* DOMINGO SEGUNDO DE NAVIDAD.-C – (Enero 3)
* El evangelista nos presenta a Jesucristo como la Palabra que está junto a Dios creándolo todo.
La Palabra de Dios, Jesucristo, ha querido hacerse presente en medio de la humanidad; se ha comprometido personalmente en la causa de los hombres y mujeres; se ha hecho uno de nosotros, para compartir nuestras alegrías y nuestros dramas…
Este texto evangélico nos invita a ver, conocer y contemplar el misterio de Dios “encarnado” y a ser testigos de ello. Somos l@s enviad@s por Dios, al igual que Juan, para dar testimonio, “porque de su plenitud tod@s hemos recibido”.
Tenemos que ser testigos del amor y lealtad de Dios, l@s que nos decimos, seguidor@s de Jesús.
O R A C I Ó N
* La Palabra de Dios es la verdadera LUZ que ilumina la vida de toda persona.
En el mundo está, es su casa.
Desde todos los rincones se oye su voz. El mundo se sostiene por ella, pero el mundo se cierra a ella…
Grita en el tercer mundo, grita en nuestras ciudades, grita en nuestras propias casas, grita en nuestro interior, pero las personas, no quieren escucharla.
* Sin embargo, a cuant@s se sienten interpelad@s y la reciben les da la fuerza de vivir según Dios.
* Nadie conocía al Dios verdadero, pero Jesús de Nazaret, la Palabra del Padre, éste nos lo ha manifestado.
En Él, el Amor y la lealtad se han hecho realidad para tod@s.
* Señor, danos Sabiduría para conducir nuestra vida de acuerdo con tu Voluntad.
Señor, enséñanos a “escuchar”.
Señor, que nuestras palabras sean sinceras y fiables. Que nuestro hablar refleje la bondad de nuestro corazón y manifieste tu presencia entre nosotr@s.
* La Palabra de Dios es la verdadera LUZ que ilumina la vida de toda persona. Desde todos los rincones se oye su voz. Que la sepamos “escuchar” y “vivir”. AMÉN
Z U R I Ñ E