Todo se mueve y se renueva. Se mueve el sol, la luna y la tierra, el átomo y la estrella. Se mueve el aire, el agua, la llama, la hoja. Se mueve la sangre, el corazón, el cuerpo, el alma. Todo se mueve, nada se repite. Todo es calma y danza, quietud en movimiento. Lo que no se mueve se muere, pero incluso en lo que muere todo se mueve. Se mueve el Espíritu de Dios, energía del amor, verdor de la Vida. Se mueve Dios, el Misterio que todo lo mueve y lo impulsa al amor y la belleza. Déjate llevar.
Hace 2.500 años, un profeta lleno de fervor, de poesía y esperanza, animaba a unos pobres judíos desterrados en Babilonia, actual Irak: “No recordéis las cosas pasadas, no penséis en lo antiguo. Voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Isaías 43,19). La liberación es posible. La esperanza es posible. Otro mundo es posible, además de necesario. Abre los ojos: ya está brotando, ¿no lo notas? Leer más


PAMPLONA. Más de un centenar de sacerdotes, religiosos y algunos laicos que representan a más de 150 comunidades y parroquias de la diócesis de Pamplona-Tudela han firmado un manifiesto en apoyo de la Iniciativa Legislativa Popular que pretende cambiar la ley hipotecaria y que cuenta con «un amplio respaldo de la sociedad navarra» ya que se han conseguido más de 25.000 firmas.
«Un tercer problema importante que presentan esos relatos de la infancia es el de las divergencias -por no decir contradicciones- entre las versiones mateana y lucana de la infancia de Jesús. Naturalmente, algunas de tales divergencias se podrían armonizar con un poco de ingenio. Por ejemplo, en Mateo, sólo José recibe de un ángel el anuncio de la concepción virginal de Jesús; en Lucas, en cambio, es sólo María quien recibe esa revelación. Estrictamente hablando, ninguno de los dos relatos contradice al otro y se podría hacer una mezcla de ambos, como efectivamente se hizo en reelaboraciones cristianas posteriores.