José María Castillo
La religión fue determinante mientras el poder opresor (el pecado, la culpa, el infierno…) tuvo la fuerza suficiente para influir en la vida de los creyentes. Ese poder y esa fuerza se han debilitado y cada día interesan menos y pueden menos. ¿Qué queda en pie? El poder seductor de lo que nos impresiona y nos atrae. Leer más









