ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 6, 51 – 58)

DOMINGO  XX . T.O.  – B (Agosto 16-2009) 

*  Ante las palabras de Jesús volviéndose a autoproclamar
EL PAN BAJADO DEL CIELO,  con el poder de comunicar la vida a quien lo coma,
los judíos persisten en su incredulidad  (Quizá a veces nosotr@s también…)
* Pero Jesús no se deja intimidar; sabe muy bien lo que está ofreciendo como enviado del Padre.
* Nunca seremos más nosotr@s  mism@s que cuando hagamos de nuestra vida  un cuerpo entregado y una sangre derramada por los demás, teniendo como modelo  al Cristo Eucarístico. Que es “CUERPO ENTREGADO  Y SANGRE DERRAMADA.

                             O R A C I Ó N
* Cristo Jesús: Hoy tu palabra me habla claramente de la Eucaristía.
Estamos ante el signo eficaz de tu presencia más frecuente.
Es el sacramento que nos reúne cada domingo..
Es la convocatoria a la mesa de  los herman@s.
Es la entrega que nos une al Padre.

* En este sacramento nos das  “la vida”:
Sin él “no tenemos vida en nosotr@s”.
Con él tenemos “vida eterna y nos resucitarás en el último día”.
Con él Tú, Cristo Jesús, “habitas en nosotr@s y nosotr@s en Ti”.
“El que me come, nos dices, vivirá por mí”.

* ¿Es verdad todo esto, Señor?
¿Cómo es posible que tant@s herman@s “pasen” de este sacramento?.
¿Qué ocurre con nosotr@s, los  que participamos con frecuencia?.
¿Por qué todavía hay algun@s que vienen de espectadores?.
* Si Tú, Cristo nuestro, nos alimentas con tu vida,
¿Por qué no vivimos como Tú?.
¿Por qué no somos acogedores como Tú?.
¿Por qué al salir de la Iglesia se nos olvida que somos herman@s?.
¿Por qué somos tan cobardes y de poca fe llevando tu mismo Espíritu?.
¿Por qué hemos hecho de tu cena una rutina de vida?.

* Señor, Jesús. Reconocemos que nuestra fe es pobre.
Nuestro egoísmo se opone a tu Espíritu de Amor.
Nuestra inteligencia oscurece la luz que viene de tu Palabra.
Nuestra voluntad se resiste a aceptar el proyecto de la voluntad del Padre.
Y Tú, nos diste ejemplo.

* No nos abandones, Cristo nuestro.
sigue alimentando, encendiendo nuestro corazón con tu Espíritu.
 Danos, Señor, EL PAN DE VIDA, para que vivamos,
solidarias y entregad@s.  AMÉN

                      Z U R I Ñ E