* DOMINGO XV T.O. – A – (Julio 10 de 2011)
* El evangelio de este domingo describe a un “sembrador” que esparce la semilla de la Palabra de Dios por doquier. Ningún rincón se queda sin su porción de semilla a nadie le es negada la Palabra salvadora. Otra cosa es la respuesta a esta Palabra.
* Jesús ofreció su “BUENA NOTICIA”, su Palabra, a tod@s.
* Pero estamos en la era de las comunicaciones. El “móvil” se hace imprescindible. Se hace imprescindible el “estar conectado” …
* Sin embargo, la riqueza de la comunicación directa, presencial y de viva voz, no ha sido igualada ni sustituida por nada. Pero a pesar de tanta riqueza de medios, la incomunicación personal, es como una enfermedad. Se habla, se habla, pero pocos son l@s dispuestos a ESCUCHAR… Cada vez admiro más y valoro, a l@s que lo hacen.
* Y, por lo tanto ¿Qué decir de la comunicación con Dios?
* Necesitamos una actitud abierta a la voz interior que solo se puede oír en el SILENCIO, en la ESCUCHA PROFUNDA, para luego vivirla y poderla transmitir.
* O R A C I Ó N
* “SALIÓ EL SEMBRADOR”.
Jesús de Nazaret, antes que la parábola del “móvil” hemos conocido la parábola del sembrador, y en ella nos habla de distintas “tierras”:
Al borde del camino. Es la actitud que a veces tengo de no “saber escuchar”. En contraste, de querer que me “escuchen”…
* A veces cae en terreno “pedregoso” con nuestras actitudes de superficialidad o de inconstancia.
* Las “zarzas”, pueden ser los afanes de que no nos falte nada…
* Ayúdanos Jesús de Nazaret, a ESCUCHAR TUS PALABRAS en profundidad para que den fruto, como lo hizo en MARÍA, TU MADRE; Ella, escuchó desde el corazón.
* Si, Jesús de Nazaret. Con la semilla de tus PALABRAS nos abres tu Reino. Nos lo vas descubriendo:
* Con parábolas.Con gestos de tu vida.con encuentros personales. Con momentos de silencio.
Con palabras de consuelo en momentos duros.
* Todo son semillas de tu PALABRA.
Pero quizá, Señor, no acabo de entender tu Palabra, porque no la escucho despacio, o la reflexiono poco.
* Ayúdame, y ayúdanos a tod@s a escuchar detenidamente tu Palabra, a entenderla y saborearla.
A cultivarla en nuestra tierra, en nuestro interior y luego transmitirla como Mensaje de Amor y así, poder dar frutos de verdad, aunque sea en pequeñas proporciones.
* Que sepamos “remover” la tierra, para que la semilla de tu Palabra, caiga en lo profundo de nuestro ser y encuentre tierra buena. La “escuchemos”, la “vivamos” y la sepamos transmitir. AMÉN
* Z U R I Ñ E