Domingo XXV del T.O.- A. – (MT.20, 1-16)

Señor Jesús:
De nuevo en el silencio medito en tu Palabra
 
y siento que en ella evalúas nuestra espiritualidad
y nos cuestiona la imagen de Dios que nos hacemos. 

Esta parábola de los obreros de la viña es crítica liberadora y profética.
“Mis caminos no son vuestros caminos”. 
“Mis planes no son vuestros planes” .
¡Cuánto nos cuesta hacernos una idea de la amplitud y altura de miras
del Reino del Cielo, del talante del Padre en sus dominio!
Suerte tenemos contigo,
Jesús
que lo conoces e intentas que lo descubramos. 

Nuestro modo de pensar, de valorar,
¡qué alejado está del de Dios!

“Id también vosotros a mi viña” (Mt.20, 1-16).
Trabajar en  “su viña”  es incorporarse a las tareas del Reino. 

Él no quiere que nadie quede fuera de juego,
Ni el más pequeño, ni el menos afortunado.
No hace distinciones porque le sobra GENEROSIDAD…
(Hago silencio viendo cómo lo vivo yo…) 

Señor, queremos hacer un Mundo Nuevo
Y una historia distinta:
Sin clases, sin odios, sin discriminaciones;
Sin ricos ni pobres, todos iguales en justicia y en paz. 

Queremos un mundo distinto
Donde no exista la explotación de los trabajadores,
Ni la opresión contra los débiles,
Ni la violencia, ni la envidia. 

Queremos un mundo como Tú lo quieres,
Limpio y hermoso para todos,
Todos iguales y en familia,
Todos hermanos, solidarios y amig@s 

Queremos un mundo donde dé gusto vivir,
Donde tod@s podamos ser dichosos¡
Y lo vamos a conseguir!.
 

Vamos a trabajar en tu Viña, en Tu Reino
Y vamos a conformarnos con lo que nos des,
Porque siempre pagas más de lo que merecemos.
Dichosos quienes aceptan trabajar en Tu Viña. 

Descúbrenos, Cristo nuestro, “La Viña” del amor de Dios.
El Reino que predicabas, la Vida que tú vivías. 

Ayúdanos para trabajar en Tu Viña
En la implantación de Tu Reino,
Sin esperar nada a cambio.
“Id también vosotros a mi Viña” 

Que podamos decir como San Pablo:
“PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO”  AMÉN.                                   

ZURIÑE