"Nada se vislumbra orientado a rellenar la profunda sima existente entre la minoritaria juventud católica y el resto de la juventud". Todo apunta, por el contrario, a la meta de convocar al mayor número posible de jóvenes, a reclutar coordinadores, a solucionar problemas logísticos y de alojamiento, a buscar instalaciones apropiadas y diseñar ceremonias y paraliturgias.