Orar con el Evangelio: Jueves Santo (Jn. 13, 1-15)

JUEVES  SANTO – (I Corintios 11, 23-26) 

*           Hoy es Jueves Santo, la fiesta del Dios que se parte y se reparte en la eucaristía. Hoy es la fiesta del sacerdocio  que se entrega en la Iglesia.

*           Hoy es la gran fiesta del Amor que nos muestra a un Dios que se queda con nosotr@s, que no se olvida de las personas y que comparte nuestro camino: 

 ”JUEVES SANTO DEL AMOR Y DE LA VIDA”

·             Jueves Santo del que se extravió y del que duda.
·             Jueves Santo en los rincones olvidados a los que el sol no ha llegado y aun viven en sombras de muerte.
·             En este Jueves grande, la luz del sol se cuela por las rendijas y llega a todos los rincones.
·             Es un amor universal, un amor eterno, un amor sin esperar nada a cambio.
·             El amor es la levadura que hará que ese pan y ese vino alimente.
·             “JUEVES SANTO”, fiesta de la entrega que se adelanta; de la vida que se derrama. Es una fiesta que llena de gozo el corazón de la Iglesia que en este día ha encontrado la razón de su existencia: ser “signo”, ser “sacramento de la presencia” servir al amor, el mandamiento nuevo y eterno que el Señor nos entrega en la mesa del altar y en el camino de la vida.

        O R A C I Ó N 

·             En esta tarde de JUEVES SANTOLos “signos” van a ser nuevos, el pan, la copa, las salsas, la hierba amarga y el cordero. 
·             El Hijo del hombre, lúcido, consciente como en otro sacramento, se pone a lavar los pies de sus discípulos, como si fuera, porque es, un siervo. 
·             Lava con el cariño de la madre; quisiera lavarles el alma y hacer de ellos hombres y mujeres nuev@s.
“Yo soy agua que limpia”  dice…
 
·             Les parte después el pan a aquellos seres hambrientos. “soy espiga nueva”, dice, soy el mejor alimento que todo ser necesita. 
·             Yo soy pan partido y tierno. Que nadie pase más hambre, comed gratis mi cuerpo, que está a punto de romperse, espiga triturada en el sendero. 
·             Y después pasa la copa a sus amigos sedientos, “que soy racimo escogido para el banquete del Reino.
Bebed tod@s hij@s mi@s, es vino que alegra mucho y quita todos los miedos;
es mi sangre fuerte, ardiente, que a tod@s llena de fuego; bebedla los que estáis tristes y sois débiles, antes que empape el madero.
SOY FUENTE, SOY ESPIGA, SOY RACIMO,
SOY SEÑOR, Y SOY MAESTRO.
 
·             No sé si entendéis lo que soy, soy un corazón inmenso, y no se como deciros lo que os quiero. 
·             Quisiera cobijaros con mis brazos como la gallina a sus pulluelos; quisiera abrir del todo mi costado, para meteros muy dentro. 
·             Que no olvidéis esto nunca.
Y os voy a dar un mandamiento QUE OS QUERAIS así vosotr@s, así como YO OS QUIERO.
 
·             Que estéis  siempre muy unid@s, como Yo en este momento.
Tendré que partir, pero en vuestro corro Yo estaré siempre en el centro.
Seamos como una piña, como un abrazo y un beso. 
·             Este será nuestro signo, será nuestro sacramento; ésta será nuestra luz, más brillante que un lucero, esta será nuestra PASCUA:
·             “LA PASCUA DEL HOMBRE, DE LA MUJER NUEV@. Del anciano y de la anciana de los niñ@s y de todo ser creado. Porque por tod@s nací, me hice Pan, muero y VIVO DE NUEVO.  

Z U R I Ñ E