”El alcalde y el cura robaron a su niño y la metieron al convento”

“¿Qué habrá sido de él? ¿Le habrán contado algo? ¿Habrá podido ir a rezar el cementerio de su madre?”. le llamaron Jesús, lo mismo que al Hijo de María, para entregarlo (ella decía venderlo) a una familia que pagó no sé cuanto por ello. Niños robados, arrancados de los brazos de su madre, oficialmente muertos o vendidos por ser "fruto del pecado". También dentro de la Iglesia, algunos de cuyos miembros traficaron con recién nacidos.

 

"La Iglesia es la primera institución que ha protegido a los niños y ha cuidado a sus madres", afirma con razón Xabier Pikaza, que sin embargo nos hace un relato descarnado de Maritxu, a quien "engañaron, violaron… y, sobre todo, la castigaron y humillaron el cura y el alcalde, pecando contra Dios, al quitarle a su hijo".