Envían cartas de protesta a la organización de la JMJ y al cardenal Rouco. Para la organización es un “modo de identificarse en una sociedad secularista". La reforma conciliar les permitió quitarse el hábito, pero, ahora, la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) prohíbe a las monjas que van vestidas de calle el acceso al encuentro con Benedicto XVI.