cultural que se ha creado en nombre de Jesucristo. Que salga del palacio para convivir con la gente normal y empaparse de la vida que surge en todas partes y que en tantos lugares se encuentra amenazada. Y, desde allí, anunciar la Buena Nueva de que Dios nos ama a todos, sin excepción, aunque con preferencia por los más vulnerables.
La disolución progresiva de la cristiandad con sus estructuras sociales dio oportunidad al surgimiento de movimientos sectarios extremistas y permitió que conquistasen posiciones de poder impresionantes en la Iglesia. Aprovecharon el sentimiento de desolación de los nostálgicos de la cristiandad para ofrecerse como salvadores de la Iglesia. Pero entienden la salvación de la Iglesia como un movimiento fascista ultra disciplinado, totalmente manipulado por algunos líderes generalmente muy desequilibrados psicológicamente. La jerarquía está vacilando. Permitió que ocupasen un gran espacio en la visibilidad de la Iglesia , sobre todo gracias al pontificado de Juan Pablo II, papa bastante insensible a la democracia y muy inclinado a los movimientos autoritarios. En América Latina, esos movimientos son particularmente activos y políticamente muy importantes. He aquí algunos de estos movimientos nacidos en América Latina. 

Para la renuncia de Benedicto XVI a la Sede de Pedro no tenemos más que palabras de felicitación. Felicitación para el mismo Ratzinger, porque este gesto, hecho desde el poder absoluto que ostenta –aunque haya sido forzado por la debilidad que impone una edad avanzada o por la oposición de “los monseñores” de la curia romana–, es suficientemente elocuente como para servir de ejemplo a otros mandatarios que –a pesar del engaño, la corrupción y su mala gestión contra el pueblo– siguen impasiblemente aferrados a la silla del poder. 