DOMINGO VII. T.O. – B – (Febrero 22 de 2009)
Una de las características del reinado de Dios, descubro una vez más al meditar su Palabra, que es el PERDÓN. La fuerza curadora de Jesús sanaba a las personas por fuera y por dentro.
Cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. Hoy es un paralítico.
Jesús estaba en casa, sin duda necesitaba descanso, porque en cuanto se “corría la voz”… allí acudían. ¿corremos nosotr@s la voz?… y al llevar al paralítico como no había sitio por la puerta, se fueron por el tejado… Lo llevaban otros. ¿llevamos nosotr@s a Jesús a la gente con nuestro testimonio, o si es necesario con nuestra palabra o ayuda?…
Al leer este Evangelio, estas y otras muchas preguntas me resuenan en mi interior…
* Los enfermos que se acercaban a Jesús no creo que buscaban recetas o medicamentos. Buscaban el contacto personal con Jesús. Era Él quien les curaba por dentro y por fuera. Lo hemos visto en los domingos anteriores.
* Su acogida cálida a cada enfermo, su voluntad de buscar el bien de las personas. Su capacidad de contagiar la fe en un Dios bueno, lograba curarlos de muchas de sus dolencias.
* Es precisamente la confianza en la Palabra de Dios, en la Palabra de Jesús la que hace que unos amigos lleven a su compañero paralítico ante Jesús, venciendo todas las dificultades…Lo suben por el tejado.
* Cada un@ de nosotr@s puede ser un@ de estos camiller@s a lo largo de esta semana. esta semana. Y así podremos escuchar:
“TUS PECADOS TE SON PERDONADOS”
“LEVÁNTATE Y ANDA”
· Y ASÍ, BROTA MI SENCILLA ORACIÓN:
O R A C I Ó N
HAS ROTO “MIS ATADURAS”, DIOS MÍO.
Dios mío, te recuerdo con agradecimiento,
Y proclamo tu Amor hacía mí.
Que todo mi ser se empape de tu Amor y diga:
Nadie está tan cerca de mí,
Nadie me quiere tanto como Él, como mi Dios,
Que por medio de Jesús nos salva y sana…
· Has roto “mis ataduras” de pecado, Dios mío.
Contaré en la Comunidad cómo lo has hecho.
Y toda la comunidad, las personas que me oyen,
Dirán:
. Tenemos un Dios que es:
BENDICIÓN, PERDÓN, Y MISERICORDIA.
Donde Él entra, se va la tristeza,
Desaparece el pecado
Y brota la vida a raudales.
· No temas, celebra el perdón con esperanza,
Y Él tu Dios, romperá “tus ataduras”.
Y tú, y yo y tod@s, viviremos en la alegría,
PORQUE ÉL ES LA VIDA. AMÉN.
Z U R I Ñ E