DOMINGO XXVII. T.O.- A. (Mt21, 33-43)

ORAR CON EL EVANGELIO

 

5 octubre 2008

 

De nuevo en Tú evangelio “LA VIÑA”.
Tercer domingo que nos hablas de ella.
¿Será que descubres lo mucho que nos Cuesta entender
“El mensaje” que nos das en ella? 

En silencio me estoy metiendo
Con mi imaginación y sentimientos,
En el campo…la tierra….las cepas…
Las uvas. Te invito a ello…
 

Quizá me dices lo que en otro
Tiempo dijo el Profeta Isaías 5, 1- 7.

 

    

“Voy a cantar en nombre de mi Amigo
Un canto de amor a su viña”….
Resuena en esta parábola, todo el
Amor al mundo, que somos nosotros…
Por otra, la infidelidad de su pueblo…
¿Será la mía?, ¿la tuya?..¿la de su Iglesia?. 

¿”QUE MÁS CABRÍA HACER POR
MI VIÑA QUE YO NO SE LO HAYA
HECHO”? Es la queja de Dios. 

(Entro en silencio en mi interior para
Dejar resonar el eco de estas Palabras.) 

Sí, el dueño de la viña, está claro,
Es Dios, que ha puesto en ella
Amor, mimo, cariño y esperanzas…

La viña es Israel, pero claro ahora
Es la Hª de la humanidad, la mía,
La tuya, la de la Iglesia. Viña que Dios Padre
Plantó para que diésemos fruto…
El Hijo eres tú, Jesús. 
Y el dueño se fue al extranjero.
No quiere decir (así lo siento en la oración)
Que Dios se desentienda de la Historia
De la Humanidad, de nosotros.
Veo que nos da el gran regalo de la
“LIBERTAD” para crecer en su proyecto. 

Y aquí está el gran Amor de Dios.
Y nuestra infidelidad a ese amor.
El mismo Mateo nos lo dice en los
Capítulos siguientes: No dar de “comer
(la necesidad que sea) al pobre,
es negar a Cristo mismo,
lo que significa condenar a Cristo
y al pobre a la muerte y ser cristiano
es precisamente todo lo contrario. “Dar vida”. 

Y sigue resonando en mí, en el silencio:
“QUE MÁS PODRÍA HACER POR MI
VIÑA QUE YO NO SE LO HAYA HECHO”. 

(En silencio recorro la “viña” de mi vida.
Y el mismo mundo me habla en las personas,
Acontecimientos..Y en ese hablar
Dios me da su Amor. 

Escuchar el evangelio como Buena noticia.
Fijar los ojos en Jesús. Dejar que su palabra
Me “toque” y “despierte”, quizás para que
Cambie y quite lo acumulado en mí,
Que entorpece la fidelidad. 

Somos tu heredad, Señor, tu viña
Que aprecias y cuidas con un Amor especial.
Somos tu esperanza de fruto. 

Esta viña, Padre, que incluso
Ha costado sangre – el rechazo
Violento – de los criados valientes
Y la sangre de tu Hijo – no permitirás
Lo sabemos, que deje de producir
Frutos en abundancia. 

Señor, Jesús.
Esta parábola de la viña
(leída
Tantas veces de corrida)
Hace de nuevo resonar en mí,
Todo el amor del Padre:Amor a Ti, Jesús Hijo Único
Y amor a la humanidad,
Que somos nosotros. 

Gracias, Señor Jesús por esta parábola.
Nos reconocemos y me reconozco
Realmente viña del Amor del Padre.
En nosotr@s ha sembrado Él
Las semillas del Reino.
Para nosotr@s has venido Tú a la
Humanidad en tu Encarnación. 

Ayúdanos, ayúdame a producir
Los frutos que el Padre lleno de
Amor, espera de nosotr@s

 ZURIÑE