El padre Franco Cellana, superior de los Misioneros de la Consolata en Kenia, efectuaba un dramático llamamiento: "hemos repartido todo lo que teníamos, estamos preparados para repartir la ayuda en cuanto nos llegue, necesitamos con urgencia medicinas, agua, leche y harina para evitar la muerte de 1,5 millones de afectados solo en Kenia.