* DOMINGO XXXII. T.O. – C – (Noviembre 7)
* “NO ES DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS”
* Estas palabras dichas por Jesús como nos lo recuerda el Evangelio de hoy, nos llena de Esperanza.
El Dios de Jesús es el Dios de la vida. La muerte no es el fin de todo. Es el inicio de una nueva etapa, de la etapa definitiva.
Estamos convencid@s de que la plenitud del amor, de la vida, de la libertad, de la felicidad… sólo será posible después de la muerte, pero al mismo tiempo, fieles al mensaje de Jesús, estamos persuadid@s de que es aquí y ahora donde debemos empezar a construirlo.
La realidad del “REINO DE DIOS” o “REINO DE LOS CIELOS”, ha comenzado ya con Jesús. Y nosotr@s , sus seguidor@s tenemos la responsabilidad de hacerlo presente. El “venga a nosotr@s tu Reino”, del “Padre nuestro”, es plegaria, pero también compromiso, para la comunidad eclesial, para tod@s l@s cristian@s.
* O R A C I Ó N
* Señor Jesús:
Nos propones hoy un Mensaje muy actual:
“No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él tod@s están viv@s”.
* Cuando Tú nos hablas de “vida y resurrección”
Sales a nuestro encuentro en lo cotidiano.
Propones un Mensaje que lleva a la libertad.
Te entregas a l@s demás desinteresadamente.
Anuncias vida ahora y para siempre…
* Señor, nos alienta tu ejemplo y también el de los “siete hermanos Macabeos” de la primera lectura de hoy.
* Ayúdanos, Jesús, a abrirnos a esta mirada futura de participar plenamente de la resurrección, pero sabiendo que el camino es la vida presente, vivida en coherencia y fidelidad, ya que la entrega y generosidad, nos permite superar el legalismo y materialismo que nos impiden la apertura a la vida abundante que nos ofreces.
* Que dejemos resonar en nosotr@s tus palabras:
“YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA” “SOY EL CAMINO QUE LLEVA A LA VIDA ETERNA. AMÉN.
Z U R I Ñ E