· ESTAMOS DE VACACIONES.
· En oración, vamos a recordar este tiempo, para vivirlo (si lo tenemos), en plenitud.
· Las vacaciones son tiempo para encontrar un tesoro. Está escondido cerca de mí. He de trabajar para que salga a la luz. ¡qué pena si me tumbo a la sombra y, mientras me tumbo, me lo quitan!. Las vacaciones son una ocasión para demostrar lo que soy. Alegría, actividad, encuentro, calor. Luz… Pero con ideal noble en mis ojos. Las vacaciones son una oportunidad para hacer algo muy grande. Tengo la vida en mis manos, sin urgencias, sin preocupaciones… con todo, hay algo que me dice en mi interior que tengo una misión grande que cumplir durante estas vacaciones que se acercan. Mis vacaciones son para descansar y mi descanso sólo merece la pena si puedo ofrecerlo a los demás.
· O R A C I Ó N
· TÚ DESCANSASTE, SEÑOR.
· Las primeras páginas de la Biblia, te presentan, Señor, como un Dios trabajador, afanado en la creación del mundo;Al séptimo día descansaste, te tomaste un respiro, una vacación bien merecida.
Desde tu ejemplo, la vacación es una mera necesidad humana, está cargada de hondura y salvación.
· Creemos que en las vacaciones se disparan generosamente, las posibilidades de disfrutar, de gozar.
Necesitamos la alegre compañía del placer, para se felices, para ser personas normales para vivir con gozo nuestra fe.
Un placer abierto a los demás, compartido no egoísta.
· Creemos en las vacaciones como una oportunidad de libertad. En ellas nos libramos del ritmo obligado del trabajo, de los atascos en las grandes ciudades, que ponen a prueba nuestros nervios, del implacable sonar del despertador.
· Creemos en las vacaciones como tiempo para ampliar el horizonte; podemos ver el mar y la montaña, otros países, monumentos, obras de arte. Son una oportunidad para estrenar ojos nuevos.
* Creemos en las vacaciones como un lugar para el encuentro donde se traban amistades más estrechas, encuentros con tantos herman@s sin oportunidad de vacaciones.
· Y sin caer en manías de un viejo predicador, también las vacaciones tienen algo de sirenas engañosas: movimientos febriles sin sentido, superficialidad hueca, vacíos disfrazados con ruidos, tristeza que aparece al no hacer nada.
· Las vacaciones pueden ser una gracia para encontrarnos contigo, Señor, no contentándonos con la misa dominical; tiempo para “rumiar” el evangelio, conociéndolo un poco más.
Así, las vacaciones en la tierra serán un anticipo de vacaciones eternas en el cielo. AMÉN · Z U R I Ñ E