LAS RAÍCES DE JESÚS

 FE ADULTA
José Arregui

 

Nos preguntamos sobre el origen, la familia, la lengua, la formación, el estado civil… de Jesús. Constituyen parte de las "raíces" de Jesús. También Jesús tuvo raíces. Merecen nuestro interés y cariño: nos acercan a lo terreno, humilde, sencillo de Jesús. De Dios mismo. 

¿Y qué conocemos sobre el nacimiento, la infancia y la primera juventud de Jesús? Menos de lo que quisiéramos, pero más que lo que sabemos del nacimiento e infancia de la mayoría de los personajes famosos de la antigüedad en torno al Mediterráneo. 

En todo este tema sigo mucho a J.P. Meier, un exegeta moderado, para muchos demasiado; es, pues, muy "fiable".(Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, Verbo Divino, 1998; cinco volúmenes).  

Marco cronológico 

Nacimiento. Jesús nació durante el reinado del emperador Augusto (37 a.C.-14 d.C.), como lo indica Lc 2,1. ¿En qué año? No hay forma de saberlo con certeza. Pero lo más probable es que haya nacido hacia el final del reinado de Herodes el Grande, que murió en el año 4 a.C.;  así lo sugerirían las historias (legendarias y simbólicas) de los magos y de la matanza de los inocentes (Mt 2,1-23), así como Lc 1,5 (En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote, llamado Zacarías…).

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LA ORACIÓN DE PETICIÓN

JOSÉ ARREGUI
ATRIO  

Queridos amigos: 

Imaginemos que viene a misa con nosotros una persona ¡son ya tantas! totalmente ajena a nuestras creencias y prácticas religiosas; viene por simple curiosidad, simplemente a ver. ¿Qué pensaría? A menudo me hago esta pregunta: ¿qué pensaría o qué diría esa persona, escuchándonos en misa? 

Me parece, por ejemplo, que se extrañaría muchísimo al oír cómo hablamos de Dios y cómo le oramos. Me parece que diría entre sí: "¿Pero qué clase de Dios es éste? La iglesia llena de gente no cesa de pedirle: de pedirle piedad, de pedirle perdón, de pedirle salud, de pedirle pan, de pedirle paz, de pedirle por éste y aquél, y de pedirle y de rogarle que les escuche. ¿Quién será este Dios? No aparece por ningún lado, pero debe de ser sin duda algún señor enfurruñado, cuando se hace de rogar tanto para darles algo".  

Perdonadme, amigos, pero muchas veces me vienen a la mente pensamientos así, cuando me pongo a observar la retahíla de nuestras oraciones. Cuando oramos, la mayor parte del tiempo la pasamos pidiendo, y me cuesta creer que a Dios le agrade nuestro incesante pedir.

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CRECER EN AMOR

Práctica meditativa para vivir la compasión 

 

 FE ADULTA
ENRIQUE MARTINEZ LOZANO

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte

(Sta. Teresa de Jesús, Vivo sin vivir en mí).  

Presentación  

El objetivo de esta práctica es crecer en el amor, como la realidad que nos constituye. 

 Tomamos, como “puerta de entrada”, la visualización –o imaginación- de las personas hacia quienes queremos “dirigir” nuestro sentimiento amoroso. 

En todo caso, no hay que olvidar que la visualización es únicamente eso, una “puerta de entrada”. De lo contrario, podríamos perdernos en recuerdos o cavilaciones que nos impedirían tomar distancia de la mente.  

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LA ORACIÓN DE PETICIÓN

José Arregui  (CARTAS DE OTROS AÑOS)

Fe adulta  

Queridos amigos: 

Imaginemos que viene a misa con nosotros una persona ¡son ya tantas! totalmente ajena a nuestras creencias y prácticas religiosas; viene por simple curiosidad, simplemente a ver. ¿Qué pensaría? A menudo me hago esta pregunta: ¿qué pensaría o qué diría esa persona, escuchándonos en misa? 

Me parece, por ejemplo, que se extrañaría muchísimo al oír cómo hablamos de Dios y cómo le oramos. Me parece que diría entre sí: "¿Pero qué clase de Dios es éste? La iglesia llena de gente no cesa de pedirle: de pedirle piedad, de pedirle perdón, de pedirle salud, de pedirle pan, de pedirle paz, de pedirle por éste y aquél, y de pedirle y de rogarle que les escuche. ¿Quién será este Dios? No aparece por ningún lado, pero debe de ser sin duda algún señor enfurruñado, cuando se hace de rogar tanto para darles algo".  

Perdonadme, amigos, pero muchas veces me vienen a la mente pensamientos así, cuando me pongo a observar la retahíla de nuestras oraciones. Cuando oramos, la mayor parte del tiempo la pasamos pidiendo, y me cuesta creer que a Dios le agrade nuestro incesante pedir.  

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JESÚS DE DIOS. DIOS DE JESÚS

FE ADULTA          
José Arregi
          
(CARTA DE OTROS AÑOS)
  

Amigos, amigas. 

Hablemos ahora de Dios, con inmenso respeto.  

¿Qué es y cómo es Dios para Jesús? ¿Cómo vive Jesús a Dios?  

Los cristianos no podemos comprender a Jesús sino desde Dios y con Dios, ni podemos conocer a Dios sino desde Jesús y con Jesús. Jesús pertenece enteramente a Dios. Y el Dios de Jesús es enteramente Dios, un Dios enteramente digno de fe. 

¿Dios es digno de fe? ¿Podemos hoy creer en Dios? Son tiempos difíciles para Dios, mejor dicho, para la fe en Dios. En la modernidad, Dios ha entrado “en eclipse” (M. Buber), y más aún en esto que llamamos posmodernidad.

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¿PECADO ORIGINAL?

FE ADULTA
(cARTA DE OTROS AÑOS)
José Arregi
   

Amigas, amigos: 

En algunas consideraciones pasadas quedó pendiente una enrevesada cuestión: el pecado original. ¿Lograré aclarar algo ahora en unas pocas líneas? Debo intentarlo, aunque me temo que en algunos aumente la confusión. 

 "Pecado original": lo que tradicionalmente se ha entendido por tal, lo que la inmensa mayoría -sean creyentes o no lo sean- siguen entendiendo con esa expresión es bastante descabellado e imposible de "creer". 

(Y diré de entrada, o de paso: ningún creyente ha de "creer" nada que le parezca contrario a la razón, y no pasa nada por ello, pues la fe no se juega en creencias; tan sólo, a veces se traduce en ellas o a veces se apoya en ellas).    

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¡Ven, Espí­ritu Santo!

          FE ADULTA

José Arregi
(Carta de otros años)

 

Querido amigo, amiga: 

En el Credo decimos “Creo en el Espíritu Santo”, y es mucho más que un artículo de fe. Convertir al Espíritu en artículo de fe es una ofensa grave al Espíritu de Dios, el Espíritu de la vida y del consuelo, el Espíritu de Pentecostés. 

 Es el Espíritu que movió a Jesús. Es la energía materna de Dios que habita en el corazón de la materia o, mejor, la constituye. Es el seno materno de Dios, el “beso de la vida”, el verdor de la vida, el abrazo de todos los seres. Es llama de amor viva, amorosa intimidad, apasionada cercanía y divina creatividad. 

Cree en el Espíritu Santo de Dios que mora en nosotros, suscitando y cuidando la confianza en las horas oscuras. Él mora en lo más adentro de ti, y tú moras en él. El es tu huésped y tú el suyo. Aunque tú no aciertes a acogerle, él siempre te acoge, te comprende y te cobija dulcemente, como una madre. Él es también Ella y todos los géneros: es femenino en hebreo (ruah), neutro en griego (pneuma) y masculino en latín (y en las lenguas romances y germánicas).  

 


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AMOR A DIOS Y AMOR AL PRÓJIMO: CENTRO Y ESENCIA DE TODAS LAS LEYES

José Arregui
ATRIO
(carta de otros años)

¿Cuál es el mandamiento principal? Jesús respondió:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primer mandamiento y el más importante. El segundo es semejante al éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas” (Mt 22,37-40).

 Los expertos discuten acerca de si este doble y único mandamiento lo formuló Jesús mismo de esta manera. Pero de lo que no cabe duda es que expresa magníficamente la enseñanza y la práctica de Jesús. 

 Por lo demás, Jesús no inventa nada en esas palabras. No hace sino citar Dt 6,4 y Lv 19,18.  

El primer texto citado (Dt 6,4) es el famoso shemá, la principal oración que los judíos deben rezar a diario, la oración que muchos rezaban mientras se dirigían a las cámaras de gas en Auschwitz, las palabras que colocan en los marcos de todas las puertas, para tocarlas y acariciarlas con la mano al entrar o al salir.

 

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¿JESÚS RESUCITÓ?

 José Arregi (cartas de otros años)
ATRIO

Querida amiga, amigo: ¡Que tengas la paz de Jesús! 
 Llegó la Pascua, como todos los años, en el domingo siguiente a la primera luna llena de la primavera. "Noche de paso a la vida. Noche de luz y alegría. ¡Alleluya, alleluya! ¡Alleluya, alleluya". 

 Contemplamos el fuego, encendimos el cirio, cantamos a Jesús "santo y feliz". Hicimos memoria de los antiguos hebreos liberados y de los esclavos liberados de todos los tiempos.

Escuchamos la promesa del Espíritu que revive y consuela, que vuelve el corazón de piedra en corazón de carne.  Escuchamos en pie el Evangelio de la Pascua, el alegre saludo del Resucitado a María de Magdala y sus compañeras, llorosamente aferradas al Calvario y al sepulcro: "¡Alegraos, no temáis! Volved a los caminos y las tareas de Galilea. Anunciad el Evangelio a vuestros hermanos, sed evangelistas, y vivid en paz a pesar de todo".  

Y dijimos que sí. Derramamos el agua y toda su bendición sobre nuestras manos pequeñas y vacías, ungimos con aceite perfumado nuestras almas necesitadas. Y desde el fondo vacilante de nuestro ser prometimos: "Quiero ser como Jesús, bueno y feliz".

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LA CRUZ NO ERA NECESARIA

LUIS ALEMÁN
FE ADULTA   
 
 

Cristo no vino a sufrir.
Vino a ser Camino,
la Vida, la Verdad.
Y lo consiguió, pero a un alto precio 

No entraba en los planes de Yahvé. No la quería – no la podía querer – siendo un Dios Padre. El hombre podía ser redimido, encauzado, reorientado hacia su plenitud sin la crucifixión. 

Jesús, aquel palestino, se había metido en un lío. No había sido“prudente”. No pactó con los poderes fácticos y, si era hombre de verdad,  por muy hijo de Dios que fuera, tenía que morir de la forma que murió. Ser hombre, además de nacer de una mujer, significa someterse a su tiempo y a su espacio: ser historia. 

Pero no murió así porque su Padre lo hubiese dispuesto así. La encarnación no conlleva necesariamente la cruz. Ni la redención. Jesús murió en cruz porque el poder religioso y político a un hombre así no lo podía digerir. Dios no quiere el dolor. Dios no puede querer la cruz. El dolor, en sí mismo, no tiene ninguna fuerza salvadora. La cruz no es invento de Dios. Es invento de hombres.

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