Entregaron su vida, y su patrimonio, a la Legión de Cristo. Querían cambiar el mundo para Dios. Y el golpe fue muy duro. Conocieron los desmanes de su fundador, el pederasta Marcial Maciel, y las presiones para silenciarlos. Y se rompió la cuerda. La familia Oriol, puntal básico para la penetración y crecimiento de los Legionarios de Cristo en España, abandona La Legión de Cristo. Abogan por la purga.