DOMINGO XXXII T.O. -A- (Jn 2, 13-22)

ORAR CON EL EVANGELIO

 

          Señor Jesús: Hoy recordamos los templos, las Iglesias (como lugares)
          que siempre nos han
 “hablado” de la presencia de Dios.

         Desde esta perspectiva, podemos acercarnos
         
a comprender el relato del Evangelio de hoy que nos presenta
         a Jesús muy “enfadado” por la forma en
que es utilizado
         en su tiempo, el templo de Jerusalén,
       
lugar donde Dios se hace presente como Padre de todos sin excepción.
        El templo no es un lugar de
negocios ni de exclusiones.

 

             Pero lo que en realidad, pienso, quiere darnos a entender este Evangelio es que el
            
auténtico, Templo, es LA PERSONA DE JESÚS,
            
es: JESÚS MISMO.
             En Él, en su humanidad,
se manifiesta plenamente la presencia de Dios.
            (Qué bueno, es pararse, y dejar sentirEsto dentro de nosotros)…        

           Cada Iglesia, cada basílica, nos recuerda
           q
ue Dios esta presente entre nosotros y el signo más claro es LA ENCARNACIÓN.
           Dios ha querido tomar forma humana, hacerse uno de nosotros, compartir nuestras
          
alegrías y sufrimientos, incluso hasta la muerte.

            Esto, Señor, me ha hecho descubrir ya hace tiempo en mi vida
            que la presencia de Dios a
hora, tiene forma humana.
            Y ¡cuánto nos cuesta p
ensar esto, cuando alguien no nos cae bien…

            ¡Que gran misterio! Y  ¡Que gran acercamiento! Supone, LA ENCARNACIÓN
           
Las iglesias, los templos, serán lugares que nos recordarán constantemente esta presencia.
           
Pero quizá a veces vamos sólo por cumplir…Es bueno reflexionarlo en oración…

            Señor, el domingo volveremos a la Iglesia, nuestra casa “COMUNITARIA”,
            donde nos reunimos.

            Nos gustan las iglesias, son un punto de referencia cuando encontramos una,
            tal vez viajando,
           
quizá de estilo románico, antiguo o modernos.
            
Y a veces, nos cuesta descubrir, que de esas “piedras”
            “LA PIEDRA VIVA”, eres tú, JESÚS.

           Una iglesia pequeña o grande, invita a tu pueblo a reunirse, a visitarla para la plegaria personal,
          
o comunitaria.

            Jesús, desde tu muerte y tu cuerpo Resucitado en tres días, eres para nosotros
           
La iglesia y contigo nosotros como “piedras vivas”, cada creyente, unidos a Ti, formamos la
            
Iglesia, Nuevo Pueblo de Dios.

            Gracias, Señor, por esta riqueza de tu presencia. Que la sepamos vivir  y
           
Transmitir comprendiendo que en cada ser humano está Dios, que vino a humanizar y
            
Salvar. Para eso su “ENCARNACIÓN”.

                      Z U R I Ñ E