DOMINGO XXXII.T.O.-A- (Noviembre 9-08)

 

DOMINGO XXXII.T.O. A DEDICACIÓN BASÍLICA  DE LETRÁN.

   ORAR CON EL EVANGELIO.

            (Jn.2, 13-22)             Señor Jesús: Hoy recordamos los templos, las Iglesias (como lugares) que siempre nos han “hablado” de la presencia de Dios.            Desde esta perspectiva, podemos acercarnos a comprender el relato del Evangelio de hoy que nos presenta a Jesús muy “enfadado” por la forma en que es utilizado en su tiempo, el templo de Jerusalén,lugar donde Dios se hace presente como Padre de todos sin excepción. El templo no es un lugar denegocios ni de exclusiones.

 

 

Pero lo que en realidad, pienso, quiere darnos a entender este Evangelio es que elauténtico, Templo, es LA PERSONA DE JESÚS,es: JESÚS MISMO. En Él, en su humanidad, se manifiesta plenamente la presencia de Dios.            (Qué bueno, es pararse, y dejar sentirEsto dentro de nosotros)…            Cada Iglesia, cada basílica, nos recuerdaQue Dios esta presente entre nosotros y el signoMás claro es LA ENCARNACIÓN.            Dios ha querido tomar forma humana,Hacerse uno de nosotros, compartir nuestrasAlegrías y sufrimientos, incluso hasta la muerte.            Esto, Señor, me ha hecho descubrir yaHace tiempo en mi vida que la presencia de DiosAhora, tiene forma humana. Y ¡cuánto nos cuestaPensar esto, cuando alguien no nos cae bien…            ¡Que gran misterio! Y             ¡Que gran acercamiento! Supone,            LA ENCARNACIÓNLas iglesias, los templos, serán lugares que nosRecordarán constantemente esta presencia.Pero quizá a veces vamos sólo por cumplir…Es bueno reflexionarlo en oración…             Señor, el domingo volveremos a laIglesia, nuestra casa “COMUNITARIA”,donde nos reunimos. Nos gustan las iglesias, son un punto de referenciaCuando encontramos una, tal vez viajando,Quizá de estilo románico, antiguo o modernos.Y a veces, nos cuesta descubrir, que de esas “piedras” “LA PIEDRA VIVA”, eres tú, JESÚS.Una iglesia pequeña o grande, invita a tu puebloa reunirse, a visitarla para la plegaria personal,o comunitaria.            Jesús, desde tu muerte y tu cuerpoResucitado en tres días, eres para nosotrosLa iglesia y contigo nosotros las “piedras vivas”Cada creyente, unidos a Ti, formamos laIglesia, Nuevo Pueblo de Dios.            Gracias, Señor, por esta riquezaDe tu presencia. Que la sepamos vivir  yTransmitir comprendiendo que en cada ser Humano está Dios, que vino a humanizar ySalvar. Para eso su “ENCARNACIÓN”.                      Z U R I Ñ E