ORAR CON EL EVANGELIO
“El Reino de los Cielos se parece a un
rey que celebraba la boda de su hijo”
Tengo preparado el banquete…
¡Venid a la boda!.
Los convidados, no hicieron caso.
Señor Jesús:
Esta parábola nos dice que Dios quiere
Que la vida sea: una boda continua,
Una mesa compartida,
Una alegría desbordante.
En una palabra, Dios nos quiere felices.
Nos dice la parábola: que los invitados
A la vida, quizá nosotr@s,
No queremos participar.
Los invitados prefieren vivir cada uno
Para sí mismo…Quizá nos ocurre a
nosotr@s lo mismo.
Porque nos dicen que para el banquete
Hay que ponerse el vestido de fiesta,
Es decir cambiar el “ropaje”,
CONVERTIRSE y eso es ponerse
A realizar las tareas del Reino.
Tener hambre y sed de justicia,
Vivir con espíritu desprendido, de pobre,
Preferir la concordia,
Dar el corazón incluso a quien no se lo
Merece. Ser sincer@s y leales,
Hacer verdadera paz.
Esto, es lo que da la felicidad en la vida.
Pero parece que no lo entendemos y…
Preferimos no acudir a la llamada ,
A la invitación.
Ayúdanos, Señor Jesús, a encontrar
La felicidad verdadera, la que produce:
“amor, alegría, paz, comprensión,
Servicialidad, bondad, lealtad,
Amabilidad, dominio de sí mism@;
Que es lo que S. Pablo nos aconseja
en su carta a los Gálatas, 5,22.
Y estos son los manjares del banquete
Del Reino. Pero preferimos ir a nuestros
Negocios, a nuestras cosas, porque
Eso de ponerse el traje nuevo… cambiar,
Comprometerse en el compartir,
No nos va. Pero reclamamos la felicidad.
(En el silencio me pregunto: Qué
Felicidad busco?…
La del Reino o la De mi comodidad?)
Y Dios con su Amor nos invita
Gratuitamente a la fiesta del banquete.
Y somos infieles a la misión…
Estamos saturados de “cosas”
y de nosotr@s mism@s.
Los ricos y privilegiados están
Satisfechos. Cerramos las puertas
A la felicidad verdadera.
Y acuden, los de los caminos que
Verdaderamente no tienen que
Comer, no saben de la felicidad
Verdadera.
Por lo menos ¿sabremos buscar
nosotr@s a los invitados por los
que se encuentran por los caminos
de la vida con ansia de felicidad?.
Gracias, señor y Creador nuestro,
Porque en la misma naturaleza
Humana nos has ofrecido un camino
Para acceder a Ti. Y aunque nuestros
Sentidos no nos permitan verte,
Sentimos tu amor y Tú entrega a
nosotr@s en la vida, en el gran
banquete de la Eucaristía en la
que nos muestras que Tu eres una
fiesta. Que nos llamas a construir
un mundo más fraterno, en el que
tod@s nos podamos sentar en la
misma mesa.
Una mujer, tu Madre y nuestra,
Con la advocación de María del Pilar
Cuya fiesta hoy celebramos, nos ayude
Como en Caná, a gustar del verdadero
Banquete de fiesta. AMÉN
ZURIÑE