La pastoral con jóvenes no es pastoral de eventos sino de cotidianeidad. Los eventos ayudan, animan y ofrecen un aliciente pasajero. A veces marcan, pero raramente con pretensión de continuidad. La JMJ es una oportunidad que, sin dejar de ser un evento, tiende a marcar a los jóvenes que las viven. El joven llama al joven y la experiencia afectiva subyacente suele “tocar” la memoria juvenil. Pero sin un proceso que “llegada” y otro de “salida” no deja de ser un acontecimiento más en la biografía de (…)