Cáritas Navarra: «La Iglesia no va a permitir que se resientan los más pobres»

«La inmensa mayoría» del presupuesto de Cáritas procede de donaciones, socios o herencias.

Somos la institución que me parece que más está respondiendo a la situación de pobreza . El director de Cáritas Diocesana de Pamplona y Tudela, Ángel Iriarte, se ha mostrado hoy convencido de que, «suceda lo que suceda» con el pago del IBI por parte de la Iglesia, ésta «no va a permitir que se resientan los más pobres».

 

EL DESPILFARRO DE LA PASCUA

GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net

ECLESALIA.

Es más necesario que nunca recordar que el vínculo de las primeras comunidades cristianas se fraguaba en la fraternidad y en practicar (no solo predicar) la misma fe en todas partes. Los que tenían responsabilidades no se consideraban una autoridad sobre nadie, sino servidores. Solo cuando la Iglesia se va institucionalizando a causa de su crecimiento es cuando se acrecientan los conflictos; cosa muy humana, pero que en el caso de la mayoría de las comunidades católicas occidentales la cosa ha desbarrado hasta convertir a sus cúpulas en organismos alejados del mandato principal del Señor, como le gustaba a Lucas llamar a Jesucristo. Leer más

Las comunidades posconciliares ¿como serán los templos del futuro?

Redes Cristianas

Sergio Bergman Preside la sinagoga de calle Libertad. Egresado de Farmacia y Bioquímica y cuenta con estudios de posgrado en Educación,Ciencias Judaicas y Literatura rabínica

Rafael Braun Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología. Fue director de Criterio y actualmente es miembro del consejo asesor de la revista. Rector de la Iglesia de Santa Catalina y miembro de la Academia Nacional de Periodismo

Comunidades del futuro
¿Dios fuera de los templos? –Una conferencia del rabino Sergio Bergman, el presbítero Rafael Braun y un comentario del padre Belderrain hablan de nuevas búsquedas de Dios que recuperan lo institucional ya no desde una aproximación teista de la fe.
En argentino desde 1983 hay un incremento sostenido y muy importante del número de personas que se consideran religiosas, particularmente en la década que va del ‘84 al ‘94. Leer más

Manifiesto de la Iglesia de Base de Madrid: Por una Iglesia pobre, libre y solidaria

Reclaman la autofinanciación de la Iglesia y la supresión de las dos casillas del IRPF.  Exlpresan la inquietud y el malestar que, como cristianos, nos está produciendo el insólito espectáculo de ver como nuestro país se empobrece y los ajustes caen especialmente sobre los más débiles mientras la Iglesia Católica es la única instancia a la que no llegan los recortes, la única (salvo las grandes empresas, bancos y demás.

Hacia un nuevo cristianismo

JOSÉ ARREGI
DEIA

Todo se mueve y se renueva. Se mueve el sol, la luna y la tierra, el átomo y la estrella. Se mueve el aire, el agua, la llama, la hoja. Se mueve la sangre, el corazón, el cuerpo, el alma. Todo se mueve, nada se repite. Todo es calma y danza, quietud en movimiento. Lo que no se mueve se muere, pero incluso en lo que muere todo se mueve. Se mueve el Espíritu de Dios, energía del amor, verdor de la Vida. Se mueve Dios, el Misterio que todo lo mueve y lo impulsa al amor y la belleza. Déjate llevar.

Hace 2.500 años, un profeta lleno de fervor, de poesía y esperanza, animaba a unos pobres judíos desterrados en Babilonia, actual Irak: “No recordéis las cosas pasadas, no penséis en lo antiguo. Voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Isaías 43,19). La liberación es posible. La esperanza es posible. Otro mundo es posible, además de necesario. Abre los ojos: ya está brotando, ¿no lo notas? Leer más

DOMINGO DE PENTECOSTES, 27 de Mayo, Jn. 20, 19-23

EL ESPÍRITU ESTÁ  EN TODOS NOSOTROS POR IGUAL

El Espíritu os guiará hasta la verdad plena.

FRAY MARCOS
FE ADULTA

La fiesta de Pentecostés está encuadrada en la pascua, más aún, es la culminación de todo el tiempo pascual. Las primeras comunidades tenían claro que todo lo que estaba pasando en ellas era obra del Espíritu. Todo lo que había realizado el Espíritu en Jesús, lo estaba realizando ahora en cada uno de ellos. Todo esto queda reflejado en la idea de Pentecostés. Es el símbolo de la acción espectacular de Espíritu a través de Jesús.

También para cada uno de nosotros, celebrar la Pascua significa descubrir la presencia en nosotros del Espíritu, que debe llevar a cabo la misma obra que en Jesús y en los primeros cristianos.

Ninguno de los aspectos pascuales debemos considerarlos como aconteci­mientos históricos ocurridos en Jesús. Todos ellos expresan realidades que no pueden ser objeto de historia, sino solo de fe. No son fenómenos constatables por los sentidos; son realidades de otro plano y por lo tanto no pueden ser percibidas por nuestros sentidos.

Si las descubrimos y vivimos, sus efectos sí son históricos en nosotros. Cuando empleamos conceptos y palabras, únicamente adecuadas para expresar realidades terrenas, empieza el conflicto. Ni podemos expresarlas bien ni pueden ser objeto de nuestro conocimiento racional. A estas verdades solo se puede acceder por la experiencia interior.

Creo que todos admitiréis la extrema dificultad que supone ponernos a hablar del Espíritu Santo. Es como querer sujetar el viento o congelar la vida en una imagen. ¡No hay manera! De todas formas, siempre que hablamos de Dios, hablamos del Espíritu, porque Dios es Espíritu.

Pentecostés era una fiesta judía que conmemoraba la alianza del Sinaí (Ley), y que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua. Nosotros celebramos hoy la venida del Espíritu, también a los cincuenta días de la Pascua. Queremos significar con ello que el fundamento de la nueva comunidad no es la “Ley” sino el “Espíritu”.

Tanto el “ruah” hebreo como el “pneuma” griego, significan, en primer lugar, viento. La raíz de esta palabra en todas las lenguas semíticas es rwh que significa el espacio atmosférico existente entre el cielo y la tierra, que puede estar en calma o en movimiento. Significaría el ambiente vi­tal del que los seres vivos beben la vida.

En estas culturas el signo de vida era la respiración. Ruah vino a significar soplo vital. Cuando Dios modela al hombre de barro, le sopla en la nariz el hálito de vida. En el evangelio que hemos leído hoy, Jesús exhala su aliento para comunicar el Espíritu.

Para ellos todos los seres participaban de la vida. La misma tierra era concebida como un ser vivo, el viento era su respiración. Su comparación con la vida, sigue siendo el mejor camino para intentar comprender lo que significa “Espíritu”; No sabemos qué es la vida, pero vivimos.

No es tan corriente como suele creerse el uso específicamente teológico del término «ruah» (espíritu). Solamente en 20 pasajes de las 389 veces que aparece en el AT, podemos encontrar este sentido.

En los textos más antiguos se habla del espíritu de Dios que capacita puntualmente a alguna persona, para llevar a cabo una misión concreta que salva al pueblo de algún peligro. Con la monarquía el Espíritu se convierte en un don permanente para el monarca (ungido). De aquí se pasa a hablar del Mesías como portador del Espíritu. Solo después del exilio, se habla también del don del espíritu a todo el pueblo.

En el NT, «espíritu» tiene un significado fluctuante, hasta cierto punto, todavía judío. El mismo término «ruah» se presta a asumir un significado figurado o simbólico. Solamente en algunos textos de Juan parece tener el significado de una persona distinta de Dios o de Jesús. «Os mandaré otro consolador.»

El NT no determina con precisión la relación de la obra salvífica de Jesús con la obra del Espíritu Santo No está claro si el Pneuma es una entidad personal o no. Jesús nace del Espíritu Santo, baja sobre él en el bautismo, es conducido por él al desierto, etc. A pesar de todo, no podemos pensar en un Jesús teledirigido por otra entidad desde fuera de él.

Según el NT, Cristo y el Espíritu desempeñan evidentemente la misma función. Dios es llamado Pneuma; y el mismo Cristo en algunas ocasiones. En unos relatos lo promete, en otros lo comunica. Unas veces les dice que la fuerza del Espíritu Santo está siempre con ellos, en otros dice que no les dejará desamparados, que él mismo estará siempre con ellos.

Hoy sabemos que el Espíritu Santo no es más que el mismo Dios bajo el aspecto de energía, fuerza, motor de toda Vida. Por lo tanto, forma parte de nosotros mismos y no tiene que venir de ninguna parte. Está en mí, antes de que yo mismo empezara a existir. Es el fundamento de mi ser y la causa de todas mis posibilidades de crecer en el orden espiritual. Nada puedo hacer sin él y nunca estaré privado de su presencia.

Ni siquiera es necesario el calificativo de Santo, porque eso supone que hay espíritus malignos, y esto para nosotros no tiene mucho sentido. Todas las oraciones encaminadas a pedir la venida del Espíritu, nacen de una ignorancia de lo que queremos significar con ese término. Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de su presencia y dejarle actuar en nosotros.

Está siempre en nosotros, pero no somos conscientes de ello y como Dios no puede violentar ninguna naturaleza, en realidad es como si no existiera para nosotros. Un ejemplo puede ilustrar esta idea. En una semilla, hay vida, pero en estado latente. Si no coloco la bellota en unas condiciones adecuadas, nunca se convertirá en un roble. Para que la vida que hay en ella se desarrolle, necesita una tierra, una humedad y una temperatura adecuada. Pero una vez que se encuentra en las condiciones adecuadas, es ella la que germina; es ella la que, desde dentro, desarrolla el árbol que llevaba en potencia.

Dios (Espíritu) es el mismo en todos y tiene que empujar hacia la misma meta. Pero como cada uno está en un “lugar” diferente, y a veces muy diverso, el camino que nos obliga a recorrer, será siempre distinto. Son pues los caminos los que distinguen a los que se dejan mover por el Espíritu, y no la meta hacia la que se dirigen. El labrador, el médico, el sacerdote tienen que tener el mismo objetivo vital si están movidos por el mismo Espíritu. Pero su tarea es completamente diferente.

¿Cuál es la meta a la que empuja el Espíritu? Este es el nudo gordiano de la cuestión. Una mayor humanidad es la manifestación de esa presencia del Espíritu. La mayor preocupación por los demás, es la mejor muestra de que uno se está dejando llevar por él. En cualquier persona que manifieste amor está el Espíritu.

Si Dios está en cada uno de nosotros a través del ser, está total y absolutamente como lo que es, simple y a la vez, absoluto. No hay manera de imaginar que pueda estar más en uno que en otro. En toda criatura se ha derramado todo el Espíritu.

En la posesión del Espíritu, no hay diferencia entre el campesino, el maestro, el sacerdote o el obispo. Esgrimir el Espíritu como garantía de autoridad, es la mejor prueba de que uno no se ha enterado de lo que tiene dentro. Porque tiene la fuerza del Espíritu, el campesino será responsable y solícito en su trabajo y con su familia. En nombre del mismo Espíritu, el obispo desempeñará las tareas propias de su cargo.

Siempre que queremos imponernos a los demás con cualquier clase de violencia, incluida la pretensión de hablar en nombre de Dios, estamos dejándonos llevar, no del Espíritu, sino de nuestro espíritu raquítico.

La presencia de Dios en nosotros, nos mueve a parecernos a Él. Pero si tenemos una falsa idea de Dios, nos metemos por un callejón sin salida. Con una idea de Dios que es poder, señorío y mando, que premia y castiga, intentaremos repetir esas cualidades en nosotros en nombre de Dios.

El intento de ser como Dios en el relato de la torre de Babel, queda contrarrestado en este relato que nos habla de reunir y unificar lo que era diverso. El único lenguaje que todo el mundo entiende es el amor. Si descubrimos el Dios de Jesús que es amor y don total, intentaremos repetir en nosotros ese Dios, amando, reconciliando y sirviendo a los demás.

Esta es la diferencia abismal entre seguir al Espíritu del que nos habla el evangelio, o seguir lo que nos dicta nuestro propio espíritu en nombre de un falso dios. Todas las religiones han caído en esta trampa.

Dios llega a nosotros desde lo hondo del ser, y acomodándose totalmente a la manera de ser de cada uno. Por eso la presencia del Espíritu nunca lleva a la uniformidad, sino que potencia la pluralidad. Pablo lo vio con claridad meridiana: formamos un solo cuerpo, pero cada uno es un miembro con una función diferente e igualmente útil para el todo.

Si no tenemos esto en cuenta, caeremos en la trampa de hacer clones en vez de personas. Esa uniformidad pretendida por los superiores en nombre del Espíritu, no tiene nada de evangélica, porque, lo que se intenta es que todos piensen y actúen como el superior. Si todos tocaran el mismo instrumento y la misma nota, no habría nunca sinfonía. Sólo la armonía de muchos sonidos diferentes nos lleva a disfrutar de la música.

Meditación-contemplación

El Espíritu es la clave de la VIDA.
Mi verdadero se es lo que hay de Dios en mí.
Dios en mí está como Espíritu que se me da.
Es el único y total Don de Dios a cada criatura.

………….

Desde nuestro ser aparente (lo que creemos ser),
debemos dar el salto a nuestra verdadera realidad.
Desde la parte reflejada del espejo,
tenemos que dar el salto al ser reflejado.

…………….

Mi verdadero ser y el ser de Dios no son dos realidades separadas
aunque yo sigo siendo yo y Dios sigue siendo Dios.
Para la razón es algo incomprensible.
Para el místico es la cosa más simple del mundo.
¡Inténtalo!

…………….

Fray Marcos

 

PENTEKOSTE EGUNA, Jn. 20, 19-23, Maiatzaren 27a

HARTU ESPIRITUA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Apurka-apurka, ikasten ari gara nola bizi barnetasunik gabe. Jada ez dugu harreman-beharrik geure baitako gunerik hobenarekin. Aski dugu denbora pasa bizitzearekin. Konforme gara arimarik gabe funtzionatzearekin eta janaritzat ogia bakarrik izatearekin. Ez dugu arriskatu nahi egiaren bila. Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu barnea hutsik izatetik.

Jada badakigu sustrairik gabe eta helmugarik gabe bizitzen. Aski dugu kanpotik programa gaitzaten uztearekin. Etengabe gara mugitzen eta higitzen, baina ez dakigu ez zer nahi dugun, ez nora goazen. Gero eta informazio handiagoa dugu, baina inoiz baino galduago sentitzen gara. Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu noraezean ibiltzetik.

Esateko, bost axola ditugu existentziaren arazo handiak. Ez dugu axola argirik gabe gelditzea bizitzari aurre egiteko. Eszetipkoago bihurtu gara; alabaina, ahulago eta segurtasunik gabeago ere bai. Adimentsu nahi dugu izan eta argi. Zergatik ez dugu topatzen sosegurik eta bakerik? Zergatik gaitu horrenbeste bisitatzen tristurak? Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu barne-ilunetik.

Gehiago nahi dugu bizi, hobeto, denbora luzeago; alabaina, zer bizitzeko? Ondo sentitu nahi dugu geure burua, hobeto; alabaina, zer sentitzeko? Bizitza biziki nola gozatuko gabiltza, etekina nola aterako; alabaina, ez gara konformatzen ondo pasatzearekin bakarrik. Gura duguna egiten dugu. Esateko, ez da guretzat, ez debekurik, ez alor eragotzirik. Zer dela eta nahi izaten dugu beste zerbait? Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu nola bizi.

Aski eta burujabe nahi dugu izan; alabaina, gero eta bakarrago sentitzen gara. Bizi beharra sentitzen dugu eta geure mundutxoan hesitzen gara: batzuetan hain aspergarria! Maita gaitzaten sentitzen dugu; alabaina, ez gara gauza harreman bizi eta adiskidetsuak eragiteko. Sexuari «maitasuna» deitzen diogu eta plazerari «zoriona»; alabaina, nork ase dezake gure egarria? Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu maitatzen.

Gure bizitzan ez da jada Jainkoarentzat lekurik. Haren presentzia itorik gelditu da gure barnean edo itxura galdurik. Zaratak hartu digu barnea, jada ezin entzun dugu haren ahotsa. Hamaika desio eta sentipenetan murgildurik, ezin sumatu dugu haren hurbiltasuna. Harekin ez beste guztiekin dakigu hitz egiten. Misterioari atzea emanik bizitzen ikasi dugu. Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu nola sinetsi.

Fededun eta fedegabe, fede txikiko eta fede okerreko, horrela goaz erromes askotan bizitzan aurrera. Espiritu Santuaren kristau-jai honetan, guztioi diosku Jesusek behin batean bere ikasleei esan zien hura, gainera hats eginez: «Har ezazue Espiritu Santua». Gure bizitza gaixoaren sostengu eta fede ahularen arnasa den Espiritu hori, berak bakarrik dakien bidetik sar daiteke gu baitan.

 

¿Dónde están ahora los defensores de la familia?

Juan Torres López
Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Público

Mientras ha estado gobernando el PSOE la jerarquía de la Iglesia Católica ha organizado actos en defensa de la familia a los que se sumaban complacidos los dirigentes del Partido Popular. Unos y otros afirmaban que era necesario porque la secular institución estaba en peligro por los ataques que recibía del gobierno socialista.

Se trataba de una reacción cuanto menos curiosa porque lo cierto es que cuando gobiernan las derechas que tanto defienden a la familia, como ha sucedido en el franquismo y luego con los gobiernos del PP y de algunos nacionalismos, lo que hacen no es precisamente mejorar las condiciones de vida de las familias. Una paradoja singular. Leer más

L i b r o: “Una experiencia comunitaria de liberación” -Desde “La Universitaria” a la “Comunidad Santo Tomás de Aquino”.

Actualidad de Redes Cristianas

Texto de Benjamín Forcano en la Presentación
Una novedad sin precedentes.
Tenemos la oportunidad de presentar el libro “Una experiencia comunitaria de liberación –Comunidad Santo Tomás de Aquino”. Un libro que, para los tiempos que vivimos, resulta gratificante y sugeridor. Gratificante, porque , dado el ritmo obviamente involutivo y autoritario de la jerarquía católica, uno no espera encontrarse con una experiencia como ésta.

Gratificante porque si es verdad, como escribe Eugen Drewerman , que lo que “hoy socava mortalmente a la Iglesia, e incluso hace imposible una vuelta atrás, es la aversión innata hacia un orden fundado exclusivamente en exterioridades, hacia toda autoridad que no sea internamente creíble, y hacia toda forma de religión impuesta por instancias administrativas y que no sea ratificada y llevada a la práctica por la propia persona” (Clérigos, Trotta, Madrid 1995, pg. 12-13), entonces veo en esta comunidad un despliegue vivencial de estas palabras de Drewermann. Es un ejemplo en el que desde el principio se vislumbra la íntima tensión entre poder y democracia dentro de la Iglesia. Leer más