A principios de diciembre el Comité permanente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) publicó un mensaje sobre la situación del país ante el empeoramiento de la situación en la región del este. Constatan cómo sigue el proyecto de balcanización, la explotación ilegal de los recursos naturales, la proliferación de milicias y de grupos armados. La situación no ha hecho más que empeorar, la guerra ha producido enormes daños (degradación de los derechos humanos, asesinatos, violaciones secuestros, reclutamiento de menores, destrucción y saqueo, desplazamientos masivos y forzados de poblaciones). La caída de la ciudad de Goma ha hundido a todos los congoleños en una profunda consternación. Leer más
Apuntes para una lectura creyente del evangelio.
SANTOS OLÓNDRIZ
(El tema lo voy a enfocar, sobre todo, desde una lectura del Evangelio de Marcos)
1. Punto de partida: Lo importante es que al leer estas páginas nos hagamos preguntas. Algunas serán sencillas: 1/ Qué me ha llamado la atención. 2/Qué es lo que no entiendo. 3/ Qué me parece importante. 4/ Qué texto o textos me van a exigir algún cambio en mi vida; leer o escuchar de manera distinta los evangelios… Lo fundamental sería que, después de la lectura de estas páginas y de la puesta en común, saliéramos con más necesidad y ganas de acercarnos a los evangelios.
También es decisivo que nos preguntemos desde dónde me acerco yo a los evangelios. ¿Qué busco; qué respuestas encuentro; qué nuevas preguntas me surgen al tomar contacto con estos escritos; tengo alguna experiencia importante que proponer al grupo, que me haya ocurrido al leer, escuchar, comentar, rezar, celebrar los evangelios…? Leer más
4º DOMINGO T.O.,VINO A LOS SUYOS Y LOS SUYOS NO LE RECIBIERON
Escrito por José Enrique Galarreta
FE ADULTA
Lc 4, 21-30
La primera lectura y el evangelio presentan al profeta y a Jesús como fuerza de Dios, presente en el mundo como fuerza que suscita hostilidad, rechazo. Los hombres pueden rechazar la Palabra, y perseguir al Profeta. Pero la fuerza de la Palabra, la fuerza de Dios que está en él es más poderosa que toda la hostilidad del mal y de los hombres. En este contexto podemos leer la vida de Jesús y la vida de los cristianos.
Y en este contexto hemos de leer el mensaje de la carta de Pablo sobre el amor, intentando profundizar en nuestro concepto del amor. La reflexión de Pablo nos lleva a la esencia fundamental de la fe, resumida por Jesús al responder a la cuestión de «¿cuál es el mayor mandamiento?». La respuesta de Jesús es: «AMARÁS a Dios de todo corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas, y al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la Ley y los profetas.»
Así pues, es básico entender que toda la fe y la actuación del cristiano se basa en amar. Amar a Dios y amar a los hombres. Lo demás son consecuencias.
Pero no podemos simplificar la palabra «amar». Y para ver de qué se trata, miremos un momento al Evangelio, para ver cómo ama Jesús.
La teoría (Lc 6, 35)
«Amad a vuestros enemigos, hacedles el bien, prestad sin esperar nada a cambio. Vuestro premio será entonces grande: seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno para con los ingratos y los que hacen el mal.»
La práctica de Jesús (Lc 23, 33)
Llegados al lugar llamado «de la Calavera», le crucificaron…. Y Jesús decía: «Padre, perdónales; no saben lo que hacen».
Es sólo un ejemplo. Pero si analizamos todas las relaciones de Jesús con las personas, vemos que siempre están inspiradas en lo mismo: es el Salvador. No mira a sus pecados como obstáculos que le impiden amarles. Su amor por las personas va más al fondo: el pecado intenta interponerse entre el amor de Jesús y la persona: pero no lo consigue. Por más que se le ofenda, él sigue siendo el Salvador.
El origen de todo esto no es la humanidad bondadosa de Jesús. Es la divinidad salvadora. Es Dios quien es así, y se ve en Jesús. Dios es el amor salvador. Toda la creación se entiende sólo desde el amor de Dios, que pretende la existencia de Hijos en plenitud. El pecado no es obstáculo para el amor: convierte el amor en Salvador, en Libertador del pecado. Nuestros pecados intentan interponerse entre nosotros y el amor de Dios, pero no lo consiguen. Y Dios presente entre nosotros es El Salvador, el que quita el pecado del mundo.
De la misma manera, el origen de nuestra postura respecto a los demás no está en nuestra humanidad bondadosa, en un natural afectivo y cordial. Está en que hemos conocido el amor de Dios, vivimos del amor de Dios, nos sentimos queridos por Dios y no sabemos vivir más que salvando, como Dios.
Se trata de un convencimiento, una persuasión, pero sobre todo de una fe, es decir, de una adhesión personal. Acepto el amor de Dios para conmigo, y ya no puedo vivir de otra manera. El amor de Dios lo he conocido en Jesucristo. Cuando he llegado a creer en Jesucristo, he llegado a aceptar a Dios mi Salvador, a fiarme de Él. Creer en Jesucristo no es simplemente estar persuadido de que es un gran hombre, o aceptar su doctrina como satisfactoria. Creer en Jesucristo es aceptarlo como modo de vida, como revelación de Dios, hacer girar la vida en torno de Él. Creer en Jesucristo es ante todo admirar y disfrutar del amor de Dios Salvador que en Él se hace visible. A partir de ahí, mi vida cambia: ya sé por qué vivo, porque Dios me quiere. Ya sé para qué vivo, para que todos le quieran.
Esto es un ideal, un camino, una conversión. Jesús es así; nosotros vamos hacia ahí. Y todo lo que somos y lo que hacemos tiene un carácter de provisional, de «todavía no». Pero caminamos. En este sentido, la justicia, el temor de Dios, el deseo de premio por las buenas obras… tantas cosas, son «carismas provisionales». Pero hay que aspirar a los carismas superiores, hay que aspirar a que nuestro espíritu disfrute del amor de Dios y en consecuencia viva de lleno ese don: amar a los hombres como Dios me ama.
Esta manera de vivir de ninguna manera es fácil. En primer lugar, porque es imposible «de fuera a dentro». No es una norma que hay que cumplir. Si es cumplimiento no llega a ser amor. No se trata de «me porto así porque Dios lo quiere». Se trata de «me porto así porque soy así, soy hijo de mi Padre y no me puedo portar de otra manera». Es el final de la conversión, cuando ya no actúo sometido a mis pecados, a mi egoísmo o mi envidia o mi vanidad… sino libre y salvador, como Hijo.
En segundo lugar, porque en un mundo en que los hombres no se quieren, sino que se hostigan, se arrinconan, se envidian, se roban, se matan, esta parece una manera débil de vivir, expuesta a todo lo que los demás nos quieran hacer.
No nos confundamos. Ni es una blandenguería de carácter, ni es una vocación de corderito manso. Amar por encima de los pecados es una tremenda fortaleza. Servir siempre, perdonar siempre, salvar siempre, requiere una fuerza de espíritu superior a toda fuerza de carácter. Es sólo posible por el Espíritu de Dios actuando en nosotros. Y esta fuerza lleva a ser siempre testigo, liberador de toda injusticia y de todo mal que les suceda a los hijos de Dios, presencia incómoda y a veces intolerable para una sociedad siempre interesada en otros valores, a menudo hostil.
Una vez más, el ejemplo y modelo es Jesús. Una lectura de cualquier evangelio, y más de los cuatro, ofrece una figura de Jesús de impresionante fortaleza. Su amor a todos los débiles va acompañado de un valor a toda prueba y una libertad brillante ante todos los poderosos.
Jesús es capaz de desafiar la ley para curar (leproso Mt 8, 1) de insultar en público al rey (acerca de Herodes, Lc 13, 31) de desenmascarar ante el pueblo a los jefes religiosos y doctores de la Ley (Mt 23, 13), y se juega la vida defendiendo a una mujer ante el acoso judicial de los «justos» (Juan 8, 1). Ninguna debilidad, ninguna blandura. Es pura fortaleza, al servicio de los que la necesitan y en contra de lo que se ponga delante.
Pero Jesús es rechazado. El amor amenaza todos los demás modos de vivir. Jesús es rechazado porque con Él se acaba aquella religión, aquel templo, aquellas clases socio-religiosas. Jesús perjudica a la religión oficial, no interesa a los revolucionarios independentistas, molesta a Herodes, le es indiferente a Pilato… El amor está fuera de lugar y es perseguido, hasta la muerte. «La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han recibido». Y los de Jesús, como Jesús.
Es sumamente preocupante que la Iglesia sea tan escasamente perseguida en esta sociedad occidental en la que los valores del Evangelio son sin embargo rechazados frontalmente. Y es sumamente reconfortante ver cómo son perseguidos, marginados, los cristianos, personas o grupos, que se toman muy en serio el Evangelio. Es muy normal que los poderes políticos de algunos países en los que la injusticia social es muy fuerte, no toleren a los grupos cristianos que luchan contra esa injusticia. Es lo normal. Lo que no es normal es que en los países de desenfrenado consumo, de búsqueda alucinada del placer y el bienestar material, en los que el único Dios es la economía de mercado y el consumo consiguiente, la Iglesia viva tan tranquila. Lo único que puede hacernos entender este fenómeno es aceptar, con angustia, que la Iglesia esconde la Palabra, ha perdido su fuerza profética y ya no le anuncia al pueblo sus pecados, sino que se limita a tranquilizarle la conciencia.
José Enrique Galarreta
Hacia un nuevo cristianismo
Todo se mueve y se renueva. Se mueve el sol, la luna y la tierra, el átomo y la estrella. Se mueve el aire, el agua, la llama, la hoja. Se mueve la sangre, el corazón, el cuerpo, el alma. Todo se mueve, nada se repite. Todo es calma y danza, quietud en movimiento. Lo que no se mueve se muere, pero incluso en lo que muere todo se mueve. Se mueve el Espíritu de Dios, energía del amor, verdor de la Vida. Se mueve Dios, el Misterio que todo lo mueve y lo impulsa al amor y la belleza. Déjate llevar.
Hace 2.500 años, un profeta lleno de fervor, de poesía y esperanza, animaba a unos pobres judíos desterrados en Babilonia, actual Irak: “No recordéis las cosas pasadas, no penséis en lo antiguo. Voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Isaías 43,19). La liberación es posible. La esperanza es posible. Otro mundo es posible, además de necesario. Abre los ojos: ya está brotando, ¿no lo notas? Leer más
Verbo Divino edita las ponencias de las Jornadas del Instituto Superior de Pastoral
Como suele ser habitual cada año Editorial Verbo Divino pone en manos de los asistentes a las Jorndas del Instituto Superior de Pastoral las ponencias y conclusiones de la edición anterior. Así se recogen en la obra «Recibir el Concilio 50 años después«, donde expertos pastoralistas dejan ver las preocupaciones de la Iglesia ante la vida de los hombres y mujeres de cada tiempo de nuestra historia.
Colombia y México, los países más peligrosos para ser sacerdote
En los últimos ocho años han sido asesinados en México 22 sacerdotes católicos. Es el segundo país en América que resulta
más peligroso para ejercer el sacerdocio.
4. IGANDEA URTEAN ZEHAR, 2014ko otsailaren 3a, Lk. 4, 21-30
PROFETA ESPIRITURIK GABE
Lk. 4, 21-30
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Badakigu Jesusen kontrako aurkaritza, historikoki, pixkana joan zela gauzatzen: eskribauen errezeloa, lege-maisuen haserrea eta tenpluko buruzagien ukoa handituz joan ziren, Jesus gurutzera eramateraino.
Badu horren berri Lukasek ere. Baina, nahita, bere kontakizuna behartuz bada ere, esaten du jendaurrean izan duen lehen jardueran berean jarri zaiola jendea Jesusi aurrez aurre. Hasieratik izan behar dute kontuan irakurleek ukoa izan dela Jesusek bereen aldetik, Profeta bezala agertu denean, jasan duen erreakzioa.
Nazareten gertatua ez da gertaera bakana. Ez da iraganean gertatu zen zerbait. Jesusi hasieran berean, pobreen Profeta bezala, zapalduen askatzaile eta bekatuen barkatzaile bezala agertu denean, egin dioten ukoa errepikatuz joan daiteke mendetan barna.
Jesusen jarraitzaileoi zail gertatzen zaigu haren alderdi profetikoa onartzea. Kasik erabat ahazten dugu bere garrantzia duen gauza bat. Jainkoa ez da haragitu apaiz batengan, Tenpluko erlijioa zaintzeko sagaratua den horrengan. Ez da lege-maisu batengan ere, legeak ezarritako ordenua gordetzeari emana den horrengan. Baizik eta profeta batengan haragitu eta agertu da, pobreei Berri Ona eta zapalduei askapena hots egitera Espirituak bidali duen horrengan.
Ahaztu egiten gara kristau-erlijioa ez dela beste erlijio bat gehiago, Jainkoarekiko beren harremanak bizitzeko Jesusen jarraitzaileei sinesgai, erritu eta agindu egokiak emango lizkiekeen bat. Ez, baizik eta erlijio profetikoa da, Jesus profetak eragindakoa, mundu gizatarrago bat, bere behin betiko salbazioa Jainkoagan gauzatzeko norabidetu den bat, sustatzeko.
Kristauek arriskua dugu alderdi profetikoa, Jesusen jarraitzaileok arnastu beharko gintuzkeen hori, behin eta berriz alde batera uzteko. Kristau-historian barna gertatu diren agerpen profetikoak eta guzti, egia izaten jarraitzen du Urs von Balthasar teologo sonatuak esandako honek: Bigarren mendearen azken aldera «oraino erabat desagertu ez den intzigarra jaitsi zen Elizaren espiritu (profetikoaren) gainera».
Gaur, sekularizazio modernoaren aurrean, «erlijiosotasuna» berriro berrezartzeaz arduraturik, kristauek arriskua dugu etorkizunera bidea espiritu profetikorik gabe egin nahi izateko. Horrela gertatzen bada, Nazareteko jendearena gerta dakiguke: Jesus gure artean ibiliz joan eta «urrunduko da» bere bideari jarraitzeko. Ezerk ez dio galaraziko bere eginkizun askatzaileari jarraitzea. Beste batzuek, kanpotik etorriek, antzemango diote haren indar profetikoari eta onartuko haren egintza salbatzailea.
4 Tiempo ordinario (C) Lucas 4, 21-30
PRIVADOS DE ESPÍRITU PROFÉTICO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 30/01/13.- Sabemos que históricamente la oposición a Jesús se fue gestando poco a poco: el recelo de los escribas, la irritación de los maestros de la ley y el rechazo de los dirigentes del templo fueron creciendo hasta acabar en su ejecución en la cruz.
También lo sabe el evangelista Lucas. Pero, intencionadamente, forzando incluso su propio relato, habla del rechazo frontal a Jesús en la primera actuación pública que describe. Desde el principio han de tomar conciencia los lectores de que el rechazo es la primera reacción que encuentra Jesús entre los suyos al presentarse como Profeta.
Lo sucedido en Nazaret no es un hecho aislado. Algo que sucedió en el pasado. El rechazo a Jesús cuando se presenta como Profeta de los pobres, liberador de los oprimidos y perdonador de los pecadores, se puede ir produciendo entre los suyos a lo largo de los siglos.
A los seguidores de Jesús nos cuesta aceptar su dimensión profética. Olvidamos casi por completo algo que tiene su importancia. Dios no se ha encarnado en un sacerdote, consagrado a cuidar la religión del templo. Tampoco en un letrado ocupado en defender el orden establecido por la ley. Se ha encarnado y revelado en un Profeta enviado por el Espíritu a anunciar a los pobres la Buena Noticia y a los oprimidos la liberación.
Olvidamos que la religión cristiana no es una religión más, nacida para proporcionar a los seguidores de Jesús las creencias, ritos y preceptos adecuados para vivir su relación con Dios. Es una religión profética, impulsada por el Profeta Jesús para promover un mundo más humano, orientado hacia su salvación definitiva en Dios.
Los cristianos tenemos el riesgo de descuidar una y otra vez la dimensión profética que nos ha de animar a los seguidores de Jesús. A pesar de las grandes manifestaciones proféticas que se han ido dando en la historia cristiana, no deja de ser verdad lo que afirma el reconocido teólogo H. von Balthasar: A finales del siglo segundo «cae sobre el espíritu (profético) de la Iglesia una escarcha que no ha vuelto a quitarse del todo».
Hoy, de nuevo, preocupados por restaurar «lo religioso» frente a la secularización moderna, los cristianos corremos el peligro de caminar hacia el futuro privados de espíritu profético. Si es así, nos puede suceder lo que a los vecinos de Nazaret: Jesús se abrirá paso entre nosotros y «se alejará» para proseguir su camino. Nada le impedirá seguir su tarea liberadora. Otros, venidos de fuera, reconocerán su fuerza profética y acogerán su acción salvadora. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
¡ MUJERES DE MALI, DIGAMOS « NO » A LA GUERRA IMPUESTA POR OTROS!
A finales de diciembre pasado, más de 40 mujeres malienses han firmado un escrito con un rotundo: ¡ Mujeres de Mali, digamos « NO » a la guerra impuesta por otros ! Ofrecemos un pequeño resumen.
“De la situación dramática de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización de la violencia sobre las mujeres para justificar la injerencia y las guerras causadas por la codicia de las riquezas de su país. Las mujeres africanas deben saberlo y hacerlo saber. Leer más
RECUPERAR LA ESPIRITUALIDAD DE JESÚS
Este es el tema que me propongo abordar en este Foro que trata de buscar «Nuevos caminos para una nueva espiritualidad». Lo hago desde la convicción de que nada hay más urgente en la Iglesia de hoy que volver a Jesús para centrar con más verdad y más fidelidad nuestra espiritualidad en su persona y en su proyecto del reino de Dios. Lo hago también desde la conciencia de que no es posible hoy hacer una oferta de caminos nuevos de espiritualidad sino desde una actitud de «humildad, desnudez y amor»[1].3º DOMINGO T.O., 27 DE ENERO DE 2013, Lc 1, 1-4 / Lc 4, 14-21
AÚN NO HEMOS ACEPTADO LA BUENA NOTICIA: LIBERARNOS Y LIBERAR
Escrito por Fray Marcos
FE ADULTA
Lc 1, 1-4 / Lc 4, 14-21
CONTEXTO
Como sabéis, este ciclo C nos toca leer al evangelista Lucas. Después de los relatos de infancia, narra el bautismo de Jesús y a continuación las tentaciones del desierto. En 4, 14 comienza propiamente la vida pública de Jesús con este relato de la predicación en la sinagoga de su pueblo, después de una breve introducción general en la que habla de sus enseñanzas por las sinagogas de Galilea. En el texto queda claro que no es la primera vez que entra en una sinagoga porque dice «como era su costumbre». Y en los versículos siguientes: «haz aquí lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».
EXPLICACIÓN
El texto de Isaías que Jesús mismo lee, es el punto de partida. Pero más importante aún que la cita, es la omisión voluntaria de la última parte del párrafo, que dice: «… y un día de venganza para nuestro Dios» (estaba expresamente prohibido añadir o quitar un ápice del texto). Jesús manifiesta talante, antes de empezar el comentario. Los que escuchaban conocían de memoria el texto, y se dieron cuenta de la omisión. Parece que le muestran su aprobación, pero no pasa de una nerviosa expectación. Que el hijo de José se atreva a rectificar la Escritura era inaceptable. Para un judío era impensable que alguien se atreviera a cambiar la idea de Dios reflejada en la Escritura. En el texto de Isaías queda claro que la buena noticia anunciada era para los judíos. Jesús trae una buena noticia para todos.
No comenta un texto de la Torá, que era lo más sagrado para el judaísmo de aquel tiempo, sino un texto profético. El fundamento de la predicación de Jesús se encuentra más en los profetas que en el Pentateuco. Debemos dejar claro que el mismo Espíritu que ha inspirado la Escritura, unge a Jesús para ir mucho más allá de ella. El valor absoluto que se daba a la Escritura queda abolido. No se anula la Escritura, sino el carácter absoluto que le habían dado los rabinos. Ninguna teología, ningún rito, ninguna norma pueden tener valor absoluto. El hombre debe estar siempre abierto al futuro.
Al aplicarse a sí mismo el texto, está declarando su condición de «Ungido». Seguramente es esta pretensión la que provoca la reacción de sus vecinos, que le conocían de toda la vida y sabían quién era su padre y su madre. En otras muchas partes de los evangelios se apunta a la misma idea: la mayor cercanía a la persona de Jesús se convierte en el mayor obstáculo para poder aceptar lo que verdaderamente representa.
Con la Escritura en la mano, Jesús anuncia la raíz más profunda de su mensaje. Fijémonos bien. A las promesas de unos tiempos mesiánicos por parte de Isaías, contrapone Jesús los hechos, «hoy se cumple esta Escritura». Toda la Biblia está basada en una promesa de liberación por parte de Dios. Pero debemos tener mucho cuidado para no entender literalmente ese mensaje, y seguir esperando de Dios lo que ya nos ha dado. Dios no nos libera, Dios es la liberación. Soy yo el que debo tomar conciencia de que soy libre y puedo vivir en libertad sin que nadie me lo impida. Como Jesús, no debo dejar que nada ni nadie me oprima. Ni Dios ni los hombres en su nombre, pueden exigirme ningún vasallaje.
La libertad es el estado natural del ser humano. La «buena noticia» de Jesús va dirigida a todos los que padecen cualquier clase de sometimiento, por eso tiene que consistir en una liberación. No debemos caer en una demagogia barata. La enumeración que hace Isaías no deja lugar a dudas. En nombre del evangelio no se puede predicar la simple liberación material. Pero tampoco podemos conformarnos con una propuesta de salvación meramente espiritual, desentendiéndonos de las esclavitudes materiales, en nombre de una salvación que nos empeñamos en proyectar para el «más allá».
Oprimir a alguien o desentenderse del oprimido, es negar radicalmente al Dios de Jesús. El Dios de Jesús no es el aliado de unos pocos que le caen en gracia. No es el Dios de los buenos, de los piadosos ni de los sabios. Es, sobre todo, el Dios de los marginados, de los excluidos, de los enfermos y tarados, de los pecadores. Solo estaremos de parte de Dios, si estamos con ellos. De otro modo, podemos estar seguros de que nos relacionamos con un ídolo. Una religión, compatible con cualquier clase de exclusión, es idolátrica. Cuando el Bautista envía dos discípulos a preguntar a Jesús si era él el que había de venir, responde Jesús: «id y contarle a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan… etc.
Más que nunca busca hoy el ser humano su liberación, pero algo está fallando en esa búsqueda. Buscamos con ahínco la liberación de las opresiones externas, pero descuidamos la liberación interior que es la primera que tenemos que conseguir. Jesús habla de liberarse, antes de hablar de liberar a los demás. Sobre todo en el evangelio de Juan, está muy claro que tan grave es oprimir como dejarse oprimir. El ser humano puede permanecer libre, aunque le lluevan sometimientos externos. Hay siempre una parte de su ser que nada ni nadie puede doblegar. La vida de Jesús ha sido el mejor ejemplo. Para Jesús, la primera obligación de un ser humano es no admitir ninguna esclavitud. Y el primer derecho de todo hombre es verse libre de cualquier opresión. Debe quedar muy claro que la opresión más deshumanizadora es la que se ejerce en nombre de Dios.
¿Cómo conseguir ese objetivo? El evangelio nos lo acaba de decir: Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu. Ahí está la clave. Solo el Espíritu nos puede capacitar para cumplir la misión que tenemos como seres humanos. Tanto en el AT como en el NT, ungir era capacitar a uno para una misión. Pablo nos lo dice con claridad meridiana: si todos hemos bebido de un mismo Espíritu, seremos capaces de superar el individualismo, y entraremos en la dinámica de pertenencia a un mismo cuerpo.
La idea de que todos formamos un solo cuerpo es sencillamente genial. Ninguna explicación teológica puede llevarnos más lejos que esta imagen. La idea de que somos individuos con intereses encontrados es tan demencial como pensar que cualquier parte de nuestro cuerpo pueda ir en contra de otra parte del mismo cuerpo. El individualismo instintivo solo puede ser superado por la conciencia de unidad a la que nos lleva el Espíritu.
Pablo nos invita a aceptarnos los unos a los otros como diferentes. Esa diversidad es precisamente la base de cualquier organismo. Sin ella el ser vivo sería inviable. Tal vez sea una de las exigencias más difíciles de nuestra condición de criaturas, aceptar la diversidad, aceptar al otro como diferente, encontrando en esa diferencia, no una amenaza sino una riqueza insustituible. Si somos sinceros, descubrimos que estamos en la dinámica opuesta: rechazar y aniquilar al que no es como nosotros. Todavía hoy sigue siendo una asignatura pendiente para nuestra religión, no ya la aceptación, sino el simple soportar al diferente.
La única predicación de Jesús fue el amor, es decir, la unidad de todos los hombres. Eso supone la superación de todo egoísmo y por lo tanto la superación de toda conciencia de individualidad. Los conocimientos adquiridos en estos dos últimos siglos vienen en nuestra ayuda. Somos parte del universo, somos parte de la vida. Si seguimos empeñándonos en encontrar el sentido de mi existencia en la individualidad terminaremos todos locos. El sentido está en la totalidad, que no es algo separado de mi individualidad, sino que es su propio constitutivo esencial. No solo para sentirme unido a toda la materia, sino para sentirme identificado con todo el Espíritu.
Ya sabemos que el «Espíritu» no es más que Dios presente en lo más hondo de nuestro ser. Eso que hay de divino en nosotros es nuestro verdadero ser. Todo lo demás, no solo es accidental, transitorio y caduco, sino que terminará por desaparecer, querámoslo o no. No tiene ni pies ni cabeza que sigamos empeñados en potenciar lo que de nosotros es más endeble, aquello de lo que tenemos que despegarnos. Querer dar sentido a mi existencia potenciando lo caduco, es ir en contra de nuestra naturaleza más íntima.
Meditación-contemplación
Todo lo que es y significa Jesús, es obra del Espíritu.
Él descubrió dentro de sí esa realidad, y la vivió.
Por eso le llamaron Jesús el Cristo (ungido)
La buena noticia es que todos podemos llegar a la misma experiencia.
………………………….
Hoy se cumple esa Escritura en ti.
Ese mismo Espíritu que actuó en Jesús, está actuando siempre en ti.
Dios da el Espíritu sin medida.
Si no descubres y experimentas esto, ninguna vida espiritual será posible.
………………………
El Espíritu te llevará al encuentro del otro.
El amor se manifestará en actitudes, que siempre beneficiarán a los demás.
La fuerza del ego nos separa. La fuerza del Espíritu nos identifica.
Conecta con esa energía divina que ya está en ti,
y la espiritualidad será lo más espontáneo y natural de tu vida.
…………………….
Fray Marcos