Hace una semana nos encontrábamos con que las “famosas” monjas de Lerma dejaban de ser clarisas para erigirse en un nuevo Instituto Religioso de derecho pontificio, cuya finalidad principal sería la de colaborar en la pastoral de las jóvenes y su formación cristiana.
El primer punto oscuro es ¿Cómo es posible que un instituto religioso de nuevo cuño pase a ser de derecho pontificio saltando todos los pasos previos? No es fácil de explicar ni creo que nadie en su sano juicio trate de hacerlo si no es argumentando privilegios concedidos al nuevo instituto por parte de los varios obispos que las rodean, alguno de ellos expertos en derecho canónico.
Por muchas vocaciones que se reciban, por muchas jóvenes que quieran conocer el estilo de vida no es motivo para saltarse los procesos canónicos de erección de un nuevo instituto.