Alandar
Febrero 2009
Tengo una amiga, creyente y creo que con una fe sólida, que está muy enfada con la campaña de publicidad de “Probablemente Dios no existe….” Es más, está dispuesta a irse andando si es que en su parada habitual llega uno de lo susodichos autobuses. Y a mí me parece que la cosa no es para tanto. Es más, lo veo como una oportunidad, de diálogo y de respeto. Tengo amigas y amigos no creyentes, agnósticos y ateos y convivimos perfectamente en el respeto y el diálogo.