La ONU considera que hay «motivos razonables» para concluir que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza

Público / EFE: Un informe de la relatora de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, que este próximo martes 26 se presentará ante el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, considera que hay «motivos razonables» para concluir que Israel está cometiendo un genocidio deliberado en Gaza.

El documento de 25 páginas adelantado este lunes concluye, tras analizar los patrones de violencia y las políticas de Israel en su ataque a Gaza, que Israel comete de forma intencionada al menos tres «actos genocidas» definidos como tales por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

Estos serían el «asesinato de miembros de un grupo», con más de 30.000 palestinos muertos en cinco meses de conflicto, «daños graves físicos o mentales a miembros de un grupo», y «provocar en un grupo deliberadamente condiciones calculadas para su destrucción física parcial o completa».

¿’Para dar luz’? El falso informe de los obispos que señala a Josetxo Vera y Alfredo Dagnino

Religión Digital.- Entre los casos que la CEE considera no probados, algunos con sentencias firmes, como el ‘caso Gaztelueta’, los Miguelianos o el caso de los abusos en Puy

Unas víctimas que, consultadas por RD, muestran su indignación e, incluso, se plantean ‘romper la baraja’ si no hay ceses. Una primera ‘patata’ caliente tanto para Argüello como para Cobo, que han defendido una nueva línea de trabajo respecto a las víctimas, que podría acabar antes de comenzar

Este documento, en el que no se identifica a agresores ni víctimas, permite constatar cómo ha estado trabajando la Iglesia, que no investiga muchos casos (más de una cuarta parte del total), qué indemnizaciones paga, cómo cuestiona a quienes denuncian abusos y qué acusaciones cree y cuáles no»…Leer más (Jesús Bastante)

DOMINGO  2º DE PASCUA  (B) Fray Marcos

(Hch 4,32-35) “Daban testimonio de la resurrección con mucho valor”.

(1 Jn 5,1-6) “El Espíritu es el que da testimonio, el Espíritu es la verdad”.

(Jn 20,19-31) ¿Porque me has visto ha creído? Dichosos los que crean sin ver

Jesús VIVE la Vida verdadera a pesar de la muerte. Su Vida no es la biológica sino la misma Vida de dios definitiva y eterna.

Este relato es la clave para entender el mensaje teológico de todas las apariciones pascuales. No pretenden decirnos qué pasó sino transmitirnos su propia vivencia interior. La experiencia pascual demostró que solo en la comunidad se descubre la presencia de Jesús vivo. La comunidad es la garantía de la fidelidad a Jesús. Es la comunidad la que recibe el encargo de predicar. La misión de anunciar el evangelio no se la han sacado ellos de la manga, sino que es un mandato que reciben de Jesús.

Juan es el único que desdobla el relato de la aparición a los apóstoles. Con ello personaliza en Tomás el tema de la duda, que es capital en todos los relatos de apariciones. “El primer día de la semana”. Jesús está ya fuera del tiempo y el espacio. Para él ya no hay días ni meses ni cuarentenas. En él no puede pasar nada, porque para que pase algo se necesita el tiempo y el espacio. Lo último que pasó en Jesús fue su muerte. Más allá de ella entra en la eternidad donde nada puede pasar.

Jesús aparece en el centro como factor de unidad. La comunidad está centrada en Jesús. No atraviesa la puerta o la pared, no recorre ningún espacio; se hace presente en medio de la comunidad. El saludo elimina el miedo. Las llagas, signo de su entrega, evidencian que es el mismo que murió en la cruz. La verdadera Vida nadie pudo quitársela a Jesús. La permanencia de las señales de muerte, indica la permanencia de su amor. Garantiza, además, la identificación del resucitado con el Jesús crucificado.     

El segundo saludo les refuerza para la misión. Les ofrece paz para el presente y para el futuro. En los relatos de apariciones la misión es algo esencial; los había elegido para llevarla a cabo. La misión deben cumplirla, demostrando un amor total, semejante al suyo. Si toman conciencia de que poseen la verdadera Vida, el miedo a la muerte biológica desaparecerá por completo. La Vida que él les comunica es definitiva.

El verbo soplar, usado por Juan, es el mismo que se emplea en Gn 2,7 para indicar que Dios comunicó vida al monigote de barro que había fabricado. Con aquel soplo el hombre barro se convirtió en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da otra Vida. Se trata de la nueva creación del hombre. La condición de hombre-carne se transforma en hombre-espíritu. Esa Vida es la capacidad de amar como ama Jesús. Les saca de la esfera de la opresión y les hace libres (quita el pecado del mundo).

     El Espíritu es el criterio para discernir las actitudes que se derivan de esa Vida. Debemos tener cuidado de no hacer decir a los textos lo que no dicen. El Espíritu, no es la tercera persona de la Trinidad. Se trata de la Fuerza que les capacita para la misión. Del mismo modo, deducir de aquí la institu­ción de la penitencia, es ir mucho más lejos de lo que permite el texto. El concepto de pecado que tenemos hoy no se elaboró hasta el s. VII. Lo que entendía entonces por pecado era algo muy distinto.

En la comunidad quedará patente el pecado de los que se niegan a dar su adhesión a Jesús. Para Juan el único pecado es la opresión, es decir la falta de amor. Ni Dios ni Jesús ni la comunidad condenan tienen que condenar a nadie. La sentencia se la da a sí mismo cada uno con su actitud. El Espíritu capacita a la comunidad para discernir la autenticidad de los seguidore de Jesús y salir del ámbito de la injusticia al del amor.

La referencia a «Los doce», designa la comunidad cristiana como heredera de las promesas de Israel. Tomás había seguido a Jesús, pero, como los demás, no le había comprendido del todo. No podían concebir una Vida definitiva que permanece más allá de la muerte. Separado de la comunidad, no tiene la experiencia de Jesús vivo. Una vez más se destaca la importancia de la experiencia compartida en comunidad.

Hemos visto al Señor. No se trata una visión ocular sino de la constatación de una presencia de Jesús que les ha trasformado porque les comunica Vida. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que brilla en la comunidad. El relato insiste, porque al tratarse de una vivencia, no puede ser demostrada. Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. A pesar de todo, los testimonios no pueden suplir la experiencia; sin ella Tomás es incapaz de dar el paso.

A los ocho días… Cuando se escribe este texto, la comunidad ya seguía un ritmo semanal de celebraciones. Jesús se hace presente en la celebración comunitaria, cada ocho días. La nueva creación del hombre que Jesús ha realizado durante su vida, culmina en la cruz el día sexto. Estaban reunidos dentro, en comunidad, es decir, en el lugar donde Jesús se manifiesta, en la esfera de la Vida, opuesto a «fuera», el lugar de la muerte. Tomás, reintegrado a la comunidad, puede experimentar lo que no creyó.

La respuesta de Tomás es extrema, igual que su incredulidad. Al llamarle Señor, reconoce a Jesús y lo acepta dándole su adhesión. Al decir “mío” expresa su cercanía. Jesús ha cumplido el proyecto, amando como Dios ama. “Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros”. “Quien me ve a mí, ve al Padre”. Dándoles su Espíritu, Jesús quiere que ese proyecto lo realicen también todos los suyos y lo manifiesten con el amor como él lo manifestó.

Tomás tiene ahora la misma experiencia de los demás: Ver a Jesús en persona. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al Jesús presente, que es a la vez, el mismo y distinto. El marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo.

La experiencia de Tomás no puede ser modelo. El evangelista elabora una perfecta narración de apariciones y a continuación nos dice que no es esa presencia externa la que debe llevarnos a la fe. La demostración de que Jesús está vivo, tiene que ser el amor manifestado. La advertencia es para los de entonces y para todos nosotros. El mensaje queda abierto al futuro. Muchos seguirán creyendo, aunque no lo vean.

El mensaje para nosotros hoy es claro: Sin una experiencia personal de Vida, llevada a cabo en el seno de la comunidad, es imposible acceder a la nueva Vida que Jesús anunció antes de morir y ahora les está comunicando. Para nosotros se trata del paso, del Jesús aprendido, al Jesús experimentado y manifestado en la entrega a los demás. Sin ese cambio, no hay posibilidad de entrar en la dinámica de la Vida. Que Jesús siga vivo, no significará nada para mí, si yo no vivo su misma Vida.

La geopolítica lúcida y certera del Papa Francisco (Ucrania, Rusia, Gaza..)

Religión Digital

Las intervenciones de los Papas en el ámbito de la política internacional, en los últimos siglos, han sido cuanto menos muchas veces manipuladas o ignoradas por aquello de cuantas divisiones tenía a sus órdenes el Papa.

En la actualidad, el Papa Francisco está demostrando, en todo los conflictos abiertos en nuestro mundo, de los que, por medio de las Nunciaturas, tiene información puntual y fidedigna, un talante comprometido, a riesgo de ser manipulado e interpretado de manera torticera como ya ha sucedido. Evidentemente el acento está puesto en el lado humanitario y solidario, sin olvidar el diplomático.

En lo que respecta al conflicto entre Rusia y Ucrania, el Papa no puede callar ante el sufrimiento de dos pueblos, dígase cristianos, que se están destrozando. Es lógico que pida un conversaciones para llegar a un acuerdo de paz. Evidentemente los dos contendientes, por intereses estratégicos que no humanitarios, arremeten contra él

En cuanto al conflicto en Gaza, las palabras del Papa Francisco pidiendo corredores humanitarios, alto el fuego y acciones para la paz,  han chocado directamente con los intereses belicosos del gobierno de Netanyahu. ¿Cómo pueden esperar los gobernantes de Israel que un Papa calle ante las matanzas indiscriminadas o las muertes por inanición de miles de seres humanos?

Algunos quisieran negarle el derecho al Papa Francisco a posicionarse en estos complejos conflictos, pero no lo callarán. Necesitamos su voz libre y fuerte gritando paz, ya que la muerte de esos miles de seres humanos claman justicia en este mundo, en el que algunos quieren que las guerras continúen…Leer más (José Luis Ferrándiz)

Criterios teológicos para superar la polarización homofóbica en la Iglesia: La aportación del Camino Sinodal Alemán

Religión Digital

«Está, en primer lugar, el grupo (sin duda, el más numeroso) formado por quienes diferencian las personas de los actos homosexuales»

«Hay una segunda sensibilidad que -eclesialmente minoritaria, pero en ascenso- va más lejos y que, además de exigir un trato digno con las personas homosexuales, pide que se reconozca que en ellas hay ‘dones y cualidades’ innegables»

Los sinodales alemanes constatan que urge revisar “algunas normas de la tradición de la Iglesia” ya que “carecen de la afinidad necesaria con la experiencia concreta de la vida de las personas”

«Como consecuencia de las aportaciones facilitadas por el Camino Sinodal Alemán y el dominico A. Oliva, hemos empezado a percatarnos de que la ley natural -en lo referente a la homosexualidad- no es universal, sino mayoritaria»

En el seno de la Iglesia católica existen, por lo menos, dos maneras de entender y de relacionarse con la homosexualidad que merecen la pena analizar. Y, por extensión, con las personas bisexuales y transexuales, dejando, al margen los comportamientos y planteamientos patológicos que, como en todo colectivo humano, también pululan entre sus filas…Leer más (Jesús Martínez Gordo)

La Iglesia española, la espina conservadora del papa Francisco

Religión Digital

La línea aperturista e, incluso, progresista del papa Francisco en la Iglesia católica experimentó un revés en las pasadas elecciones a la Conferencia Episcopal Española, celebradas a principios de este mes. Los obispos españoles escogieron a Luis Argüello como presidente, un representante del sector conservador

“La dirección de la Iglesia española ha experimentado un giro conservador. Junto a Polonia y Estados Unidos de América, es uno de los obispados más contrarios a Francisco», analiza José Manuel Vidal, director de la publicación católica de referencia Religión Digital 

Como obispos proclives a la senda impulsada por el pontífice Jorge Bergoglio, tanto los cardenales Juan José Omella como Carlos Osoro no han tenido capacidad para modificar la sensibilidad dominante en la curia española

(El Temps).-La Basílica de San Pedro, ubicada en el interior de la Ciudad del Vaticano, impresiona a todo visitante que contemple su interior, una combinación de estilo barroco y renacentista. Erigido en uno de los templos de mayor rango del mundo católico, con el espacio interior sagrado más grande de cualquier parroquia cristina, fue testigo de las palabras del Papa en una semana de recogimiento y penitencia , de compulsión por la muerte de cristo y de alegría, sin embargo, por la conmemoración de su resurrección.

En la misa del Jueves Santo, celebrada en esa basílica icónica, el pontífice Francisco cargó contra «la hipocresía clerical» de predicar unos comportamientos cristianos para sus fieles, pero actuar de otra forma en su vida privada. Unas palabras críticas que muestran el talante aperturista e, incluso, progresista del papa argentino desde que se convirtió en el representante de Dios en la tierra, iniciando una especie de primavera en la institución religiosa…Leer más (Moisés Pérez)

Pazkoaldiko 2. igandea –B- José A. Pagola

B (Joan 20,19-31)

FEDERANTZ IBILBIDEA-RECORRIDO HACIA LA FE

Tomas falta dela, Jesusen ikasleek sekulako esperientzia bat izan dute. Tomas ikusi orduko, poz-pozik adierazi diote: «Jauna ikusi dugu». Tomasek eszeptiko entzun die. Zergatik sinetsi behar die hain gauza zoro hori? Nolatan esan dezakete Jesus ikusi dutela, hain bizia, gurutziltzaturik erail baitute? Izatekotan ere, beste bat izango da.

Ikasleek diotse bere eskuetako eta saihetseko zauriak erakutsi dizkiela Jesusek. Tomasek ezin onartu du inoren testigantzarik. Berak egiaztatu beharra du: «Beraren eskuetan iltzeen seinalea ikusten ez badut… eta eskua beraren saihetsean sartzen ez badut, ez dut sinetsiko». Soilik, bere esperientzia propioan sinetsiko du.

Ikasle honek, era inozentean sinesteari gogor egin dionak, geuk ere egin beharreko ibilbidea erakutsiko digu, Kristo berpiztuarekiko federa iristeko, Jesusen aurpegia ere ikusi ez dugunoi, beraren hitzak ere entzun ez ditugunoi, beraren besarkadaz ere gozatu ez dugunoi.

Handik zortzi egunera, berriro aurkeztu zaie Jesus. Berehala Tomasengana jo du. Ez dio kritikatu bere jarrera. Haren duda-mudek ez dute berarentzat ezer bidegabekorik edota eskandaluzkorik. Sinesteko bere gogortasunaz bere zintzotasuna agertu du Tomasek. Jesusek ulertu du eta bidera datorkio bere zauriak erakutsiz.

Jesusek bere eskakizunak asetzeko era eskaini nahi dio: «Ekar ezazu hatza, hona nire eskuak. Ekar ezazu eskua, hona nire saihetsa». Zauri horiek, zerbait egiaztatzeko «proba» baino gehiago, ez al dira heriotzaraino emana duen beraren maitasunaren «seinale»? Horregatik, bere duda-mudak baino harago sakontzera gonbidatu du Jesusek: «Ez zaitez izan sinesgabe, sinestedun baizik».

Tomasek uko egin dio ezer egiaztatzeari. Ez du jadanik proba-beharrik sentitzen. Soilik, Maisuaren presentzia bizi du, bera maite duenaren, erakartzen eta konfiantza izatera gonbidatzen duenaren, presentzia. Tomas, Jesusek topo egiteko beste inork baino ibilbide luzeago eta neketsuagoa egin duena, beste inor baino urrunago iritsi da fedearen sakontasunean: «Ene Jauna eta ene Jainkoa». Inork ez du aitortu Jesus horrela.

Ez dugu zertan izutu duda-mudak eta galderak sortzen zaizkigula sentitzean. Duda-mudek, era sanoan bizirik, konfiantza eta maitasuna bizi gabe, formulak errepikatzearekin konformatzen den azaleko fedetik aterarazten gaituzte. Duda-mudek zirikatu egiten gaituzte azkeneraino joatera geure konfiantzan, Jesusengan haragi egin den Jainkoaren Misterioari dagokionez.

Kristau-fedea hazi egiten da Jainkoak maite eta erakartzen gaituela sentitzean, Jainko horren beraren maitasun-musua suma baitezakegu ebanjelioek Jesusez egiten diguten kontakizunean. Orduan, beragan konfiantza izateko deiak indar handiagoa izan ohi du gure duda-mudek baino, «Zorionekoak ikusi gabe sinesten dutenak».

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 2 Pascua – B (Juan 20,19-31)

 RECORRIDO HACIA LA FE

Estando ausente Tomás, los discípulos de Jesús han tenido una experiencia inaudita. En cuanto lo ven llegar se lo comunican llenos de alegría: «Hemos visto al Señor». Tomás los escucha con escepticismo. ¿Por qué les va creer algo tan absurdo? ¿Cómo pueden decir que han visto a Jesús lleno de vida, si ha muerto crucificado? En todo caso, será otro.

Los discípulos le dicen que les ha mostrado las heridas de sus manos y su costado. Tomás no puede aceptar el testimonio de nadie. Necesita comprobarlo personalmente: «Si no veo en sus manos la señal de sus clavos… y no meto la mano en su costado, no lo creo». Solo creerá en su propia experiencia.

Este discípulo, que se resiste a creer de manera ingenua, nos va a enseñar el recorrido que hemos de hacer para llegar a la fe en Cristo resucitado a los que ni siquiera hemos visto el rostro de Jesús, ni hemos escuchado sus palabras, ni hemos sentido sus abrazos.

A los ocho días se presenta de nuevo Jesús. Inmediatamente se dirige a Tomás. No critica su planteamiento. Sus dudas no tienen para él nada de ilegítimo o escandaloso. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le entiende y viene a su encuentro mostrándole sus heridas.

Jesús se ofrece a satisfacer sus exigencias: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano, aquí tienes mi costado». Esas heridas, antes que «pruebas» para verificar algo, ¿no son «signos» de su amor entregado hasta la muerte? Por eso Jesús le invita a profundizar más allá de sus dudas: «No seas incrédulo, sino creyente».

Tomás renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo experimenta la presencia del Maestro, que lo ama, lo atrae y le invita a confiar. Tomás, el discípulo que ha hecho un recorrido más largo y laborioso que nadie hasta encontrarse con Jesús, llega más lejos que nadie en la hondura de su fe: «Señor mío y Dios mío». Nadie ha confesado así a Jesús.

No hemos de asustarnos al sentir que brotan en nosotros dudas e interrogantes. Las dudas, vividas de manera sana, nos rescatan de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, sin crecer en confianza y amor. Las dudas nos estimulan a ir hasta el final en nuestra confianza en el Misterio de Dios encarnado en Jesús.

La fe cristiana crece en nosotros cuando nos sentimos amados y atraídos por ese Dios cuyo rostro podemos vislumbrar en el relato que los evangelios nos hacen de Jesús. Entonces, su llamada a confiar tiene en nosotros más fuerza que nuestras propias dudas. «Dichosos los que crean sin haber visto».

José Antonio Pagola

Domingo de la II semana de Pascua – B– Koinonía

Hechos 4,32-35: Todos vivían unidos
Salmo 117: Den gracias al Señor porque es eterna su misericordia
1Juan 5,1-6: El que ha nacido de Dios vence al mundo
Juan 20,19-31: A los ocho días, se apareció Jesús

Tras la muerte de Jesús, la comunidad se siente con miedo, insegura e indefensa ante las represalias que pueda tomar contra ella la institución judía. Se encuentra en una situación de temor paralela a la del antiguo Israel en Egipto cuando los israelitas eran perseguidos por las tropas del faraón (Éx 14,10); y, como lo estuvo aquel pueblo, los discípulos están también en la noche (ya anochecido) en que el Señor va a sacarlos de la opresión (Éx 12,42; Dt 16,1). El mensaje de María Magdalena, sin embargo, no los ha liberado del temor. No basta tener noticia del sepulcro vacío; sólo la presencia de Jesús puede darles seguridad en medio de un mundo hostil.

Pero todo cambia desde el momento en que Jesús –que es el centro de la comunidad- aparece en medio, como punto de referencia, fuente de vida y factor de unidad.

Su saludo les devuelve la paz que habían perdido. Sus manos y su costado, pruebas de su pasión y muerte, son ahora los signos de su amor y de su victoria: el que está vivo delante de ellos es el mismo que murió en la cruz. Si tenían miedo a la muerte que podrían infligirles «los judíos», ahora ven que nadie puede quitarles la vida que él comunica.

El efecto del encuentro con Jesús es la alegría, como él mismo había anunciado (16,20: vuestra tristeza se convertirá en alegría). Ya ha comenzado la fiesta de la Pascua, la nueva creación, el nuevo ser humano capaz de dar la vida para dar vida

Con su presencia Jesús les comunica su Espíritu que les da la fuerza para enfrentarse con el mundo y liberar a hombres y mujeres del pecado, de la injusticia, del desamor y de la muerte. Para esto los envía al mundo, a un mundo que los odia como lo odió a él (15,18). La misión de la comunidad no será otra sino la de perdonar los pecados para dar vida, o lo que es igual, poner fin a todo lo que oprime, reprime o suprime la vida, que es el efecto que produce el pecado en la sociedad.

Pero no todos creen. Hay uno, Tomás, el mismo que se mostró pronto a acompañar a Jesús en la muerte (Jn 11,16), que ahora se resiste a creer el testimonio de los discípulos y no le basta con ver a la comunidad transformada por el Espíritu. No admite que el que ellos han visto sea el mismo que él había conocido; no cree en la permanencia de la vida. Exige una prueba individual y extraordinaria. Las frases redundantes de Tomás, con su repetición de palabras (sus manos, meter mi dedo, meter mi mano), subrayan estilísticamente su testarudez. No busca a Jesús fuente de vida, sino una reliquia del pasado.

Necesitará para creer unas palabras de Jesús: «Trae aquí tu dedo, mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel». Tomás, que no llega a tocar a Jesús, pronuncia la más sublime confesión evangélica de fe llamando a Jesús “Señor mío y Dios mío”. Con esta doble expresión alude al maestro a quien llamaban Señor, siempre dispuesto a lavar los pies a sus discípulos y al proyecto de Dios, realizado ahora en Jesús, de hacer llegar al ser humano a la cumbre de la divinidad realizado ahora en Jesús (Dios mío)..

Pero su actitud incrédula le merece un reproche de parte de Jesús, que pronuncia una última bienaventuranza para todos los que ya no podrán ni verlo ni tocarlo y tendrán, por ello, que descubrirlo en la comunidad y notar en ella su presencia siempre viva. De ahora en adelante la realidad de Jesús vivo no se percibe con elucubraciones ni buscando experiencias individuales y aisladas, sino que se manifiesta en la vida y conducta de una comunidad que es expresión de amor, de vida y de alegría. Una comunidad, cuya utopía de vida refleja el libro de los Hechos (4,32-35): comunidad de pensamientos y sentimientos comunes, de puesta en común de los bienes y de reparto igualitario de los mismos como expresión de su fe en Jesús resucitado, una comunidad de amor como defiende la primera carta de Juan (1 Jn 5,1-5).

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 128, cuyo audio, y su guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (https://radialistas.net/128-lo-que-hemos-visto-y-oido/). Merece la pena dar un vistazo a este punto de la red (https://radialistas.net/serie-un-tal-jesus/).

Pazkoa. Piztuera igandea – B – José A. Pagola

(Joan 20,1-9)

NON IBILI BIZI DENAREN BILA? – ¿DÓNDE BUSCAR AL QUE VIVE?

Jesusez, Aitak piztuaz, duten fedea ez da jaio ikasleen bihotzean berez eta bat-batean. Berarekin, biziaz blai denarekin, topo egin aurretik, ebanjelariek beraien nahasmendua aipatzen dute, haren bila hilobi inguruan ibili izana, beraien galderak eta ziurgabetasun-eza.

Maria Magdalakoa da, segur aski, guztiei gertatzen zaienaren adibiderik hobena. Joanen kontakizunaren arabera, ilunpean dabil Gurutziltzatuaren bila, ««artean ilun zela». Gauza naturala denez, «hilobira» joan da Jesusen bila. Artean ez daki heriotza garaitua izan dela. Horregatik, hilobia hutsik ikusteak nahasirik utzi du. Jesus gabe, galdurik sentitzen da.

Beste ebanjelariek beste tradizio bat deskribatu digute: emakumeen talde osoa dabil Jesusen bila. Ezin ahaztu dira ikasletzat hartu dituen Maisuaz: beren maitasunak hilobira eraman ditu. Ez dute, ordea, aurkitu Jesus han, baina entzun dute mezu bat, bila nora joan behar duten adierazi diena: «Zertan zabiltzate hildakoen artean bizi denaren bila? Ez dago hemen. Piztu da».

Kristo berpiztuarekiko fedea ez da jaiotzen gugan ere berez, ezta txikitatik katekistei eta predikariei entzun izan diegulako bakarrik ere. Jesusen piztueraren federa bihotza irekitzeko, nork bere ibilaldia egin behar du. Funtsezkoa da Jesusez ez ahaztea, bera irrikaz maitatzea, beraren bila geure indar guztiez ibiltzea, baina ez hildakoen munduan. Bizi denaren bila, bizia den lekuan ibili behar da.

Kristo berpiztuarekin, biziaz blai eta indar kreatzaileaz beterik denarekin, topo egin nahi badugu, beraren bila ibili behar dugu, ez hila den erlijio batean, legeak eta arauak gordetzera eta haiek azaletik betetzera mugatzen den batean, baizik eta Jesusen Espirituaren arabera bizi daitekeen lekuan: fedez, maitasunez eta beraren jarraitzaileekiko erantzukizunez onartua den lekuan.

Bila ibili behar dugu: ez kristau banatuen artean, borroka agorrez mokoka dabiltzanen, Jesusekiko maitasunik gabe eta ebanjelioarekiko irrikarik gabe dabiltzanen artean, baizik eta, Kristo erdian jarririk, elkarteak sortzen ari garen hartan, dakigulako «bi edo hiru lagun beraren izenean bildurik daudenean, han dagoela bera».

Bizi dena ezin aurkituko dugu fede zurrun eta errutinazko batez, mota guztietako topiko higatu eta esperientzia gabeko formuletan bildua den fedeaz; baizik eta berarekin bizi izandako harremanetan eta beraren egitasmoarekiko gure identifikazioan kalitate berria bilatzen duen fedeaz aurkituko dugu bizi dena. Jesus motel eta geldo bat, maitemintzen eta liluratzen ez duen bat, bihotza hunkitzen ez duen eta bere askatasuna kutsatzen ez duen bat, «Jesus hil» bat da. Ez da Kristo bizia, Aitak berpiztua. Ez da bizi dena eta biziarazten duena.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

¿DÓNDE BUSCAR AL QUE VIVE?

La fe en Jesús, resucitado por el Padre, no brotó de manera natural y espontánea en el corazón de los discípulos. Antes de encontrarse con él, lleno de vida, los evangelistas hablan de su desconcierto, su búsqueda en torno al sepulcro, sus interrogantes e incertidumbres.

María de Magdala es el mejor ejemplo de lo que acontece probablemente en todos. Según el relato de Juan, busca al Crucificado en medio de tinieblas, «cuando aún estaba oscuro». Como es natural, lo busca «en el sepulcro». Todavía no sabe que la muerte ha sido vencida. Por eso el vacío del sepulcro la deja desconcertada. Sin Jesús se siente perdida.

Los otros evangelistas recogen otra tradición que describe la búsqueda de todo el grupo de mujeres. No pueden olvidar al Maestro que las ha acogido como discípulas: su amor las lleva hasta el sepulcro. No encuentran allí a Jesús, pero escuchan el mensaje que les indica hacia dónde han de orientar su búsqueda: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado».

La fe en Cristo resucitado no nace tampoco hoy en nosotros de forma espontánea, solo porque lo hemos escuchado desde niños a catequistas y predicadores. Para abrirnos a la fe en la resurrección de Jesús hemos de hacer nuestro propio recorrido. Es decisivo no olvidar a Jesús, amarlo con pasión y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida.

Si queremos encontrarnos con Cristo resucitado, lleno de vida y de fuerza creadora, lo hemos de buscar no en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la observancia externa de leyes y normas, sino allí donde se vive según el Espíritu de Jesús, acogido con fe, con amor y con responsabilidad por sus seguidores.

Lo hemos de buscar no entre cristianos divididos y enfrentados en luchas estériles, vacías de amor a Jesús y de pasión por el evangelio, sino allí donde vamos construyendo comunidades que ponen a Cristo en su centro, porque saben que «donde están reunidos dos o tres en su nombre, allí está él».

Al que vive no lo encontraremos en una fe estancada y rutinaria, gastada por toda clase de tópicos y fórmulas vacías de experiencia, sino buscando una calidad nueva en nuestra relación con él y en nuestra identificación con su proyecto. Un Jesús apagado e inerte, que no enamora ni seduce, que no toca los corazones ni contagia su libertad, es un «Jesús muerto». No es el Cristo vivo, resucitado por el Padre. No es el que vive y hace vivir.

José Antonio Pagola

Domingo de Pascua- José Luis Sicre

TRES REACCIONES ANTE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

Domingo de Pascua

Una elección extraña

Las dos frases más repetidas por la iglesia en este domingo son: “Cristo ha resucitado” y “Dios ha resucitado a Jesús”. Sin embargo, como evangelio para este domingo se ha elegido uno que no tiene como protagonistas ni a Dios, ni a Cristo, ni confiesa su resurrección. Los tres protagonistas que menciona son puramente humanos: María Magdalena, Simón Pedro y el discípulo amado. Ni siquiera hay un ángel. El relato del evangelio de Juan se centra en las reacciones de estos personajes, muy distintas.

María reacciona de forma precipitada: le basta ver que han quitado la losa del sepulcro para concluir que alguien se ha llevado el cadáver; la resurrección ni siquiera se le pasa por la cabeza.

Simón Pedro actúa como un inspector de policía diligente: corre al sepulcro y no se limita, como María, a ver la losa corrida; entra, advierte que las vendas están en el suelo y que el sudario, en cambio, está enrollado en sitio aparte. Algo muy extraño. Pero no saca ninguna conclusión.

El discípulo amado también corre, más incluso que Simón Pedro, pero luego lo espera pacientemente. Y ve lo mismo que Pedro, pero concluye que Jesús ha resucitado.

El evangelio de san Juan, que tanto nos hace sufrir a lo largo del año con sus enrevesados discursos, ofrece hoy un mensaje espléndido: ante la resurrección de Jesús podemos pensar que es un fraude (María), no saber qué pensar (Pedro) o dar el salto misterioso de la fe (discípulo amado).

¿Por qué espera el discípulo amado a Pedro?

Es frecuente interpretar este hecho de la siguiente manera. El discípulo amado (sea Juan o quien fuere) fundó una comunidad cristiana bastante peculiar, que corría el peligro de considerarse superior a las demás iglesias y terminar separada de ellas. De hecho, el cuarto evangelio deja clara la enorme intuición religiosa del fundador, superior a la de Pedro: le basta ver para creer, igual que más adelante, cuando Jesús se aparezca en el lago de Galilea, inmediatamente sabe que “es el Señor”. Sin embargo, su intuición especial no lo sitúa por encima de Pedro, al que espera a la entrada de la tumba en señal de respeto. La comunidad del discípulo amado, imitando a su fundador, debe sentirse unida a la iglesia total, de la que Pedro es responsable.

Las otras dos lecturas: beneficios y compromisos.

A diferencia del evangelio, las otras dos lecturas de este domingo (Hechos y Colosenses) afirman rotundamente la resurrección de Jesús. Aunque son muy distintas, hay algo que las une:

  1. a) las dos mencionan los beneficiosde la resurrección de Jesús para nosotros: el perdón de los pecados (Hechos) y la gloria futura (Colosenses);
  2. b) las dos afirman que la resurrección de Jesús implica un compromisopara los cristianos: predicar y dar testimonio, como los Apóstoles (Hechos), y aspirar a los bienes de arriba, donde está Cristo, no a los de la tierra (Colosenses).

José Luis Sicre