COMENZAMOS EL AÑO LITÚRGICO

             DE NUEVO A EMPEZAR 

Cuando se vuelve a empezar es sólo 
cuestión de amar la arcilla que hay en tus manos…
Cuestión de volver a andar amando hasta la locura;
Saber que sólo el amor alumbra lo que perdura;
Creer que sólo el amor convierte en milagro el barro… 

Cuando se vuelve a emprender un camino
Contra el viento… es imprescindible amar
El tiempo de los intentos, la hora… que nunca brilla,
Sin pretender cosechar; pero teniendo por cierto
Que el amor será capaz de engendrar la maravilla
Y de dar fruto a su tiempo.            

Cuando se vuelve a empezar es cuestión
De recrear el amor que llevas dentro, ponerlo a punto,
Abrazar  a este mundo que es el nuestro, acoger,
Compartir, dar… AMAR… no es nuevo el invento.
¿Lo volvemos a estrenar?.

Z U R I Ñ E

VIVIR EL ADVIENTO: el tiempo de la venida del Señor. Eso significa la palabra
latina “advéntus”: venida, advenimiento. Una palabra que se aplicaba especialmente a la llegada de algún personaje  importante y que ahora nosotros dedicamos al único personaje realmente importante, JESÚS.           

 Al inicio del año litúrgico, preparando la Celebración de la Navidad, dedicamos unas semanas a contemplar su venida, a esperarla, a desearla, aprepararla en nuestras vidas y, en definitiva, a celebrarla. Porque al tiempo que anhelamos que venga el Señor, y nos queremos CONVERTIR  para ser para Él “un pueblo bien dispuesto”, ya podemos también vivir la alegría de su presencia en nuestras vidas.            

Porque esta venida del Señor no es la ficción de estar esperando como si fuésemos los hombres y mujeres del Antiguo Testamento que no habían visto aún al Mesías. Nosotros, sí lo hemos visto. Nosotros hemos conocido su venida en nuestra historia, hace unos 2000 años en Belén. Pero esta venida histórica que conmemoraremos en NAVIDAD, deja en nosotros el anhelo de una venida más plena. Y por eso decimos que el ADVIENTO celebra una triple venida del Señor:en primer lugar, la histórica, cuando asumió nuestra misma carne para hacer presente en el mundo la Buena Noticia de Dios; en segundo lugar, la que se realiza ahora, cada día, a través de la Eucaristía y los Sacramentos, y  a través de tantos y tantos “signos de su presencia”, comenzando por el Signo de los hermanos pobres; y finalmente en tercer lugar la venida definitiva, al final de los tiempos,cuando llegará a plenitud el Reino de Dios en la vida eterna.            

El ADVIENTO es un tiempo de gracia.Todos los tiempos lo son, desde luego, pero este quizá tiene un particular tono de calidez humana y cristiana que nos lo hace especialmente próximo.La promesa de salvación de Dios se encuentra con las más valiosas y auténticas esperanzas humanas, y su fruto es el REINO que se abre paso en medio de nosotros.

Que sepamos vivir intensamente este tiempo.

            ZURIÑE

PREGÓN DE ADVIENTO            

Os anuncio que comienza ADVIENTO.
Alzad la vista, restregaos los ojos, otead el horizonte.
Daos cuenta del momento. Aguzad el oído.
Captad los gritos y susurros, el viento, la vida…            

Empezamos ADVIENTO,
y una vez más renace la esperanza en el horizonte.
Al fondo, clareando ya, la NAVIDAD
Una NAVIDAD sosegada, íntima, pacífica,
fraternal, solidaria, encarnada.
También superficial, desgarrada, violenta…;
Más siempre esposada con la ESPERANZA.            

Es ADVIENTO esa pequeña semilla de
ESPERANZA  que todos llevamos, sin saber como,
En las entrañas; una llama temblorosa, imposible
De apagar, que atraviesa el espesor de los tiempos;
La alegría contenida en cada trayecto;
Unas huellas que no engañan; una gestación llena de vida;
Anuncio contenido de buena nueva;
Una ternura que se desborda… 

Estad alerta y escuchad, lleno de esperanza grita Isaías:
CAMINEMOS A LA LUZ DEL SEÑOR”.
Con ESPERANZA pregona Juan Bautista:
CONVERTÍOS, porque ya llega el Reino de Dios”.
Con la esperanza de todos los pobres de Israel,
De todos los pobres del mundo
Susurra MARÍA su palabra de acogida:
HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA”.            

Alegraos, saltad de júbilo.
Poneos vuestro mejor traje. ¡Que se note!.            ¡
VIENE  DIOS!
Avivad la alegría, paz y esperanza,
PREPARAD EL CAMINO.
YA LLEGA NUESTRO SALVADOR.           
¡VIENE  DIOS!
y está a la puerta.
¡DESPERTAD A LA VIDA!.
 

                                   Z U R I Ñ E

 

 

      ORAR CON EL EVANGELIO 

             (Noviembre 30 – 08 – A -)     

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO                 

(Mc. 13, 33 – 37) 

“Velad, vigilad, pues no sabéis cuando es el momento” 
Con confianza, Señor nuestro, comenzamos
Este tiempo de ADVIENTO.
Nuestra vida va rodando, y el cambio de calendario
Nos recuerda tu venida pendiente. 

Aquel día sí que será decisivo, aquella hora deseada,
La última, será el momento de la verdad.
Pero no es menos auténtico nuestro presente,
Que lleva la marca de la esperanza de tu regreso. 

No podemos dormir, con las cosas que pasan,
En este mundo atribulado por cataclismos naturales
Y por las corrupciones del actuar de las personas. 

¡VELAD!, nos dices. Velaremos
Procurando encontrar un sentido a todo esto:
Reflexionando las  causas, implorando tu justicia,
ORANDO, procurando separar, sin engaño, el bien del mal. 

En cualquier hora del día o de la noche
-cuando menos lo esperemos- debemos estar atentos
A tu llegada, PORQUE es constante.
¡VELAD!
                        

 Z U R I Ñ E