ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5, 1 – 12a)

* FESTIVIDAD DE  TODOS  LOS  SANTOS

*           Miremos la gran figura de Jesucristo, y, aunque sea muy brevemente, consideremos cómo El lleva a cabo las Bienaventuranzas que hemos escuchado en el evangelio de hoy y, como nosotr@s, en la vida cotidiana, es posible que podamos practicarlas.

*           BIENAVENTURANZAS.

*           DICHOSOS LOS POBRES  EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELL@S ES EL REINO DE LOS CIELOS (MT. 5, 3).
            Jesús  nació pobre, fue trabajador, murió pobre en una cruz  y fue enterrado en un sepulcro que no era suyo, hoy diríamos, de alquiler.
            Es posible que nosotr@s podamos poner en práctica la pobreza de espíritu, suprimiendo el ansia de riqueza  que tod@s llevamos dentro.

*           DICHOSOS LOS QUE LLORAN, PORQUE ELLL@S SERÁN CONSOLAD@S. (Mt. 5,4)
*           Jesús lloró cuando murió Lázaro, su amigo; en el huero de los olivos, y en la cruz.
            Es posible que en nuestra vida, más de una vez, tengamos que enjugar alguna lágrima de alguien que llora la muerte de un familiar, de una madre, de un hijo drogadicto, de un amig@ que pasa un mal momento  de su vida, por falta de trabajo o soledad.

*           DICHOS@S L@S HUNILDES, PORQUE ELL@S HEREDARÁN LA TIERRA. (Mt. 5,5)
            Jesús fue manso y humilde de corazón, Su mansedumbre y su humildad atraían a l@s niñ@s, a l@s enferm@s y afligid@s. Yo soy sencillo y humilde de corazón (Mt. 11,29). Dijo Jesús.
            Es posible que nosotr@s podamos vivir la virtud de la humildad y de la mansedumbre, superando el deseo de despreciar a aquel o aquella  que se ha portado con nosotr@s de una manera incorrecta.

*           DICHOS@S L@S QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE ELL@S QUEDARÁN SACIAD@S. (Mt. 5,6).
            Jesús tuvo hambre de la gloria de su Padre, y se olvidaba del hambre material, porque su comida era hacer la voluntad de su padre. Recordad el pasaje de la samaritana:
Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado, hasta llevar a cabo su obra. (Jn 4, 34).

*           DICHOS@S LOS MISERICORDIOS@S, PORQUE ELL@S ALCANZARÁN MISERICORDIA. (Mt. 5,7)
            Jesús era misericordioso. Perdona la pecadora, a la adúltera y a sus enemigos en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
            Es el Padre misericordioso que espera que su hijo vuelva.
            Es posible en nuestras  vidas ser misericordios@s en la forma de juzgar a las personas, saber disculpar, y procurar olvidar las ofensas que nos hayan hecho…
            En el Padre nuestro decimos: Perdona nuestras ofensas, así como nosotr@s perdonamos a l@s que nos ofenden. (Mt. 6,12).

*           DICHOSO L@S LIMPIAS DE CORAZÓN, PORQUE ELL@S VERÁN A DIOS. (Mt. 5,8)
            Jesús era limpio de corazón. Jesús pregunta:

¿Quién me acusará de pecado?
(Jn. 8, 46)
            Es casi seguro que tendríamos que comprobar si nuestro corazón, nuestra mirada, nuestras palabras y actitudes son limpias.
            Señor jesús, que cada un@ de nosotr@s logremos formar también parte un día para siempre. En tu Reino. Nuestra tierra prometida. AMÉN

+ ORAR  CON  EL  EVANGELIO. ( Mt. 25, 1 – 13)

* DOMINGO  XXXII T.O. – A– (NOVIEMBRE 6 de 2011)

*           La fidelidad al Señor no es cuestión de unas horas sino de toda la vida. necesitamos proveernos de aceite que nutra la llama de nuestra fe para que la rutina,  el aburrimiento, el cansancio y el desencanto no la apaguen.  Además de un aceite que es personal ,para descubrir en nuestro vivir por donde aparece  el Señor en medio de lo que parece ser “noche cerrada”.

*           O R A C I Ó N

*           Señor, Tú no nos llamas a iluminar las sombras con frágiles lámparas que se apagan por falta de aceite y en la oscuridad nos adormecemos, sin estar alumbrando tu llegada.
*           Tú nos ofreces ser luz desde dentro, cuerpos encendidos, para alumbrar en la noche de “soledades”, en los que buscan un futuro, en los que se congregan en comunidad para compartir tu palabra, tu Pan y tu Vino.
*           Pero para ello, hay que estar despiet@s, con la lámpara encendida, alimentando la llama con el  aceite  de la oración, del silencio, de la entrega.
*           Tú nos ofreces ser luz del pueblo, llamas encendidas como un Pentecostés  de nuestros días, encendid@s con el aceite del Espíritu; así, con la lámpara encendida esperarte en la noche y en el día, siendo luz para todo el que pasa. Sabiendo que Tú eres la LUZ que da ilusión, fuerza y vida.
*           Cristo Jesús, Tú que trajiste la Luz a nuestra tierra oscurecida, guarda encendida nuestra lámpara , para que en todo momento que  Tú llegas, esté encendida. AMÉN
*                                  Z U R I Ñ E