(Xabier Pikaza).- Ni la ONU actual, ni el ISLAM oficial, ni la IGLESIA en su configuración actual, como estructura de sacralidad social, pueden ayudar de verdad en Somalia. Ciertamente, los primeros en resolver su problema han de ser ellos (los somalíes), pero sería bueno un cambio de la ONU, una transformación del GRAN ISLAM y una conversión de la IGLESIA para acompañar a los hambrientos de Somalia, en diálogo de dignidad humana y de comida.