- Una docena de prelados forma la «línea dura» de oposición a las reformas del Papa en la Iglesia española
- Dirigidos en la sombra por el cardenal Rouco, se encuentran los arzobispos de Burgos, Oviedo, Toledo, Sevilla o Valencia y centran sus ataques en los franciscanos
Durante décadas fue «martillo de herejes y luz de Trento». La Iglesia española es, junto con la italiana, la más importante a los ojos del Vaticano. Históricamente, sus obispos han seguido a pies juntillas las indicaciones de Roma sin rechistar, especialmente en los momentos en los que la doctrina eclesiástica se tornaba más dura y reaccionaria. El fallecido cardenal Tarancón se lamentaba señalando que los obispos «tenían tortícolis de tanto mirar a Roma». Nada se hacía si no lo decía el Papa. Ahora, sin embargo, ya no es así. Leer más









