- DOMINGO 27º T.O. -A- OCTUBRE 5 de 2014
- UNA HISTORIA DE AMOR NO CORRESPONDIDO.
* De nuevo, la primera lectura de este Domingo (Is. 5, 1-7) y el evangelio, nos hablan de la
“VIÑA”.
La viña es una metáfora muy usada en el antiguo Testamento para referirse al pueblo de Israel y el canto de Isaías “un canto de amor” de los más bello.
* Los personajes: La viña: El pueblo de Israel.; los arrendatarios son sus soberanos y jefes; el propietario es Dios; los mensajeros son los profetas; el Hijo es Cristo.
Es la historia de amor no correspondido ante un propietario, Dios, que ha puesto con mimo sus esperanzas y proyectos en este pueblo elegido. Y como dice Isaías:
Se dará la viña a un pueblo que produzca frutos.
* La parábola nos invita a hacer diversas reflexiones: La viña sin duda nos dice en síntesis la historia del pueblo de Israel. Pero sobre todo se ve como los jefes sólo trabajan en beneficio propio.
Los labradores llegan hasta eliminar a los enviados a la viña.
* En una segunda reflexión, la viña es nuestro mundo. El proyecto de Dios que ha puesto una creación para todos se ve frustrado. Un mundo creado para ser una casa común, una humanidad de diálogo y encuentro, una mesa común, se ve frustrado.
* Hacemos una 3ª reflexión. La viña es también la Iglesia. El proyecto de Jesús de hacer de la comunidad eclesial un espacio donde se hace presente el Reino de Dios. Es frustración de lo que espera Jesús cuando la comunidad cristiana no es lugar de paz, de justicia y de verdad. Cuando la Iglesia algunas veces se empeña más en poseer verdades, poderes que en producir frutos de libertad, amor, perdón, cercanía, misericordia. Cuando deja de ser anunciadora de la Buena noticia del Reino.
* Quizá, nos tenemos que parar más aquí. La viña del Señor, somos también cada uno de nosotros; viña y cepa. El proyecto de relación personal de Dios con cada uno de nosotros. El canto de la viña de Isaías (5, 1-7) es la historia del amor de Dios frustrado en mí como cristiano sin talante, sin firmeza en mi fe, sin compromiso, sin esperanza, sin horizonte de futuro, derrotado por una sociedad, un mundo que parece sin remedio. Y nos dice Jesús: Os digo que se os quitará a vosotros el Reino. No se trata de quitar; el Reino pasa a otras manos donde haya personas que den frutos, donde haya personas que acogen, que proclaman el Amor gratuito de nuestro Dios.
La piedra que rechazaron los arquitectos es ahora la piedra angular. Lo fundamental para la construcción del Reino, para que la viña de frutos es Cristo Jesús. Dios vuelve a poner el mundo, la sociedad en nuestras manos. Esta es la maravilla que nos hace nuevos y nos enseña a aprender todo de El, Jesús de Nazaret.
Nos podíamos preguntar: ¿Me dejo interpelar por Jesús? ¿Habla en mi vida y con mi vida el Evangelio? ¿Estoy convencido de que Jesús, el Hijo enviado, es la base más firme para construirme como persona, seguidora de El, libre y responsable?…
ORACIÓN
(Pablo, en la 2ª lectura nos propone, no caer ante los apuros de la vida, sino que en la oración y súplica con acción de gracias presentemos a Dios nuestras peticiones.)
* Queremos orar por la Iglesia, para que la tarea evangelizadora lo haga con libertad y desprendimiento, inculcando sentimientos de esperanza y solidaridad.
- Para que la viña que Dios pone en nuestras manos no sea considerada una propiedad privada ni resolvamos los conflictos con violencia.
- Para que las tensiones que se viven en nuestra sociedad, en el mundo se encaucen a través del diálogo abierto y los deseos sinceros de que la viña común produzca frutos de justicia y paz.
- Para que los cristianos sepamos unir fe y vida, oración y trabajo, contemplación y compromiso.
* Ayúdanos, Jesús de la Viña, a sentirnos pueblo tuyo, a recibir tus dones, tus Palabras, tus cuidados, tu Amor. Haciendo que den frutos buenos en bien de los demás.
A luchar contra el hambre, la enfermedad, la marginación, la violencia.
Jesús de la Viña, ten paciencia con nosotros cuando en vez de frutos sabrosos damos agrazones, o no sabemos reconocer que esta Viña del mundo y nosotros como viña somos fruto de tu Amor.
Ayúdanos Jesús de la viña a ser testigos y constructores de tu Reino, que es la viña que has plantado para que trabajemos en ella Y demos frutos de Amor. AMÉN – ZURIÑE