SEGUIR A JESUS, LA NORMA DE TODO CRISTIANO

BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com

ECLESALIA, 27/05/13.- La lectura directa del Evangelio es interpelante y cuestiona muchas de nuestras formas de entender la vida cristiana. Nuestro tiempo es un tiempo de grandes transformaciones y, en el aspecto religioso, se las quiere también asegurar mediante un retorno radical a Jesús. Ha habido de por medio muchas cosas que nos lo han alejado, oscurecido e incluso secuestrado. Leer más

Von Freyberg: «La imagen del Banco del Vaticano daña al Papa»

Por Elisabetta Piqué | LA NACION

El nuevo presidente del IOR quiere cambiar la mala reputación de la entidad y darle más transparencia

ROMA.- El nuevo presidente del IOR, el Instituto para las Obras de Religión, más conocido como Banco del Vaticano , tiene ante sí un desafío gigantesco: limpiar la reputación de una entidad «cuya mala imagen daña el mensaje del Papa «.

Como para demostrar que el IOR empieza una nueva etapa de transparencia, el alemán Ernst von Freyberg, de 52 años, abogado y empresario católico, por primera vez abrió las puertas de su oficina del Vaticano y concedió una entrevista a la Nacion como representante del Grupo de Diarios de América (GDA). Leer más

El Papa pide a Naciones Unidas un compromiso firme para «reducir la distancia entre los ricos y los pobres»

El Papa Francisco ha pedido al presidente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vuk Jeremic, al que ha recibido en audiencia este viernes, que la 67ª Asamblea General se plantee en la agenda para después de 2015 -cuando se deben haber cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio– «respetar el ambiente y al mismo tiempo reducir la distancia entre los ricos y pobres» teniendo en cuenta la «presente crisis económica mundial».

LA PLENITUD HUMANA CONSISTE EN DEJARSE COMER

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 9, 11-17

Es muy difícil no caer en la tentación de decir sobre la eucaristía lo políticamente correcto y dispensarnos de un verdadero análisis del sacramento más importante de nuestra fe. Son tantos los aspectos que habría que analizar, y tantas las desviaciones que hay que corregir, que solo el tener que planteármelo, me asusta. Hemos tergiversado hasta tal punto el mensaje del evangelio, que lo hemos convertido en algo totalmente ineficaz para una verdadera vida espiritual.

En una tribu primitiva, el más espabilado descubrió un día la manera de hacer fuego. El inventor quiso hacer partícipes a otras tribus de las enormes ventajas que la manipulación del fuego podía reportar. Cogió los bártulos y se fue a la tribu más cercana. Reunió a la comunidad y les explicó la manera de hacer fuego y como se podía utilizar para mejorar la calidad de vida. La gente se quedó admirada al ver aparecer el fuego. Les dejó los instrumentos de hacer fuego y se volvió a su tribu.

Unos años después, volvió a la aldea. Cuando lo vieron llegar, todos mostraban su alegría y le condujeron a una pequeña colina apartada del poblado. Allí habían construído un hermoso monumento, donde habían colocado los instrumentos de hacer fuego. Toda la tribu se reunía allí, para adorar aquellos instrumentos tan maravillosos. Pero… ni rastro de fuego en toda la aldea. Su vida seguía exactamente igual que antes. Ninguna ventaja habían extraído del fuego.

Lo último que se le hubiera ocurrido a Jesús, es pedir que los demás seres humanos se pusieran de rodillas ante él. Él sí se arrodilló ante sus discípulos para lavarles los pies; y al terminar esa tarea de esclavos, les dijo: «vosotros me llamáis el Maestro y el Señor. Pues si yo, el Maestro y el Señor os he lavado los pies, vosotros tenéis que hacer los mismo». Esa lección nunca nos ha interesado. Es más cómodo convertirle en objeto de adoración, que imitarle en el servicio y la disponibilidad para con todos los hombres.

Hemos convertido la eucaristía en un rito puramente cultual. En la mayoría de los casos no es más que una pesada obligación que, si pudiéramos, nos quitaríamos de encima. Se ha convertido en una ceremonia rutinaria, que demuestra la falta absoluta de convicción y compromiso. La eucaristía era para las primeras comunidades el acto más subversivo que nos podamos imaginar. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba. Eran conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido durante su vida y se comprometían a vivir como él vivió.

El mayor problema de este sacramento hoy, es que se ha desorbitado la importancia de aspectos secundarios (sacrificio, presencia, adoración) y se ha olvidado totalmente la esencia de la eucaristía, que es precisamente su aspecto sacramental. Con la palabreja «transustanciación» no decimos nada, porque la «sustancia» aristotélica es solo un concepto que no tiene correspondencia alguna en la realidad física. La eucaristía es un sacramento. Los sacramentos ni son ritos mágicos ni son milagros. Los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada.

El signo.- Lo que es un signo lo sabemos muy bien, porque toda la capacidad de comunicación, que los seres humanos hemos desplegado, es a base de signos. Todas las formas de lenguaje no son más que una intrincada maraña de signos. Con esta estratagema hacemos presentes mentalmente las realidades que no están al alcance de nuestros sentidos. En la eucaristía manejamos dos signos.

El Pan partido y preparado para ser comido, es el signo de lo que fue Jesús toda su vida. El signo no está en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido y re-partido, es decir en la disponibilidad en la que se encuentra para poder ser comido. Jesús estuvo siempre preparado para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era. Se dejó partir, se dejó comer, se dejó asimilar; aunque esa actitud tuvo como consecuencia última que fuera aniquilado por los oficiales de su religión.

La sangre derramada. Es muy importante tomar conciencia de que para los judíos, la sangre era la vida misma. Con esta perspectiva, está haciendo alusión a la vida de Jesús que estuvo siempre a disposición de los demás. No es la muerte la que nos salva, sino su vida humana que estuvo siempre disponible para todo el que lo necesitaba. El valor sacrificial que se le ha dado al sacramente no pertenece a lo esencial. Se trata de una connotación secundaria que no añade nada al verdadero significado del signo.

La realidad significada.- Se trata de una realidad trascendente, que está fuera del alcance de los sentidos. Si queremos hacerla presente, tenemos que utilizar los signos. Por eso tenemos necesidad de los sacramentos. Dios no los necesita, pero nosotros sí, porque no tenemos otra manera de acceder a esas realidades. Esas realidades son eternas y no se pueden ni crear ni destruir; ni traer ni llevar; ni poner ni quitar. Están siempre ahí. En lo que fue Jesús durante su vida, podemos descubrir esa realidad, la presencia de Dios en él. En el don total de sí mismo descubrimos a Dios que es Don absoluto y eterno.

El primero y principal objetivo al celebrar este sacramento, es tomar conciencia de la realidad divina en nosotros. Pero esa toma de conciencia tiene que llevarnos a vivir esa misma realidad como la vivió Jesús. Toda celebración que no alcance, aunque sea mínimamente, este objetivo, se convierte en completamente inútil. Celebrar la eucaristía pensando que me añadirá algo (gracia) automáticamente, sin exigirme la entrega al servicio de los demás, no es más que un autoengaño.

En la eucaristía se concentra todo el mensaje de Jesús, que es el AMOR. El Amor que es Dios manifestado en el don de sí mismo que hizo Jesús durante su vida. Esto soy yo: don total, amor total, sin límites. Al comer el pan y beber el vino consagrados, estoy completando el signo. Lo que quiere decir es que hago mía su vida y me comprometo a identificarme con lo que fue e hizo Jesús, y a ser y hacer yo lo mismo.

El pan que me da la Vida no es el pan que como, sino el pan en que me convierto cuando me doy. Soy cristiano, no cuando «como a Jesús», sino cuando me dejo comer, como hizo él.

El ser humano no tiene que liberar o salvar su «ego», a partir de ejercicios de piedad, que consigan de Dios mayor reconocimiento, sino liberarse del «ego» y tomar conciencia de que todo lo que es, está en lo que hay de Dios en él. Intentar potenciar el «yo», aunque sea a través de ejercicios de devoción, es precisamente el camino opuesto al evangelio. Solo cuando hayamos descubierto nuestro verdadero ser, descubriremos la falsedad de nuestra religiosidad que solo pretende acrecentar el yo, y para siempre.

La comunión no tiene ningún valor si la desligamos de signo sacramental. El gesto de comer el pan y beber el vino consagrados es el signo de nuestra aceptación de lo que significa el sacramento. Comulgar significa el compromiso de hacer nuestro todo lo que ES Jesús. Significa que, como él, soy capaz de entregar mi vida por los demás, no muriendo, sino estando siempre disponible para todo aquel que me pueda necesitar.

Todas las muestras de respeto hacia las especies consagradas están muy bien. Pero arrodillarse ante el Santísimo y seguir despreciando o ignorando al prójimo, es un sarcasmo. Si en nuestra vida no reflejamos la actitud de Jesús, la celebración de la eucaristía seguirá siendo magia barata para tranquilizar nuestra conciencia. A Jesús hay que descubrirlo en todo aquel que espera algo de nosotros, en todo aquél a quien puedo ayudar a ser él mismo, sabiendo que esa es la única manera de llegar a ser yo mismo.

Meditación-contemplación

La Única Realidad es el Amor (Agape) que es Dios y está siempre en ti.

Los signos son solo medios para llegar a la realidad significada;

Pero son indispensables para nosotros los humanos.

Lo esencial es descubrir esa Realidad y vivirla.

……………………

Si descubro que ese AMOR me identifica con Él,

mi verdadero ser ya no soy yo sino Él.

Mi actuar no será ya mío, sino el de Él.

Solo por ese camino entraré en la dinámica del amor.

………………

En cada eucaristía que celebre,

debo sentir dentro de mí, lo que se significa en el rito.

Al comulgar, manifiesto y fortalezco la intención

de ser como Jesús, pan que se deja comer.

……………

Fray Marcos

 

Cáritas anima a «construir comunidad desde la compasión y la comunión»

RELIGIÓN DIGITAL

Cáritas celebra el próximo 2 de junio, festividad del Corpus Christi, el Día de Caridad, una jornada en la que Cáritas, bajo el lema «Juntos escribimos la historia. Vive con sencillez y otro modelo de convivencia nos hará felices«, invita a la comunidad cristiana y a toda la sociedad a construir comunidad desde la compasión y la comunión, a tejer redes de fraternidad con las demás personas para ser verdaderos agentes transformadores de nuestra sociedad. Leer más

España: No es una crisis, es un saqueo

Argenpress

RELIGIÓN DIGITAL

Una historia interminable. Tras expoliar la sanidad, depredar la educación pública y perpetrar reformas laborales que han destruido millones de empleos sobre todo en el Sur europeo, ahora, en España, un comité de 12 “expertos” propondrá “reformas” para hacer “sostenibles” las pensiones. Ocho de esos “sabios”, por cierto, han estado a sueldo de la banca. La OIT, además, denuncia que un millón de europeos ha perdido su trabajo en solo seis meses. Desde que empezó la llamada crisis, hay diez millones de parados más, que ya suman 27 millones en la Unión Europea. Leer más

KRISTOREN GORPUTZ-ODOL SANTUEN FESTABURUA-EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lk 9, 11 -17

Luze eta gogor joko du ekonomi krisialdi honek. Ez dezagun elkar engaina. Ezin bizi gintezke beste aldera begira. Geure ingurunean, urrunago nahiz hurbilago, ikusiaz joango gara karitateaz bizitzera beharturiko familiak, etxe-desjabetzeak mehatxatzen dituenak, langabeziak jo dituen auzokoak, osasunaren edo botiken arazoa nola konpondu ez dakiten gaixoak.

Inork ez daki, juxtu, nola erreakzionatuko duen gizarteak. Inondik ere, handituz joango da jende askoren ezina, errabia eta etsipena. Aurreikus daiteke liskarra eta delinkuentzia handituko direla. Gerta daiteke ere egoismoa eta norberaren segurtasunaren obsesioa haztea.

Alabaina, gerta daiteke handituz joatea solidaritatea ere. Krisialdiak irakats diezaguke gizatasun handiagoz bizitzen. Irakats diezaguke ere duguna eta premiazko ez duguna partekatzen. Bihur daitezke estuago familien arteko loturak eta elkarrekiko laguntza. Haz daiteke gure sentiberatasuna premiarik handiena dutenentzat. Pobreago izango gara, baina baita gizatasun handiagoko ere.

Krisialdiaren baitan, gure kristau-elkarteak ere haz daitezke anai-arreba arteko maitasunean. Konturatzeko garaia da ezinezkoa dela Jesusi jarraitu eta Aitaren egitasmo gizatartzailean parte hartzea, baldin eta ez bada lan egiten gizartean zuzentasun handiagoa eta ustelkeria txikiagoa izan daitezen, solidaritate handiagoa eta egoismo txikiagoa, erantzukizun handiagoa eta arintasun eta kontsumismo txikiagoak izan daitezen.

Orobat da garaia berreskuratzeko eukaristiak bere baitan duen indar gizatartzailea, baldin eta aitortu eta partekatutako maitasun-esperientzia bezala bizitzen bada. Kristauen topo egiteak, igandero Jesusen inguruan bildurik, kontzientziazio-leku bihurtu behar du eta zinezko solidario izateko eragile.

Krisialdia astinaldi bihur daiteke, ohikeriaz eta erdipurdi bizitzearen kontra, Ezin dugu bat egin Kristorekin geure bihotz barnean, sufritzen ari diren anai-arrebekin bat egin gabe. Ezin partekatu dugu eukaristi ogia, zuzenbidea eta ogia ukatu zaizkion milioika gizakiren goseari ezikusiarena eginez. Burla egitea izango litzateke batak besteari bakea ematea, gizartetik bazterturik direnez ahazten bagara.

Eukaristia ospatzeak begiak irekitzen lagundu behar digu, une honetan zein defenditu, zeini sostengua eman eta zeini lagundu ikusteko. Geure probetxua arriskuan ikustean bakarrik mugiarazten eta borroka eginarazten digun eta, gainerakoan, patxadan bizitzeko aukera eskaintzen digun «zintzotasun-ameskeriatik» esnatu behar gaitu. Eukaristiak, igandero fedez bizirik, gizatasun handiagoko egin gaitzake; baita Jesusen jarraitzaile hobe ere. Krisialdia kristau-argipean bizitzen lagundu gaitzake, duintasuna eta esperantza galdu gabe.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo

Lucas 9, 11 -17

EN MEDIO DE LA CRISIS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 29/05/13.- La crisis económica va a ser larga y dura. No nos hemos de engañar. No podremos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. Sin duda, irá creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización de muchos. Es previsible que aumenten los conflictos y la delincuencia. Es fácil que crezca el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más necesitados. Seremos más pobres, pero podemos ser más humanos.

En medio de la crisis, también nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

La crisis puede sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quiénes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir la crisis con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CENA FRATERNAL O SACRIFICIO

JOSÉ ENRIQUE GALARRETA
FE ADULTA

Es frecuente, en terminología clásica, hablar de «el santo sacrificio de la Misa». Más aún, la última instrucción vaticana («Redemptionis Sacramentum») sobre los abusos en la celebración eucarística insiste preferentemente sobre este aspecto. Hay en la iglesia de hoy dos tendencias en la interpretación de la eucaristía:

· La que la considera ante todo ‘banquete’, la cena del señor que sus discípulos siguen celebrando.
· La que la considera ante todo como ‘sacrificio’, renovación sacramental del sacrificio de Cristo. Leer más

Gema Juan: «Lo espiritual es lo más humano que hay en nosotros»

José Manuel Vidal
RELIGIÓN DIGITAL

Gema Juan nació en Algemesí (Valencia) en 1970. Tiene estudios de Música y Farmacia. En 1991, entró en el monasterio de Carmelitas Descalzas de Puzol (Valencia). Ha sido priora y formadora y pronto se incorporará a RD. En el día de la Jornada Pro Orantibus, reivindica su vocación de «contemplativa en la acción», porque «lo espiritual es lo más humano que hay en nosotros» y se muestra contraria a «buscar fuere el relevo» para las monjas contemplativas (que no de clausura) españolas. Leer más