* ORAR CON EL EVANGELIO. (mT. 13, 1 – 23)

* DOMINGO  XV T.O. – A – (Julio 10 de 2011)

*           El evangelio de este domingo describe a un “sembrador”  que esparce la semilla de la Palabra de Dios por doquier. Ningún rincón se queda sin su porción de semilla a nadie le es negada la Palabra salvadora.  Otra cosa es la respuesta a  esta Palabra.
*           Jesús ofreció su “BUENA NOTICIA”, su Palabra, a tod@s.
*           Pero estamos en la era de las comunicaciones. El “móvil” se hace imprescindible. Se hace imprescindible el “estar conectado”
*           Sin embargo, la riqueza de la comunicación directa, presencial y de viva voz, no ha sido igualada  ni sustituida por nada. Pero a pesar de tanta riqueza de medios, la  incomunicación personal, es como una enfermedad. Se habla, se habla, pero pocos son l@s dispuestos a ESCUCHAR… Cada vez admiro más y valoro, a l@s que lo hacen.
*           Y, por lo tanto ¿Qué decir de la comunicación con Dios?
*           Necesitamos una actitud abierta a la voz interior que solo se puede oír en el SILENCIO,  en la ESCUCHA PROFUNDA, para luego vivirla y poderla transmitir.

*                  O R A C I Ó N

*           “SALIÓ  EL  SEMBRADOR”.

            Jesús de Nazaret, antes que la parábola del “móvil” hemos conocido la parábola del sembrador, y en ella nos habla de distintas “tierras”:
            Al borde del camino. Es la actitud  que a veces tengo de no “saber  escuchar”. En contraste, de querer que me “escuchen”…
*           A veces cae en terreno “pedregoso” con nuestras actitudes de superficialidad  o de inconstancia.
*           Las “zarzas”, pueden ser los afanes de que no nos falte nada…
*           Ayúdanos Jesús de Nazaret, a ESCUCHAR TUS PALABRAS en profundidad para que den fruto, como lo hizo en MARÍA, TU MADRE;  Ella, escuchó desde el corazón.
*           Si,  Jesús de Nazaret. Con la semilla de tus PALABRAS  nos abres tu Reino. Nos lo vas descubriendo:
*           Con parábolas.Con gestos de tu vida.con encuentros personales. Con momentos de silencio.
             Con palabras de consuelo en momentos duros.
*           Todo son semillas de tu PALABRA.
Pero quizá, Señor, no acabo de entender  tu Palabra, porque no la escucho despacio, o la reflexiono poco.
*           Ayúdame, y ayúdanos a tod@s a escuchar detenidamente tu Palabra, a entenderla y saborearla.
            A cultivarla en nuestra tierra, en nuestro interior y luego transmitirla como Mensaje de Amor  y  así, poder dar frutos de verdad, aunque sea en pequeñas proporciones.
*           Que sepamos “remover” la tierra, para que la semilla de tu Palabra, caiga en lo profundo de nuestro ser y encuentre tierra buena.  La “escuchemos”, la “vivamos” y la sepamos transmitir. AMÉN
*                                           Z U R I Ñ E