Jesús de Nazaret, indignado. Por eso lo mataron

Cristo adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y el orden establecido

Juan José Tamayo
Redes Cristianas

Tras acusar a Dios de ser “nuestra más larga mentira”, calificar a los evangelios de “testimonio de la ya incontenible corrupción existente dentro de la primera comunidad”, definir a Pablo de Tarso como de “disangelista” y dirigir la “maldición sobre el cristianismo en El Anticristo, Nietzsche hace el siguiente retrato idílico de Jesús de Nazaret: “Él no opone resistencia, ni con palabras ni en el corazón, a quien es malvado con él… No se encoleriza con nadie, ni menosprecia a nadie. No se deja ver en los tribunales, ni se deja citar ante ellos (‘no jurar’)… Lo que él legó a la humanidad es la práctica: su comportamiento ante los jueces, ante los sayones, ante los acusadores, ante toda especia de calumnia y burla, su comportamiento en la cruz Él ora, sufre, ama con quienes, en quienes le hacen mal. No defenderse, no encolerizarse, no hacer responsable a nadie”. Leer más

3º DOMINGO DE PASCUA, 22 de abril, Lc. 24,35-47

UNA PRESENCIA REAL PERO NO CORPÓREA

En su nombre se predicará conversión y perdón a todos los pueblos

Seguimos en tiempo pascual. El tema de este domingo sigue siendo Jesús que vive y da Vida. Esa nueva Vida queda reflejada en las tres lecturas de hoy como conversión y perdón.

El pecado es la única muerte a la que debíamos tener miedo, porque es la única realidad que aniquila la verdadera Vida. Pero pecado es siempre hacer daño a los demás o hacerse daño a sí mismo. Solo cuando hay injusticia y opresión podemos decir con propiedad que hay pecado. Si hay pecado, hay muerte y por tanto, falta de Vida

Todos estamos de acuerdo (incluido el Papa) en que Jesús no volvió a la vida biológica; por lo tanto lo que pasó en Jesús después de su muerte no puede ser objeto de la ciencia ni de la historia.

Una realidad no puede ser a la vez material y espiritual. Si Jesús recuperó su cuerpo, necesariamente tiene que estar en el tiempo y en un lugar. Si decimos que su cuerpo es espiritual (Pablo lo dice expresamente), estamos afirmando que no hay cuerpo. Si no es cuerpo, no se puede constatar por los sentidos y no puede caer dentro del ámbito de lo histórico.

Esta realidad, en sí misma, no se puede constatar históricamente, pero los efectos que produjo en sus seguidores, sí pueden ser constatados por la ciencia y por la historia. Solo a través de esos efectos podemos enterarnos de que Jesús sigue vivo y está dando vida a la comunidad. Esto es lo que los textos nos quieren transmitir.

La aparición a los once es narrada, por todos los evangeli­stas, aunque de muy distinta manera. Un verdadero relato lo encontra­mos solo en Lucas y Juan. Recordemos que son los dos últimos en escribir su evangelio, y por eso nos trasmiten relatos muy elaborados teológicamente.

En los textos más antiguos se habla siempre de (ôphthè) “dejarse ver”. Es este un término técnico, que normalmente se traduce por aparecerse, aunque no es una traducción adecuada.

Para que veáis la dificultad de traducir esa palabreja, basta tener en cuenta que…

· Pablo la utiliza en 1 Cor, 15 para decir que Cristo se apareció a Cefas, a Santiago y a Pablo; y en 1 Tim 3,16, para decir que se apareció a los ángeles.

· La misma palabra es empleada para decirnos que Moisés y Elías se “aparecieron” junto a Jesús.

· También se utiliza para designar las lenguas de fuego que “aparecieron” sobre la cabeza de los apóstoles.

· En el discurso de Esteban, Dios se “aparece” a nuestro padre Abrahán.

En los relatos más tardíos, se tiende a la materialización de la presencia, tal vez para contrarrestar la duda, que se destaca cada vez más. En Mateo se duda que sea el Cristo; en Lucas y Juan se duda de que sea Jesús de Nazaret.

La materialización y la duda están relacionadas entre sí. Cuando los testigos de la vida de Jesús van desapareciendo, se siente la necesidad de insistir en la corporeidad del Jesús resucitado. Caen en la trampa en la que nosotros seguimos aprisionados: confundir lo real con lo que se puede constatar por los sentidos. Hoy sabemos que la verdadera realidad no es lo sensible, sino lo espiritual.

En el evangelio de Lucas que acabamos de leer, Jesús aparece de improviso, como había desaparecido después de partir el pan en Emaús. Se presenta en medio, no viene de ninguna parte. En el relato que precede de Emaús, había dejado claro que Jesús se hace presente en el camino de la vida, en la Escritura y en la fracción del pan. Aquí se hace presente en medio de la comunidad reunida. Esto lo tenía ya muy claro la primitiva iglesia cincuenta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando se escribió este evangelio.

“Llenos de miedo”. No tiene mucha lógica el terror manifestado, si tenemos en cuenta que los discípulos ya habían recibido el anuncio de las mujeres, la confirmación del sepulcro vacío por parte de Pedro, y una aparición al mismo Pedro que el evangelio menciona, pero no relata. En ese mismo momento en que aparece Jesús, los de Emaús les estaban contando lo que les acababa de pasar.

Si a pesar de todo, siguen teniendo miedo, quiere decir que no fue fácil comprender que la Vida puede vencer a la muerte. También nos advierte de que, lo que se narra, no pudo ser una invención de los discípulos, porque no estaban nada predispuestos a esperar lo sucedido.

Es curioso: en Juan, los discípulos reunidos tienen miedo de los judíos; en Lucas, tienen miedo del mismo Jesús que se les aparece.

“Creían ver un fantasma”. El texto se empeña en que tomemos conciencia de lo difícil que fue reconocer a Jesús. Los que acaban de llegar de Emaús caminan varios kilómetros con él y cenan con él sin conocerle. Incluso Magdalena pensó que se trataba del hortelano.

¿Qué nos quieren decir estas acotaciones? Era Jesús, pero no era él.

En el relato de hoy se dice: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros”. ¿Es que en ese momento no estaba con ellos?

Estas incongruencias nos tienen que abrir los ojos. No es tan sencillo descubrirlo, pero los textos nos quieren decir mucho más que la simple narración de un suceso.

“Mirad mis manos y mis pies, palpadme”. Las manos y los pies, prueba de su muerte por amor en la cruz; y de que ese Jesús que se deja ver ahora, es el mismo que crucificaron. Una vez más se insiste en la materialidad de lo narrado. Es importante dejar claro que no se trata de fantasías o ilusiones de los discípulos. En absoluto estaban predispuestos a creer en la resurrección, más bien se les impuso contra el común sentir de todos ellos.

Esto da plena garantía de autenticidad a lo que nos quieren trasmitir, aunque al empaquetarlo en una narración, tenemos el peligro de quedarnos en la materialidad.

No les importa la falta de lógica del relato. Un refrán escolástico dice: “Lo que prueba demasiado no prueba nada”. Cuando desapareció Jesús ¿qué pasó con aquel trozo de pescado que comió?

“Así estaba escrito” Otra característica de Lucas es la insistencia en que se tienen que cumplir las Escrituras. Esto es muy interesante, porque todos los salmos que hablan del siervo doliente terminan con la intervención de Dios que se pone de su parte y reivindica su justicia.

En las primeras comunidades, todos eran judíos; no tenían otro universo religioso para interpretar a Jesús que su Escritura. A pesar de que Jesús dio un paso de gigante sobre las Escrituras a la hora de decirnos quién es Dios, ellos siguen echando mano del AT para poder interpretar su figura.

Al insistir en que las Escrituras se tienen que cumplir, nos están diciendo que todo está bajo el control de Dios. No son los enemigos de Jesús los que se han salido con la suya, sino que el plan de Dios se cumple a través de los acontecimientos por muy adversos que se puedan presentar. Hoy sabemos que este afán por descubrir en las Escrituras lo que después pasó en Jesús, no pasa de ser una interpretación acomodaticia.

“Mientras estaba con vosotros”. Indica con toda claridad que ahora no está con ellos físicamente. Estas son las pistas que tenemos que advertir para no caer en la trampa de una interpretación literal.

Jesús está presente en medio de la comunidad. Su presencia es objeto de experiencia personal, pero no caen en la tentación de creer que sea la misma presencia de la que disfrutaron cuando vivía con ellos.

Jesús es el mismo, pero no está con ellos como antes. Está con ellos, come con ellos se relaciona con ellos, pero no de la misma manera que lo hacía cuando andaba por los caminos de Galilea.

Tampoco pensemos que esta presencia es de inferior categoría. Esta presencia de Jesús en medio de la comunidad es mucho más real que antes. Ahora es cuando descubren al verdadero Jesús.

También el encargo de predicar la buena noticia se apoya en las Escrituras. La buena nueva es la conversión y el perdón. Las otras dos lecturas de este domingo apuntan en esta dirección.

Si pecado es toda opresión, el dejarse matar antes que oprimir a nadie es la señal suprema de que el pecado está superado.

La buena noticia de Jesús es que Dios es amor. Su experiencia del Abba nos tiene que tranquilizar a todos. El amor de Dios es incondicional por su parte. Pero en la primera lectura, Pedro, y en la segunda Juan, nos recuerdan que somos nosotros los que fallamos en la parte que nos corresponde para hacer nuestro ese amor de Dios.

(Hch 3,13-19) “Arrepentíos y convertíos para que se os perdonen los pecados”.PRIVATE

(1 Jn 2,1-5) “Quien dice: yo le conozco, y no guarda sus mandatos, es un mentiroso y la verdad no está en él.”

Para terminar, recordemos la última diferencia notable entre Lucas y Juan. En Juan, sopla sobre ellos y les confiere el Espíritu. En Lucas les promete que se lo enviará. La diferencia es solo aparente, porque el Espíritu ni tiene que mandarlo ni tiene que venir de ninguna parte. Es una realidad espiritual que está siempre en nosotros. Podríamos decir que llega a nosotros, cuando lo descubrimos, y vivimos su presencia.

La epístola de Juan tiene que hacernos reflexionar. Quien dice: yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso. Está claro que no habla de un conocimiento teórico, sino de una identificación con él.

Una erudición exhaustiva sobre la figura de Jesús, no garantiza una vida cristiana. Aceptar con escrupulosidad todos los dogmas, no dará seguridad ninguna de verdadera salvación en Jesús. No se trata de conocer mejor a Jesús, sino de nacer a la Vida que él vivió y desplegarla con la mayor intensidad posible.

Meditación-contemplación

Jesús se hace presente en medio de la comunidad.

Ésta es la realidad pascual vivida por los primero seguidores.

Ésta es la realidad que tememos que vivir hoy,

si queremos ser de verdad sus discípulos.

……………….

No debemos esperar que Jesús se vaya a aparecer visiblemente.

Somos nosotros los que tenemos que hacerle presente.

El objetivo de la vida humana de Jesús,

fue hacer presente a Dios en este mundo.

………………..

Hacer presente a Jesús es hacer presente a Dios.

Puesto que Dios es amor, solo con amor se le puede manifestar.

Cada vez que ayudamos, de cualquier forma, a otra persona,

estamos haciendo presente a Dios.

……………….

Fray Marcos

 

Pazkoaldiko III. Igandea, Apirilaren 22a, Lk. 24, 35-48

TESTIGOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

LEKUKOAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Eclesalia

Jesus berpiztuak eta ikasleek topo egin izana esperientzia fundatzaile bezala deskribatu du Lukasek. Argi dago Jesusen gogoa. Bere asmoa ez du bukatu gurutzean. Hil ondoren, Jainkoak berpizturik, harremanetan jarri da bereekin, «lekukoen» mugimendua abian jartzeko, herri guztiei Berri Ona kutsatzeko gai izango direnena: «Ene lekuko zarete zuek».

Ez da izan gauza erraza gizon haiek, nahasmenduak eta beldurrak joak dituzten haiek, lekuko bihurtzea. Pasadizo guztian, ikasleak isilik egon dira, guztiz mutu. Narratzaileak haien barneko mundua bakarrik deskribatu du: izuak joak dira; larri eta ustekabeko sentitzen dira; ederregi iruditzen zaie hura guztia egia izateko.

Jesusek berregingo du haien fedea. Gauzarik garrantzizkoena, ez daudela bakarrik senti dezaten da. Bizi bete-beteko sentitu behar dute Jesus beren artean. Hauek dira Berpiztuagandik entzun dituzte lehen hitzak: «Bakea zuei… Nolatan duda-muda horiek zeuen baitan?»

Geure artean Jesusen presentzia biziaz ahazten garenean, geure protagonismoa eta tirabirak direla medio Jesus lauso eta ikusezineko bihurtzen dugunean, tristurak haren bakea ez beste guztia sentiarazten digunean, batak besteari ezkortasuna eta sinestezina kutsatzen diogunean… bekatu egiten ari ohi gara Berpiztuaren aurka. Orduan, ezinezkoa da lekukoen Eliza.

Beren fedea esnatzeko, Jesusek ez die eskatzen aurpegira begira diezaioten, baizik eskuetara eta oinetara. Ikus ditzatela gurutzeko beraren zauriak. Izan dezatela beti beren begi aurrean heriotzaraino eman duen maitasuna. Ez da mamua. «Ni neu naiz, neu». Galileako bideetan ikusi eta maite izan duten hura bera.

Berpiztuarekiko geure fedea gogorapenetan oinarritu nahi izan dugun guztietan, mamu bihurtu izan dugu Jesus. Harekin topo egin ahal izateko, ebanjelioen kontakizunak ikusi beharko ditugu: gaixoak bedeinkatzen eta haurrak ferekatzen zituzten esku haiek aurkitzeko; ahaztuenak direnen bila nekatuak diren oin haiek aurkitzeko; Jesusen zauriak eta nekaldia aurkitzeko. Jesus huraxe da orain bizi dena, Aitak berpiztua.

Beldurrez eta duda-mudazko ikusi dituen arren, konfiantza izan du Jesusek ikasleengan. Berak bidaliko die sostengu izango duten Espiritua. Horregatik gomendatzen die munduan bere presentzia luza dezaten: «Honen guztiaren lekuko zarete zuek». Ez dute zertan irakatsi irakaspen handiosik, baizik, soilik, beren esperientzia kutsatu. Ez dute zertan predikatu teoria handi-mandirik Kristoz, baizik, soilik, haren Espiritua distiratu. Beren bizieraz egin behar dute sinesgarri, eta ez hitzez bakarrik. Hauxe da Elizaren betiko zinezko arazoa: lekukorik eza.

 

Carta abierta de un grupo de cristianos gallegos a Doctrina de la Fe

«Andrés nos ayuda a hacer pensable, creíble, deseable y vivible nuestra fe». «Su lectura de la obra de Queiruga nos parece sesgada y carente de la necesaria ‘empatía crítica'». Sembrar tan graves sospechas sobre un trabajo intelectual al servicio de la fe mantenido durante cuarenta años nos parece lamentable.

Repensar la resurrección

Redacción de Atrio, 08-Abril-2012

Hace unos días una persona nos envió por correo electrónico el epílogo del libro de Andrés Torres Queiruga “Repensar la Resurrección” publicado por la Editorial Trotta. Con ningún otro texto podríamos conmemorar mejor este año en ATRIO el Domingo de Resurrección.

Repensar la resurrección.
La fe en común en la diferencia de las interpretaciones
Andrés TORRES QUEIRUGA


Este texto es el epílogo del libro de Andrés TORRES QUEIRUGA, «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003), que trata de hacer un resumen del propio libro. No hemos corregido las huellas de este su carácter de epílogo ni sus referencias a páginas anteriores del libro. Agradecemos al autor y a la editorial su gentileza, y recomendamos a los lectores su lectura completa. Leer más

LA PASCUA

José Arregi
Fe Adulta

No sé qué es la Pascua para ti, pero déjame escribirlo con mayúscula y decirte lo que es para mí.

La Pascua es la bondad y la belleza como origen de cuanto es a pesar de todo. Todo está bañado en gracia, aunque no lo parezca, como esta mañana azul y verde. El azul del cielo más arriba de todas las nieblas. El verde de la vida que florece en la tierra sin ningún por qué: en el chopo junto al Narrondo, en el diente de león, las prímulas y las margaritas, llamadas también belloritas o pascuetas (¿a quién se le ocurrió este nombre?). La belleza y la bondad en todo: eso es Dios, es la Pascua florida. Abre los ojos y mira: todo vive y es milagroso, ¿no lo ves? Leer más

¿Cómo emerge Dios en el proceso evolutivo?

Leonardo Boff, 13-Abril-2012
KOINONIA

La nueva cosmología, derivada de las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida, viene formulada en el arco de la evolución ampliada. Esta evolución no es lineal. Conoce paradas, retrocesos, avances, destrucciones en masa y nuevas recuperaciones. Pero, mirado desde atrás, el proceso muestra una dirección: hacia delante y hacia arriba.
Somos conscientes de que renombrados científicos se niegan a aceptar una direccionalidad en el universo. Simplemente no tendría sentido. Otros, como el conocido físico inglés Freeman Dyson, cito solo a uno, afirma: «Cuanto más examino el universo y estudio los detalles de su arquitectura, tantas más evidencias encuentro de que él, de alguna manera, debía haber sabido que estábamos en camino». Leer más

Juan Masiá: «Se echa de menos en la Iglesia una moral prudente con la homosexualidad»

Ante afirmaciones opuestas sobre la homosexualidad, hay que aclarar para el alumnado en clase de moral teológica cristiana. Hay que evitar : 1) La manipulación ideológica del tema por posturas políticas de signos opuestos. 2) Las formas exageradas de algunas reivindiciones, que hacen flaco favor a su causa. 3) Las declaraciones desde posturas religiosas condenatorias.

 

2º DOMINGO DE PASCUA, 15 de Mayo de 2012, Jn. 20, 19-31

UNA EXPERIENCIA PERSONAL VIVIDA EN COMUNIDAD

¿Porque me has visto ha creído? Dichosos los que crean sin ver.

Fray Marcos
FE ADULTA

La clave de todas las apariciones, que se relatan en los evangelios, es la que Jesús hace a la comunidad reunida. La experiencia pascual de los seguidores de Jesús demostró que es en la comunidad, donde se puede descubrir la presencia del verdadero Jesús.

La comunidad es la garantía de la fidelidad a Jesús y al Espíritu. Pero sobre todo, es la comunidad la que recibe el encargo de predicar. La misión de anunciar el evangelio no se la han sacado ellos de la manga, sino que es el principal mandato que reciben de Jesús. La nueva presencia de Jesús es la legitimación de la tarea más importante de la comunidad.

Juan es el único que desdobla el relato de la aparición a los apóstoles. Con ello personaliza en Tomás el tema de la duda, que es capital en todos los relatos de apariciones.

“El primer día de la semana”. Dios hizo la primera creación en seis días. Jesús da comienzo a la nueva creación. En Jesús, la creación del hombre llega a su plenitud.

El local cerrado a cal y canto como consecuencia del miedo, delimita el espacio de la comunidad, fuera está el mundo hostil. Como el antiguo Israel, en su éxodo, están atemorizados ante el poder del enemigo.

El Mensaje de María Magdalena haciéndoles saber que Jesús vivía, no les había liberado del miedo. Para entrar en la dinámica de Pascua, no basta conocer de oídas, es necesaria la experiencia viva para tener la seguridad y la alegría.

Jesús aparece en el centro, porque, ahora, él es para ellos la única referencia y factor de unidad. La comunidad cristiana está centrada en Jesús y solamente en él. No atravesó la puerta o la pared, no recorrió ningún espacio; se hace presente en medio de la comunidad directamente.

El saludo elimina el miedo y las incertidumbres. Las llagas, signo de su entrega, evidencian que es el mismo que murió en la cruz. La permanencia de las señales de su muerte, indica la permanencia de su amor. Garantiza además, la identificación del resucitado con el Jesús crucificado.

Ya no hay lugar para el miedo a la muerte. La verdadera Vida nadie puedo quitársela a Jesús ni se la quitará a ellos. La comunidad tiene ahora la experiencia de que Jesús Vive y les comunica esa misma Vida.

El segundo saludo trata de darles fuerza para la misión. Les ofrece una paz para el presente y para el futuro. En los relatos de apariciones la misión es algo esencial, sobre todo en Juan; les había elegido para llevarla a cabo. La misión ha de ser cumplida como la cumplió él, demostrando un amor total. La misión es el principal encargo que les había dejado Jesús, durante su vida y es el objetivo último de todas las apariciones.

Si toman conciencia de que poseen la verdadera Vida, el miedo a la muerte biológica no les preocupará en absoluto. La Vida que él les comunica es definitiva y permanece.

El verbo soplar, usado por Juan, es el mismo que se emplea en Gn 2,7. Con aquel soplo el hombre barro se convirtió en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da verdadera Vida. Esa nueva Vida es la capacidad de amar como ama Jesús. Se trata de una nueva creación del hombre. La condición de hombre-carne queda transformada en hombre-espíritu. Les saca de la esfera de la opresión y les hace libres, quita el pecado del mundo.

El Espíritu recibido es el criterio para discernir las actitudes y los hechos que se derivan de esa Vida. El Espíritu permite a la comunidad discernir la autenticidad de los que se adhieren a Jesús y salen del ámbito de la injusticia al del amor.

Debemos tener mucho cuidado al traducir estos textos y no hacerles decir lo que no dicen. El Espíritu no se refiere a la tercera persona de la Trinidad. Se trata de la fuerza que les capacita para la misión.

Deducir de aquí la institu­ción de la penitencia, es ir mucho más lejos de lo que permite el texto. El concepto de pecado que tenemos hoy no se elaboró hasta el s. VII. Lo que entienden por pecado las primeras comunidades es algo muy distinto.

Jesús no vino ni a juzgar ni a condenar; mucho menos a la comunidad. El texto quiere decir que, ante la comunidad quedará patente el pecado de los que se niegan a dar su adhesión a Jesús. Ni Jesús ni la comunidad dan sentencia, contra nadie. La sentencia se la da a sí mismo cada uno con su actitud.

La referencia a «los doce», aunque sólo fueran once, designa la comunidad cristiana como heredera de las promesas de Israel. Tomás había seguido a Jesús, pero, como los demás, no le había comprendido del todo. Ni él ni los demás eran capaces de concebir una Vida definitiva que permanece después de la muerte. Separado de la comunidad, no tiene la experiencia de Jesús vivo. Una vez más se destaca la importancia de la experiencia compartida en comunidad.

«Hemos visto al Señor» No es una mera afirmación de visión sensorial. Significa la experiencia de la presencia de Jesús que les ha trasformado. Les sigue comunicando la Vida, de la que tantas veces les había hablado. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que ahora brilla en la comunidad. El relato insiste en que Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. A pesar de todo, los testimonios no pueden suplir la experiencia, y Tomás es incapaz de dar el paso.

“A los ocho días» cuando se escribe este texto, la comunidad ya seguía un ritmo semanal de celebraciones. Jesús se hace presente en la celebración comunitaria, cada 8 días. La nueva creación del hombre que Jesús ha realizado durante su vida, culmina en la cruz el día sexto. Estaban reunidos dentro, en comunidad, es decir, en el lugar donde Jesús se manifiesta, en la esfera de la Vida, opuesto a «fuera», el lugar de la muerte.

Tomás se ha reintegrado a la comunidad. Ahora puede experimentar lo que no creyó. Jesús se dirige a Tomas, porque viene para todos, y una vez dentro de la comunidad, también Tomás encontrará a Jesús. Una vez más, las señales son inseparables de la muerte por amor. La resurrección no lo separa de la condición humana anterior. No es el paso a una condición superior sino la misma condición humana llevada a su culminación.

La respuesta de Tomás es extrema, igual que su incredulidad. Al llamarle Señor, reconoce a Jesús y lo acepta dándole su adhesión. Al decir “mío” expresa su cercanía, como la Magdalena.

Después de 1,18, es la primera vez que es llamado simplemente “Dios”. Los judíos lo habían acusado de hacerse igual a Dios e incluso Hijo de Dios. En 1,1 se había dicho: “un Dios era el proyecto”. Jesús ha cumplido el proyecto, amando como Dios ama. (14,20) “Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre”. (14,9) “Quien me ve a mí, ve al Padre”.

Dándoles su Espíritu, Jesús quiere que ese proyecto lo realicen también todos los suyos, con la misma fuerza con que él lo realizó. Jesús descubre al hombre todas sus posibilidades: trascenderse a sí mismo y llegar a ser divino.

Tomás tiene ahora la misma experiencia de los demás: ver a Jesús en persona. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al Jesús presente, que es a la vez, el mismo y distinto. El marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo, resucitado.

Por exigir esa presencia externa y sensorial, la experiencia de Tomás no puede ser modelo. Fijaos en lo curioso del caso. El evangelista elabora una perfecta narración de apariciones y a continuación nos dice que no es esa presencia externa la que debe llevarnos a la fe. La demostración de que Jesús está vivo, tiene que ser el amor manifestado en la comunidad. Descubrir ese amor tiene que llevar a la fe en Jesús vivo. Dichosos los que al descubrir ese amor manifestado, descubran la presencia de Jesús.

La advertencia es para los del tiempo en que escribió el evangelio y para todos nosotros. En 14,19 había dicho: “Vosotros me veréis porque yo tengo Vida y también vosotros la tendréis”. El mensaje queda abierto al futuro. Muchos seguirán creyendo aunque no lo vean. Este es el objeto del relato.

En el relato se puede apreciar el afán por dar la máxima veracidad y viveza a cada detalle, pero a la vez, la falta de coherencia en la sucesión cronológica de los hechos, nos está advirtiendo de que no se trata de una crónica de sucesos. Lo que se trata de comunicar son vivencias internas de los discípulos reunidos. Lo que quieren trasmitirnos está más allá de lo que entra por los sentidos o podemos imaginar. La clave para entender todos estos relatos está en descubrir que se empeñan en hablar de lo inefable.

El mensaje para nosotros hoy es muy claro: sin una experiencia personal, llevada a cabo en el seno de la comunidad de los creyentes, es imposible acceder a la nueva Vida que Jesús anunció antes de morir y ahora está comunicando a todo el que se abre a su mensaje.

Todos nosotros tenemos que pasar por el mismo proceso que tuvieron que superar los discípulos. Se trata del paso, del Jesús “aprendido”, al Jesús experimentado. Ese cambio siempre será difícil, pero sin él, no hay posibilidad ninguna de entrar en la dinámica de la resurrección. Que Jesús siga vivo, no significa nada si no vivo yo mismo.

Meditación-contemplación

¡Dichosos los que crean sin haber visto!
Todos estamos en esas circunstancias,
porque la confianza hay que ponerla en lo “invisible”.
Lo que se puede ver y palpar, no puede ser objeto de fe.

…………………

La fe tampoco consiste en esperar que algo venga de fuera.
Ni en confiar en que un día tendré lo que ahora no tengo.
Para confiar en lo que ya tengo,
primero hay que descubrirlo, aceptarlo y vivirlo.

…………………

Mi principal tarea es descubrir esa Vida que Dios ya me ha dado
y poner todo mi ser al servicio de su desarrollo.
Mi objetivo debe ser desplegar la Vida al máximo
y manifestar su plenitud (amor) a través de todas mis obras.

…………………

Fray Marcos