* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 10, 1 – 10)

* CUARTO DOMINGO DE PASCUA – A – (Mayo 15)

*           EL  BUEN  PASTOR

* YO  SOY  LA  PUERTA  DE  LAS  OVEJAS”. Dice el Señor.
*           Jesús es la puerta, la única puerta: del pastor, que se acerca  al redil a la luz del día, a la vista de tod@s porque viene a cuidar y guiar y no a robar y aprovecharse; y de las “ovejas” porque es el único camino por donde pasa el rebaño, el lugar por donde hay que transitar; una puerta batiente, que no necesita cerrojos ni llaves escondidas. Ser “puerta” es  facilitar  libertad de movimientos  para entrar y salir, y, siguiendo los pasos del pastor, acceder a los pastos que alimentan y dan vida. Así nos dice Jesús:
            “Yo he venido para que tengan vida  y  la tengan abundante”.

*           En el Evangelio de este domingo el pastor es Jesús. Él conoce a sus ovejas, las conoce personalmente  y la llama por su nombre; las  ovejas,  por su parte, lo escuchan y lo siguen.
*           Al Señor, le preocupamos cada un@ de nosotr@s, personalmente. No es sólo un amor universal a tod@s l@s human@s, es un amor, personalizado, hasta dar la vida.
*           Y un amor así exige una respuesta adecuada. La primera forma la  “escucha”, la “escucha” de la Palabra de Jesús, la “escucha” de la Palabra de Dios. Dios quiere entrar en diálogo con nosotr@s. Pero hay que escuchar esta Palabra de Jesús, para VIVIRLA; en esto consiste el seguimiento de Jesús: en vivir su Mensaje, en hacerlo propio, en compartir las mismas prioridades que Jesús y comunicarlo.

*                      O R A C I Ó N  

*           Jesús de Nazaret, buen Pastor nuestro.
Estas reflexiones, me parecen conectar con tu pastoreo. Tú nos hablas del amor del padre que nos regala la vida cada día. Que nos acompaña en nuestro vivir y sabe lo que necesitamos.
            Tú nos muestras un camino vivido por Ti. Nos dic
es:
          “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.  

*           Nos conoces y desde la eternidad nos pensaste.
            Nos has encomendado una misión, un “pastoreo” y nos sentimos verdaderamente realizad@s  cuando la llevamos a cabo.
*           Tu Espíritu sólo ama e inspira amor. Nos impulsa a ser testigos de tu amor, comparte nuestros esfuerzos por crear comunidades:
 Que revivan tu Palabra y tu Vida, que llenen de alegría nuestra sociedad rica y hambrienta. Que llenen de esperanza sin límites al corazón humano.  Que nos haga experimentar tu cercanía, tu amor bienaventurado.

*           ¡Gracias! Buen Pastor, Cristo nuestro y de tod@s:
*          
Por tu Palabra, por tu ejemplo, por tu presencia en l@s herman@s, por la fuerza de tus Sacramentos, especialmente por
la Eucaristía.
*           El que es pastor “camina delante de las ovejas”, abriendo camino y afrontando los peligros. Jesús no se queda atrás, sino va delante dando ejemplo. Por eso podemos seguir sus pasos confiad@s.
*           Y por eso podemos cantar con alegría una y otra vez:
*         “EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME PUEDE FALTAR”.  AMÉN
                                Z U R I Ñ E
  

 *    SEGUIMOS  ORANDO  CON EL BUEN PASTOR.

*           Jesús, Pastor y guardián de nuestras vidas:
Ahora, cuando acercamos nuestro corazón al tuyo, sentimos tu pastoreo: tu Espíritu alimenta nuestro espíritu; tu amor nos mira, nos perdona, nos aparta de nuestros egoísmos…
            Te  creemos presente en nuestra sociedad, en nuestra vida. Tú nos has dicho en este Domingo:
Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen y yo les doy vida eterna”.
*          
¡Qué esperanzadoras son estas palabras!. ¡Podemos sentirnos miembros de tu “pueblo”, la Iglesia! Por eso  decimos en un salmo: “somos tu Pueblo y ovejas de tu rebaño”.
            Pero también nosotr@s tenemos que poner de nuestra parte: “Escuchar tu voz”  Tenerla como criterio y convertirla en pauta de nuestra conducta.  Comprometernos en anunciar el Evangelio.
*           ¡Ojalá, Señor, Buen Pastor, te descubramos como “LUZ”  y “SALVACIÖN”!.
*           Necesitamos beber en las “fuentes de aguas vivas”, para vivir la “vocación” personal que nos regalas, a través de una respuesta generosa, para que seas, Pastor Bueno, la salvación hasta el extremo de la tierra. AMÉN

            Z U R I Ñ E